CHAMORRO Y DOMINIQUÍN
DIÁLOGO JOCOSERIO SOBRE ASUNTOS
INTERESANTES Y DEL DIA(1)

 

 

Debes, pues, saber que no es lo mismo la independencia que la libertad civil. Independientes de España son los moros y los asiáticos, y sin embargo no son libres; así es, que si todas las ventajas que hemos de disfrutar se han de ceñir a ser independientes de España, quedando sujetos a sus mismas leyes, a su misma forma de gobierno y aun a sus mismas preocupaciones, por cierto que hemos quedado como el que chifló en la loma.(3) Las verdaderas ventajas que hemos de percibir de nuestra independencia han de ser las que por ellas le deben resultar a toda la América en general, y e[n] particular a todos sus habitantes. Esto se conseguirá sancionando leyes justas, pocas y claras, y estableciendo un gobierno enteramente liberal.

Según esto, no te es lícito imprimir una palabra que propenda a persuadir que nos conviene otra clase de gobierno distinta de la que adoptó la Junta Provisional representativa, a saber: monarquía hereditaria, constitucional ymoderada.(4)

Por el Plan de Iguala se nos dijo que tocaba a la Junta Gubernativa supletoria, convocar a Cortes y proveer en los casos ejecutivos.(5) Todo lo que sea separarse de este instituto, es arrogarse privilegios que no están en el círculo de sus atribuciones. Fundado en estos principios inconcusos, dig[o]: que ni tenemos Constitución, ni la hemos tenido, ni podemos tenerla nunca, sancionada por una corporación que, aunque muy justa y patriótica, carecía de la autoridad necesaria para sancionarla.

A más de esto, supongamos que nuestro primer emperador es magnánimo, justo, prudente, desinteresado... vamos: de mantequilla y tal cual se puede apetecer. Empero, ¿quién nos asegura que todos sus descendientes serán iguales? Del despotismo se retiran los monarcas a garrochazos y se acercan a él a brincos. El hijo del déspota, por lo regular, es más déspota que el padre, el nieto más que el abuelo, y así los demás hasta llegar a tiranos. Acuérdome de aquella vieja que pedía a Dios muy fervorosamente por la vida y salud del rey don Pedro el Cruel en Aragón. Oyóla este monarca una noche, y admirado, pues todos lo odiaban, llamó a otro día a la vieja, quien preguntada por la razón de sus plegarias, le dijo: "señor, yo soy muy vieja, conocí al abuelo de vuestra majestad, era malísimo; murió, y el padre de vuestra majestad salió peor que él. Ahora, vuestra majestad es el mismo diablo; y si se muere, vendrá otro que acabará con todo el reino; y así, por eso le ruego a Dios le conserve la vida, porque el que venga atrás de vuestra majestad, quién sabe si dejará con alma a alguno de sus vasallos."

Ahora: o el rey constitucional ha de tener algunas prerrogativas de soberano, como declarar la guerra, hacer la paz, mandar las armas y conferir los empleos civiles y militares; o no ha de tener ningunas facultades, sino las de firmar lo que le mandan las Cortes. Si lo primero, ya tienes a la nación en un continuo sobresalto, temiendo no le usurpen su soberanía; y el Congreso en un continuo celo, siempre con la barba sobre el hombro,(13) atisbando la conducta del monarca y de sus criaturas y aliados, lo que es una fatiga insoportable. En el corto tiempo que cuentan los españoles de esta clase de gobierno, ¡qué de conmociones, qué de intrigas no se han experimentado!, ¡qué de sustos no ha tenido el Congreso!, y con cuánto cuidado, sacrificios y fatigas no ha sostenido y sostiene la libertad de la nación, y al fin, al fin quién sabe en qué vendrá a parar.

Tal sería nuestra desconfianza, nuestro temor y nuestro peligro si el monarca tenía algunos gajes de soberano. Si no tenía ningunos, sino que era un fantasma de rey, nos era un hombre gravoso, a quien sin necesidad debía tributar la nación considerables sumas para mantener el lujo de su alta dignidad. Conque si el rey podía algo, era temible; si no, no podía nada, era gravoso. Demos otro paso.

Más se siente lo que se cría que lo que se pare, dice un refrancillo casero. La España ha criado a la América trescientos años ha, y en tan largo tiempo ha estado percibiendo sus inmensos tesoros y riquezas: ella sabe lo que ha perdido, y nosotros aún no sabemos lo que hemos ganado. Se(14)

 


(1) México, 1822. Conseguimos una copia, incompleta, de Yale University Library, sin pie de imprenta.

(2) El Primer Congreso Constituyente se instaló el 24 de febrero de 1822.

(3) quedar como el que chifló en la loma. Llevarse por torpeza un gran chasco, salir deslucido de un empeño o negocio. Santamaría, Dic. mej.

(4) En el Proyecto de Reglamento Provisional Político del Imperio Mexicano, sección primera, capítulo único, artículo 5: "La nación mexicana es libre, independiente y soberana: reconoce iguales derechos en las demás que habitan el globo: y su gobierno es monárquico-constitucional representativo y hereditario, con el nombre de imperio mexicano." En los Tratados de Córdoba, en el artículo 20: "El gobierno del imperio será monárquico, constitucional moderado." Felipe Tena Ramírez, Leyes fundamentales de México, op. cit., pp. 116 y 126.

(5) En los artículos siguientes: "5. Habrá una junta; ínterin se reúnen Cortes que hagan efectivo este plan. 6. Esta se nombrará gubernativa y se compondrá de los vocales ya propuestos al señor Virrey. 7. Gobernará en virtud del juramento que tiene prestado al Rey, ínterin éste se presenta en México y lo presta, y entonces se suspenderán todas las ulteriores órdenes. 8. Si Fernando VII no se resolviere a venir a México, la junta o la regencia mandará a nombre de la nación, mientras se resuelve la testa que deba coronarse." En F. Tena Ramírez, Leyes fundamentales de México, op. cit., p. 115.

(6) Cf. nota 9 a Chamorro y Dominiquín. Segundo diálogo...

(7) Constitución. Cf. nota 27 a Quien mal pleito tiene...

(8) Proclama del generalísimo a sus conciudadanos para la convocatoria del Congreso,México, Imprenta Imperial de D. Alejandro Valdés, 1821; también: Puebla, reimpresa en la Oficina de D. Pedro de la Rosa, impresor de Gobierno (29 de noviembre de 1821).

(9) "Se sabe la buena palabra de Nerón, que comenzó tambien [sic], y acabó tan mal. Un día que le presentaban para firmar una sentencia de una persona condenada a muerte, dijo: Yo quisiera no saber escribir." Blanchard, Escuela de costumbres. O reflexiones morales e históricas sobre las máximas de la sabiduría, traducida por don Ignacio García Malo, corregida en esta segunda impresión, Madrid, Imprenta de Villalpando, 1797, t. I, p. 325.

(10) camote. Cf. nota 71 a Chamorro y Dominiquín... independencia...

(11) temores pánicos. Cf. nota 51 a Chamorro y Dominiquín... independencia...

(12) hijo de gato caza ratón. Cf. nota 14 a Quien mal pleito tiene...

(13) andar con la barba sobre el hombro. "Es mirar de lado, con el pescuezo torcido, y vuelto el rostro a la parte izquierda: lo que de ordinário hacen los que miran con particulár estúdio y cuidádo a otro para reconocerle, o por motivo de estar mal avenído con él." Dic. de autoridades.

(14) Hasta aquí llega nuestra copia.