DIÁLOGOS DE LOS MUERTOS HIDALGO E ITURBIDE

 

[Número 1](1)

 

 

 

Esto fue lo que yo hice, cuando usted, joven, acreditado militar, coronel del regimiento de Celaya,(9) con resortes, dinero y amigos, se encontró con la opinión bien cimentada y aun apoyada por las prensas en España y América, y se decidió por nuestra causa. Es verdad que usted tuvo la gracia imponderable de reconcentrar esa opinión que estaba diseminada en todas las clases del Estado y que, aunque más tarde se habría reunido sin su auxilio, sin embargo la anticipación que usted le dio economizó mucha sangre que se debía haber derramado, cuya gloria a usted no se le debe defraudar, y la generosidad americana siempre recordará en su historia con la más tierna gratitud esta singular acción de usted. Pero no obstante esto, ¿quién de los dos hizo más, yo que sin auxilios ningunos sembré la semilla de la libertad y regué con mi sangre el campo árido, estéril y lleno de malezas; o usted que sobrado de auxilios no hizo más que juntar los frutos producidos por la semilla que sembré y mi sangre con que la cultivé? A esto debe usted agregar que siempre hubo menester el favor de los insurgentes, tales como Guerrero,(10) Bravo,(11) Alquisiras,(12) el Pachón,(13) etcétera, sin cuyos socorros oportunos acaso habría sido víctima del gobierno español; pues aunque se dice que este Apodaca,(14) Fernando VII y los padres de la Profesa(15) estaban de acuerdo con usted para hacer una aparente independencia, téngolo por vulgaridad. Lo primero porque el Borbón jamás había de decirle a Apodaca: “Di a los americanos que se llamarán independientes, con tal de que no los mande un virrey, sino un rey de mi dinastía que yo les enviaré.” Tal disparate no cupiera en la mollera de un frenético.

Lo segundo, porque sofocada la insurrección a merced de los repetidos indultos de Apodaca y de las repetidas exhortaciones de muchos curas, no tenía Fernando necesidad de aventurarse a semejante prueba. Así es que la gloria del Plan de Iguala es de usted, pero la del grito de libertad en el pueblo de Dolores es mía; y así como sin contar diez no se cuentan veinte y uno, así sin mi pronunciamiento el año de diez, no hubiera usted recogido ningunos laureles el año de veinte y uno.

 

 

PROYECTO DE LEY

Qué extranjero de juicio había de resentirse de un proyecto que, además de fundarse en el natural amor de la patria, les deja a todos abierta la puerta para hacer cuantas adquisiciones quieran, con tal de que proporcionen a la República unas ventajas que deben ser totalmente suyas y que redundan en beneficio de ellos mismos. Sean enhorabuena ricos con nuestra plata cuantos extranjeros quieran; pero séanlo en nuestra tierra, sin empobrecer la patria.

¡Gran dolor será que después de acoger con la más generosa hospitalidad a cuantos extranjeros vienen a vivir con nosotros, ellos, SIN SERVIRNOS DE NADA, sólo aspiren a su provecho, compren cuantas casas y haciendas puedan y se enriquezcan a nuestra costa, dejando a nuestra posteridad reducida a la miseria!

En tal caso, nuestros nietos dirían y con razón: “¿Qué beneficio les merecemos a aquellos Hidalgos, Allendes,(41) Aldamas,(42) Morelos,(43)Matamoros,(44) Bravos,(45) Victorias,(46) Guerreros(47) y tantos otros que leemos en los libros? Ellos dizque hicieron a nuestros padres libres de la dominación española a costa de su sangre y sus fatigas; pero los primeros legisladores, aquellos padres de la patria, ¿qué hicieron con su hija? Dejar que los ambiciosos propietarios americanos poco a poco la vendieran a la nación Británica. Sin esa condescendencia, y con una poca de energía, bien pudieron haber impedido esas adquisiciones que, sin perder el carácter de justas y legales, a nosotros nos constituyen en clase de colonos o peregrinos en nuestra misma patria.

Sí, señor, así se lamentarán nuestros nietos si las Cámaras, ahorrando discusiones, no dictan una ley enérgica, pronta y general, porque el mal es ejecutivo.

Señor de Iturbide, yo creo que la mayor parte de las condescendencias que tenemos con los extranjeros no es obra de prudencia, sino de miedo. Yo no sé hablar sino la verdad. Tememos a los ingleses por sus fuerzas, que unidos con las de la Liga(48) de los tiranos europeos, puedan reconquistarnos o hacernos sucumbir al sistema monárquico absoluto; pero ignoramos u olvidamos que las Américas son un Nuevo Mundo, esto es, que sólo en nuestro Septentrión cabe toda la Europa; que nuestras costas tan difíciles como malsanas, son unos castillos impenetrables para defenderlos, que tenemos recursos miles que desplegar, que rodeados de repúblicas de iguales intereses como Washington, Colombia, Buenos Aires, Perú, Chile, Guatemala, etcétera, contamos con otras tantas potencias amigas que se unirán a nuestra causa, así como nosotros nos uniríamos a cualquiera de esas repúblicas por defender su libertad; y, por último, la uniformidad de la opinión decidida a sacudirse sobre sí el yugo de los cetros de fierro. Conque si tales condescendencias son por temor, son muy infundadas. Sobran soldados en nuestra patria, sobra plata, sobran talentos y, lo que más, sobra el entusiasmo por la libertad. Anímese el poder legislativo, revístase de energía, dicte buenas leyes, ensanche, si quiere, al presidente, las facultades extraordinarias y todos los Estados y ciudadanos obren sin más interés que el bien de la patria, y veremos si faltan entre los americanos Aníbales, Scipiones, Arístides, Temístocles, Césares, Brutos y Pompeyos. Conozco a mi patria y a mis compatriotas: sé lo que son y lo que pueden ser. No falta más sino que los padres de la patria desempeñen este nombre como saben y pueden. Armas, fuerzas, soldados, armada, eso es necesario para sostener la Independencia, no papeluchos, ni ceremoniales diplomáticos. Los gabinetes europeos suelen guardar tanta fe como las verduleras de la Plaza del Volador.(49) En caso de duda, la historia desempeñará mi verdad. Las armas y la fuerza hacen aparecer con visos de razón los crímenes que se revisten con el nombre de justicia. Cortés hizo esclavos a nuestros padres, prostituyó sus hijas, les robó sus bienes y los redujo a la mísera clase de esclavos, bajo el pretexto de hacerlos cristianos, y tales delitos aparecieron como virtudes heroicas, autorizados nada menos que por el Vaticano.(50) Despertad, despertad hombres, despertad pueblos, ved cómo os fascinan y embrutecen a sombra de una religión que no conocieron ni conocerán vuestros opresores.


Londres, 9 de agosto

 

“El tratado no ha sido ratificado por este gobierno, y se devuelve a México por faltarle algunas formalidades, y para dar tiempo a que España y la Santa Liga se preparen a reconocer la Independencia de esos pueblos. Entretanto, no se recibirán aquí públicamente los ministros de esa República, lo que así parece tener significado mister Canning(52) al señor Michelena.”(53)

¿Qué dice usted, señor cura? ¿No está brillante la protección que nos dispensa el gabinete inglés?

Por otra parte, si el gabinete inglés resuelve enlazar la amistad de su nación con la nuestra, así que España y la Liga reconozcan nuestra Independencia, ¿cuál es el favor que nos hace?

¿Por qué razón no quiere admitir públicamente a nuestros ministros? Esto es, no quiere reconocerlos con carácter público de tales al tiempo que nosotros obsequiamos a los suyos con la mayor cordialidad. A la verdad, o yo no lo entiendo o aquí hay gato encerrado.

 

México, 1 de noviembre de 1825.


El Pensador.

 

 


(1) Oficina del finado Ontiveros [Cf. nota 1 a La tragedia de los gatos...].

(2) Hidalgo. Cf. nota 74 a Impugnación que los gatos...

(3) Iturbide. Cf. nota 17 a La tragedia de los gatos...

(4) nuestra América. Si bien esta expresión está referida a México, existe el sentido de unión americana proclamado años después por José Martí.

(5) alborotar la jicotera. “Armar una jicotera”: meter bulla, camorra, algazara, chismorreo. Viene de jicote, abispa cimarrona. Santamaría, Dic. mej.

(6) Plan. El de Iguala. Cf. nota 35 a La tragedia de los gatos...

(7) Querétaro. Cf. notas 30 a Una buena zurra... y 13 a Disputa de los congresos ...

(8) Dolores. Cf. nota 5 a Calendario para el año...

(9) Celaya. Cf. nota 5 a Las sombras de Concha...

(10) Guerrero. Cf. notas 35 y 36 a La tragedia de los gatos...

(11) Bravo. Cf. nota 78 a Impugnación que los gatos...

(12) Alquisiras. Cf. nota 82 a Impugnación que los gatos...

(13) Pachón. Cf. nota 184 a Calendario histórico...

(14) Apodaca. Cf. nota 47 a La tragedia de los gatos...

(15) Profesa. Antiguo convento jesuita que está situado en la esquina noroeste de las calles de San Francisco y San José El Real (actualmente Francisco I. Madero e Isabel La Católica). El templo se dedicó el 28 de abril de 1720; al ser expulsados los jesuitas en 1767, el edificio sirvió de vivienda a los colegiales de San Ildefonso hasta 1771 en que fue ocupado por los padres del Oratorio de San Felipe Neri. En 1774 los felipenses establecieron una casa de ejercicios anexa al templo y posteriormente encargaron a Tolsá que construyera otra más suntuosa, la cual quedó terminada en mayo de 1802. El templo ha sido conservado para el culto y hacia 1861 comenzó a demolerse la casa de ejercicios para abrir la calle 5 de Mayo. Cf. Leduc, Lara y Pardo y Roumagnac, Diccionario de geografía, historia y biografía mexicanasop. cit., p. 782.

(16) monte de las Cruces. Cf. nota 39 a Impugnación que los gatos...

(17) Venegas. Cf. nota 35 a Impugnación que los gatos...

(18) Calleja. Cf. nota 36 a Impugnación que los gatos...

(19) Morelos. Cf. nota 75 a Impugnación que los gatos...

(20) Cuautla. Cf. nota 52 a Calendario histórico...

(21) Inquisición. Cf. nota 16 a Calendario histórico...

(22) Tamaulipas. Cf. nota 16 a Las sombras de Concha...

(23) Veracruz. Cf. nota 53 a Impugnación que los gatos...

(24) vómito prieto. O fiebre amarilla. “En Veracruz reina la fiebre amarilla (vómito prieto): empieza a hacer estragos desde principios de abril, continúa tomando cuerpo por toda la estación de las lluvias, especialmente en julio y agosto, y no empieza a ceder sino hasta octubre en la estación de los nortes. En las costas de México esta enfermedad es mucho más mortífera que en el resto del globo, y los mexicanos le dan el nombre de vómito prieto a causa del color lívido de las materias que arroja el enfermo.” José Ma. Luis Mora, México y sus revoluciones, prólogo de Agustín Yáñez, México, Editorial Porrúa, 1950 (Colección de Escritores Mexicanos, 60), t. II, p. 17. Fernández de Lizardi escribió sobre esta enfermedad en Pulgas y vómito prieto anuncian el día del juicio, folleto de 1823, en Obras XIIop. cit., pp. 227-233; también, del mismo año, en Ataque al castillo de Veracruz y prevenciones políticas contra las Santas Ligasibid., p. 444.

(25) castillo de Ulúa. Cf. nota 55 a Impugnación que los gatos...

(26) En Segundo ataque al castillo de San Juan de Ulúa, de 1823, Lizardi asegura que los negros de las haciendas de Temixco, San Gabriel y otras estaban armados, y que en una de ellas se atrevieron a proclamar a España. Obras XIIop. cit., p. 461. “Creíase, tal vez de buena fe, que peninsulares radicados en México serían un elemento adverso á la independencia, porque reconocido el patriotismo español no era fácil suponer que no pusiese los medios que estuvieran á su alcance, ni de favorecer todo intento para que la metrópoli recobrase su antiguo poderío en América. En esto había más pasión que verdad, más miedo que razón; los españoles arraigados en México habían formado familias, fincado bienes y establecido industrias que podían llamarse enteramente nacionales.” México a través de los siglos, op. cit., t. IV, p. 118. Desde luego existió la conspiración de Joaquín Arenas. Carlos Ma. de Bustamante da noticia de que, del 27 al 28 de noviembre de 1824, hombres a caballo recorrieron las calles de San Luis Potosí gritando “¡Viva España!”; dice también que en aquella ciudad un americano “oyó leer en una concurrencia de Gachupines á un tal Toscano una carta de España en la que le dicen que los Españoles no deben por ahora hacer el menor movimiento hasta el mes de Mayo que aparecerá la Expedición [...] también en Querétaro tenemos síntomas de iguales conmociones.” Diario histórico de Méxicoop. cit., t. III, p. 167. Bustamante denunció otra posible conspiración, en estrecho contacto con La Habana, en Campeche, en 21 de diciembre de 1824; ibid., p. 170. También sospechaba que en la legislatura de Yucatán había afectos al partido español dispuestos a unirse a la supuesta expedición de Cuba. Idem.

(27) Cf. nota 10 a Segunda zurra...

(28) muy mucho. Se usa con el significado de mucho en el lenguaje familiar, en frases enfáticas. M. Moliner, Diccionario de uso del españolop. cit., p. 468.

(29) Cf. nota 45 a Qué mal hará...

(30) Cf. nota 17 a Pésame de El Pensador...

(31) despachar por la posta. Con prontitud, prisa, presteza o velocidad.

(32) manflorina. Posiblemente signifique un papel afeminado porque manflorita es variante de manflor (o manfloro): hermafrodita y, por extensión, afeminado.

(33) Desde 1825 hasta la fecha continúa celebrándose el inicio de la Independencia de México.

(34) Juan Wenceslao de la Barquera (1779-1840). Dirigió el Diario de México de 1806 a 1810. Simpatizó y colaboró con el movimiento de la Independencia. Del 19 de noviembre de 1805 hasta 1808 publicó cartas y discursos entre los que destaca la serie “La filosofía de las costumbres”, en el Diario de México. Escribió varias afirmaciones acerca de la conveniencia o inconveniencia de las nodrizas y la necesidad de cuidar la elección de ellas (citadas por Fernández de Lizardi en La Quijotita y su prima, en Obras VIIop. cit., p. 25). Editó en 1808 el Semanario Económico, y después El Mentor Mexicano. Formó parte del grupo Los Guadalupes. A raíz de la Independencia tuvo a su cargo la redacción de la Gaceta Oficial. Fue senador, ministro de Tribunal de Guerra y Marina, y ministro del Supremo Tribunal de Justicia del Departamento de México. El texto aludido es Oración patriótica que pronunció el ciudadano licenciado Juan Wenceslao Barquera, socio que fue de la junta secreta de Los Guadalupes, el 16 de septiembre de 1825 por encargo de la Junta Cívica, recibida en esta capital con el preciso objeto de celebrar con la debida solemnidad el primer grito de libertad en el pueblo de Dolores, hoy Villa de Hidalgo, el 16 de septiembre de 1810, por los primeros héroes de la patria, México, Imprenta de la Federación, en Palacio, 1825.

(35) pie de gallo. Planta simarrubácea (alvaradoa amorphoides). Santamaría, Dic. mej.

(36) Ayuntamiento. Cf. nota 2 a Mañas viejas...

(37) No es de extrañar que le hicieran esto en el ambiente agresivo del momento. Como prueba, en ese entonces se escribió el Anti-Hidalgo. Cartas de un doctor mexicano al bachiller Miguel Hidalgo y Costilla, ex-cura de Dolores, ex-sacerdote de Cristo, ex-cristiano, ex-americano, ex-hombre y generalísimo capataz de salteadores, México, Oficina de don Mariano de Zúñiga y Ontiveros, 1810.

(38) chaqueta. Cf. nota d a Breve sumaria...

(39) Anáhuac. Cf. nota 19 a La tragedia de los gatos...

(40) malquistarnosMalquistar es poner a mal a una persona.

(41) Allendes. Usando sinécdoque alude a Ignacio Allende. Cf. nota 75 aImpugnación que los gatos...

(42) Aldama. Cf. nota 13 a El ángel que anoche...

(43) Morelos. Cf. nota 75 a Impugnación que los gatos...

(44) Matamoros. Cf. nota 77 a Impugnación que los gatos...

(45) Bravos. Leonardo y Nicolás Bravo, Cf. notas 69 y 78 a Impugnación que los gatos...

(46) Victoria. Cf. nota 55 a La tragedia de los gatos...

(47) Guerrero. Cf. nota 36 a La tragedia de los gatos...

(48) Liga. Cf. nota 27 a La tragedia de los gatos...

(49) Plaza del Volador. En los bajos de Palacio estaban las cocheras y algunos cuartos entresolados destinados a las habitaciones de los gentiles hombres de los virreyes. La Plaza del Volador se encontraba situada al costado sur del Palacio, en un tramo de la calle de Meleros, hoy segunda calle de la Corregidora, esquina con Pino Suárez y Venustiano Carranza. Anteriormente fue conocida como Plazuela de la Real Universidad. Durante mucho tiempo en la plaza se verificaron corridas de toros y espectáculos populares; se erigió un mercado, y, finalmente, se edificó ahí la Suprema Corte de Justicia.

(50) Cf. nota 217 a Observaciones que El Pensador...

(51) Águila Mexicana, año III, núm. 197. Cf. nota 54 a La tragedia de los gatos...

(52) Canning. Cf. nota 2 a Generosidad de los ingleses...

(53) José Mariano Michelena (1772-1852). Precursor de la Independencia. Fue diputado al Congreso Constituyente; miembro del Poder Ejecutivo (1823-1824). Este artículo del Águila Mexicana (año III, núm. 197, 29 de octubre de 1825) continúa diciendo, en la página 4: “Confesamos ingenuamente que no alcanzamos este misterio. Partiendo del principio cierto de que la Inglaterra ha procedido y procede de buena fe en su política actual respecto de las Américas: que las relaciones de estos países le interesan tanto como a nosotros las suyas, y sobre todo que ha ratificado los tratados de Colombia que sólo discrepan de los de México, en la excepción de reciprocidad, cuando se trate de concesiones otorgadas a las Américas, que han conquistado su independencia de la España, no cabe en el juicio que los nuestros hayan dejado pasar por falta de algunas formalidades: y entretanto creemos que después de cortas dilaciones y dificultades semejantes a las que este negocio tuvo en su origen, para que en todo se verifique la reciprocidad, tendrá lugar la ratificación del gobierno inglés. Por otra parte ¿cómo la Inglaterra había de esperar ahora que nos reconociese la España, cuando su obcecado gobierno no ha reconocido aún formalmente la independencia de los Países Bajos? Lo cierto es que estos rumores habían influido notablemente en la alteración de los negocios mercantiles; y que todo empezaba a restablecerse al antiguo orden en virtud de las seguridades que Mr. Canning había dado a los principales comerciantes ligados con la suerte de las Américas, y son las mismas que ya había prestado en la Cámara de los Comunes en la sesión del 2 de julio Mr. Peel, secretario de estado del interior, a saber: que el reconocimiento de los nuevos estados americanos no había sido, ni sería modificado en un ápice por ninguna intervención extranjera. En cuanto al recibimiento de los plenipotenciarios americanos, sólo podemos decir que en la misma sesión se hace cargo al ministerio inglés de no haber presentado todavía al rey el ministro de Buenos Aires con las formalidades de estilo. E. (Oriente).”

(54) larga la llevamos. Fernández de Lizardi ya había usado esta expresión enSexto ataque al castillo de Ulúa en Obras XIIop. cit., p. 493. Ahí escribe: “He oído decir que los angloamericanos están fomentando a Lemour [...]. En este caso, y si el castillo no es tan débil como algunos dicen, larga la llevamos [...] como no les falte qué comer ni pólvora con qué hacer fuego, nos estarán incomodando mucho tiempo.”