DENUNCIA DE LOS CABALLOS, 
QUE FALTAN QUE PRESENTAR(1)

 

Ahora los he de acusar,

amigos y compañeros,

porque desobedecéis

los mandatos del gobierno.

¿No habéis oído, que se echó

en primero de febrero

un bando, para que todos

sin alegar privilegios

presentaren los caballos,

que hubieren, pues en efecto,

la Tropa los necesita

para remontar? ¿qué es esto?

¿Cómo no se han presentado

tantos, que en las calles veo?

unos muy bien ensillados

con jaeces de mucho precio;

otros, tal cual, bien decentes

con ridículos arreos:

herrados unos de pies

despeados otros, y en pelo,

unos gordos y lozanos,

bastantes en esqueleto,

de diferentes colores,

blancos, amarillos, prietos,

y tantos, que bien pudieran

surtir a tres regimientos.

¿Cómo no los presentáis?

otra vez a decir vuelvo:

¿pensáis, que nadie lo sabe?

¿creéis, que en las pajas me duermo?

¿qué no los he visto yo,

o qué me lamo los dedos?

pues no, no os han de valer

vuestros disfraces y enredos,

ni a ellos que sepan andar

por arte de encantamento

en dos pies, ni que platiquen,

tañan, bailen, o hagan versos;

ni que algunos de regalo

sólo sirvan a sus dueños,

ni que el soldado desprecia

otros por flacos y pencos:

nada valdrá, pues que nada

los excusa de protervos;

y así, si queréis, tomad

con prevención mi consejo,

que se encierra en dos palabras:

enmendaos, o escondeos:

pues, que voy a denunciaros

ante el Tribunal supremo

de la razón; por si logro

ver algún caballo menos:

y puesto que os avisé

va de chisme, va de cuento;

el que será por escrito,

porque dicen, y lo creo:

que las palabras, y plumas

son vil despojo del viento.

 


(1) Esta poesía se publicó en Obras XIV, pp. 19-22.