CONTESTACIÓN DE EL PENSADOR A LA CARTA
QUE SE DICE DIRIGIDA A ÉL POR EL CORONEL
DON AGUSTÍN [DE] ITURBIDE(1)

 

 

Redactor: tan cierta es la carta del señor Iturbide(2) a mí, como la del papa al rey. ¿Qué diablos de duendes andarán en México fingiendo cartas desatinadas y atribuyéndoselas a sujetos distinguidos con el santo fin de que nos matemos a puñaladas?

Redactor, sea usted quien fuere: Sepa que ésas son artimañas viejas que no cuelan por los gaznates de los perros viejos, para quienes no hay tus tus.(3)

Todas las señales de apócrifa tiene la carta de usted, que atribuye al señor coronel. El rubro dice: Carta de don Agustín [de] Iturbide a El Pensador Mexicano.(4)Esto indica que me escribió Su Señoría, pero al comenzar a leer, se conoce que no, y que miente el autor, porque luego dice usted con mucha crianza: "Pensador: de parte de don Agustín [de] Iturbide... se le pregunta", etcétera.(5) Ô bon ami!Conque, por fin, ¿qué sucedió?, ¿me escribió o se valió de usted para que me hiciera públicamente esas preguntas? No lo primero, según el contexto de la carta, luego lo segundo. Pues ni esto es verdad. Vaya usted leyendo y con cuidado.

El señor Iturbide tiene unos talentos no comunes, mucho conocimiento político y unos principios de educación muy finos, todo lo que hace increíble que me preguntara tamañas boberías como las contenidas en la carta que se le atribuye, que me comprometiera, o con el gobierno o con el público ignorante, y mucho menos que lo hiciera con términos impolíticos, descomedidos e insultantes como los que se leen en su folleto de usted.(6)

He dicho y repito que son muy bobas las preguntas, fuera del caso, y que sólo el hacerlas prueba que no entiende el que las hace el espíritu noble y patriótico de Chamorro.(7)

Hacer preguntas es lo menos, satisfacerlas bien es lo más. O más claro: para preguntar basta un necio; para responder se necesita un sabio.

Yo no lo soy, pero, sin embargo, responderé con ingenuidad y honor a las preguntas de usted, y le haré otras a ver si las responde con igual sinceridad y prontitud; que creeré que no, porque usted compromete a don José Joaquín Fernández de Lizardi, a El Pensador Mexicano, a un escritor público, conocido en su persona de toda esta capital y de muchos lugares del reino, y por sus escritos buenos o malos, en todo él, en La Habana, España, Portugal, Londres y Washington; y yo comprometo, ¿a quién?, a medio pliego de papel servible para envolver turrón, cuyo autor no se atreve a firmarse, temeroso de que no se le pusiera la ceniza en la frente, sin acordarse que hoy, que salió su papel, pocos se escapan de tenerla, pues es Miércoles de Ceniza,(8) pero la llevará usted donde la llevó el Leopardo.

Sí señor: usted va a oír mis respuestas claras, sencillas y torales. Sé que si el gobierno no es prudente, me expongo; pero piérdase mi seguridad personal, abandónese mi familia a la miseria y muera de una vez, si es necesario, antes que usted, mi otro genio bienhechor insista en que padezca mi reputación la más mínima nota en el concepto de mi patria; de una patria que he amado con ternura sin el más mínimo interés;(a) de una patria inocente y lastimada por el infame servilismo de la dominación antigua; de una patria a quien he consagrado siempre mis desvelos; de una patria que, algún día, confesará los beneficios que ha disfrutado pública y privadamente por mi pluma;(b) de una patria, en fin por cuyo bien la muerte misma me será lisonjera, y con Horacio la nombraré de dulce:


Dulce et decorum est pro patria mori.(9)

 

Sí, amigo mío, porque yo no soy enemigo de ninguno. Usted en el hecho de no firmarse, se conoce que es un cobarde, y el señor Iturbide no se holgará de tener muchos soldados como usted. Herir al enemigo alevosamente, es villanía en el campo de Marte; y herir al escritor anónimamente, es vileza en los palacios de Minerva. O tiene usted o no razón en lo que escribe. Si la tiene, descúbrase: el vencimiento quedará de su parte; y si no la tiene, meta la cabeza bajo su almohada, y no insulte, no provoque, no trate de desconceptuar a un hombre honrado, a un hombre que se desvive por su patria y a quien jamás se le acusará de egoísta. Yo tengo mucho honor, sé lo que vale: gozo bastante buena opinión en el público, se la agradezco y correspondo; últimamente tengo buen nombre y sé que el Espíritu Santo me manda que cuide mi buen nombre. Cura de bono nomine.(10)

Por tanto, repito que mi mujer, mi hija, única y muy amada, mi familia y mi misma vida nada valen en comparación de mi honor, ésta es la herencia que me dejó mi padre,(11) ésta es la alhaja que más estimo y ésta la que defenderé a toda costa hasta la muerte. Nada vale la vida sin el honor.(12)

¿Y qué será si éste se pierde?... ¡qué digo!, ¿si se empeña por medio pliego de papel que ha ensuciado, no ya un tonto, no un adulador de Iturbide, sino acaso un servil de marca, un mercenario miserable o un equilibrista desconocido? Pues no, señor: perezca yo, perezca, si me dejo, a manos de un asesino; pero, patria mía, patria mía muy amada, reconoce que me sacrificaron por ti sola en las sangrientas y traidoras aras de la intriga, de la maquinación, del servilismo, de las que siempre te he querido alejar. Reconoce tus derechos, abre los ojos y no te fíes de los que te brindan con cicuta en las doradas copas del tirano. Vamos al caso, señor comisionado.

Dije que son muy bobas las preguntas. Lea usted, y con cuidado, como le he dicho.

Dice usted que engaño al público con mis astucias,(13) ¿cuáles son éstas?, ¿mi papel de Chamorro y Dominiquín?(14) Es usted muy Juan.(15) ¿Qué no lo entiende usted? Pues en las casas de los señores Espinosa, Torres, Chousal u otro preceptor de primeras letras, hay silabarios y enseñan a pronunciar estas sílabas: po-lí-ti-ca.Conque aprenda usted a deletrear, y luego aprenderá (yo le enseñaré gratis) a criticar, que es arte más difícil y complicado.

1ª pregunta de usted, dice: "¿Es justa o no la Independencia?"(16) No sólo he dicho que la Independencia es justa, sino que he probado hasta la evidencia que es justa, justísima(c) por necesidad, por derecho de gentes y por la propia conveniencia de España.(17) Conque no sea usted bobo. Si ya di la respuesta, ¿para qué se repite la pregunta?

Añade usted, con su acostumbrado tino: "y por cuanto usted ha tenido ya el atrevimiento de escribir que es justa, pero que debe esperarse a que la determinen las Cortes, responda: ¿qué se deberá hacer en caso de que las Cortes o la denieguen, o no quieran determinarla?"(18)

Amigo: ni éste es el camino, ni usted es mi compadre. No lo entiende usted, y esto es la verdad. ¿En qué consiste mi atrevimiento?, ¿en decir que es justa la Independencia o en querer que se difiera a la voluntad de las Cortes?, ¿a que no sabe usted distinguir la misma proposición que escribió e imprimió? Esta pregunta es muy boba. ¿Cómo puedo yo responderle a usted de una cosa que pende nada menos que del voto general de la nación? A ella puede usted dirigir su pregunta, pero ni ella puede responder hoy de lo que hará mañana.

Lo que yo puedo decir a usted es que, según los sentimientos de mi corazón, más quisiera esperar a que venga la Independencia de las Cortes, o jamás venga, que no que sea derramándose la sangre de los infelices españoles y americanos de estos reinos. Yo amo a mi patria como el que más, y le deseo todo bien, mas no quisiera que este bien lo comprara muy caro con su sangre. Bastante ha derramado inútilmente. Ya está muy débil y no puede resistir otra revolución sangrienta.

Falta ilustración, no hay mucha unión ni se ha fijado generalmente la opinión. Esto me hace temer funestas consecuencias. Siempre veré con lástima y horror una guerra entre hermanos. Debe respetarse mucho la sangre de los hombres, y si en mí consistiera, antes que tronara el cañón homicida, parlamentaría con el señor Iturbide y juraríamos un solemne armisticio, hasta saber la determinación de las Cortes. ¡Qué gloria sería para dos dignos jefes el que estas diferencias se terminaran sin que corriera una sola gota de sangre europea y americana! ¡Oh, y vea yo tan feliz acontecimiento, y cierre la muerte mis ojos para siempre!

Dice usted que "el gobierno ha calificado y castigado como malvados, rebeldes y traidores a Hidalgo,(19) Morelos(20) y demás cabecillas de la insurrección,(21) a quienes hemos visto calificar de héroes del liberalismo en algunos impresos."(22) Me cita usted a que desengañe al público claramente, y funde mi sentir.(23) ¿Y usted por qué no lo hace, señor mío? Qué, ¿tiene usted miedo, o le falta gracia para ello? Algo habrá de todo, ¿no es verdad?

Sepa usted que el público está bien desengañado, y sabe que ni todos los insurgentes merecen el nombre de malvados, ni todos el de héroes, y que esto está en opiniones.

Dice usted que "en los cafés y concurrencias públicas de esta ciudad no se habla en el día sino de Iturbide... que unos lo igualan en su empresa a Hidalgo y a Morelos, y otros a Quiroga(24) y demás héroes de la libertad de España." Me vuelve usted a intimar que desengañe al público y que diga con claridad, a cuál o cuáles sujetos de éstos debe compararse Iturbide.(25)

Vuelvo a preguntarle a usted que por qué no lo hace, pues bien puede hacerlo, aunque no sea Pensador por antonomasia; y no sólo puede, sino que debe hacerlo, ya que se manifiesta tan deseoso de que se desengañe al público; pero ya se ve: el miedo no juega, y usted quiso sacar la castaña con la mano del gato.(26)

Si hubiera usted leído todos mis papeles, habría excusado esta pregunta, pues en el titulado Aún ha quedado a las zorras el rabo por desollar,(27) hallaría la respuesta anticipada. Pero oiga usted lo que infaliblemente debe suceder: si el coronel se sale con su idea, será comparado a Quiroga; si no se sale, se comparará a Hidalgo o cualquier cabecilla de insurgentes. Tal es el mundo, y no dejará de serlo mientras dure. Al vencedor se aplaude siempre, y al vencido se desprecia. Si Pánfilo Narváez se apodera de Cortés, se acaba el héroe, porque a buen componer, lo ahorca Diego Velázquez en Cuba: pero sucedió al revés, y Pánfilo tuvo a mucha dicha volverse solo y con un ojo menos.(28)

En igual caso se halla el señor Iturbide. Si se le hace la suya, viva el héroe y el Quiroga de la América. Entonces todo será repiques, salvas, himnos, marchas y canciones lisonjeras; pero si no, todo será olvidos y desgracias.

Me parece que está usted respuesto(29) con claridad y verdad. Ya ve usted que contesté y sin eludir la dificultad. Por tanto, ni en el concepto público ni en el de usted quedaré calificado de embrollador, charlatán ni tunante, epítetos muy honrosos que usted me previene para comprometerme demasiado, sin duda con muy santas intenciones.(30)

Dije a usted que preguntar es muy fácil, pero responder bien, pronto, y con verdad y claridad es muy difícil. En prueba de ello, voy a hacerle a usted unas preguntas, a ver si se atreve a responderlas.

Todos los días se miente mucho en el particular. Cada uno cree registrar los gabinetes y aun los corazones, así del excelentísimo señor Apodaca,(31) como del señor Iturbide, siendo lo cierto que todo lo ignoramos. Diga usted: ¿qué deberemos hacer para salir de tantas confusiones, para saber algo en realidad y para que no se mienta tanto?

Diga usted: ¿qué haría si yo denunciara su papel como subversivo y como injurioso a mí?

Responda usted: ¿cuál será la prueba de su gratitud cuando sepa y esté seguro de que no lo haré, y antes le perdono la injuria con sólo la condición de que no vuelva a comprometerme?

Diga usted: ¿por qué atribuyó sus preguntas al señor Iturbide?, y si estaría dispuesto a probar en juicio que son suyas.

Últimamente, diga usted, ¿por qué no se firma?

¿Ya ve usted qué fácil es hacer preguntas?, ¿ha visto qué pronto le he respuesto? Veamos si hace usted otro tanto en contestación a las que le hago.

 

México, marzo 7 de 1821.

 

J[osé JoaquínF[ernández deL[izardi].

 

 


(1) México, Oficina de D. J. M. Benavente y Socios, 1821.

(2) Agustín de Iturbide (1783-1824). Militar y político mexicano. Invitado por Miguel Hidalgo a incorporarse al ejército insurgente, en 1810, prefirió luchar con los realistas. Fue designado como comandante en el sur, donde sufrió varios reveses a manos de Vicente Guerrero, con quien pactó al fin, y siguiendo adelante con sus intenciones de emancipar a la Nueva España consiguió que culminaran en el Plan de Iguala (24 de febrero de 1821) y en la entrada del Ejército Trigarante en la capital (27 de septiembre). Inmediatamente formó una Junta Provisional de gobierno, y después la Regencia. Proclamado emperador el 18 de mayo de 1822, fue coronado el 21 de julio del mismo año; pero, debido a una fuerte oposición republicana, se vio obligado a abdicar el 19 de marzo de 1823, marchando desterrado a Italia y después a Inglaterra, de donde regresó, pero, como estaba declarado traidor por el Congreso, al desembarcar fue capturado y murió fusilado en Tamaulipas.

(3) a perro viejo no hay tus tus. Refrán que enseña que es muy difícil engañar al hombre experimentado.

(4) Carta de don Agustín de Iturbide a El Pensador Mexicano, México, Oficina de don José María Betancourt, 1821.

(5) Dice la Cartaasí: "Pensador: de parte de don Agustín [de] Iturbide, para que usted no trate de estar engañando a todos con sus astucias, se le pregun[ta] públicamente"; en la página 1.

(6) "La figura que podía considerarse como el instrumento principal de esta trama, pero que vista con mayor detenimiento resulta ser el realizador mismo de la empresa, fue don Agustín de Iturbide y Arámburu. Llamado a servir las prebendas de una clase privilegiada que, como es natural, luchaba por el mantenimiento de su bonancible situación, Iturbide vino a ser al mismo tiempo, por virtud de su intuición política manifestada principalmente en el Plan de Iguala, el que llevó a término la Independencia de México. En su actuación pudieron encarnar en un momento dado anhelos colectivos que con una fuerza arrolladora se encontraban en la conciencia de todos; fue también, y más que todo, una obra de unidad de concurrencia de los más disímbolos anhelos de las clases privilegiadas, de los insurgentes, de los liberales, y de lo que pudiera llamarse pueblo. Dentro del cuadro que estamos analizando, encarna Iturbide por primera vez un tipo de hombre del que aún está por hacerse una semblanza social y psicológica: el caudillo americano, que aparece en la historia de México y que seguirá repitiéndose en otras de nuestras naciones. Iturbide no fue un genio militar. Por el contrario, sus fracasos como hombre de armas fueron constantes; pero, en cambio, poseyó talento político y una especial conformación psicológica que se caracterizaba por una elasticidad que le permitía alternar el robo y la traición con ideales patrióticos, todo encuadrado en el marco de una ambición personal desmedida." C. Sierra, El nacimiento de México, op. cit., pp. 24-25.

(7) Fernández de Lizardi se identifica con uno de sus personajes, que aparece en varios diálogos; en uno de ellos, que publicó seis días antes que el presente folleto, dice: "Unión, fraternidad y paz es lo que a todos desea El Pensador... No me acordaba de que estaba hablando Chamorro," Chamorro y Dominiquín... independencia..., en este volumen.

(8) Miércoles de Ceniza. Es el primer día de la Cuaresma y cuadragésimo sexto anterior al Domingo de Pascua de Resurrección. Se llama así porque el sacerdote impone en la frente de los fieles una cruz de ceniza, diciendo al mismo tiempo: "Polvo eres y en polvo te convertirás", para que recuerden que habrán de ser reducidos a polvo, y también como símbolo de una purificación interior, en el deseo y compromiso ante Dios de alejarse del pecado y surgir a una nueva vida.

(a) Nunca he tenido un empleo ni un maravedíz [sic] por cuenta de mi patria, o en recompensa de los servicios que siempre le [he] hecho dentro y fuera de México; pero de esto no me quejo de ella. Quejaréme tan solo de mi suerte [maravedí.Antigua moneda española, algunas veces real y otras imaginaria, que ha tenido diversos valores. Respecto de las quejas de Lizardi, y de su falta de interés, se ha llegado a descubrir "una al parecer mácula [...] cuyos contornos es necesario tratar de precisar en el futuro. Me refiero [escribe Felipe Reyes Palacios] al episodio de Taxco en 1810 y a la concesión que ya en la época de la república se le hizo, con base en él, de una pensión equivalente al sueldo de capitán, junto con las prerrogativas anejas al grado militar, más el empleo de redactor de la Gaceta,'mientras que la nación encontraba cosa mejor con que premiarlo.' A pesar de su pública oposición a la insurgencia, la comisión de premios dio por cierto que Lizardi, siendo subdelegado interino de Taxco, había colaborado con la causa, ya que así lo testificaban dos distinguidos exrevolucionarios; pero la comisión no conocía la correspondencia cruzada entre Lizardi y el propio virrey Venegas, recientemente descubierta, en la que aquél sugiere que, a fin de evitar un sangriento ataque por parte de las tropas insurgentes, convendría recibirles con aclamaciones fingidas, por lo que le solicita su autorización para hacerlo así: '...crea [el virrey] que el Encargado de Tasco con lo principal de él, en el funesto hypotesi de que nos oprima la fuersa, cederemos unas pocas horas en lo exterior por ebitar mayores desgracias; pero éste será un homenaje de farsa; pues como dije, nuestras Almas son de Dios y nuestros Corazones de nuestro augusto Fernando.' No es, desde luego, la posición antirrebelde lo que escandaliza, sino el recurso usado para conseguir una prebenda del nuevo gobierno.* Revisando su biografía, hallamos una sola razón que podría justificar lo que antes mencionamos como 'periquillada'; hacia esta época (1824-1825), Lizardi veía próxima su muerte (que en efecto ocurrirá dos años después), y de seguro pensaba en su esposa y en la hija muy joven que dejaba. Es probable que este buen hombre, de cuyos sentimientos nos habla ─a más de sus novelas─ el hecho de que llegó a adoptar por lo menos dos niños huérfanos, concibiera su solicitud de pensión como un recurso lícito para proteger a su familia; lícito, y justo, porque él también había contribuido, a su manera, a la liquidación del sistema colonial y a la creación de la patria. Sea como fuere, nos parece que el conocimiento de este incidente ha venido a certificar, de manera rotunda, la medida humana de nuestro escritor, en quien alguna vez quiso verse la imagen extrema del mártir civil." "Prólogo" a Obras VIII - Novelas. El Periquillo Sarniento (Tomos I y II), prólogo, edición y notas de Felipe Reyes Palacios, México, UNAM, Instituto de Investigaciones Filológicas, Centro de Estudios Literarios, 1982 (Nueva Biblioteca Mexicana, 86), pp. XXVII-XXVIII. * "Aunque los documentos del caso son irremediablemente rotundos, el desempeño de Lizardi en Taxco no ha sido precisado en forma cabal. Las fuentes y testimonios de que se dispone no coinciden del todo en los nombres de personajes involucrados, fechas y otros detalles. Cf. Jefferson R. Spell, 'Lizardi and Taxco', en The Library Chronicle, vol. VII, núm. 4 (Spring, 1964) [...]. Y Paul Radin, ed.,An Annoted Bibliography of the Poems and Pamphlets of J. J. Fernández de Lizardi. The First Period (1808-1819), San Francisco, Sutro Branch, California State Library, 1940 (Occasional Papers. Mexican History Series, No. 2, part. 1), pp. 2-9." Felipe Reyes P.,loc. cit.]

(b) Muchos son los que mi patria ha visto: la libertad del pan y carne; la solución de trabas de los artesanos; la moneda tlaquearia; los lazaretos y no enterrar en los templos en tiempo de peste; la libertad del carbón; la extinción de los Ángeles de Semana Santa en beneficio de los gremios; la libertad del padre Lequerica, y la del canónigo San Martín en Guadalajara, etcétera; ¿reconocen otro principio que mi pluma? Digan los ingratos que sí; yo los desmentiré con documentos. Pues si hay algo bueno por mi causa ¿por qué no se confiesa, aunque no se agradezca? [Alguna vez Fernández de Lizardi ya había escrito sobre que se tendrían que reconocer a su pluma algunos beneficios para la patria: véanse el "Suplemento extraordinario alPensador Mexicano", tomo III (26 ene., 1814), y el número 11 de El Pensador Mexicano, también del tomo III (5 may., 1814), ambos en Obras III, op. cit., pp. 503 y 453-454. Sería demasiado extenso citar todos los asuntos que Lizardi menciona en esta nota, pero sí muy necesario remitir al lector a los lugares exactos donde podrá encontrados; así que enumeraré los escritos en donde los ha tratado. Libertad del pan y carne, en Obras III, en El Pensador Mexicano: "Diálogo fingido de cosas ciertas. Entre una muchacha y tata Pablo", tomo I, número 13 (pp. 114-118): "La voz del pueblo", t. I (pp. 127-128); "Erre que erre", t. I (pp. 129-131); "Gloria a Dios", t. I (p. 136); "Pensamiento extraordinario de cosas extraordinarísimas", t. I (pp. 137-140); "Diálogo entre el tío Toribio y Juanillo, su sobrino", t. II, número 6 (p. 188); "Suplemento al Pensador", t. II (pp. 339-345); "Concluye mi vindicación", t. III (pp. 453-454); en Obras IV, op. cit. Alacena de Frioleras, núm. XXVI (pp. 153-159), yCajoncitos de la Alacena, cajoncito 9º (pp. 217-218). Solución de trabas de los artesanos: "La igualdad en los oficios. Diálogo entre un zapatero y su compadre", en Obras Xop. cit., pp. 61-64; "No es señor el que nace, sino el que lo sabe ser. O sea la continuación del Diálogo entre el zapatero y su compadre, sobre la igualdad en los oficios", en Obras X, op. cit., pp. 66-69; "Diálogo fingido de cosas ciertas", enEl Pensador Mexicano, t. I, núm. 13, en Obras III, op. cit., pp. 114-118. Moneda tlaquearia: "La ciega y su muchachita", Suplemento a El Pensador Mexicano, t. II,ibid., pp. 359-361. Peste y lazaretos:"Gritos o lamentos que los pobres enfermos del Hospital de San Lázaro dirigen a sus hermanos los pudientes de esta capital", enAlacena de Frioleras, núm. X, en Obras IV, op. cit., pp. 61-65; en Obras X: "Propuestas benéficas en obsequio de la humanidad", op, cit., pp. 95-101; y "Las porfías de El Pensador", pp. 135-147. Libertad del monopolio del carbón,en El Pensador Mexicano: "Juanillo y el tío Toribio", op. cit.,t. II (pp. 331-338); "Suplemento a El Pensador Mexicano", t. II (pp. 346-349), y "Carta de Juanillo al tío Toribio...." op. cit., t. II (pp. 353-357). Extinción de los Ángeles de Semana Santa: "Diálogo fingido de cosas ciertas. Entre una muchacha y tata Pablo", en El Pensador Mexicano, t. I, núm. 13 (Obras III, op. cit., pp. 114-118). Sobre el padre Lequerica: "Paño de lágrimas para un doliente de la Inquisición y afecto de la obra del Duelo", en El Conductor Eléctrico,núm. 15 (Obras IV, op. cit., pp. 357-362); y "Verdadera prisión y trabajos del padre Lequerica" y "Contestación", en El Conductor Eléctrico, núm. 17 (Obras IV, op. cit., pp. 371-376). Sobre el canónigo San Martín: Tentativa de El Pensador en favor del canónigo San Martín y Carta a El Pensador Tapatío.]

(9) Dulce y glorioso es morir por la patria. Horacio, oda II del Libro III.

(10) Curam habe de bono nomine. Ecli. 41, 15.

(11) José Joaquín Fernández de Lizardi (1776-1827). El nombre que fue asentado en la fe de bautismo: Joseph Joachin Eugenio, en la Parroquia de Santa Cruz y Soledad de Nuestra Señora. Sus padres fueron Bárbara Gutiérrez Malpartida y Manuel Fernández Lizardi. Casó entre 1805 y 1806 con Dolores Orendáin, de quien tuvo una hija. "Como hombre, Fernández de Lizardi tenía un corazón bellísimo, y un carácter inalterable y excepcional. Modelo como esposo y como padre, quiso también impartir su cariño a los desgraciados; recogió huérfanos." Estos últimos son datos proporcionados por Luis González Obregón en Novelistas mexicanos. Don José Joaquín Fernández de Lizardi (El Pensador Mexicano), México, Ediciones Botas, 1938, p. 11. En esta obra, González Obregón cita unos apuntes de Jacobo M. Barquera, con otros datos interesantes: "El Pensador contrajo matrimonio por los años de 1805 a 1806, con Da. Dolores Orenday, de la que sólo tuvo una hija que llevó el nombre de su madre. Ésta falleció cuatro meses después de la muerte de su esposo, y la Srita. Fernández de Lizardi quedó a cargo de la Sra. Da. Juliana Guevara de Ceballos; pero después la joven se incorporó a otra familia, y murió en Veracruz de vómito [...]. Entre los huérfanos que protegió Fernández de Lizardi, se debe mencionar al General D. Joaquín Rangel, quien perdió a su madre en un incendio, y al hijo de un carpintero llamado Marcelo, a quien maltrataba mucho el padre, por lo que fue recogido y educado por El Pensador, y tomó en agradecimiento el apellido de éste",op. cit., pp. 61-62.

(12) Frase que se parece a Prius mori quam foedari. Antes la muerte que la deshonra. "Frase latina usada por los estoicos de la antigüedad." Vega, Diccionario ilustrado de frases..., op. cit., p. 311.

(13) Cf. nota 5 a este folleto.

(14) Chamorro y Dominiquín. Diálogo jocoserio sobre la independencia de la América,México, Oficina de D. J. M. Benavente y Socios, 1821.

(15) En el Diccionario de mejicanismos, de Ramos y Duarte, op. cit., encontramos la palabra Juane como sinónimo de tonto.

(16) Se trata de la segunda pregunta, en la página 1 de la Carta de don Agustín de Iturbide. Cf. nota 4 a este folleto.

(c) Lo he dicho así, porque lo han dicho e impreso los extranjeros, los americanos, los mismos españoles, y sólo falta que lo digan las Cortes, si es que no lo han dicho ya, porque la Constitución no es sino el pasaporte de la independencia, o la misma independencia deseada, aunque con otro nombre.

(17) Lo dijo en Chamorro y Dominiquín... independencia...

(18) Carta de don Agustín de Iturbide..., pp. 1-2.

(19) Miguel Hidalgo y Castilla. Cf. la nota 7 a Reflexiones interesantes...

(20) José María Morelos y Pavón. Cf. la nota 46 a Chamorro y Dominiquín...independencia...

(21) "A principios del año de 1821 las autoridades españolas trataban de presen[tar] la lucha encaminada hacia la emancipación de la Nueva España como un simple episodio sin mayor importancia. Se pretendía hacer creer que los nombres de los caudillos que iniciaron la independencia no eran ya consagrados con la aureola de heroísmo; prisioneros en Acatita de Baján, exagerado el desánimo impuesto por el fracaso, abultada la existencia de hondas divisiones entre las primeras figuras del movimiento insurgente, se buscaba producir una amarga decepción en todo el país. Se intentaba opacar el nimbo de redentor del pueblo con una triste leyenda en la que se contaba que un jefe de bandoleros había asolado las provincias más ricas de la Nueva España. Las cabezas de Hidalgo y de sus compañeros jefes del movimiento, permanecían, aún en 1821, en la Alhóndiga de Granaditas, queriendo atestiguar con este hecho que en ellos se había cumplido la justicia que debe alcanzar a vulgares salteadores, sin darse cuenta de que con este sacrificio y con tal afrenta el pueblo había santificado para siempre a nuestros héroes." C. Sierra, El nacimiento de México, op. cit.,pp. 23-24.

(22) "El gobierno ha calificado constantemente y castigado como malévolos, rebeldes y traidores a Hidalgo, Morelos y demás cabecillas de la insurrección; sin embargo de lo cual, en los impresos de estos últimos días hemos leído que se les califica de unos héroes del liberalismo." Carta de don Agustín de Iturbide..., p. 2.

(23) "Usted que se ha constituido, graciosamente, ilustrador del público, no debe permitir errores en materia tan importante: explique usted claramente y funde su sentir en desengaño del público." En Carta de don Agustín de Iturbide..., p. 2.

(24) Antonio Quiroga (1784-1841). Marino y héroe de la independencia española. Este coronel formó parte de la sublevación de Riego, en 1820, que hizo restablecer la Constitución de 1812.

(25) "Usted y todos saben que en los cafés y concurrencias públicas y privadas de esta ciudad, no se habla en el día más que de Iturbide; y como hay cabezas de seso, y cabezas que no lo tienen, unos lo igualan en su empresa a Hidalgo y a Morelos, y otros a Quiroga y demás héroes de la libertad de España: desengañe usted a ese público, que para esto son los escritores, y principalmente quien se ha tomado el título de Pensador. Digo: ¿a cuál o cuáles de estos sujetos debe compararse Iturbide? Y fúndelo con la claridad debida." Carta de don Agustín de Iturbide..., pp. 2-3.

(26) sacar las castañas del fuego con la mano del gato. Lo mismo que sacar el ascua con la mano del gato o con mano ajena, o sea, valerse de tercera persona para realizar alguna cosa de que puede resultar perjuicio.

(27) Aún ha quedado a las zorras el rabo por desollar, México, Oficina de D. J. M. Benavente y Socios, 1820; en Obras Xop. cit., pp. 409-415.

(28) Pánfilo de Narváez (1470-1528). Explorador español que vino a América hacia 1498, colaboró con Diego Velázquez en la conquista de Cuba y fue enviado por éste para apresar a Cortés; vencido por él quedó como su prisionero en Cempoala y estuvo prisionero dos años en la Villa Rica de la Vera Cruz. En el combate recibió numerosas heridas y perdió el ojo izquierdo. Puesto en libertad por el Consejo de Indias regresó a España a presentar sus quejas al rey, por quien fue nombrado Adelantado de la Florida. Cf. nota d a Chamorro y Dominiquín... independencia...

(29) respuesto. Antiguo participio pasivo irregular de responder.

(30) "Si usted no contesta, o contesta eludiendo, quedará calificado de un carácter embrollador, de un charlatán, de un tunante, que sólo escribe por sacar dinero a falta de otro oficio, ni beneficio." Carta de don Agustín de Iturbide..., p. 3.

(31) Juan Ruiz de Apodaca (1754-1835). 61º virrey de la Nueva España. Fue premiado con el título de Conde del Venadito por la acción llevada a cabo en el rancho del Venadito, en donde fue aprehendido Francisco Javier Mina.