CHANZAS Y VERAS DE EL PENSADOR MEXICANO


Diálogo entre el autor y un licenciado(1)

 

 

 


(1) Imprenta de doña María Fernández de Jáuregui.

(2) peste. Cf. nota 18 a los Avisos de El Pensador.

(3) escribe en la agua y predica en desierto. "Escribir en el agua" equivale a "escribir en la arena": frase con la que se da a entender la poca firmeza o duración en lo que se resuelve o determina. "Predicar en el desierto" es intentar infructuosamente, con palabras o actos, persuadir a personas no dispuestas a admitir los argumentos que se les dan.

(3a) "si fuera que usted" en el original.

(4) no se meta en camisa de once varas. No se inmiscuya en lo que no le incumbe o importa.

(5) lleve el diablo. O "darse al diablo", Cf. Santamaría, Dic. mej.

(a) Vae impio in malum: retributio enim mannum ejus fiet. Isaías, Capítulo 3 ["¡Ay del impío! Mal le irá, porque se le pagarán las obras de sus manos. Is. 3, 11"].

(6) dejar correr la bola. Dejar que un suceso o ciertas versiones (murmuraciones) sigan su curso sin intervenir en ellos. También se usa "dejar rodar la bola". Cf. Santamaría, Dic. mej.

(7) parecido. "Aparecer ú dexarse ver alguna cosa. Es del Latido [sicApparere, que significa lo mismo, y tiene la anomalía de los acabados en ecer." Cf. Dic. de autoridades.

(8) chanza. Cf. nota 9 a El crítico y el poeta.

(9) prognóstico. Arcaísmo. Góngora también usa la g etimológica en los versos 302-303 de Polifemo: "Al marinero, menos la tormenta / Prevista le turbó, o prognosticada."

(10) "No alcanzan los médicos con su facultad a curar todas las enfermedades: muchas veces toda la medicina no puede con toda la malignidad del mal [...]. 'Non est in medico semper relevetur ut ager. Interdum doctâ plus valet arte malum' [...] Ovid. de Ponto, Lib. I, Eleg. IV." Cf. Nicolás Jamín, El fruto de mis lecturasop. cit., cap. V, pens. XX.

(11) Se refiere al discurso de medicina que Feijoo escribió en su Teatro crítico universal, donde se asienta: "es cosa tan común en los médicos de mayor estudio y habilidad de su arte para expugnar las enfermedades, como en los inhábiles ostentar gran confianza en ella, para triunfar en estos enemigos". Ahora bien, "Consideren [...] los vulgares (que en un médico ordinario contemplan la deidad de Apolo, y en la inútil poción de la Botica la virtud del oro potable) qué confianza pueden tener en una facultad de quien desconfían tanto los que más han estudiado en ella. Si en los preceptos establecidos por los mejores autores hay tanta incertidumbre, ¿con qué seguridad puede prometerles la salud un médico que lo sumo que puede haber hecho es tener muy bien estudiados esos mismos preceptos?" Feijoo confiesa no estar en contra de la medicina —"antes la amo mucho"—, sino en contra de las promesas médicas que se extendían hasta donde no llegaba su conocimiento. Llega a la conclusión de que "no hay cosa segura en la Medicina" debido a que contiene sistemas opuestos. Así, había médicos "hipocráticos, galénicos, químicos y experimentales puros, porque los paracelsistas y helmocianos, casi del todo se acabaron, y según esta diferencia de clase siguen también en la curación diferentes rumbos." A esta inseguridad también contribuía la moda en lo que atañe a los medicamentos, o sea, "al paso que van cobrando crédito unos medicamentos, lo van perdiendo otros." "Todo en la medicina es disputado, luego todo es dudoso." Feijoo subraya que esta crítica sobre "el conocimiento de lo poco que se puede esperar de la Medicina" traería "muchos provechos", y esperaba, así mismo, que "los médicos deben en conciencia [...] concurrir por su parte al desengaño". Cf. Teatro crítico universalop. cit., t. I, pp. 114 a 141.

(12) El capítulo 38 trata de "la templanza, de los médicos y los muertos." Véase en especial Ecli. 1, 14.

(13) Ecli. 38, 15.

(14) ¡Por vida del dios Baco! "Por vida de..." es una frase deprecatoria muy usada entre la gente del pueblo, posponiéndole algo sagrado o querido por el interlocutor.

(15) de que los hay, los hay, el caso es dar con ellos. También se usa "Si de que los hay, los hay; el trabajo es dar con ellos", significando "Que no hay que poner en duda que hay hombres tontos por el hecho de que alguna vez sea difícil encontrarlos".

"Esto es lo que dice el refrán; pero se emplea para motejar a algún hombre en el momento preciso de hacer una tontería." Cf. Darío Rubio, Refranes, proverbios, dichos y dicharachos mexicanos, México, sin datos de imprenta, 1937, p. 418.

(16) facetamente. Facetada es un chiste afectado y sin gracia. Facetamente es en broma, aunque sin gracia. Cf. Santamaría, Dic. mej.

(17) Ars longa... Cf. nota 7 a El Sacristán enfermo.

(18) Se creía que el uso del mercurio era provechoso para curar la sífilis, peritonitis puerperal, hidrocefalia aguda, reumatismos, escrófulas, tisis, enfermedades del hígado, de los ojos, en la albuminaria, afeccions de la piel y como artelmúntico o como fundente de diversos tumores.

(19) En el Diccionario de autoridades se consigna que proviene del "Latín Cortex febrilis." La quina fue usada por sus propiedades antifebrífugas y antisépticas. Pero Feijoo escribe: "La quina ya se sabe que tiene muchos enemigos." Cf. Teatro crítico universal, op. cit., t. I, p. 141.

(20) gálicos. Sifilíticos.

(21) Tabardillentos. Que padecen tifus. "Enfermedad peligrosa, que consiste en una fiebre maligna, que arroja al exterior unas manchas pequeñas como picaduras de pulga, y à veces granillos de diferentes colores: como morados, cetrinos, etcétera." Cf. Dic. de autoridades.

(22) la señaló. Cf. nota 4 a la Respuesta de El Pensador al Amigo Visitante.

(23) dar cuenta brevecito. Dar fin prontamente a la vida. Respecto a las partes de la medicina, Feijoo en su Teatro crítico universal considera que la forman la botánica, la química y la anatomía. Añade que los descubrimientos de la anatomía son útiles en lo filosófico porque explican estructura y uso del cuerpo humano, cuyo conocimiento forma parte de la física.

(24) no hablo a tin tin de boca. Por el puro placer de hablar, sin juicio o consideración. Cf. Jack Emory Davis, Estudio lexicográfico de El Periquillo Sarniento, tesis doctoral, Tulane University, 1956. Reproducido por University Microfilms, Ann Arbor, Michigan, p. 192.

(25) pilguanejo. Cf. nota 12 a El sacristán enfermo.

(26) En El Periquillo Sarniento, tomo III, capítulo IV, "En el que nuestro Perico da razón de cómo concluyó el cura su sermón, de la mala mano que tuvo en la peste", dice: "el Concilio de París del año de 1429 ordena a los médicos que exhorten a los enfermos que están en peligro a que se confiesen antes de darles los remedios corporales, y negarles su asistencia si no se sujetan a su consejo". En el Diccionario portátil de los Concilios de Francisco Pérez Pastor, en la sección "Médicos", aparece lo siguiente: "Se ordena á los Médicos que exorten á los enfermos que están de peligro á que confiesen sus pecados antes de darles los remedios corporales, y negarles su asistencia, si no se sujetan á su consejo.  Conc. de Parísaño 1429Regl. 29". Cf. Francisco Pérez Pastor, Diccionario portátil de los Concilios. Que contiene una suma de todos los Concilios generales, nacionales, provinciales, y particulares y [...] a que se ha añadido una colección de cánones más notables, distribuidos por materias y puestos en orden alfabético,  2ª  ed.,  Madrid, Imp. de Antonio Pérez de Soto, 1772, t. II, p. 353.

(27) En El Periquillo Sarniento, mismo tomo y capítulo, se dice: "El de Tortosa del mismo año [1429] prohibe a los médicos hacer tres visitas seguidas a los enfermos que no se hayan confesado". A su vez, en el mismo Diccionario portátil..., igual tomo y página, se anota: "Prohibe a los Médicos hacer tres visitas seguidas á los enfermos que no se hayan confesado. Con. de Tortosa, año 1429."

(28) En El Periquillo Sarniento (idem) se afirma "El Concilio II de Letrán, de 1215, en el canon 24 dice que cuando sean llamados los médicos para los enfermos, debenante todas las cosas advertirles se provean de médicos espirituales, para que, habiendo tomado los enfermos las precauciones necesarias para la salud de su alma, les sean más provechosos los remedios para la curación de su cuerpo." En elDiccionario portátil... Pérez Pastor escribe: "Quando los Medicos sean llamados para los enfermos, deben ante todas cosas advertirles, que se provean de Medicos espirituales, para que habiendo tomado los enfermos las precauciones necesarias para la salud de su [sic] Almas les sean mas provechosos los remedios para la curación de su cuerpo. II C. de Letrán, año 1215. c. 24." Cf. idem.

(29) no es cosa. No es conveniente u oportuno aquello a que se hace referencia.

(30) "¿Está enfermo alguno entre vosotros? Llame a los presbíteros de la Iglesia, y oren por él, ungiéndole con óleo en el nombre del Señor." Stg. 5, 14.

(31) Jer. 23, 25 a 40.

(32) Ez. 34, 10.

(33) caiga quien cayere. O "caiga el que caiga": hacer las cosas sin reflexionar o sin importarle al que las haga los perjuicios que puedan sobrevenir con ello.