CONSEJO DE GUERRA A LOS INGLESES

 

Por el Pensador Mexicano(1)

 

 

Cuando acaba el gobierno de desterrar de México a El Payo del Rosario(2) por su papel titulado: Si no se van los ingleses, hemos de ser esclavos,(3) voy a hacerle su Consejo de Guerra a estos señores.

Los reos son los ingleses; su fiscal El Payo; su defensor la Razón, y los vocales los patriotas sensatos; y pues que todos están presentes, se abre el Consejo y comienza a hablar el fiscal.



Pedimento fiscal

SEÑOR

 

“Los ingleses, esos monstruos de su especie, que viven de los gemidos de sus esclavos, esos tiranos de la humanidad que han fundado su grandeza en el trabajo de sus míseras colonias, y esos dominadores de los mares, cuya avaricia y despotismo no conoce límites, van hoy a ser el objeto de mis reflexiones, que recomiendo al público imparcial y justo. Ellos en todas épocas, faltando al derecho de gentes y al de guerra, hicieron carnicerías horribles en los que no pensaban a su modo; ellos, cuando les convino, cometieron excesos detestables y jamás oídos con los que [se] reputaron como enemigos; ellos han hecho preferente su comercio sobre la ruina de nuestros giros nacionales; ellos han cubierto de miserias a los artesanos de nuestro país con la introducción de sus pintadas manufacturas;(4) han monopolizado a la nación con empréstitos usurarios y ventajosos;(5) la han perjudicado con la fabricación de moneda falsa, cuya circulación gravita sobre la buena fe de nuestro gobierno, a quien desacredita; se han apoderado exclusivamente del importante y vasto giro de la minería;(6) han héchose de posesiones ventajosas en el suelo que su gobierno aún no reconoce como independiente y libre; hánse vendido por filantrópicos y liberales, cuando, al son de sus pesados grillos, gime la Irlanda y el vasto país de Bengala; nos han prometido una amistad mercantil que sólo a ellos puede ofrecerles cuenta, y se han burlado de nuestra buena fe; y, por fin, han conseguido que se reciban en nuestro país con carácter público a los enviados de su comercio, autorizados por su soberano, al paso que en Inglaterra se ha desairado abiertamente a la legación mexicana.(7)

“¿Y que tales hombres pueden ser objeto de los elogios de un hombre libre? ¿Tales acciones pueden ser recomendables entre los que no saben adular ni pueden ser partícipes de sus capciosas franquicias? No, el patriota decidido, que siempre ha caminado por los senderos del honor y de la gloria debe preferir el bien general a todas las consideraciones particulares; deben burlarse de sus inicuas maquinaciones y nunca temer a las tramas que suelen forjar el poder y la astucia cuando se trata de desquiciar los proyectos de la tiranía colosal. Pasemos a las pruebas.

“He dicho que los ingleses en todas épocas faltaron al derecho de gentes y al de guerra e hicieron carnicerías horribles en los que no pensaban a su modo. Sabemos muy bien que en Bengala hicieron perecer a cinco millones de hombres para sojuzgar a los tres restantes que tomaron por sus esclavos; que en Acadia inmolaron muchas familias inocentes sólo porque manifestaron deseo de refugiarse a Francia, su patria; que armaron corsarios con patentes dobles inglesas y francesas para ejercer la violencia, la piratería y perfidia; que permitieron al infame Plimvut llevar pabellón holandés para fingir que peligraban a la vista de un puerto de Francia, excitar la humanidad y hacer presa de sus favorecedores para presentar al gobierno británico como un triunfo de sus atentados; que a una señora francesa que iba a Hamburgo en un buque neutral la cargaron de cadenas sólo porque era hermana de un representante del pueblo francés; que hicieron pasar por las armas dentro de los mismos calabozos a muchos prisioneros franceses y americanos que tenían encerrados bajo el sagrado derecho de gentes; que suscitaron motines sanguinarios en Génova, en Roma y en Córcega, y que cinco veces pagaron asesinos y emponzoñadores para privar de la vida al ángel tutelar de la Europa, a Napoleón el Grande, que les hiciera morder las arenas de la pérfida y miserable Albión.

“He dicho que los ingleses han hecho preferente su comercio sobre la ruina de nuestros giros nacionales, y cubierto de miseria a nuestros artesanos con la introducción de sus manufacturas. Yo llamo en este momento a todos los comerciantes del Septentrión para que me digan lo que han bajado de precios sus efectos, y cuánto han perdido desde que se permitió el comercio inglés. Yo invito a los artesanos de Puebla,(8) Querétaro,(9) Guadalajara(10) y otras partes, cuya miseria es bien notoria, para que digan si desde que los ingleses introdujeron tejidos de lana y algodón, han contado un día de descanso, y si es verdad que los han puesto en el caso de robar para mantener a sus infelices familias; pintores, plateros, herreros, sastres, zapateros, etcétera, etcétera, ¿quién es el que no ha experimentado los efectos funestos de una permisión impolítica? Porque ellos para su uso y para vender traen estampas, alhajas de metal, máquinas y herramientas, vestidos hechos para ambos sexos, calzado y cuanto se puede necesitar para la comodidad de la vida, de suerte que sólo los que hacen carbón(11) no les tienen miedo, porque el de Inglaterra es de piedra y no puede ofrecerles cuenta su introducción. Un milord no se desdeña de guisar su comida por no pagar un cocinero americano, ni de llevar sobre la cabeza un tercio de zacate por no dar medio(12) a un cargador. Un americano o español tendría a mucho agravio el que, habiendo convidado a un amigo a tomar licor, quisiera éste pagar el gasto que se hacía; mas los señores Ingleses no son tan escrupulosos, porque si uno de ellos convida a veinte, bien los puede llevar a una sociedad sin temer un chasco: cada uno pide lo que ha de beber, antes de hacerlo tocan las copas llenos de cortesías, y luego cada uno paga lo que se bebió. Éste es buen modo de salir de apuros.

“Se han hecho de posesiones ventajosas en el suelo que su gobierno aún no reconoce como independiente y libre. Han comprado en muy poca cantidad las del marqués de San Miguel de Aguayo,(13) que acaso componen la extensión de seis estados poderosos de la Europa: ellos tendrán buen cuidado de poblarlos y de darles con el tiempo toda la majestad que exigen sus miras... Ellos son déspotas y tiranos que oprimen a sus colonos de Irlanda,(14) Bengala,(15) etcétera; ellos asesinaron al emperador Tipoo Saib y a toda su familia; ellos envenenaron al emperador Leopoldo; sofocaron al monarca de Rusia, Pablo I;(16) degollaron en Irlanda a cuatro millones de habitantes; cubrieron de luto a España por colocar en su trono a Fernando VII; surtieron de armas a los republicanos y realistas de la América del Sur para que se despedazaran en guerras intestinas;(17) llenaron de calamidades a Norte América por la tirana dominación de Jorge III;(18) mancharon sus manos con la sangre de catorce mil vasallos del rey de Dinamarca, después de haber quemado su capital;(19) y, finalmente, han pagado el espionaje y los revolucionarios de las naciones para encender la discordia de los pueblos, conseguir su dominación por medio de una voraz anarquía y confundirlos en el número de sus míseros esclavos.

“¿Y nos podremos, señor, persuadir que unos hombres tan déspotas y tan crueles, cuya ambición de dominar y atesorar no conoce límites, sean capaces de arrancar la espada para defender unos pueblos que reputan como disidentes? De ninguna manera. Ellos han insultado a la nación americana no queriendo ratificar los tratados mercantiles hechos por este gobierno;(20) quieren dar tiempo a que España y la Santa Liga(21) se preparen a reconocer la independencia de estos pueblos, dice el articulista inglés en 9 de agosto último, según consta del periódico de La Águila de 29 del pasado,(22) como si hablara de los pueblos de Ixtacalco(23) y Santa Anita,(24) sin advertir que la nación americana no son unos pueblos discurrentes o desperdigados como el de Israel, sino muy fundados, muy ricos y muy vastos, capaces de contener y alimentar dentro de sí a la Europa entera. Por eso le han llamado Nuevo Mundo. El articulista está muy lejos de conocer ni la riqueza, ni el valor, ni la ilustración, ni la extensión geográfica, ni la posición topográfica de estos pueblos de quienes habla con desprecio. ¡España, Alemania!, ¡Rusia, Prusia, Francia, la Gran Bretaña!, ¡Roma con su santo padre, con sus excomuniones e indulgencias...! ¡Miserables! Sí, miserables serán los extranjeros el día que se acerquen a nuestras playas; la mitad de su ejército perecerá con nuestra descubierta solamente. ¿Sabéis cuál es esa descubierta?, los diversos y enfermizos climas de nuestras costas, enfermizos y mortales aun para los aclimatados en ellas; la escasez de víveres y aun de agua, a causa de su despoblación; unos ejércitos infinitos de soldados valientes e impertérritos que no temen ninguna artillería, armados de lanzas agudísimas, y tan pequeños que algunos sólo se dejan ver a favor de un microscopio. Sin embargo, estos muy pequeñitos soldados que se pueden llamar reclutas, o haciéndoles mucho favor zapadores, le comen un pie a un hombre con la mayor facilidad y sin sentirlo: se llaman niguas,(25) y los soldados veteranos, granaderos, artilleros, fusileros y lanceros se llaman: moscos, zancudos, jején, pinolillo,(26) garrapata, alacrán, y otros mil insectos venenosos que, si no matan al soldado humano, le hacen una guerra de dos mil demonios.

“Los que escapen de nuestra descubierta vienen a perecer con lo dilatado y fragoso de los caminos, y con la hambre que los espera a causa de la despoblación.

“La cuarta parte que quede de valientes, que la reputo en la más fuerte expedición de la Europa, en veinte mil hombres de armas llevar y trabajos sufrir, vendrá a luchar con tres millones de habitantes(27) (cuando menos) decididos a defender su patria. ¿Cuántos volverán?

“Ésta no es gasconada:(28) es demostración que está ya pasada por autoridad de cosa juzgada. De catorce mil hombres por lo menos que mandó el gobierno español para sojuzgarnos, no volvieron a España ni quinientos.(29) Los venerables restos de su humanidad quedan entre nosotros requiescant in pace. Tal responsorio espera la nación atrevida que intente el invadirnos... Pero, señor, disimuladme el que mi patriotismo me haya divertido o separado del asunto principal. Ataré el hilo.

“Decía, señor, que el articulista inglés nos hace mucho insulto tratándonos de unos pueblos a una nación grande y rica en toda la extensión de la palabra.

“Aun mayor insulto hace el gabinete inglés esperando que la España reconozca la independencia de los americanos: esto es decir que será nuestra amiga la Gran Bretaña cuando se encuentre la piedra filosofal o la cuadratura del círculo.

“Todavía se nos insulta más cuando se dice que no se recibirán en Inglaterra a nuestros enviados con carácter público de ministros de nuestra República;(30) y aun mucho más que todo, nos han insultado con haber desairado bajo este concepto a nuestro benemérito, sabio y patriota, el señor Michelena.(31)

“Que los comerciantes ingleses hayan contratado empréstitos ventajosos para ellos con nuestra nación, ni que los particulares de la suya hayan introducido millones de pesos en nuestra República, sólo prueba su ambición y de ninguna manera patriotismo. Por todo lo cual, y más que omito en obsequio de la brevedad, concluyo por la nación que se repute por enemiga a la nación Británica; que se anulen todas las compras que han hecho los ingleses de posesiones raíces americanas, indemnizándoles su valor y mejoras, y que salgan inmediatamente de nuestras costas, sujetando mi dictamen al siempre más sabio y respetable de vuestra alteza.”

Después que habló el fiscal, tomó la palabra la Razón, y de este modo expuso su

 

 

Defensa

SEÑOR

 

“En la acusación fiscal que ha escuchado vuestra alteza tiene más parte un exaltado patriotismo y unas equivocaciones bien groseras que un fin emponzoñado, ni unas miras siniestras de malquistar(32) a los ingleses entre nosotros.

“No hay duda en que el fiscal, o llámase El Payo del Rosario, les hace imputaciones atroces sin distinguir tiempos ni circunstancias; mas esto, antes que de malicia, es efecto de una imaginación desarreglada con la lectura de ese libelo que corre con el título de La libertad de los mares.(33) Sí, señor, la lectura de este librejo malandrín, junta con el desaire que el gabinete de San James corrió a nuestro enviado diplomático, entusiasmó al fiscal y lo dispuso a explicarse contra los ingleses tan cáusticamente como hemos visto, vaciando párrafos enteros del libelo citado, sin hacer lugar a la crítica y sin conocer que la obra es francesa, y que esta nación siempre ha rivalizado con la Inglaterra; que émula de la gloria y las riquezas, reputa los adelantos de esta potencia como agravios particulares cometidos contra ella. Pudo el fiscal examinar atentamente la historia de los siglos, hacer las debidas comparaciones de las épocas, confrontar las citas e indagar la verdad escrupulosamente. Pudo, por fin, haber consultado conmigo antes de pronunciarse contra los ingleses con tal dureza, y entonces yo le habría hecho ver lo poco que había que fiar en La libertad de los mares para sacar brillante la verdad, pues que, siendo obra francesa, debe suponerse parcial, y leyéndola atentamente se ve que sus páginas escritas con sangre y con veneno manifiestan que el autor no estaba poseído de amor al bien público, sino de un odio mortal a los ingleses. Si estas reflexiones se hubieran hecho oportunamente, la acusación hubiera sido menos odiosa, pues no se debe asegurar como verdad cuantas noticias vemos escritas en los libros. La experiencia tiene demostrado que las mentiras más absurdas y las injurias más atroces se hallan de letra de molde y graciosamente encuadernadas.

“Cuando me he detenido, señor, en disculpar al fiscal, ha sido con el doble objeto de defender a los ingleses en lo que merezcan defensa, porque si el fiscal no sabe lo que dice, claro es que no está impuesto en autos, y, de consiguiente, la sentencia se aventuraría a la injusticia si se fallara con respecto a una acusación tan infundada. Que tal carácter tiene la presente, es lo que paso a demostrar.

“La generalidad con que se habla de todos los ingleses de todos tiempos y lugares, vivos y muertos, buenos y malos, y ausentes y presentes, manifiesta que el fiscal no sabe hacer ninguna distinción entre uno y otro, lo que sobra para viciar el proceso en todas sus partes.

“Acusarles como un crimen el que hayan comprado posesiones americanas, que estén fomentando las minas y que introduzcan sus manufacturas en nuestro país es de lo más impertinente. Ello es una verdad que sería lo más político, a mi entender, que las adquisiciones de bienes raíces sólo se permitirán a los extranjeros naturalizados, casados y con hijos americanos, y de ninguna manera a los transeúntes; pero si los representantes de la nación no lo determinaron así desde el principio, sería o porque no lo juzgaron conveniente, o no se les previno las resulta[s] y, en este caso, esto es, si la ley salió defectuosa, no se debe declamar contra el extranjero que compra, porque éste lo hace legalmente con su dinero, y el que vende, vende legalmente su propiedad, mientras no haya alguna ley que se lo impida.

“Tampoco debe declamarse contra el gobierno porque no impide estos contratos, pues que siendo un mero ejecutor de las leyes, y no habiendo una que los embarace, no tiene autoridad para impedir que se celebren.

“Bien es verdad que estas ventas de bienes raíces debían economizarse por los americanos, y verificarse siempre que fuera posible entre ellos mismos; así se excusarían los celos, las emulaciones y los temores que hoy agitan a muchos; ¿pero qué hará un propietario como el marqués de Aguayo que, teniendo sobradas propiedades, quiere cubrir sus créditos y dar giro a otras negociaciones paralizadas por falta de dinero? Vender las propiedades que le sobren para habilitarse de numerario. ¿Y si no tiene quién le compre más que un inglés, a quién le ha de vender? Al inglés. Esto es clarísimo: cada cual vende sus alhajas al que mejor se las paga, sea quien fuere. ¿Por qué, pues, acriminar a los ingleses porque compran propiedades americanas? Si en esto hay un vicio, si faltan límites para arreglar estos contratos, la falta estará en la ley, y no en los extranjeros ni en el gobierno.

“Se acusa a los ingleses de que son cruelísimos con sus colonos, que asesinaron a un emperador, que envenenaron a otro, que degollaron a cuatro millones de irlandeses cual si fueran puñados de mosquitos, y aun se avanzan a decir que cubrieron de luto a la España por colocar en su trono a Fernando VII. Yo no sé dónde leyó el autor tal ocurrencia, cuando es público y notorio que ellos fueron los que auxiliaron a la España contra la invasión de los franceses.(34)

“Echarles en cara que son crueles con sus colonias, a más de ser impertinente es decir una cosa común para todos los conquistadores. Todos ellos han sido crueles con sus colonias, porque es propiedad del fuerte oprimir al débil, y así es que nada nuevo han hecho los ingleses, sin que por esto se entienda que yo apruebo la crueldad en ningún caso.

“Recordar los hechos criminales de su nación no es del caso de la cuestión presente, y además ¿qué nación está libre de iguales crímenes? Por desgracia la historia de todas las naciones está manchada con excesos de igual naturaleza. ¿Por qué, pues, el autor de La libertad de los mares se empeña en recordar los regicidios de los ingleses, olvidándose que aún humea la sangre de los capetos derramada atrozmente por los franceses?(35)

“El cargo que se les hace de que protegen la minería cede más bien en su elogio, porque, en efecto, siendo este ramo el principal canal de nuestra riqueza, y estando obstruido por falta de habilitadores, ¿no es claro que ellos lo han vivificado dándole impulso con sus cuantiosas habilitaciones? ¿No es verdad que en Guanajuato(36) se rayan semanariamente cincuenta y un mil pesos?(37) ¿No es cierto que en Taxco,(38) Pachuca,(39) Real del Monte(40) y demás minerales hay una inmensa circulación de pesos e igual número de hombres empleados en el trabajo de que antes carecían?

“Ni se diga que esto, como los préstamos hechos al gobierno, son por su conveniencia, pues precisamente debe serlo. Todos los hombres cuando entran en negociaciones con otros aspiran a sacar ventajas de ellas. Aquí las ventajas son recíprocas, pues el habilitador trata de sacar dinero de las minas; lo mismo quiere el habilitado, y no lo sacara jamás si no contara con el fomento inglés. Luego, por esta parte son benéficos.

“Que los artesanos americanos se hallen en la última miseria a causa de las manufacturas inglesas, me parece que es una equivocación manifiesta comprobada por ellos mismos. A mí me han dicho algunos maestros que trabajo les sobra, pero que no encuentran oficiales.(41) Aquí es menester recordar que si hay oficiales que no tengan que trabajar, acaso está en su falta de habilidad o de palabra: éstos siempre serán pobres, introdúzcanse o no en la República las manufacturas inglesas. Aplíquense nuestros artesanos a imitar los trabajos ingleses, que talento les sobra para ello, sean fieles al cumplimiento de su palabra, y yo les aseguro que no les faltará en qué ganar un peso.

“Acerca del cargo que se les quiere hacer, porque no se ratificaron en su Corte nuestros tratados de comercio, es menester advertir que esto no refluye ni contra la nación británica, ni contra los ingleses que viven con nosotros. La política de los gabinetes siempre es misteriosa y oscura; los súbditos por lo regular ignoran los recortes con que se manejan; y así, es una injusticia culpar a éstos del proceder de los gobiernos de sus naciones, por tortuosos que sean.

“No por esto se entienda que yo jamás justificaré la conducta del gabinete de San James respecto de nosotros, pues es muy extraño que resultándole provecho de nuestro comercio y recibiéndose aquí a sus cónsules y enviados con todo el decoro y agasajo propio de la generosidad americana, se nos corresponda con un desprecio tan brusco, el que, a más de excitar nuestro justo sentimiento, debe preparar el gobierno para que se prevenga por lo que pueda suceder. Sin embargo, este cargo no pertenece a los ingleses que viven con nosotros, ni menos a su nación en general.

“En vista, pues, de lo que llevo expuesto, de dejar bien probado que los cargos que les resultan a mis partes son falsos, equivocados e impertinentes, así como son públicos los beneficios que resultan a la nación de la profusión de sus caudales, a este supremo tribunal suplico se sirva darlos por absueltos de los enunciados cargos, previniendo a los americanos que no vendan bienes raíces a ningún extranjero sino fuere casado y radicado aquí, pues es cierto que, si no hay americanos que vendan, no habrá extranjeros que compren.”

 

México, noviembre 22 de 1825.

 

Firmado, la Razón.

 

Aquí se tocó la campanilla y quedamos esperando el resultado de la votación de los vocales.


El Pensador.

 

 


(1) Oficina del finado Ontiveros [Cf. nota 1 a La tragedia de los gatos...].

(2) El Payo del Rosario. Cf. nota 52 a Qué mal hará...

(3) “Hoy [19 de noviembre de 1825] se ha voceado un Papel del Pagano del Rosario cuio título es —Si no se van los Yngleses presto seremos esclavos—. Es título harto ofensivo a la Nación Británica, y si lo reclama el S. Ward tal vez el Pagano irá a seguir la suerte de su compañero Urbina, seguirá a un tuerto un cojo, y ambos son chuscos de entendimiento. No falta persona que achaque esta producción (que aún no he leydo) a la camarilla de Mr. Poinsett que le tyra quanto puede a los yngleses.” “Domingo 20 de Noviembre de 1825 [...]. Anoche huvo una Junta de Ministros de la qual salió que el Presidente desterrase para Tamaulipas al Payo del Rosario, Pablo Villavicencio, por el papel que se publicó anoche. Por tanto esta mañana a las cinco salió [...]. Parece que le acompañan tres dominicos entre ellos el P. Saavedra que en estos últimos días ha publicado un papel intitulado —La alma inmortal de Yturbide merece nuestros recuerdos. Podrá hacerlos en la Villa de Padilla y aplicarle algunas misas [...] este suceso que no agradará mucho a El Pensador, y que debe temer mucho por su persona según aquel adagio de que quando veas la barba de tu vecino rapar, echa la tuia a remojar.” Lunes 21 de noviembre de 1825 [...]. El gobierno ha tomado con demasiado calor el ympreso del Payo del Rosario el qual se lee a pesar de estar prohivido, y se paga a 2 y más pesos. Para acallar a los Yngleses ha formado hoy una vindicia de la Nación Británica insertándola en la Águila, y aún esta tarde ha mandado tyrar 500 exemplares más de este periódico.” El “punto [Californias] a donde se dirixe el Pagano del Rosario, según se asegura hoy por la persona que lo vio llegar a ese punto, San Agustín de las Cuevas. En el jurado formado hoy [22 de noviembre] sobre el papel que ha motivado la confinación de este diablo cojuelo se la ha absuelto, contra toda la expectación pública e interés del gobierno.” Bustamante, Diario histórico de Méxicoop. cit., t. III, vol. 1, pp. 153-154.

(4) En el Segundo sueño de El Pensador Mexicano, 1822, Lizardi escribió: “Inglaterra es más comerciante que guerrera, y bastante hará con facilitarse hacernos la guerra con puntos, muselina, encajes, indianas y chucherías.” Obras XIIop. cit., p. 26. Por ese entonces cambiábamos materias primas y recursos mineros por productos industrializados. Las manufacturas estaban contraídas porque la producción artesanal estuvo limitada. Nadie podía ejercer un oficio sin estar agremiado, y los talleres artesanales, de típico corte medieval, fueron muy jerarquizados, limitado su número de miembros y destruidas las iniciativas de mejorar sus instrumentos de trabajo.

(5) Cf. nota 10 a Segunda zurra...

(6) Minería. “Por las gestiones de Lucas Alamán en favor de la Minería se formaron la Compañía Unida, la Anglo-Mexicana, la del Real del Monte, etcétera, con capital inglés, francés y alemán.” Tadeo Ortiz de Ayala, Resumen de la estadística del Imperio Mexicano dedicado a la memoria del Sr. D. Agustín I, emperador de México, Imprenta de doña Herculana del Villar y Socios, 1822, p. 43.

(7) Cf. notas 10 y 18 a La tragedia de los gatos... En una “Nota” que Carlos Ma. de Bustamente dirigió al “Gobierno Supremo de la Federación”, y que publicó en elDiario histórico de México el domingo 20 de junio de 1824: “Serenísimo Señor. En la sesión secreta del 18 del corriente pedida al Soberano Congreso se há manifestado con encargo de reserva por el Señor Ministro de Relaciones, que el Gabinete francés ofrece á la República su mediación para que nuestra Yndependiencia sea reconocida en la Europa. Que está pronto un buque para conducir á París al enviado que se quiera mandar por Vuestra Alteza Serenísima y que se establecerá un crucero de buques ligeros para que se allane y facilite la comunicación entre las dos Potencias” (op. cit., t. II, p. 83). Bustamante oyó con desagrado esta proposición: “Nosotros pues tenemos muchos motivos de gratitud é interés para preferir la mediación y garantía de la Ynglaterra sobre la Francia, pues de la primera sacaremos las ventajas que nos proporciona la inmediación de Xamayca y de otros puntos de donde vendrán rápidamente los socorros que necesitamos [...]. No pues desagrademos á la Ynglaterra dando oídos á las solicitudes de la Francia, por el contrario cultivemos su amistad como hemos comenzado á hacerlo, y así digamos al Gabinete francés... ‘Que teniendo ya enviado á Don Mariano Michelena y comenzado á negociar con el Gabinete de Saint-James sobre nuestra Yndependencia, no podemos por ahora aceptar su mediación hasta no saber el resultado de la negociación ya abierta. Que desde luego se le dan las gracias por su ofrecimiento de mediación que aceptaremos en caso de no convenirnos con la Nación Británica, y en testimonio de nuestra benevolencia al Gobierno francés oiremos gustosos sus proposiciones relativas á comercio y les daremos un lugar distinguido en concurrencia de las que se hagan por la Nación Ynglesa’.” (ibid., p. 86).

(8) Puebla. Cf. nota 220 a Observaciones que El Pensador...

(9) Querétaro. Cf. nota 30 a Una buena zurra...

(10) Guadalajara. Capital del estado de Jalisco. Cf. nota 15 a La tragedia de los gatos...

(11) Alusión a los indios que habitaban los pueblos cercanos a la Ciudad de México.

(12) medio. Cf. nota 10 a Generosidad de los ingleses...

(13) marquesado de San Miguel de Aguayo. Concedido por Carlos II de España el 23 de noviembre de 1682 a Agustín de Echevers y Zubiza. En la época de Fernández de Lizardi detentaba este marquesado José Ma. Echevers Valdivieso, también marqués de Santa Olaya; fue integrante de la Junta Provisional Gubernativa nombrada por Iturbide, que gobernó del 28 de septiembre de 1821 al 25 de febrero de 1822; fue miembro de la Junta Protectora de la Libertad de Imprenta en 1822, según documento que aparece en el Noticioso General del viernes 4 de enero de 1822, núm. 2, pp. 1-2. Bustamante en el Diario histórico escribe: “Viernes 12 de agosto de 1825 [...]. Ayer hizo en la Cámara de Diputados el Diputado Covarrubias una moción reducida a que no se permitiera al Ynglés Staples comprar la testamentaría del Marqués de S. Miguel de Aguayo cuyas fincas son inmensas por quanto las leyes de Indias prohiben las adquisiciones de propiedades a extranjeros.” Op. cit., t. III, vol. 1, p. 117.

(14) Con la ayuda de los ingleses, Irlanda se liberó de los daneses; en 1771 Enrique II de Inglaterra se proclamó señor de Irlanda: suprimió la constitución local y otorgó ricos feudos a los barones ingleses sin consideración a la población; a partir de entonces hubo bastantes asonadas en Irlanda contra Inglaterra. Es famoso el desembarco de Cromwell en Dublín al frente de 12,000 hombres (1649). En nueve meses sometió a la isla. Se atribuyó que 500,000 irlandeses perecieron pasados por las armas, por enfermedad o por hambre y que unos 100,000 fueron desterrados o emigraron. En 1798 se sofocaron militarmente, y con gran severidad, los movimientos rebeldes promovidos por la Liga United Irishmen. En 1822 se formó en Dublín la Catholic Association que demandaba la emancipación de los católicos, y que fue disuelta en 1825.

(15) En 1656 los ingleses recibieron el derecho de comerciar dentro de Bengala; en 1773 Bengala se erigió en cabeza de la administración y Calcuta fue elevada a capital de la India Británica.

(16) “El desafecto de Pablo [I Petrovich, emperador de Rusia] á Inglaterra llegó a su mayor grado de intensidad (1800) cuando los ingleses se negaron á entregarle la isla de Malta, recién arrebatada á Francia y á la cual él, como gran maestre de la orden de Malta, creía tener derecho de dominio: incautóse todos los barcos ingleses surtos en puertos rusos, y con Suecia, Dinamarca y Prusia firmó un tratado [...] contra Inglaterra”. Enciclopedia universal ilustrada europeo-americana, Madrid, Espasa-Calpe, 1974, t. XL, p. 1308.

(17) “Jules Cremier refiere que: ‘no pudiendo Canning impedir que Francia que había obtenido el asentimiento de las potencias occidentales, obrase contra los revolucionarios de la Península, tomó su revancha concediendo la protección británica á las insurgentes colonias españolas’.” México a través de los siglosop. cit., t. IV, p. 120. El Consejo de Ministros de Gran Bretaña reconoció la independencia de los países de nuestra América el 24 de diciembre de 1824.

(18) El sentido despótico de Jorge III también fue consignado en Todos contra el payo y el payo contra todos: “Yo me llamo Segisberto, Leopoldo [...]. También soy don Pedro El Cruel... Me llamo Jorge Tercero, / el que es temido de tantos / los enemigos malvados / que me miran con espanto, / que tiemblan al oír mi nombre, pues de él esperan su daño.” Obras IIop. cit., pp. 194-195.

(19) Hacia 827 Egberto reunió siete reinos y reunió varias veces a los daneses hasta que Alfredo los venció. Los daneses asolaron el reino. Se acrecentó el odio hasta que Ethelredo autorizó el asesinato de daneses avecindados en Inglaterra: el 15 de noviembre de 1002 todos fueron degollados.

(20) Cf. nota 18 a La tragedia de los gatos... y nota 10 a Segunda zurra...

(21) Santa Liga. Cf. nota 27 a La tragedia de los gatos...

(22) Cf. nota 53 a Diálogos... 1. El artículo que ahí reproducimos empieza: “Londres 9 de agosto. El tratado no ha sido ratificado por este gobierno, y se devuelve á Méjico por faltarle algunas formalidades, y para dar tiempo a que España y la Santa Alianza se preparen á reconocer la independencia de esos pueblos: entretanto no se recibirán aquí públicamente los ministros de esa república, lo que así parece tener significado Mr. Canning al Sr. Michelena”, Águila Mexicana, año III, núm. 197 (29 de octubre 1825), p. 4.

(23) Ixtacalco. Pueblo de Iztapalapa, Distrito Federal, a orillas del canal de Santa Anita. Antes fue cabecera de la municipalidad de Ixtacalco, que quedó extinguida al ejecutarse la ley de organización política y municipal, año 1903. Ahora es una más de las 16 delegaciones del Distrito Federal.

(24) Santa Anita. Pueblo de la actual delegación de Iztapalapa, que fue famoso por sus chinampas y por los paseos que se hacían en él. “Llegaba el Viernes de Dolores con su gran ajetreo en la barriada de la Merced y en las calles de Roldán y el Embarcadero, pues por los canales, desde muy temprana hora, circulaban centenares de canoas pletóricas de rosas de Castilla, azucenas, alcatraces, espuela de caballero, amapolas, claveles, apio, y rábanos, día era éste del típico y tradicional ‘Paseo de las Flores’ en la calzada de la Viga, Jamaica y Santa Anita, y en la que la gran mayoría de los hogares se apresuraban a levantar altares para cumplir con una piadosa costumbre. En Santa Anita, uno de los rincones más típicamente mexicanos, se codeaban y estrujaban por sus callejuelas desde la linajuda dama hasta la humilde sirvienta endomingada para la fiesta con sus trapitos y cintajos. Se comía en cazuelas de barro vidriado o en platos y cuencos de loza poblana o de Oaxaca los más suculentos platillos nacionales.” Manuel B. Trens, México de antaño, México, s./edit., 1957, pp. 47 y 48.

(25) niguas. Insecto parecido a la pulga, más pequeño que ésta, que se introduce debajo de la piel, ahí deposita sus huevos y provoca picazón y úlceras graves.

(26) pinolillo. Larva de una garrapata, de color rojo, que parece polvo de pinole y cuya picadura es muy irritante. Se adhiere a la piel con facilidad. Abunda en tierra caliente. Cf. Santamaría, Dic. mej.

(27) habitantes. Según la Memoria publicada en 1820 por Fernando Navarro y Noriega, contador general de los ramos de arbitrio, la población de la Nueva España a principios de siglo era: 15,000 españoles; 1,100,000 blancos mexicanos; 3,700,000 indios; y 1,300,000 castas. Según Carlos Pereyra (Historia de la América Española, México-Madrid, s./edit., 1924, t. III, p. 242), al realizarse la Independencia la población era de: 76,000 españoles europeos; 1,130,000 españoles criollos; 2,420,000 indios; y 2,420,000 mestizos. En su Historia de Méxicoop. cit., t. I, p. 64, Alamán dice que en 1808 la población ascendía a 6,000,000. En su Resumen de la estadística del Imperio Mexicano, Tadeo Ortiz de Ayala calculaba la población así: 2,500,000 americanos; 100,000 europeos; 3,000,000 mestizos; al iniciarse el primer gobierno independiente, el mismo Tadeo Ortiz de Ayala calculó la población de México en 9,940,000 incluidos los habitantes de Guatemala (que estimaba en 1,500,000). Cf. Fernando Navarro y Noriega, Catálogo de los curatos y misiones de la Nueva España. De la memoria de la población del reino de la Nueva España (Primer tercio del siglo XIX), México, Instituto de Investigaciones Histórico-Jurídicas, 1943, pp. 68-69.

(28) gasconada. Cf. nota 5 a A ti te lo digo...

(29) La tercera expedición de Cortés constaba de 518 soldados, 110 marineros, 16 jinetes, 32 ballesteros, 13 escopeteros, 10 cañones y 4 falconetes. Antes llegaron con Juan de Grijalba 240 soldados.

(30) República. Estados Unidos Mexicanos fue el nombre oficial de nuestra República consignado en la Constitución Federal del 4 de octubre de 1824.

(31) Michelena. Cf. nota 53 a Diálogos... 1.

(32) malquistar. Cf. nota 40 a Diálogos... 1.

(33) Sólo tenemos noticia de La libertad de los mares o el gobierno inglés descubierto, traducida del francés por Carlos Lebrun, editado hacia 1835; y reimpreso en 1842 bajo el título de La libertad de los mares o el gobierno inglés desembozado.

(34) Godoy [...] varía sus planes de repente [...], organiza, pues, alrededor de Fernando un sistema de espionaje, y logra apartar de su lado a los hombres que le son más afectos: esperando sin duda obtener algún ascendiente sobre el ánimo de una princesa que él mismo había escogido, el príncipe de la Paz entabla negociaciones con la Inglaterra; pero como sobreviniera la reacción de la guerra entre esta nación y la España, se rompieron todas las negociaciones, y Fernando se casó con una princesa de Nápoles al mismo tiempo que el príncipe de las Dos Sicilias contrajo matrimonio con una infanta de España.” Diccionario universal de historia y geografíaop. cit., t. III, p. 420.

(35) Reyes de Francia que recibieron su nombre de Hugo Capeto. En la época Fernández de Lizardi se subdividían en tres ramas: los Capetianos (de Hugo Capeto a Felipe V, 987-1328); los Valois (de Felipe VI a Enrique III, 1328-1586); y los Borbones (Hugo y Roberto Capeto, Enrique I, Felipe I, Luis El Gordo, Luis VII, Felipe Augusto, Luis VIII, San Luis, Felipe El Atrevido, Felipe El Hermoso, Luis El Obstinado, Juan I, Felipe El Largo y Carlos El Hermoso).

(36) Guanajuato. Estado de la República Mexicana que desde el punto de vista minero puede considerársele dividido en ocho distritos principales: Guanajuato, León, Santa Cruz, San Felipe, Sierragorda, San Miguel de Allende, Jerécuaro y Pénjamo; es el Estado productor de oro, plata, plomo, cobre, zinc, mercurio, estaño, carbón de piedra, asfalto, azufre y petróleo, mármol, cristal de roca, canteras, yeso, alabastro, caolín y alumbre. Sus minas más ricas y famosas han sido La Valenciana, Rayas y Mellado. Otras también importantes fueron La Luz, Ovejera, Puertecito, Santa Ana, Cata, Santa Rosa, La Fragua, Sirena y Peregrina.

(37) pesos. Cf. nota 4 a Mañas viejas...

(38) Taxco. Municipalidad del distrito de Alarcón, en el estado de Guerrero. Población fundada por los españoles en 1529 con el nombre de Real de Tasco, aunque fue famosa desde antes de la Conquista porque de ahí se mandaban como tributo a Moctezuma porciones de metales. Gran productora de plomo, cobre, zinc, fluorita y, sobre todo, de plata en la segunda década del siglo XVI. Uno de los mineros más ricos de ahí fue José de la Borda.

(39) Pachuca de Soto. Capital del estado de Hidalgo. En 1557 los españoles habían trabajado ya las minas del lugar; Humboldt afirma que Pachuquilla fue el primer pueblo fundado en la región. La hacienda de beneficio más antigua del siglo XVI fue La Purísima Grande. Además de las minas que quedan cerca de Pachuca, en el Estado son famosas las de: Atotonilco El Chico, Santa Rosa, Capula, Tepenené y Potosí; los principales metales eran de ahí y de Real del Monte. Las principales minas de la región fueron las de: Amistad, Aviadero, Arévalo, Bordo, Blanca, Barrón, Cristo, California, Dificultad, Encino, Fresnillo, La Luz, Lobo, Maravillas, Pabellón, Rosario, Santa Gertrudis, San Ignacio, San Rafael, San Miguel y Santa María Regla, Santa Ana, Sorpresa, Trompillo y Tulipán. A mediados del siglo XVIII el conde de Regla, Pedro Romero de Terreros, emprendió obras muy importantes para la extracción y beneficio de los metales. La época de la Independencia les fue en extremo adversa.

(40) Real del Monte. Ciudad cabecera del municipio del mismo nombre donde se explota el oro y la plata, piritas y cobre.

(41) No se podía ejercer un oficio sin estar agremiado; los talleres artesanales estaban organizados en maestros y veedores, directores que examinaban a los aspirantes a maestro, oficiales y aprendices. Los maestros limitaban el número de miembros del taller; y destruían las iniciativas para mejorar los instrumentos de trabajo y aumentar la producción, a cambio de una legislación proteccionista que fijaba modos y medios de producción, salario de los obreros, precios de la mercancía, su tamaño, su calidad y en ciertos casos el color, prohibiendo el anuncio comercial y las reinversiones de utilidades para acrecentar el taller.