DE AQUÍ A NOVIEMBRE NO HAY PATRIA,
YENDO COMO VA LA DANZA(1)(a)
Cuenta el autor del Teatro crítico que hubo en Jerusalén un loco que andaba por las calles gritando con muy lastimeras y descompasadas voces: “¡Ay de ti, Jerusalén!, ¡ay de ti!, ¡ay de tus templos!”, etcétera.(2) La gente que lo escuchaba se sorprendía, hasta que toda la ciudad se contristó.
Entonces el gobierno mandó azotar al loco; pero no bastó tal castigo para impedir que siguiera gritando. Continuó en efecto con sus funestas amenazas, hasta que el gobierno judío lo hizo morir para que no anduviese asustando a sus paisanos con sus lamentaciones.
Nada valió esta diligencia para evitar el que a poco tiempo Tito y Vespasiano hubiesen sitiado, rendido y destruido la ciudad, vendiendo a los pobres judíos que escaparon de la muerte en poco más o menos de lo que valía un cerdo.
¡Ojalá y los americanos jamás tengan que acordarse de esta anécdota! No: nunca digan “El Pensador era el loco de Jerusalén, siempre estaba clamando contra la ciega confianza en que adormecieron al gobierno algunos interesados en nuestra ruina. Sin embargo, no se le quiso creer: se despreciaron o no se leyeron sus repetidos clamores, y ahora vemos realizados sus vaticinios con oprobio de nuestra libertad y nuestras vidas”. ¡Jamás quiera Dios, repito, que algún día pronuncien mis paisanos estas palabras de llanto y de funestidad!
Pero acaso porque mis deseos son buenos y mis pronósticos son tristes, ¿carecerán estos últimos de fundamento? Ya lo apetecieran así los buenos patriotas.
No oímos todos los días sino nuevas funestas de los inminentes peligros que nos rodean, y no vemos (a lo menos hablo por mí) unas providencias enérgicas y del momento de parte del gobierno. Pocos días hace que supimos por el periódico delÁguila(3)que los españoles y franceses en número de quince mil hombres están previniéndose contra nosotros en La Habana.(4) Se nos dicen los nombres de los generales que han de dirigir la expedición, y hasta se nos señalan los puertos o puerto en que deberán desembarcar.
La osadía de nuestros enemigos es tal que vienen a burlarse de nosotros a las puertas de nuestra casa, como se vio en la barra de Pueblo-Viejo(5) con las dos fragatas españolas que se aproximaron con bandera inglesa, y así que reconocieron cuanto les fue posible, se marcharon, enarbolando el pabellón español. ¿No es esto burlarse de nosotros?, ¿no es insultarnos descaradamente?
Por otra parte, ¿tenemos alguna revelación del Padre Eterno que nos asegure de que estamos libres de enemigos interiores; o antes bien debemos creer de fe y sin revelación que ya vive, come y brinda con nosotros un ejército no pequeño, dependiente de la llamada Santa Liga(6) Yo creo firmemente que hay diseminados en la República no sólo generales, jefes y soldados, sino espiones, oradores y correos, que se destinarán llegando el caso.
Últimamente, ¿en qué apoyamos nuestra seguridad?, ¿con qué auxilios contamos para no temer ni a la Europa? ¿Hay una parte de ella que haya reconocido nuestra Independencia de derecho? No, señor, no hay nada de esto; no vemos sino la sombra de la división revoloteando sobre nuestras cabezas. Los mejores periódicos de México(7) no parecen destinados sino para acusar unos y defender otros a los ministros, lo que precisamente desopina al gobierno y desacredita la nación.
Y esto ¿en qué tiempo?, en el inmediato a las elecciones de diputados para la nueva legislatura. De las sociedades que llaman secretas nacen también las divisiones, las calumnias, las odiosidades y partidos. Los escoceses pretenden que los yorquistas(8) quieren ganar las elecciones para entronizarse y abatir al gobierno, o sea al presidente,(9) con el objeto de colocar en este rango al señor Esteva(10) y los yorquinos temen igual diligencia de los escoceses pues creen que estos centralizarán la república, y ya se sabe que del centralismo a la monarquía no hay un paso; y de este modo unos por otros, quienes con justicia y quienes sin ella, protegen los partidos, se desacreditan, se aborrecen, y cuando los enemigos nos den el quién vive, andaremos a tientas por la respuesta, desconfiando unos de otros y disputando si serán españoles o franceses, si serán galgos o podencos.(11)
¿Cuánto mejor no fuera que, uniéndonos todos bajo un sistema liberal con los lazos más estrechos de la fraternidad, cooperáramos de consuno a sostenerlo? Tal unión sería la barrera más inexpugnable que encontrarían nuestros enemigos; mas hallándonos divididos, se burlarán de nosotros fácilmente; y me persuado que de eso se va a tratar en las nuevas elecciones, de dividirnos. Quiera Dios que me engañe; mas los preparativos no son de otra cosa. Divide y manda(12) es máxima infernal, pero segura.
Todas estas funestidades se nos presentan a la vista a los pocos versados en los secretos de los gabinetes; y no vemos los preparativos de defensa que serían de desear se realizaran.
Las ciudades no se fosean ni parapetean; el ejército está... muy organizado, y su plazas..., qué sé yo, estarán completas; pero de algún Estado se quejan que no hay tropa suficiente que defienda sus puertos; los frailes y clérigos malvados(b) no se descuidan en inspirar a los pueblos la mayor desconfianza y aun odio contra el gobierno,(c) declamando desde el ventajoso puesto del púlpito contra los impíos, herejes y masones, como si ellos fueran más católicos y virtuosos... ¡Hipócritas! Bien os conocemos y sabemos cuáles han sido vuestras arterías y tamaños(13) en todos tiempos para malquistar(14) a los gobiernos que no os acomodan; tenemos examinada vuestra conducta privada; tenemos muy recientes las catástrofes de los Hidalgos,(15) Morelos,(16) Matamoros,(17) Saltos,(18) Bravos,(19) Galeanas(20) y... tantas otras víctimas de la libertad, que sacrificó el fanatismo en las aras de la tiranía española, conducido por vuestra venalidad, adulación y bajeza.
Sí, bien conocemos, bribones, que so color de sostener la religión de Jesucristo declamáis contra los masones, no por exterminar a éstos, de lo que no sois capaces, sino para disponer al vulgo crédulo y sencillo contra el sistema y su gobierno, como diciéndole: “Amados oyentes míos, no hay duda que hay masones; en el gobierno, en algún ministerio, está su foco; semejante sistema es herético; el gobierno lo permite o a lo menos lo disimula, luego el gobierno y el sistema republicano son heréticos. Detestadlo, rebelaos contra él luego que podáis. Nuestro santísimo padre es enemigo de la república por lo mismo. ¿Qué esperáis? Primero es la religión. Piérdase todo antes que vuestras almas: alarma contra un sistema que ataca de frente nuestra santísima religión”.
Tal es, perversos, vuestra intención maldita cuando con disimulo, y quizá sin él, procuráis inspirar al pueblo católico tales doctrinas. Y si de este modo os manifestáis en público, ¿cómo os manifestaréis en el confesionario? ¡Santo Dios! Allí es la seducción más secreta y la conquista más segura.
Almas verdaderamente católicas, no os dejéis engañar de estos impostores. Vedlos en los púlpitos como unos energúmenos, encendidos los rostros, echando espumarajos por la boca, pateando y manoteando el pulpito lo mismo que unos furiosos dementes, y haciendo resonar las bóvedas de los sagrados templos con desatinos, imprecaciones y anatemas.
Almas piadosas: no creáis que por las bocas de tales chilladores(21) se pronuncia el Dios de los cristianos. Las pasiones bajas, como el rencor y la codicia de estos malos ministros, son las que hablan por su boca, no el Espíritu Santo, porque este espíritu es de paz, tolerancia, amor, confraternidad y caridad; y el de estos antropófagos o lobos con piel de oveja es el de la ira, orgullo, ambición, intolerancia y codicia, que los devora. Jesucristo quería que nos amásemos unos a otros, y así lo mandó expresamente poco antes de morir. Hoc est praeceptum meum ut diligatis in vicem;(22) y éstos os inducen a aborrecer a cuantos no piensen como ellos. Jesucristo estableció sus Sacramentos y derramó su sangre por nosotros de baldecomo su Majestad; pero estos ministros no han hecho sino negocio y granjería(23)con los Sacramentos, y se han dado maña para inventar nuevos pecados con el objeto de imponernos nuevas contribuciones... Mas yo me he separado del principal asunto: concluiré diciendo que el peligro de la invasión lo tenemos al ojo;(24) que los avisos son muy repetidos; que dentro de nosotros hay ya un ejército enemigo oculto; que también tenemos los elementos necesarios para defendernos si el gobierno vela para aprovechar los momentos; que tengo por necesaria en este caso la más violenta actividad, porque el riesgo está encima y las Cámaras en receso. El enemigo no ha de esperar a que se instale la nueva legislatura. Las leyes deben callar en medio del estrépito de las armas: silent leges inter arma.(25) En un caso como el presente es menester prevenir las leyes de la guerra, y no dejar de incitar al gobierno para que no se deje alucinar por una vana confianza.
¡Cuánto tiempo hace que los escritores están declamando contra la calma que se advierte en el gobierno, aún después de que corren en el público las noticias más repetidas y funestas! Es verdad que quizá estas declamaciones serán hijas de la ignorancia de los misterios de los gabinetes. Sin embargo, jamás será impolítico el manifestar al público con franqueza cuantas noticias le interesasen, fueran adversas o favorables, y que advirtiéramos un empeño activo en prevenir la defensa de nuestras libertades; y digo prevenir porque es forzosa la prevención, pues si a la hora de la procesión se quieren poner los arcos, todo será confusión, sustos, carreras y atolondramiento.
¿Qué buen efecto podrán producir a la hora de los balazos las discusiones de las Cámaras, si es que tenían valor para reunirse? Ninguno ciertamente, porque serían dictadas por el miedo y el aturdimiento; y bien se sabe que el entendimiento azorado no es a propósito para desempeñar sus funciones, en expresiones de Cicerón. Conturbatus animus non est aptus ad exsequendum munuus suum.(26)
Me parece que veo en los lances apurados, cuando el enemigo haya ocupado algunas plazas, dejando muchos soldados nuestros muertos en el campo, cuando los traidores hayan fermentado la revolución en los Estados, cuando doquiera se oigan confusamente mezcladas la voces de ¡viva la patria, viva Fernando VII, mueran los masones, mueran los coyotes!,(27) etcétera, cuando nuestro formidable ejército se halle destruido con la dispersión y deserción, cuando los malos eclesiásticos salgan por las calles con un Cristo en una mano y una pistola en la otra,(28) como se ha visto, predicando el exterminio de los liberales y la sumisión al rey, armados de su viejo per me reges regnant;(29) cuando todos nos desconozcamos y desconfiemos mutuamente, ignorando quién es de nuestro partido, quién del contrario, quién leal, quién traidor, y cuando México sea una nueva Babilonia, me parece, digo, que si tienen algún valor nuestros representantes, se reunirán con espuela calzada y brida en mano; y ¿para qué?, para investir al presidente con la dictadura tan ominosa como inútil en ese caso, pues que de nada servirá. Le dejarán el cohete en la mano, y los más huirán como unos gamos del peligro. Éste será el último corte que se tomará por rutina, alegando el ejemplo de los romanos, y el reciente de la otra América con Bolívar;(30) pero aún este esfuerzo será inútil por odiado e intempestivo. Confieso que mi presentir es funesto: mas nadie negará que es fundado.
Por tanto, era de desear que el señor presidente se pusiera en contacto con los Estados; que reunieran las Cámaras extraordinarias; que se completase un ejército de línea de cincuenta mil hombres; que se organizasen las milicias cívicas; que se foseasen y parapetasen las ciudades; que se previnieran los recursos más eficaces para sacar dinero en caso necesario; que se estableciese un espionaje saludable contra nuestros enemigos; que se castigase a éstos severamente; que se ejercitase la tropa en las maniobras de la guerra, y que se dictaran otras providencias como éstas para salvar la patria, pues de otro modo temo que de aquí a noviembre no hay patria. ¡Ojalá me engañe!
México, agosto 11 de 1826
El Pensador
(1) México: 1826. Oficina de la Testamentaría de Ontiveros [Cf. nota 1 a La tragedia de los gatos...].
(a) La poca ilustración del pueblo, y de muchos que no quieren entrar en ese número, ha establecido la indecente corruptela de que se bauticen los folletos volantes con títulos de comedia, bufones o alarmantes; pues la experiencia tiene acreditado que un papel con título decoroso no se vende. ¿Y de qué proviene esto? De que los muchachos califican los impresos por el título, y el pueblo no compra sino lo que gritan los muchachos. ¡Qué lástima!
(2) Idea tomada de los Evangelios: Mt. 23, 37-38 y Lc. 13, 34-35. En 1823, Fernández de Lizardi había escrito: “Ténganme enhorabuena por un tonto, y si se quiere por un loco; sin embargo acuérdense del loco de Jerusalén, que predijo su ruina tiempos antes de que sucediera. Yo pronostico la ruina de mi patria si se desprecian mis avisos”. Sexto ataque al castillo de Ulúa en Obras XII, op. cit., p. 495.
(3) Cf. nota 54 a La tragedia de los gatos...
(4) Águila Mexicana, año IV, núm. 95 (3 agosto, 1826), p. 4: “Isla de Cuba. Las últimas noticias que de La Habana tenemos, dignas de alguna consideración, son las que siguen: ‘Se repite hoy más que nunca la noticia de la remoción de Vives; pero ahora se añade que también Laborda será relevado.- De la expedición española contra las colonias, ni los más incrédulos la dudan ya: se designan los cuerpos, los buques, los generales y hasta el punto de primer desembarco. El conde de España es el que dice venir de general en jefe, un tal Montes ha de ser el comandante general de artillería, y don Juan Cano el de caballería, etcétera, etcétera. La tropa se supone será de 14 a 15,000 hombres, sin contar con los cuerpos de reserva, que se han de acantonar en Puerto Rico, Cuba y una isla francesa [A]. Pretenden que a fines de octubre se ha de realizar la aparición de la gran flota y principio de hostilidades[B]. Parece que se propuso en el consejo de reconquista, que se dirigiese la expedición a Yucatán, y apoderándose de la plaza de Campeche, se estableciese en ella el cuartel general del ejército de operaciones arreglando estás a las circunstancias que se fuesen presentando en el país mexicano: fueron otros de sentir que debía comenzarse por Colombia, y algunos opinaron ‘que debía ir el ejército a cierto punto en que se le aguardaba con impaciencia’. Pero prevaleció la proposición de don Carlos de España, que dijo: ‘que si él había de practicar inmediatamente en Alvarado, y que él tenía sus razones para resolverlo así.’ Júzgase, pues, generalmente, que al puerto de Alvarado ha de dirigirse la nube [C]. En otro párrafo del mismo número dice: Se asegura que el conde de Abisbal solicitó volver a la gracia del rey (a quien dice ha servido siempre lealmente, aunque haya parecido lo contrario), y destruir de una vez las dudas y sospechas que puedan tenerse sobre su inconstitucionalismo y adhesión verdadera al absoluto gobierno de su majestad: le ha escrito rogándole la abra campo para contraer méritos, y por sacrificios de toda especie expiar las faltillas de su equívoca conducta, permitiéndole mandar y dirigir la expedición contra América, prometiendo a su real majestad católica ‘que lo ha de hacer dueño de sus perdidas posesiones, o ha de morir en la empresa [...]. El rey dijo al Infantado: escríbele que me has enterado de su pretensión, y que he respondido a ella, que no lo considero bastante realista para entregarle el mando de la expedición que ha de ir a América [...]; ni bastante liberal para que quieran recibirlo allá: que por otra parte es demasiado lo que me interesa para que quiera yo exponerlo a la suerte de Iturbide; pues como no dejaría de intentar lo que aquel intentó, no dejarían tampoco los insurgentes [...] de hacer con él aquello mismo que hicieron con el otro’. [A] La Martinica [...]. [B] Es decir, de aquí a tres meses: ¡y el gobernador del estado sólo piensa en comerciar por medio de sus agentes repartidos en los pueblos! ¿Estará de acuerdo con la maldita liga europea? [C] No lo creo, el pueblo de Alvarado es demasiado patriota: a esto se agrega que su costa no presenta ningún punto de desembarco”... Cf. notas 4, 5 y 6 a Si el gobierno...
(5) Pueblo Viejo. Municipio del estado de Veracruz; sus límites son: Pánuco y Tampico Alto; al oriente termina en las playas del Golfo de México.
(6) Santa Liga. Cf. nota 27 a La tragedia de los gatos...
(7) Los periódicos más importantes, en esa época, eran los que siguen: El Sol [Cf. nota a a La tragedia de los gatos...]. La Gaceta del Gobierno Supremo de la Federación Mexicana [Cf. nota 4 a Las sombras de Concha...] y La Águila Mexicana [Cf. nota 54 aLa tragedia de los gatos...].
(8) Cf. nota 11 de A ti te lo digo...
(9) presidente. Cf. nota 55 a La tragedia de los gatos...
(10) José Ignacio Esteva (¿-1830). Fue ministro de Hacienda. Diputado por Veracruz, su Estado natal, al primer Congreso Constitucional; cuando éste fue disuelto por Iturbide, formó parte de la Junta Representativa como delegado de su Estado. En 1824 fungió como intendente de Xalapa, y después fue comisario general de Veracruz. En 1825 cooperó con el general Barragán en la rendición de San Juan de Ulúa. En el mitin suscitado en el puerto de Veracruz por el restablecimiento del estanco del tabaco, su presencia calmó los ánimos, y posteriormente intervino para que fuera derogado el decreto al respecto. Colaboró en El Veracruzano Libre.
(11) disputando... si serán galgos o podencos. Cf. nota 13 a No hay por qué...
(12) divide y manda. Cf. nota 28 a La tragedia de los gatos...
(b) A estos me contraigo, a los malos solamente.
(c) Ellos no tienen la culpa, sino la misma piedad del gobierno que los tolera, y no los envía a predicar a los apaches [apache significaba indio bárbaro o persona inculta. Félix Ramos i Duarte Diccionario de mejicanismos, Colección de locuciones i frases viciosas. Méjico, Imprenta de Eduardo Dublán, 1895, p. 529].
(13) tamaños. Cf. nota 152 a Observaciones que El Pensador...
(14) malquistar. Cf. nota 40 a Diálogos... 1.
(15) Hidalgos. Usando sinécdoque alude a Miguel Hidalgo, Cf. nota 74 aImpugnación que los gatos...
(16) Morelos. Cf. nota 75 a Impugnación que los gatos...
(17) Matamoros. Cf. nota 77 a Impugnación que los gatos...
(18) Saltos. Cf. nota 25 a Impugnación que los gatos...
(19) Bravos. Alude a Nicolás y Leonardo Bravo. Cf. notas 69 y 78 a Impugnación que los gatos...
(20) Galeanas. Cf. nota 20 a El ángel que anoche...
(21) chilladores. “Persona ó cosa que chilla ó dá chillidos”, “pregonero, que va delante de los reos publicando el delito por que se hace la justicia o castigo”, Dic. de autoridades.
(23) granjería. Ganancia o utilidad obtenida traficando o negociando.
(24) tenemos al ojo. Equivale a traemos al ojo: cuidamos atentamente de un asunto.
(25) silent leges inter arma. Fernández de Lizardi escribió: “Tales han sido los insurgentes y los soldados del rey en su mayor parte, y tal ha sido todo hombre en medio de los furores de la guerra cuando se escucha la pasión y se desoye la ley:Silent leges inter arma” en Aún ha quedado a las zorras el rabo por desollar, Obras X, op. cit., p. 414.
(26) Tusculanae disputationes, libro III, 7, 15, citado también en El Periquillo Sarniento, libro I, capítulo II. Cf. Obras VIII, op. cit., p. 67.
(27) coyotes. Cf. nota 23 a Las sombras de Concha...
(28) con un Cristo en una mano y una pistola en la otra. “Como un santo Cristo con un par de pistolas”.