DE DON SERVILIO AL CLAMOR
SEA SORDO EL EMPERADOR(1)
Los serviles (con perdón)
hicieron una tertulia
en casa de Pepa y Julia
Toda la conversación
fue sobre asuntos del día;
cada uno se profería
muy liberal, ya se ve,
pero entre todos noté
a Servilio, que decía:
Todo el mundo está perdido
con la tal independencia,
ya no hay gente con conciencia,
ya no hay hombre con sentido;
todo se ve pervertido,
todo es lujo y vanidad,
sacrilegios, impiedad
e insulto a la religión;
ya se ve, por conclusión,
esto todo es libertad.
Por donde quiera que veo
no encuentran nada mis ojos
que no me causen enojos:
éste y el otro paseo;
jóvenes desenfrenados,
viejos y hombres relajados,
mil madres consentidoras,
muchachas estafadoras
y mocosos muy malcriados.
Todos son ya publicistas,
sin tino hablan de gobierno,
o con un fastidio eterno
se meten a canonistas.
Luteranos, calvinistas
son estos innovadores;
que a fuer de reformadores
de ambos cleros respetables,
sus pasiones miserables
desahogan con mil furores.
¡O[h], si por dicha lograra
que mi monarca algún día
supiera la virtud mía,
y a su lado me llamara!
Entonces le aconsejara...
o bien le aconsejaré,
pues yo debo esperar que
me llame su majestad,
pues le hago falta en verdad.
Oigan, que así le diré:
Que pongan la Inquisición
es preciso que aconseje,
que quemen a todo hereje
sin que logre absolución;
si se altera la nación
con la SANTA, ya se ve,
bien pueden decirle que
sino que con su ejercicio
La libertad de la imprenta
es preciso sofocar,
que en dejando al hombre hablar
fuerza es diga lo que sienta.
A muchos no tiene cuenta
que se frustren sus intentos,
esto hacen los pensamientos
publicados por la prensa;
y así, guerra con quien piensa
Si dicen que al despotismo
enfrena tal libertad,
porque siempre está la [sic] mismo.
De tontos hay un abismo,
y combatir los errores
es para pocos autores;
y así es mejor que se pongan
una mordaza, o se expongan
Por efecto de coraje
los que llaman liberales,
si no hallan quien los ataje.
Con un rígido espionaje,
lleno de furor y saña,
como hubo en Francia, en España
y en México, yo fiador
que al más valiente hablador
es muy preciso instalar,
cuyo oficio sea encerrar
al que diga la verdad.
Cuanto huela a libertad
destrúyase con rigor,
pues que vemos con dolor
que los que esclavos nacemos
siendo libres perderemos
Que se aprieten los conventos,
que haya Santa Inquisición,
inmensa superstición
y ricos emolumentos.
Que haya curas avarientos
que desuellen a dos manos
a los míseros paisanos;
y entonces muy bien infiero,
que, en no negando el dinero,
Pero siempre que cualquiera
clame contra los abusos,
que ha calificado de usos
legítimos la quimera,
gritemos todos que muera,
y allá en nuestras oraciones
pidamos excomuniones
a Dios contra esos malvados,
herejotes declarados
y abominables masones.
Pero, según oigo yo,
éstos son como la vieja
que de las multas se queja
y de excomuniones no.
¡Oh feliz quien acertó
a argüir con la bayoneta!
Ésta sí es conclusión neta
contra esos reformadores,
libertinos y habladores
De esta arma se debe usar,
para que éstos nunca digan
que contra el pueblo se ligan
siempre el trono y el altar.(i)
A uno y otro respetar
debe todo hombre callado,
por más que mire usurpado
lo que se llama derecho;
porque el crimen es bien hecho
cuando el rey lo ha decretado.(j)
De tal modo se explicó
Servilio, y el auditorio
su santísimo jolgorio
con un palmoteo expresó.
Ufano el servil quedó,
y tal vez esperarán
que algún día se cumplirán
sus deseos; pero yo, al fin
y que no la mamarán.
Servilio, si tu alma
irritan mis versos,
piensa como todos
y no hagas más gestos.
El Pensador
(1) México, Imprenta del Autor, 1822.
(2) tata. Padre. Tratamiento cariñoso, o de respeto. Santamaría, Dic. mej.
(3) El Coliseo. Desde su estreno en 1753 fue el principal teatro de la capital de la Nueva España. Por más de un siglo se le llamó Coliseo Nuevo, antes Colegio de Niñas y ahora tercera de Bolívar. Se incendió en 1931.
(4) Santo Oficio o Tribunal de la Santa Inquisición. Los inquisidores no quisieron jurar fidelidad a José Bonaparte y fueron presos en Bayona. El 4 de diciembre de 1808 Napoleón firmó un decreto suprimiendo la Inquisición e incautando sus bienes. El 1º de agosto de 1810 la Regencia expidió una orden para que se restableciera el Consejo Supremo. A su vez, éste expidió un decreto el 24 de septiembre del mismo año para que todos los tribunales del reino volvieran a ejercer sus funciones. Los liberales se opusieron a que se reinstalara el Tribunal de Santo Oficio; pero siguió en funciones, hasta que el 22 de febrero de 1813 se declaró que era incompatible con la Constitución de 1812. El Tribunal eclesiástico sólo podía amonestar, y pasaría testimonio sumario al juez secular para que éste impusiera la pena (Enciclopedia universal ilustrada, Madrid, Espasa-Calpe, 1975, t. LXIV, p. 372). Durante el régimen de Fernando VII se restableció la Inquisición por decreto del 21 de julio de 1814; en 1815 inició procesos contra los masones, secta condenada por Clemente XII y Benedicto XIV. Las revueltas liberales de 1820 impusieron la Constitución de 1812, el 8 de marzo de 1820 fue asaltado por el pueblo el local de la Inquisición. Al día siguiente fue suprimida en toda España; el 20 de marzo del mismo año se declararon afectos al pago de la deuda nacional todos los bienes, rentas, acciones y derechos de la institución abolida. "Al anularse por decreto del 1º de octubre de 1823 lo hecho durante los tres años anteriores, quedó restablecido el derecho del Santo Oficio; pero éste no se restableció de hecho" (ibid. pp. 372-373).
"Funcionó aquí [en Nueva España] el Santo Oficio con toda regularidad (como lo prueba la continuación del proceso de Hidalgo, ya que el de Morelos se instruyó cuando la Inquisición había vuelto a funcionar legalmente) hasta la fecha (8 de junio de 1813) en que fue publicado el manifiesto, decreto y demás documentos que determinaron su primera supresión; y decimos primera, porque tanto en España como en México fue repuesto el Santo Oficio en 1814, cuando Fernando VII restableció el régimen absolutista, no siendo definitiva su extinción, sino en 1820." Manuel Puga y Acal, "Noticia histórica de la abolición del santo Oficio de la Inquisición", en La Constitución de 1812 en la Nueva España, México, Secretaría de Relaciones Exteriores, 1913 (Publicaciones del Archivo General de la Nación, V), t. II, p. 25.
(a) ¡Qué ganas tiene don Servilio de ver a su santa madre! [esta alusión de Lizardi a la santa madre de don Servilio es, ni más ni menos, una variante de las llamadas mentadas de madre; es decir: "La forma vulgar y más grave de injuriar a otro es decirle tu o su madre, a veces con el aditamento de otro epíteto hiriente." Santamaría, Dic. mej.].
(b) ¡Quién no ha de alabar tan lindos deseos!
(c) Para los serviles no sirve sino lo que oprime.
(d) Este es el único buen consejo de don Servilio, porque el señor fiscal de imprenta, don Ignacio Alvarado, es divino para denunciar lo que no le gusta. En lo escrupuloso parece hijo legítimo del licenciado Retana [José González Retana. Natural de la Nueva España, colegial del Seminario Tridentino de México, abogado de su Audiencia y del Colegio de Abogados. Escribió: Informe en derecho a favor de los legatarios de don Francisco Linares, y contra los albaceas de éste, Imprenta de Ontiveros, 1807. En Conversaciones del Payo y el Sacristán, Lizardi menciona que Retana denunció a la Inquisición un papel de Carlos María de Bustamante en tiempo de Iturbide; en Obras V-Periódicos, recop., ed. y notas de María Rosa Palazón Mayoral, México, UNAM, 1973 (Nueva Biblioteca Mexicana, 30), p. 357]. Si no fuera por los señores jurados, que no son ni conocidos de don Servilio, más de cuatro escritores estaríamos cantando el alabado por su cuenta.
(5) Portal de los Mercaderes. Formaba el lado occidental de la Plaza de Armas o Plaza Mayor, frente a lo que es ahora Palacio Nacional. Portal de Agustinos. La acera occidental de la calle de los Bajos de San Agustín (hoy 5 de febrero) estaba formado por parte del extinguido convento de San Agustín, que ocupaba toda una manzana. Los padres de dicho convento arrendaban las piezas bajas que daban a esa calle, destinándolas para tiendas de comercio.
(6) Junta de Seguridad. En 1811 había sido formada por Calleja, con amplísimas facultades para juzgar las causas de infidencia.
(f) Esto parece que temen, según el odio con que ven las instituciones liberales.
(g) Los serviles de cuando en cuando conocen la verdad, y la confiesan sin tormento. Aquí está claro que habla don Servilio con ironía contra la superstición y la codicia, solapadas con el velo de la religión.
(h) Quemadas sean tus palabras.
(i) Si algunas veces se ha [sic] ligado, no será para siempre: mientras viva el religioso, liberal y despreocupado Agustín I, estamos seguros de tal liga.
(j) Tan bellas ideas han inspirado los serviles a los pueblos: por eso decían que con el rey [y] la Inquisición, chitón. Los mismos reyes absolutos han detestado esta máxima que los hace odiosos, constituyéndolos en tiranos.
(7) Agustín de Iturbide (1783-1824). Militar y político mexicano que, invitado por Miguel Hidalgo a incorporarse al ejército insurgente en 1810, prefirió luchar con los realistas. Fue designado como comandante en el sur, donde sufrió varios reveses a manos de Vicente Guerrero, con quien pactó al fin, y siguiendo adelante con sus intenciones de emancipar a la Nueva España, consiguió que culminaran con el Plan de Iguala (24 de febrero de 1821) y con la entrada del Ejército Trigarante a la capital (27 de septiembre). Inmediatamente formó una Junta Provisional de Gobierno, y después la Regencia. Proclamado emperador el 18 de mayo de 1822, fue coronado el 21 de julio del mismo año; pero, debido a una fuete oposición republicana, se vio obligado a abdicar el 19 de marzo de 1823, marchando desterrado a Italia y después a Inglaterra, de donde regresó; pero, como estaba declarado traidor por el Congreso, al desembarcar fue capturado y murió fusilado en Tamaulipas.