EL ÁNGEL QUE ANOCHE SE APARECIÓ
A EL PENSADOR MEXICANO

 

Escrito por este mismo(1)

 

 

Antes de escribir mi Vigésima Conversación de El Payo y el Sacristán,(2) vino un angelito y me dijo: “cuidado con descubrir la verdad, porque vendrá sobre ti una turba de fanáticos hipócritas que te perseguirán de muerte.” No le hace, le dije, alguno se ha de oponer de frente al error; mientras no, mientras se le respete a título de religión, éste triunfará sobre las almas débiles. Yo moriré a manos de un devoto, pero mis escritos vivirán; y con cada uno de ellos, aún después de muerto, le arrancaré víctimas al fanatismo cruel, y estoy seguro de que haré un servicio al Ser Supremo y a la humanidad en general.

Así dije al ángel, quien voló a las regiones celestiales, y yo conocí que no me había engañado, porque luego luego, ayer al anochecer (sub potestate tenebrarum),salió contra mí un papasal titulado: Se pide excomunión contra El Pensador Mexicano.(3) Al momento que lo leí, conocí el paño de donde se cortó tan linda pieza; tomé la pluma y dirigí la palabra al mentecato autor, de esta manera.

Ven acá, insolente criatura, ¿conque no tratas de rebatirme?, ya se ve: ¡qué poco sujeto eres para eso! Pero ¿quién te ha facultado para incitar a la autoridad eclesiástica a que me excomulgue por darte gusto?, ¿o piensas que todos los días se repiten excomuniones(4) injustas impunemente?

¿Me crees digno de la censura porque permanezco contumaz en defender a los fracmasones? Mira tonto, en aquel papel no los defendí, pero estoy obligado a defender sus personas (pre [s]cindiendo de sus opiniones religiosas) porque estoy obligado a amarlos como a mí mismo, porque Dios me lo manda y la naturaleza me lo inspira; por tanto, no sólo defenderé a los fracmasones sino a los herejes, a losmoros, a los judíos; y no sólo los defenderé en un peligro sino que los socorreré en una necesidad, y los amaré siempre, porque son mis hermanos, hijos de un padre y semejantes míos.

¿Te escandaliza esta doctrina?, pues anda, hipócrita, fanático, abjura tu religión, quema el Evangelio de Jesucristo y reconvénle a este Legislador divino, porque no puso ninguna excepción en aquel generalísimo precepto: amarás a tu prójimo como a ti mismo.(5) Anótalo y pon: por prójimo se entiende el católico, apostólico romano; los demás hombres no son nuestros prójimos; debemos, por tanto, aborrecerlos. Pon esta nota, ignorante, y luego pide excomuniones, porque defiendo a los fracmasones y porque he de amar a todos los hombres del mundo a tu pesar, aunque te envuelvas en mil Bulas de Clemente XII(6) o de san Pedro; porque ni san Pedro, ni Clemente XII, ni todos los pontífices del mundo tienen autoridad para derogar la ley divina inspirada por la misma naturaleza.

Quieres que la autoridad eclesiástica de México me declare excomulgado por lacontumacia en que permanezco. ¡Bárbaro!, si a mano viene tendrás unas borlas en la cabeza que estuvieran mejor colocadas en un cojín. Oye, te enseñaré para que otro día no desatines: Contumacia es la permanencia en el error después de que nos han convencido de él; luego no habiendo error, no puede haber convencimiento, y no habiendo convencimiento, no hay contumacia; es así que a mí jamás se me convenció de error, pues no lo es amar y defender a los fracmasones como a nuestros prójimos, como a nosotros; antes en aborrecerlos está el error; luego ¿dónde está la contumacia?

¿Ya lo ves, fanático, cómo eres tonto? Pues lo mismo son tus compañeros.

Últimamente, me sostengo en lo dicho, y te desafío a probarte palabra por palabra, cuanto ha escrito, ya sea en la Universidad(7) o en una sala, o en la Alameda,(8) o en la Plaza de Toros(9) o dondequiera; pero te lo he de probar de modo que te quedes con la boca abierta; y no creas que te he de argüir con las doctrinas de Voltaire, o Rousseau, de Diderot o Volney, ni de ningún escritor reprobado en nuestra religión, sino con el Evangelio de Jesucristo y la ley natural; conque zas, admite este duelo literario; pero ¡qué has de admitir, fanaticón!, tu mismo miedo manifiesta la mala causa que defiendes, respecto a tus necedades. Si delante de un católico despreocupado no tienes valor para poner tu nombre, delante de un califa renegarías de tu religión setenta veces. ¡Bonita cara tienes para apóstol y mártir!

Piénsalo: aún es tiempo de que me hagas quedar mal; admite el desafío, y si tú solo no eres hombre, lleva otra media docena de fanáticos como tú; yo quiero ver cómo trastornáis el Evangelio.

Déjate de amenazarme con excomuniones; ya sé lo que son éstas, por quién, en qué casos y cómo deben emplearse; ya sé también la facilidad con que se abusa de esta arma de la Iglesia; ya sé que se fulminan sobre la virtud misma, cuando ésta no va en consonancia con vuestros intereses temporales; ya sé que ante Dios nada valen cuando son injustas, porque el Ser Supremo no está atado a vuestras venganzas y pasiones; ya sé que los inmortales Hidalgo,(10) Allende,(11) Abasolo,(12) Aldama,(13) Morelos,(14) Matamoros,(15) Mina,(16) Guerrero,(17) Bravo,(18)Victoria,(19) Galeana,(20) etcétera, etcétera, etcétera, no fueron jamás maldecidos de Dios, porque defendieron los derechos de su patria, como sacrílega y descocadamente se hizo creer a un pueblo tan sencillo como católico; pero también sé que este mismo pueblo ya está desengañado, ya no pegan tales excomuniones;es arbitrio muy ineficaz, después que vio a un Hidalgo, Morelos, etcétera, excomulgados públicamente, y después públicamente venerados de sus mismos excomulgadores; lo mismo digo con relación a los señores Bravo, Guerrero, Victoria y otros, a quienes jamás se les levantó la excomunión... ¡Jesús, se me cayera la cara de vergüenza si en clase de excomulgador me refregaran estas cosas en las barbas!

Conque déjate de excomuniones: razones, no amenazas; éstas, entre católicos, son las que valen. No te han de apedrear como a san Esteban, ni te han de asar como a san Lorenzo. Conque convénceme con razones, o cállate la boca y no seas sinvergüenza.

 

Desagravio a nuestra santa religión contra el fanatismo



 

SONETO

¡Oh santa religión inmaculada!

¡Consuelo del cristiano religioso!

Tú al infeliz conviertes en dichoso,

y nos haces la muerte afortunada.

¿Quien no te ha de adorar?, más ¡qué ultrajada

te miro del hipócrita ambicioso,

del fanático necio, del rijoso,

y de la turba mal intencionada!

¡Cuánto te ultrajan, religión!, ¡oh cuánto!,

los hipócritas viles y bribones;

ellos ocultan con tu augusto manto

su codicia, interés y otras pasiones;

y al oír de la verdad el eco santo,

entredichos desean y excomuniones.

 


El Pensador.


México, 19 de noviembre de 1824.

 

 


(1) Sin pie de imprenta [México, Imprenta de don Mariano Ontiveros, 1824. Dato que aporta Bustamante, Diario históricoopcit., t. II, pp. 245-246. Reproduce este folleto como Anexo 26. Bustamante dio la siguiente noticia, el viernes 19 de noviembre de 1824: “Anoche se publicó un pequeño papel cuio autor pedía en pocos renglones la excomunión del Pensador por contumaz en defender á los francmasones; mas há respondido con bastante energía en un Papelucho quasi de estraza intitulado El ángel que anoche se apareció al Pensador mexicano escrito por él mismo, en que me lo pone de agua y dos coladas.” Ibid., p. 158].

(2) La escribió el 18 de noviembre de 1824. Véase Obras Vop. cit., pp. 217-229. Bustamante dio la siguiente noticia el martes 14 de junio de 1825: “Hoy ha salido laConversación vigésima del Payo y del Sacristán obra del Pensador. Horrendas cosas dice en una constitución o reglamento que se ha propuesto para mejorar la suerte de la Nación en la reforma de abusos eclesiásticos como frayles, curas, monjas, Yndulgencias, canónigos, mortajas, etc., etc. Es un furioso armado con un sable, con el que a todos da sendos palos, dice verdades pero muy amargas; y a fe mía que necesitamos de un loco como éste, que con mano ayrada y furibunda, comience a demostrar el bosque de preocupaciones groseras en que vivimos.” Diario histórico de Méxicoop. cit., t. III, vol. 1, p. 90.

(3) En una “Nota” a las Conversaciones del Payo y el Sacristán, número 22, tomo I (noviembre 27 de 1824), Fernández de Lizardi escribió: “Ya al llevar este papel a la imprenta vino mi angelucho que se llama Chismosiel, y me dijo: los autores del papel titulado Se pide excomunión contra El Pensador Mexicano son cuatro colegiales de San Juan de Letrán, a saber: el bachiller don Buenaventura Argüero, vicerrector de dicho Colegio, quien en los ejercicios que dio a sus colegiales, el primer sermón que predicó fue contra ti, prohibiéndoles la lectura de tus papeles, ya que no puede contestarlos. 2º Bachiller, don Silvestre Dondé, catedrático de Ética. 3º idem don Mariano Monterde, catedrático de Matemáticas. 4º idem don Francisco Andrade, catedrático de Lógica (¡Tal es ella!). Estos cuatro sabios, se juntaron en el cuarto número 19 y se desvelaron hasta las doce de la noche, para dar a la luz pública tan bella y divina producción, que nada menos contiene que una herejía que se denunciará al público en la Conversación venidera; pero eso no lo digo yo, lo dijo el ángel.” En Obras Vopcit., p. 241. Fernández de Lizardi abordó, en extenso, el papel Se pide excomunión contra El Pensador, en la Vigésima tercera Conversación del Payo y el SacristánObras Vop. cit., pp. 242-248.

(4) Con fecha 29 de diciembre de 1823 fue publicado un “Decreto”, firmado por Félix Flores Alatorre y avalado por Mariano Salas Álvarez, notario oficial mayor, en que, precedido por un escrito de Fernández de Lizardi, donde solicitó la absolución de la excomunión, se le concede ésta. Al final de dicho decreto se lee: “sobre la excomunión en que se declaró incurso por el impreso en defensa de los fra[n]masones, declaramos que la absolución que se le dio ad reincidentiam es ya y debe tenerse por absoluta y con pleno efecto, y á mayor abundamiento para serenidad y mayor seguridad de su conciencia, damos facultad a cualquier sacerdote aprobado que él mismo elija para que lo absuelva secretamente: lo que se le haga saber por si quisiere usar de esta gracia. Igualmente mandamos de conformidad con su pedimento se pongan rotulones en las iglesias avisando hallarse libre de dicha censura y que así su escrito como este proveído se inserte en los periodicos segun desea para borrar todo escándalo.” Véanse los documentos, de Flores Alatorre y Lizardi, en El Sol, núm. 205 (enero 5 de 1824), pp. 819-820, y en el Águila Mexicana, núm. 269 (enero 8 de 1824), pp. 3-4. Fernández de Lizardi, en efecto, fue excomulgado por su Defensa de los francmasones (véase en Obras XIopcit., pp. 415-419); dicho papel circuló libremente hasta que el día 20 predicó contra él un fraile carmelita en un sermón. Ese día se reunió la Junta de Censura Eclesiástica y calificó el escrito de El Pensador de “erróneo, sospechoso de herejía, escandaloso, ofensivo de oídos piadosos, temerario, injurioso a las autoridades tanto civiles como eclesiásticas del Estado, y también fautor del cisma y del indiferentismo sobre religiones o sectas.” Dicha Calificación fue reproducida por Lizardi en una Exposición del ciudadano don José Joaquín Fernández de Lizardi. Leída en el Supremo Congreso de Cortes, el día 7 de marzo del presente año [1822], en la que reclama su protección contra la pública censura fulminada por el señor provisor de este Arzobispado doctor don Félix Flores Alatorre, por su papel titulado: Defensa de los francmasones (Obras XIop.cit., pp. 439-476). Lizardi escribió varios escritos defendiéndose de la excomunión y llegó, inclusive, a escribir una Segunda defensa de los fracmasones (véase en Obras XIIopcit.); también interpuso varios recursos de fuerza y cinco ocursos al Congreso, hasta que, en 1823, como hemos visto, fue absuelto de la excomunión.

(5) Jn. 15, 12.

(6) Bulas de Clemente XII (In eminenti apostolatus, dada en 28 de abril de 1738) y Benedicto XIV (Providus romanorum, de 18 de mayo de 1751), en contra de los francmasones y excomulgando a quienes los protegiesen.

(7) Universidad. Creada por real cédula en 1551 y ejecutada en 1553. Fue Nacional en 1811, Imperial en 1822, y nuevamente Nacional de 1823 a 1833. Inicialmente estuvo en la casa que hace esquina en las hoy calles de Moneda y Seminario; posteriormente fue trasladada a las Escalerillas, hoy uno de los tramos de Guatemala, y después al edificio donde está el actual Monte de Piedad. Luego ocupó los solares al sur del Palacio Nacional. El reto aludido apareció en Carta cuarta de El Pensador al Papista, y quinto ocurso al Soberano Congreso, y fue: “no soy teólogo, ni canonista ni cosa que lo valga [...]. Sin embargo, lo cito y emplazo públicamente con la solemnidad debida, para un acto, asimismo público, en la Universidad de México, en el que defenderé las dos conclusiones [...]: la excomunión fulminada contra mí es injusta, por no haber recaído sobre delito [...]; es ilegal por haberse quebrantado en su fulminación los trámites prescritos por los Cánones [...], conclusiones que he de defender en castellano claro [...]. Aunque a usted directamente cito y emplazo, no por esto desairaré la réplica de ningún otro señor eclesiástico o secular que se digne honrarme con sus argumentos.” Obras XIIopcit., p. 132.

(8) Alameda. Las calles que la rodeaban recibían el nombre de San Juan de Dios y Santa Veracruz; calle del Mirador, ubicada hacia donde estaba la pérgola de la Alameda, y la de San Diego. Actualmente la rodean: Avenida Hidalgo, Avenida Juárez, Ángela Peralta y Doctor Mora. Frente a ella estuvo el quemadero de la Inquisición.

(9) Plaza de Toros. Cf. nota 21 a Una buena zurra...

(10) Hidalgo. Cf. nota 74 a Impugnación que los gatos...

(11) Allende. Cf. nota 76 a Impugnación que los gatos...

(12) Mariano Abasolo (1784-1816). Jefe insurgente. Se dice que salvó la vida por su debilidad de carácter en el momento en que lo enjuiciaron los insurgentes.

(13) Juan Aldama (1770-1811). Caudillo de la Independencia que fue fusilado en Chihuahua.

(14) Morelos. Cf. nota 75 a Impugnación que los gatos...

(15) Matamoros. Cf. nota 77 a Impugnación que los gatos...

(16) Mina. Cf. nota 62 a Impugnación que los gatos...

(17) Guerrero. Cf. nota 35 36 a La tragedia de los gatos...

(18) Nicolás Bravo. Cf. nota 78 a Impugnación que los gatos...

(19) Victoria. Cf. nota 55 a La tragedia de los gatos...

(20) Hermenegildo Galeana (1762-1814). Héroe de la Independencia que se incorporó al ejército de Morelos, quien lo consideró, igual que a Matamoros, “uno de sus brazos.” Fernández de Lizardi gustaba citar la victoriosa batalla de Cuautla y la participación de este personaje en ella.