EL CASTILLO SE RINDIÓ; PERO LA CATEDRAL, NO

 

DIÁLOGO


Justo y Simplicio(1)

 

 

Ésta es España en el día, y se perderá y será presa de las naciones vecinas por santa, por religiosa, por cristiana. ¡Epítetos brillantes si los desempeñara la virtud, y no la ambición e hipocresía!

Pero, en fin, esta España débil, pobre, ignorante y cobarde, algún día fue fuerte, rica, sabia y valerosa; y además, caprichuda, y tenaz. Mil sacrificios hizo para sacudirse el yugo de los moros, y al fin lo consiguió. Entonces aquellos pueblos sabían lo que valía la libertad: un puñado de valientes, aislados en una cueva, y regidos por el inmortal Pelayo, bastaron a sacudir el yugo sarraceno que habían sufrido por ochocientos años. Prescindieron de los infinitos enlaces de la sangre, amistad e intereses que habían contraído con los moros, de grado o por fuerza, en el dilatado tiempo de ocho centurias, y no dejaron un progenitor en España.

Para que el pueblo entienda bien cuál era el carácter español en aquel tiempo, se lo voy a explicar muy claramente. Cuando los españoles, amigos y camaradas, compañeros, hijos, nietos, bisnietos, maridos, hermanos, cuñados y deudos de los moros, se sacudieron el yugo de éstos, no dejaron en España sino uno que otro; prescindieron de las poderosas razones de sangre y amistad; y aunque hasta el día conservan muchas casas, apellidos y títulos arábigos, lo mismo que la nación, costumbres y su idioma, voces como almirez, almohada, almohaza,(6) alhóndiga, almojarifazgo,(7) etcétera, arrojaron de su suelo a la mayoría de sus conquistadores por sólo serles sospechosos. Nosotros, con menos tiempo de conquista, con trabazón de amistad, sangre e intereses, no hemos podido hacer lo mismo con los españoles. Ya se ve: la ilustración del siglo, la filantropía, el derecho de las naciones, no nos da lugar a la imitación. Yo me alegro, y no me pesa tal diferencia; soy amigo del hombre, y el bueno, sea de la nación que fuere, no debe confundirse con el malo; pero a lo que traigo esto es para manifestar el carácter fuerte y sostenido de los españoles, que no contentos con la expulsión de los moros, acometieron la grande empresa de apoderarse de algunas de sus plazas, como en efecto se apoderaron de Ceuta, Melilla, y otras que hasta el día conservan sin servirles de otra cosa que de gravamen; pero toda la morisma no ha podido rehacerse de ellas. Véase ahora con cuanto empeño no hubieran mantenido el castillo de Ulúa, y cuanto no es el favor que debemos a la protección del cielo, que hizo que acosados de la hambre y de la peste lo hubieran abandonado y entregado a nuestro poder, con lo que ya no cuenta la España, con un palmo de tierra en nuestro Continente. ¡Gloria a Dios y a la nación americana, porque ya flamea nuestra águila(8) triunfante en todas partes!

Todo esto es impolítico, y nunca me atreveré a negarlo; pero con todo, admite las disculpas que ya he dicho; pero los canónigos de México ¿qué disculpa tendrán para cohonestar el desprecio que manifiestan a nuestro actual sistema de gobierno, manteni[en]do vacío, por el largo tiempo de cinco años, ese hueco del frontispicio de la Catedral, donde desde luego debían haber colocado las armas de la patria? ¿Los disculpará la ignorancia? No, pues saben que están obligados a ello. ¿Los disculpará la falta de dinero?, menos, pues les sobra para hacerlas de oro. ¿Les servirá, por último, la falta de advertencia?, tampoco, pues El Pensador cerca de un año ha que está insistiendo sobre esto,(15) y rogando que se pinten aunque sea con carbón o con almagre. Conque no hay disculpa que favorezca a estos señores.

“Siendo ya demasiado escandalosa la resistencia de este venerable Cabildo manifiesta en adornar la fachada principal de esta santa iglesia Catedral con las armas de la República Mexicana, prevengo a vuestras señorías, como a su deán, haga que dentro de quince días queden colocadas del mismo metal y fina hechura que lo eran las de España, bajo el concepto de que de no verificarlo se tendrá ese cuerpo por sospechoso de infidencia, y de consiguiente sus individuos serán depuestos de sus empleos y ocupadas sus rentas. Dios guarde a vuestras señorías muchos años”, etcétera.

Aquí tiene usted un sitio formidable con medio pliego de papel.

 

México, diciembre 16 de 1825.


El Pensador.

 

 


(1) Oficina del finado Ontiveros [Cf. nota 1 a La tragedia de los gatos...].

(2) castillo de Ulúa. Cf. notas 55 a Impugnación que los gatos...y 4 a Justo tributo...

(3) Puebla. Cf.nota 220 a Observaciones que El Pensador...

(4) Iturbide. Cf.nota 17 a La tragedia de los gatos...

(5) El Trapista. El Trapense. Fray Antonio Marañón. Tomó el nombre de la congregación de la Trapa (la Trappe) fundada en 1140 en los confines de Normandía. Posteriormente algunos monjes estuvieron en Murcia, Zaragoza, Suiza y en el monasterio de Poblet, Tarragona. En la Gaceta del Gobierno Imperial de México, tomo II, aparecieron las siguientes noticias: “Barcelona. Proclama que dirigió á sus incautos somatenses el Trapense fray Antonio Marañon, en la Espulga del Francoli, el ocho del corriente mayo, la que es como sigue [...]: ‘Soldados é hijos de Jesucristo: con la ayuda del Señor vosotros acabáis de ganar una gloria, que vuestros antiguos antepasados adquirieron sobre los moros e impíos por la salud de nuestra santa religión [...]. El Señor quiere sacrificios, y siendo como sois cristianos, é yendo yo á vuestra cabeza, cuento con ellos para lograr el fin tan deseado. Mañana os dirigiré a otra victoria, como la que hoy acabáis de conseguir, y nuestros enemigos, y de la religión esposa de Jesucristo, no hallaran más salvación que escapándose, ó disfrutar de nuestras generosidades; así pues, juremos y declarémos todos delante de los cielos, y en presencia de la imagen del Señor, de no separar las armas de nuestras manos, hasta que estén exterminados, y de un todo acabados los nuevos filósofos, milicianos y tropa de línea’.” Número 94 del jueves 12 de septiembre de 1822, pp. 726-727. En el número 96 (17 de septiembre de 1822, p. 738) dice: “Tarragona. El Trapense, que se dice y firma el PrincipeCatalán, ha puesto en libertad en Montblanch al famoso Mosen Jové, que por conspirador manifiesto contra el sistema estaba alli preso hace un año, gracias a labondad ó actividad del juez que estudia en su causa. Este fascineroso y los demás presos se han unido á su columna.” Y en el número 103 (lo. de octubre de 1822, p. 790) del mismo periódico está escrito: “Provincia de Lérida. Desde Tárrega, participa [la división de la Provincia] a vuestra señoría [José Cruz Muller] en este mismo dia la derrota que a las inmediaciones de aquella Villa había sufrido la partida formada por el desmoralizado é hipócrita exfraile Trapense, que con otros de su profesión y conducta habían logrado seducir al país, y ejecutar en sus habitantes toda clase y todo género de atentados contra el sistema benéfico que nos rige, y contra la misma humanidad.”

(6) almohaza. Instrumento que se compone de una chapa de hierro con cuatro o cinco peines de dientes romos que sirven para limpiar la caballería.

(7) almojarifazgo. Impuesto que se pagaba por los géneros que salían del reino o se introducían en él. También el oficio y jurisdicción de almojarife, oficial que recaudaba rentas y derechos del rey, u oficio y jurisdicción del almojarife.

(8) nuestra águila. Cf. nota 2 a Calendario histórico...Ya era blasón nacional. Debido a que el león era símbolo de España, Fernández de Lizardi escribe más adelante que “los canónigos no se llevan con las águilas, sino con los leones.”

(9) Catedral. Cf.nota 52 a La tragedia de los gatos...

(10) El Payo del Rosario. Cf. nota 52 a Qué mal hará...

(11) Se refiere al folleto Si no se van los ingleses, hemos de ser sus esclavos; Cf.Sentencia del Consejo..., Respuesta de El Pensador..., Cuartazo de don Joaquín... yLavativa a un gachupín...

(12) La libertad de los mares. Cf. nota 33 a Consejo de Guerra...

(13) Cf. nota 10 a La tragedia de los gatos..., nota 10 a Segunda zurra... y nota 2 aConsejo de Guerra...

(14) Cf. nota 6 a Consejo de Guerra...

(15) Cf. nota 251 a Observaciones que El Pensador... La primera de las Cincuenta peguntas de El Pensador... habla de la necesidad de retira las armas de España de la fachada de Catedral, Cf. Obras XI-Folletos, p. 339.. En Preguntas interesantes... vuelve a a bordar el tema: “1ª ¿Por qué los señores canónigos de México, después de cinco años de Independencia, no quieren colocar en la fachada de esta Santa iglesia Catedral las armas de la América [...].”Por último, en el Testamento... 1 se lee: “Item: dejo la Catedral donde la encontré y con el hueco de las armas del rey de España, ni más ni menos que como cuando se hizo para que los señores canónigos las vuelvan a poner cuando llegue el caso.”

(16) real. Cf. nota 20 a Una buena zurra...

(17) Factor. Nombre del mercado de baratillo ubicado en las calles del Factor. Las calles del Factor corresponden actualmente a las de Allende (1ª y 2ª). “Cuando el Conde de Revilla Gigedo, segundo virrey de este título, resolvió despejar la plaza Mayor, enviando á otras los diversos mercaderes en ella aglomerados y confundidos, resolvió también que los vendedores de viejo, ya ropa, ya fierro ú otras cosas, pasasen á esta plaza, que por esta razón, y desde la fecha en que la ocuparon, tomó el nombre de Baratillo. Apenas hecha la designación dicha, se vió que la placita era pequeña para su nuevo destino, y á efecto de agrandarla, se compró una casita ruinosa, que contigua á ella había en la segunda calle del Factor. Mientras se extendió la escritura, se demolió la casa y se arregló el piso, los vendedores de viejo ocuparon provisionalmente las plazuelas de Jesús y de las Vizcaínas; concluida la del Factor, se bendijo el día 13 de Junio de 1793, y el 17 comenzaron á pasarse á ella los baratilleros.” J. M. Marroquí, La Ciudad de Méxicoop. cit., t. II, pp. 401-402.