CHANZAS CONTRA FACETADAS
Y DESENGAÑO DE VIEJAS
Por más pronto que se acabe
el nieto de mi bisnieto,
este mundo, a mi entender,
juro que no lo ha de ver.
Así como hay toros chicharrones que excitan la curiosidad de algunas gentes, así también hay papeles chicharrones(2) que llenan de terror y asombro a los incautos y sencillos.
Entre éstos le damos un lugar muy distinguido al Suplemento al Diario Constitucional de México del jueves 11 de enero de 1821, el que incluye una dizque copia de una carta de Barcelona dirigida a Veracruz a un tal Martín...(3)¿si sería el que me escribió marras de(4) Tontonatepeque?(5)
El tal papel ha escandalizado a unos, ha atemorizado a otros, y ha dado qué decir a todos. El maravilloso expendio que ha tenido, y lo bien que lo han pagado, prueba hasta no más el interés con que lo ha recibido el público sencillo e ilustrado de esta capital.
Ni sabe lo que se ha hecho el edictor de tal anuncio. ¡Pobres de las viejas tontas y de las tontas no viejas! ¡Qué de sustos, qué de temores y congojas no les ha causado su lectura! Unos se ríen al leerlo, otros suspenden el juicio con prudencia, éstos proponen confesarse luego que vean el principio del fenómeno, aquéllos ofrecen restituir lo mal habido a los dos meses de las tinieblas ofrecidas; unas muchachas preguntan que si se acabará el mundo sin tener el gusto de casarse; otras casadas dicen que de aquí a quince años está muy lejos para salir de sus malos maridos; los jugadores piden dinero a réditos para el año de 1823; los borrachos juran por la laguna Estigia(6) que nada se les dará(7) que se sequen los ríos, como no se sequen los magueyes(8) ni los lagares; las pobres viejas, que a nada tienen que aspirar, prometen andar diez mil novenas(9) a san Dionisio Areopagita, como buen astrónomo,(10) porque no se verifique el pronóstico descomunal del Diario, y, por último, los serviles dicen: vean ustedes, la Constitución(11) tiene la culpa de estas cosas. Ella no sólo nos ha revuelto el mundo, sino también los astros y planetas.
Tal están todos de azorados, y con razón, porque no es para menos el funesto portento que esperamos. Él se verificará el año que entra el día 21 de octubre, precisa e indispensablemente, y a las doce del día en unas partes, a las cinco en otras, a las siete en éstas, a las diez en aquéllas, a las doce de la noche en los antípodas de la Tierra,(12) donde escribió el célebre astrónomo Winssing que, aunque esto no lo explica, yo quiero tener el honor de comentarlo:
Un planeta opaco, dice, que viene caminando de luengas tierras cien años ha, le ha de pegar al Sol (que es de vidrio) un fuertísimo golpe, y como es de vidrio se quebrará y los pedazos, volando por esos aires de Dios, se apagarán y quedará la Tierra por seis o siete meses... ¡Ay, Jesús de mi alma!, no quisiera decirlo, pero es fuerza: quedará la Tierra en un eterno eclipse, en una noche perpetua, en un caos a lo menos de ciento ochenta y tres días. Esto es nada.
Vendrá después otro sal mayor que el que hoy nos alumbra, y mientras irán cayendo aquellos pedazos de este mismo Sol, y al cabo de trece años, es decir, al fin del año de [1]833, abrasarán al mundo, habiéndose tres años antes secado los ríos y todos los montes de la Tierra... ¡Ah caramba, y quién no se ha de entristecer con estas cosas!, especialmente las ignorantes viejecitas.
Pero no hay que hacer pucheros, no hay que arrugar esos ojitos lagañosos, ni qué hacer promesas que no habéis de cumplir en vuestra vida.
Sabed que ese papel es mero chicharrón.(13) Grande ruido y el parto de los montes. Es una humorada de algún ingenio ocioso, que dijo cuatro adivinanzas que él solo entiende, y cada uno puede descifrarlas como quiera.
Pero de ninguna manera creáis que el pronóstico o profecía citada se debe entender al pie de la letra. Consolaos, aquietaos que nadie sabe ni puede saber cuándo será el fin del mundo. Jesucristo, que lo pudo decir a sus discípulos, como que lo sabía también, se los ocultó, y todos nos quedamos en ayunas.
Muchos siglos ha que se está anunciando el fin del mundo en los púlpitos, y el mundo: estáte que te estarás. Ello es de fe que ha de tener fin; pero cuándo será esto, nescitis diem neque horam. No lo sabemos; lo que nos importa es el vigilate, el arreglar nuestra conducta ante Dios, porque el día de nuestra muerte oiremos la trompeta del juicio y se acabará el mundo para nosotros. Pero dejemos de sermones y sigamos.
Es tal el terror que infunde en el pueblo la noticia de que se acaba el mundo, que hasta de un accidente se hace mérito, y en prueba de esto, he de contar una anécdota que no desagradará a los lectores.
Hubo en la Casa Profesa de México(14) un jesuita de acreditada piedad y literatura, llamado el padre Montúfar. Éste mandó pintar una imagen de la Santísima Trinidad. Reconvino al pintor por la tardanza. Éste le dijo que todo estaba hecho y sólo faltaba que acabar[a] el mundo que servía de peana a la Trina Deidad, pero que el viernes inmediato quedaría concluido. Con esto se despidió del padre y se marchó.
Mas el dicho padre, agitado por el deseo que tenía de ver el lienzo concluido, salió por la ventana de su aposento cuando iba por la calle el pintor, y le gritó: "Conque cuidado, maestro, el viernes se acaba el mundo."
No fue menester más sino que el padre Montúfar lo dijera para que todo México se consternara, hasta que cansado el padre de preguntas, predicó y desengañó al pueblo de su crédula bobería.
Así son todas. No hay tal cercanía del fin del mundo. Si el escritor quiso significar algunos sucesos políticos, veremos lo que sale. Aristóteles dijo que un buey voló...(15) conque no hay que asustarse, viejecitas.
(1) México, Oficina de D. J. M. Benavente y Socios, 1821; facetada: chiste afectado y sin gracia. Santamaría, Dic. mej.
(2) Fernández de Lizardi escribió un poema intitulado "El mentado Chicharrón" que fue publicado en la imprenta de doña María Fernández de Jáuregui, una semana antes de que comenzara la publicación de su Alacena de Frioleras; al final del poema puede leerse un "Anuncio": "El martes de la semana que entra comenzará a ver la luz pública un nuevo periódico titulado Alacena de Frioleras"; el número I lleva la fecha martes 2 de mayo de 1815. Aparece, pues, por primera vez, el Chicharrón: "Así llaman a este toro, de quien el vulgo contaba prodigios; pero pagó bien su simpleza lastando por desengañarse lo que quisieron los tablajeros." Puede ser consultado en Obras I-Poesías y fábulas, investigación, recopilación y edición de Jacobo Chencinsky y Luis Mario Schneider, estudio preliminar de J. Chencinsky, México, UNAM, Centro de Estudios Literarios, 1963 (Nueva Biblioteca Mexicana, 7), pp. 247-250. En el índice del periódico citado fue mencionado: "Antes del número 1El mentado Chicharrón." Obras IV-Periódicos, recop. ed., notas y presentación de María Rosa Palazón Mayoral, México, UNAM, Centro de Estudios Literarios, 1970 (Nueva Biblioteca Mexicana, 12), p. 227. En el número VI de la Alacena apareció el "torito", en "Las sombras de Chicharrón, Pachón, Relámpago y Trueno." Op. cit., pp. 45-49. Es interesante mencionar la "Nota" que Lizardi agregó en una segunda impresión del poema, en Ratos entretenidos (o miscelánea útil y curiosa, compuesta de varias piezas ya impresas. Dala a luz D. J. F. de L., México, reimpreso en la Oficina de D. Alejandro Valdés, 1819, t. I, pp. 182-188): "Con motivo de haberse divulgado que en una de las pasadas corridas se iba a jugar un toro muy grande y extraordinariamente bravo llamado Chicharrón, el pueblo alto y bajo creyó de buena fe que el tal toro era de lo nunca visto; se alborotaron las gentes; corrieron a la plaza el señalado día; pagaron sus asientos, según quisieron los tablajeros; se llenó el circo; no cupo la gente; muchas mujeres se volvían a sus casas, llorando amargamente de pesar de no haber hallado asiento; y cuando los que lo hallaron esperaban que el señor Chicharrón fuera el asombro de los toros por su tamaño y fiereza, fue saliendo el mentado animal, tan toro como todos y tan cobarde como él solo. Se deja entender cuál sería el chasco de los espectadores. A esto escribí el papel que sigue, que entonces se celebró mucho, y no menos se apreciará por cuantos sepan el objeto con que se hizo", Obras I, op. cit.
(3) Se trata de la "Copia de una carta de 24 de octubre, de Barcelona, escrita a un corresponsal de Veracruz", publicada en el Suplemento al Diario Constitucional de México del jueves 11 de enero de 1821: "Estimado amigo Martín: si conforme van los asuntos del nuevo sistema constitucional, fuera todo lo demás, estuviéramos bien; pero amigo mío, sabe que a consecuencia de un barco ruso que vino del Báltico, y ha venido corriendo el Mediterráneo y ancló ayer, ha llenado de confusión a esta ciudad, y en su consecuencia se han dictado ya por este gobierno rogaciones públicas, y otras demostraciones de piedad para aplacar la divina ira que nos amaga formidablemente. Es el caso que en el Diario que sale en Pete[r]sburgo, nombrado el Estrenof, hay la noticia siguiente: 'Pete[r]sburgo, 3 de agosto de 1820.─ En el observatorio del barón Clinsquer, después de veinticuatro días de observación, denunció Wissing, célebre astrónomo de esta ciudad, haber deducido la consecuencia siguiente. Debe infaliblemente suceder que el 21 de octubre de 1822, a las doce del día, debe quedar a obscuras toda la Tierra; esta terrible novedad debe causarla un formidable choque que recibirá el Sol por un planeta opaco que viene descendiendo del vacío, y camina cien años hace con rectitud [h]acia el Sol: la enorme masa vitrificada del Sol se hará muchos pedazos y dispersará por el vacío, y las formidables llamas que forman aquellos abismos de fuego se apagarán para siempre, y quedará toda la Tierra sin luz seis o siete meses. Pero entretanto descenderá del vacío otro planeta mayor que el Sol, que a mayor distancia de la Tierra alumbrará con mayor claridad. Si dichos formidables trozos fueren impelidos para otros planetas, el daño de la Tierra será menor; pero siempre, al cabo de trece años llegarán estas enormes masas candentes y abrasarán al mundo todo; y tres años antes de llegar, la vecindad de este calor secará los ríos y todos los montes de la Tierra. Aquí tienes, por un efecto natural, verificada la profecía del fin del mundo."
(4) marras de. Locución que indica tiempo pasado u ocasión remota y consabida.
(5) Tontonatepeque o Tontonapeque. Lugar ideal citado con frecuencia por Fernández de Lizardi. Por ejemplo, en El Conductor Eléctrico número 2: "La carta de un payo al editor"; en Obras IV, op. cit., pp. 273-276. O en la "Carta de los indios de Tontonapeque a El Pensador Mexicano", en Obras X-Folletos (1811-1820), recopilación, edición y notas de María Rosa Palazón Mayoral e Irma Isabel Fernández Arias, presentación de Ma. Rosa Palazón M., México, UNAM, Centro de Estudios Literarios, 198l (Nueva Biblioteca Mexicana, 80), pp. 401-408.
(6) juran por la laguna Estigia. Juramento que era muy propio del período presocrático y aún posterior.
(7) nada se les dará. No les importará.
(8) maguey. Nombre genérico que se da a los agaves, plantas de la familia de las amarilidáceas; casi todas producen fibras textiles (como la pita o el henequén), o jugos para bebidas espirituosas (como el mezcal, el pulque o el tequila).
(9) andar novenas. Frecuentar este devoto ejercicio, que se practica durante nueve días seguidos, con oraciones y letanías dirigidas a Dios, la Virgen o los santos.
(10) san Dionisio Areopagita. Nació en Atenas y fue miembro del Areópago, posteriormente fue convertido al cristianismo por san Pablo. Estuvo en Egipto, estudiando todo lo relacionado con la ciencia de los astros. Se cuenta que cuando tenía veinticinco años y se encontraba en Heliópolis, sucedió el eclipse de Sol al tiempo que Jesucristo estaba clavado en el madero de la cruz, el cual le impresionó en gran manera por suceder en circunstancias impropias para tal fenómeno.
(11) Constitución. Cf. nota 27 a Quien mal pleito tiene...
(12) antípoda. Según el Diccionario de la Real Academia, se dice de cualquier habitante del globo terrestre con respecto a otro que more en lugar diametralmente opuesto. "ANTIPODAS, nombre que se da á los pueblos que habitan en las partes de un mismo Meridiano, y diametralmente opuestos. Es palabra Griega [...] y viene a significar, quien tiene los pies opuestos à los de otro. Estan en la misma altitud del Polo, pero cada uno, de su Polo particular, esto es, el uno, del Polo Arctico, y el otro del Polo Antarctico. Gozan diferentes estaciones; y quando es mediodia en una parte, es medianoche en la otra. No obstante los que habitan en puntos opuestos del Equator, no tienen diversas las estaciones, aunque cuente el uno mediodia, quando el otro medianoche. No ignoraba San Agustin qual era la figura de la Tierra; pero arguia à los que creian que avia pueblos Antípodas; porque entonces, se discurria separava los dos Hemispherios un Occeano tan vasto, que jamas le avian podido traspasar los hombres; y que si el Hemispherio opuesto al nuestro huviera sido poblado, avria sido preciso confessar, que estos hombres no avian descendido de Adan. Fueron de este dictamen Lactancio, Beda, Procopio de Gaza, y algunos otros. A Virgilio, antes que fuera Obispo de Saltzburgo, declaróle por herege S. Bonifacio Arzobispo de Mayenza, y Legado del Papa Zacharias, porque enseñava que avia Antípodas: pero los nuevos descubrimientos no dexan ahora motivo alguno á dudar de esta verdad. Descubrio Christoval Colon ó Colombo la America, el año de 1492; el de 1497, diole su nombre Americo Vespucio; el de 1519, Fernando de Magallanes passó el Estrecho que retuvo su nombre; y Sebastian Cano su compañero aviendo continuado su navegación despues de su muerte, rodeó todo el mundo, y bolvio a Sevilla el año 1522; Francisco Drak, Ingles, hizo el mismo viage en el año de 1580; y en el de 1601, Olivero del Norte, Holandres; y assí se descubría, por exemplo, que la Isla de Borneo es Antípoda al Reyno de las Amazonas en America; y que el Río de la Plata, también en América, es Antipoda a las cercanías de la famosa muralla, que divide China de Tartaria. *Geronimo Vital, Lexicon Mathem. [Lexicon mathematieum astronomicum et geometricum (París, 1668)]." Luis Moreri, El gran diccionario histórico. O miscelánea curiosa de la historia sagrada y profana... Traducido del francés... con amplísimas ediciones y curiosas investigaciones relativas a los reinos pertenecientes a las coronas de España y Portugal así en el antiguo como en el Nuevo Mundo, por don Joseph de Miravel y Casadevante. En París, a costa de los libreros privilegiados, y en León de Francia, de los hermanos Detournes, 1753, t. I, p. 578.
(13) papel chicharrón. Cf. nota 2 a este folleto.
(14) Casa Profesa. Antiguo convento jesuítico de este nombre. Su templo está situado en la esquina noroeste del cruce de las que eran calles de San Francisco y San José el Real (actualmente Francisco I. Madero e Isabel la Católica).
(15) Hay un refrán: "Ver a un buey volar, a muchos necios lo oí afirmar." Francisco Rodríguez Marín, Los 6.666 refranes de mi última rebusca, que con "Más de 21.000" y "12.600 refranes más" suman largamente 40.000 refranes castellanos no contenidos en la copiosa colección del maestro Gonzalo Correas, Madrid, C. Bermejo, Impresor, 1934, p. 171. "Según Aristóteles un buey voló; como puede que sí, como puede que no.Jamás expresó Aristóteles tal infundio; en lo humorístico sirve para expresar incredulidad o, por lo menos, duda sobre un imposible." Miguel Velasco Valdés,Refranero popular mexicano, 4ª ed., México, B. Costa-Amic, Editor [1971], p. 146.