DIÁLOGO POR EL PENSADOR ENTRE EL FISCAL
Y DEFENSOR DEL PADRE ARENA[S](1)

 

 

 


El Pensador

 

 

NOTA

 

No creemos que se ofenda la delicadeza de estos señores por este Diálogo, cuyo objeto es laudable, y sólo se tomaron sus nombramientos en oposición para dar más gracia a la idea.

 

 


(1) México, 10 de marzo de 1827. Imprenta de la calle de Ortega [Cf. nota 1 a Que duerma... 1] número 23.

(2) padre Arenas. Cf. nota 23 a Que duerma... 1.

(3) Ignacio Mora y Villamil, marqués de Rivascacho (1791-?). Militar que en 1821 se adhirió a la conspiración iturbidista. Hizo un plano general de la República Mexicana. Fue director del Cuerpo de Ingenieros. Diputado en los años 1825-1826. Fue secretario de Guerra y Marina (20 oct.-nov. 1837). Trató con Scott el armisticio. Escribió un Tratado de fortificación, ataque y defensa de las plazas. El 19 de enero de 1827 el padre Arenas lo invitó a participar en la conspiración. Mora aparentó adherirse y en una entrevista amañada para que algunos testigos escondidos oyesen lo que proponía Arenas, lo hizo aprehender. Cf. las notas 24 y 25 a Que duerma… 1; el Correo Semanario de México, núm. 10 en Obras VIop. cit., p. 161 y La tragedia del padre Arenas en Obras IITeatroop. cit., pp. 345-374.

(4) El texto original está mutilado.

(5) tecla por sonar. Poner en juego todos los medios. En Fray Gerundio de Campazas, hablando de Quevedo, José Francisco de Isla escribe: “No dejó aquel saladísimo ingenio tecla que no tocase, ni se le quedó en hueco la de la corrupción del púlpito” en Obras escogidasop. cit., p. 288.

(6) de parco. Posiblemente de parce: “la cédula que dan los Maestros de Gramática á los discípulos, en premio, por la qual se les perdona el castigo que después merecen por alguna falta, presentándola al Maestro: y por esso le dan este nombre del Latino Parcere. En algunas partes le llaman Parco.” Dic. de autoridades.

(7) aéreos. Sutiles, fantásticos, sin solidez ni fundamento.

(8) especioso. Alegato extravagante, paradoja ridícula.

(9) el loco por la pena es cuerdo. Refrán que advierte que el castigo enmienda los vicios. Cf. Juana G. Campos y Ana Barella, Diccionario de refranes, Madrid, R. A. E., 1975 (Anejos del Boletín de la Real Academia Española XXX), p. 263.