Vale un real(1)

 

 

CEDIÓ EL PENSADOR
AL FIN LA VICTORIA AL GACHUPÍN(2)

 

 

¿Quién había de creer, señor de Aza(3) que, después de haberme ejercitado catorce años en el loable destino de escritor público(4) de la nación, después de haber estudiado algunos librejos, después de haber combatido tantas veces con hombres literatos, obteniendo el triunfo por el convencimiento de la razón, después de haberme sostenido, en tiempo de mi ruidosa excomunión,(5) no sólo contra El Papista,(6) sino contra toda esta curia eclesiástica, después, en fin, que acabo de vindicarme airosamente de las censuras que contra algunos números de mi Payo y Sacristán hicieron los señores doctores Lerdo y Grajeda,(7) aprobadas por toda la Junta Eclesiástica,(8) quién creerá, repito, que un hombre como usted, sin los más mínimos principios de literatura, ignorante y necio a prueba de bomba, me había de enmudecer? Pues así ha sido. A usted le faltan de una vez todas las cualidades que deben adornar a un literato escritor. Sí: usted carece de lógica, de idioma, de juicio, de crítica, de raciocinio, de erudición, de economía, de historia, de decencia, de estilo, de..., de todo para no cansarnos; pero en cambio le sobra petulancia para disparatar, atrevimiento para insultar y desvergüenza para no dársele nada de que le digan que no tiene vergüenza.

Usted ni sigue la cuestión, ni se hace cargo de las dificultades, ni insta las soluciones, ni contesta a los cargos que se le hacen; y todo su saber consiste en huir las dificultades, salirse del argumento, injuriar, calumniar, zaherir, ultrajar, desatinar, ensuciar papel, y sacar los medios(9) a los ignorantes y sencillos. He aquí toda la ciencia de usted en dos palabras; y con semejante clase de hombre no se puede ni se debe disputar sino a palos.


Contra principia negantes fustibus est arcendum.

 

Por tanto: acerca de lo necio, chocarrero, insultante y sinvergüenza, le cedo a usted el campo, le reconozco ventajas, y cante el triunfo enhorabuena.

Aquí estaba concluido mi papel y desempeñado el título perfectamente; mas porque no diga usted y mis otros enemigos que es una fanfarronada que carece de pruebas, voy a hacer un análisis de los cargos que usted me ha hecho en todos sus papeles, de las solidísimas soluciones que he dado a ellos, y de los que yo le he hecho a usted sin que los conteste. Esto se llama en lo forense: memorial ajustado.(10)Lea usted y confúndanse mis enemigos.


Cargos que el gachupín José María Aza hace a El Pensador Mexicano,
y las respuestas de éste


Cargo primero de Aza

 

En su primer libelo titulado: Defensa hecha a El Payo del Rosario contra su compadre El Pensador Mexicano,(11)me acusa en el primer párrafo de que soy mal amigo de El Payo, porque le impugné un papel acerca de los ingleses.


Respuesta de El Pensador


Tengo probado, en mi papel titulado Respuesta de El Pensador al defensor de El Payo del Rosario,(12)que la diversidad de opiniones no prueba odio en las amistades. El lector puede ocurrir a este papel y ver si están fundadas las pruebas. Ahora añado: que siempre he sido y soy infinitamente más amigo de El Payo(13) que José María Aza. Sobre si lo he sido, invoco por testigo al mismo Payo; sobre si lo soy, es público y notorio que abrí una subscri[p]ción a favor de su pobre familia,(14) a quien socorrí en lo que pude; pero no habiendo surtido efecto mi diligencia, porque de tantos amigos que contaba ni uno ha cooperado a auxiliarla, la he recogido y mantengo en mi casa;(15) a él lo he recomendado, en Acapulco,(16) a un amigo que allí tengo, para que lo auxilie en cortas cantidades, librando contra mí; y he dado mis pasos, interesándome con personajes de alto rango a efecto de que hablen a su favor al señor presidente(17) por la consecución de su libertad. Estos señores han tenido la bondad de atenderme: han hablado al señor presidente; me lo han asegurado bajo su palabra de honor, y las cosas no caminan de peor suerte.

Yo jamás publicaría estos servicios que he consagrado a la amistad; sé bien cuánto pierde un beneficio cuando se publica, y retendría en el silencio los pocos que he hecho a favor de El Payo, si este señor Aza no me forzara a publicarlos para hacer ver que soy buen amigo de Villavicencio, que Aza ni lo es ni lo ha sido, y que toda su defensa en su primer número se reduce a una adulación bajísima, a un elogio sin encomia [sic], a chupar los medios a los tontos, a desahogar su furia contra mí (aunque yo no sé qué motivo le he dado) y a nada más. ¿Está bien absuelto el cargo primero? El lector que no sea bruto lo dirá.

 

Cargo segundo de Aza y respuesta mía


Que aceleré la coronación de Iturbide,(18) diciéndole en un papel: Maldita sea la Independencia si vuestra alteza no se corona.(19) En primer lugar, si aceleré su coronación, es prueba que no la comencé. Es público y notorio que cuando escribí esto lo proclamaba Agustín I casi todo el Septentrión, y en segundo lugar que tales expresiones, por una parte, me las arrancó la gratitud, y por otra el que nuestro sistema era monárquico, y, conforme a las bases del Plan de Iguala,(20) debía venir a dominarnos don Francisco de Paula y otro sujeto de sangre real. En este caso, dije yo: si ha de venir a dominarnos un borbón, nada has hecho. Si es preciso que tengamos rey, tú debes serlo mejor que ningún español; y si no, maldita sea la Independencia, porque es imaginaria. En este sentido hablé, y ¿quién sino Aza u otro de sus compañeros puede encontrar en estas expresiones otra cosa sino un gran fondo de patriotismo y amor a la libertad de su nación? Hoy repito lo mismo que dije en tiempo de Iturbide: si mi patria mañana ha de ser dominada por alguna testa coronada, quiero que sea rey el indio alcalde del pueblo de Santa Anita,(21) y no el mejor potentado de la Europa.

Éstos son los cargos principales que me hace el gachupín en su primer papel: lo demás, como lo del sable y galones que porto,(22) son mentiras y sandeces, cuya contestación no es digna de repetirse.

Cargo tercero de Aza

En su segundo número me acusa de que en el año de [1]812 defendí la inmunidad del clero, en los días que le di al virrey Venegas,(23) y que ahora lo ultrajo y deshonro, añadiendo el tonto, en su página segunda, que es una injusticia mía querer que los Estados tengan autoridad sobre los sacerdotes, como si éstos no debiesen obedecer ni respetar las leyes civiles de los Estados en que viven. ¡Tal es la ilustración de Aza, y de sus sabios auxiliares!


Respuesta de El Pensador


He dicho en mi papel titulado: Cuartazo de don Joaquín a un grosero gachupín(24)que en el año de [18]12 defendí al clero, y que ahora no lo ultrajo combatiendo los abusos introducidos en la disciplina eclesiástica, porque los abusos del clero no son el clero mismo ni sus partes constitutivas. Esta solución no la insta ningún sabio, ni el mismo Aza la ha instado con todos sus pitos.(25)

Su tercer número titulado: Destierro de El Pensador(26)no es más que una insulsa chocarrería, y los cargos que en él me hace son tan sandios que no merecen contestarse. Sin embargo, ya los tengo desvanecidos en mi papel titulado: Lavativa a un gachupín.(27)


Cargo cuarto de Aza


En su cuarto número(28) dice que, en el año de [18]13 escribí una apología de nuestra religión en la que me manifiesto enemigo del tolerantismo y de los liberales a quienes tenía por herejes; y en este tiempo me manifiesto liberal y defensor del tolerantismo religioso.


Respuesta de El Pensador


En mi papel titulado: Se le quedó al gachupín la lavativa en el cuerpo(29) le tengo dicho que nada extraño es que en el año [1]813 fuera yo intolerante y antiliberal, pues no debía ser otra cosa, respecto a estar nutrido con la fanática y supersticiosa educación que me dieron los españoles; a estar oyendo predicar que los franceses y liberales eran herejes y a estar aún humeando las fritangas de la maldita Inquisición.(30) Casi todos pensaban como yo en la materia, y aun se creían otras cosas que hoy o se niegan o se desprecian, por ejemplo: la infa[li]bilidad del papa sin el Concilio general; la necesidad de la Bula de la Cruzada(31) para poder ganar indulgencias, y ser absueltos de ciertos pecados; la necesidad de la Bula del Indulto(32)para comer carne en la Cuaresma, etcétera. Pero ¿qué más si los mismos insurgentes parece que creían poder ser libres y depender al mismo tiempo de Fernando VII?(33)¿Se admira usted? Pues oiga cómo encabezaban los despachos de oficiales en el año de [1]812: “Don Fernando VII y en su real nombre la Suprema Junta Nacional Gubernativa de América...”(34) ¿Qué le parece a usted? Pues no es mentira: tengo a la vista un despacho de éstos, original, firmado en el Palacio Nacional de Sultepec(35) a 26 de mayo de 1812 por el doctor don José Sixto Verduzco(36) y don José María Liceaga,(37) por señas que está de letra de molde.

Si usted tuviera una disputa con dichos señores, no tendría embarazo para decirles que ellos y todos sus compañeros eran unos chaquetas(38) y traidores,puesto que tales encabezamientos prueban que querían conservar este territorio para su majestad católica. También les argüiría usted de que eran inconsecuentes,pues que al tiempo que ellos se titulaban majestad americana, se hacían depender de la majestad española, cuando no por sí conferían los empleos, sino en nombre de don Fernando VII. Así argüiría usted porque le falta criterio para distinguir al hombreen sus diversas circunstancias.

La libertad de imprenta y el golpe de ilustración que hemos recibido con la Independencia nos ha sacado de mil errores y preocupaciones perniciosas; y pregunto a usted, señor de Aza, ¿es culpa mía haber nacido bajo la educación fanática e intolerante de los españoles, o lo es haberme aprovechado de la ilustración del siglo? Por otra parte, si usted me arguye de inconsecuente porque en el tiempo de mi ignorancia escribí contra el tolerantismo, y ahora soy su patrono decidido, es menester decir que usted y sus dignos compañeros son los hombres más necios que han nacido de madre, porque, según su lógica de ustedes, el que una vez escribió un error, está obligado a defenderlo toda la vida, aunque lo desengañen,porque si no, será un pícaro, un malvado, un inconsecuente, títulos conque honraría usted al mismo san Agustín que escribió un libro retractándose de sus errores.(39)


Quinto cargo de Aza


Que adulé a Calleja(40) con una Proclama que escribí el año de [18]13,(41)agraviando y causando mil daños a la nación.



Respuesta de El Pensador

 

Tengo ya dicho a esto que es falso, falsísimo que yo injuriara a mis compatriotas con ese papel, en el que no hay una palabra contra los insurgentes. También he dicho que ese elogio se lo tributé estando preso,(42) al tiempo que él entraba de virrey.

A esto dice Aza en otro cargo y en su séptimo número que ese fue un egoísmo mío confesado por mi boca.(43)Convengo, señor mío, pero ¿usted sabe qué es egoísmo ni en cuantas clases se divide?, se lo enseñaré para que no disparate tan sin temor de Dios.

Egoísmo es aquella propensión a conservarse y mejorarse; este egoísmo es mandado por Dios y la naturaleza, y nos es lícito el proporcionarnos nuestras comodidades y ventajas, con tal que sea sin daño de tercero; y aun con daño de éste, cuando vaya nuestra vida de por medio y no tengamos más arbitrio para conservarla que matar al injusto agresor cum moderamine inculpatae tutelae.

El egoísmo criminal es aquel conque proceden los hombres, amándose a sí mismos con tal extremo que no temen dañar a sus semejantes con tal que les resulte algún beneficio de su daño. Por ejemplo, usted conoce que está obrando mal, que me está injuriando y calumniando; pero como a usted le resulta alguna ratera utilidad de sus mamarrachos, atropella con las leyes de la gratitud, caridad, fraternidad y decencia de la moral pública, constituyéndose, por el hecho, un egoísta criminal y ratero.

Yo fui un egoísta justo, pues solicité mi conservación por un medio inocente que no causó ni pudo causar a nadie el más leve perjuicio. Es verdad que yo al cruel Calleja le llamé “príncipe piadoso”; pero es menester que usted advierta que yo escribí un elogio no un libelo; que me interesaba su piedad, y que ciertamente hubiera sido un bello modo de conseguir mi libertad haberle llamado en aquellas circunstancias cruel, sanguinario, feroz, Atila, Tiberio, Nerón,(44)y los demás epítetos conque usted lo infama ahora porque está sobre seguro: si usted bajo su poder se hubiera hallado en mis tristes circunstancias, no sólo le llama piadoso y benéfico sino impecable, santo y Dios.

No atribuyo tanto a necedad en usted este modo de criticar, cuanto a malicia, porque ¿qué hombre racional hay que cuando necesita de otro hombre, lo haga echándole en cara sus defectos? ¿Acaso cuando usted está arrancado(45) y necesita ocupar a un mezquino, le entra diciendo: señor, conociendo yo lo tacaño que es usted, lo ruin, lo miserable, vengo a suplicarle me preste dos o tres pesos?(46) No, no lo hará así, sino que muy fruncido y muy adulador le dirá: señor, aunque no tengo mérito para ocupar a usted, fiado en su franqueza y generosidad, vengo a suplicarle esto o aquello. Este lenguaje usaría usted; éste usé yo con Calleja en peores circunstancias; éste usan todos con los que han menester, y esto nada tiene de nuevo, ni de malo.

Sus amos de usted son muy tontos y entienden tanto de lógica como yo de pilotaje; por eso le dictaron aquel inicuo dilema que estampó en su número 7. Dice usted, o dicen ellos, en sustancia: que Calleja aceptó mi Proclama como producción de un afecto a la Independencia, o como a favor del gobierno español. Si lo primero, me hubiera ahorcado, es así que conseguí mi libertad, luego lo entendió por lo segundo; esto es: que fue a favor del gobierno español. ¡Argumento valiente por vida mía!, muy propio de las grandes cabezas de mis enemigos.

Mi Proclama está al público, ni una palabra hay en toda ella que indique una defensa del sistema sanguinario del gobierno español; luego, ¿cómo podía Calleja creer que estaba escrita a favor de tal sistema? Enseñaré a ustedes, por caridad, lo que es dilema para que no sean tan necios ni habladores. Dilema es un argumento de dos extremos, que no admiten medio, y cualquiera de ellos hiere, por eso se llama bicornuto o de dos cuernos; pero es tal el poder de este argumento, que si usted escapa de un cuerno, da en el otro; y si escapa de éste, da en aquél. Esto es lo que ustedes ignoran, y por eso, según dicen, tomaron resuello para decir sus disparates. Vea usted desbaratado el dilema, que no lo es cuando permite medio. Dicen ustedes: o el virrey admitió tu Proclama como a favor de los insurgentes, o como a favor del gobierno español.(47) Luego luego les niego a ustedes la proposición, les señalo el medio, el dilema queda destruido, y ustedes con sus caras de vaqueta,(48) tan sinvergüenzas como siempre.

Vean ustedes señalado el medio. El virrey ni admitió mi Proclama a favor de los insurgentes, ni como a favor del gobierno español, sino como a favor suyo, y como un obsequio que yo le tributaba a su persona. De consiguiente, ni tuvo necesidad de enviarme a Mixcalco(49) ni de que yo elogiara su sistema; los favores que me hizo fueron efectos de su gratitud o su inclinación que yo supe captarme. Vea usted cómo se pone un dilema y muéstreselo a sus amos para que no sean tan modorros. O usted es el autor de los papeles que salen con su nombre, o no; si lo primero, es usted el mayor majadero del mundo, calumniador y desvergonzado, como lo acreditan ellos mismos; si lo segundo, esto es: si usted no es el autor, es usted un vil firmón,que vende su nombre a otros enemigos míos tan malos y cobardes como usted. Conque entre que usted sea un necio calumniador o un firmón vil y mercenario no se da medio. Usted sabrá lo que escoge. Así se pone un dilema, y a otra cosa.


Cargo sexto de Aza

 

Que no tengo carácter; que voy al sol que nace;(50) que adulo a todos los gobiernos, y que lo mismo soy iturbidista que republicano.(51)


Respuesta de El Pensador


Hágome muy bien, así lo he de hacer siempre, así lo hacen todos, así lo dicta la prudencia, y así lo ordenan y mandan las leyes. Mas no sino que por meterme a Quijote ridículo, y a sostener un carácter de loco, me hubiera yo metido en cada gobierno a turbar el orden social, insultándolo con papeles sediciosos: tal firmeza de carácter la hubiera pagado mi cabeza en un patíbulo.

Cuanto americano vive entre nosotros, sin exceptuar al señor presidente de la República, ha incurrido en la misma falta de carácter que me acusa Aza y mis sabihondos enemigos. Esto es: todos se han conformado, se han sujetado, y han aplaudido los respectivos gobiernos en que han vivido.

Hasta se[p]tiembre de [18]10 ni un americano había que no se creyera vasallo de Fernando VII, que no se lisonjeara del nombre español, y que no proclamara a boca llena la nación gótica.(52) Todos, todos sin exceptuar uno, cuando pasaban delante de un centinela que les preguntaba ¿quién vive?, respondían a gritos España; ahora se dice que vive el Soberano Congreso.(53)Vea usted cómo toda la nación no tiene carácter, según las destempladas cabezas de mis enemigos. En el tiempo de Iturbide, todos fueron iturbidistas; hoy todos son republicanos.


Séptimo cargo de Aza

 

Que insulté a los antiguos patriotas en mi Chamorro y Dominiquín.(54)


Respuesta de El Pensador


Distinguo majorem: si por antiguos patriotas entiende usted a los antiguos ladrones y asesinos como Marroquín, Pedro el Negro,(55) etcétera, etcétera, concedo; si entiende usted que hablé contra los verdaderos patriotas, niego.

Ese papel del Chamorro me hará honor mientras haya un hombre racional en el mundo. Usted y su comparsa afectaron maliciosamente no entenderlo, y por eso escarmenaron las palabras que les convenían a su intento; pero en ese papel consta que yo, en México, solo, y al frente del gobierno español, asenté y probé estas terribles proposiciones. Primera: “la América debe hacerse independiente por necesidad.” Segunda: “la América debe ser independiente de derecho.(56)

¿Hubo algún hablador de ustedes que en este tiempo se atreviera a decir y probar bajo al gobierno español tales verdades? ¡Ah!, cobardes, patriotas sin peligro, que habláis de Independencia cuando no hay quien se oponga a ella, y me echáis en cara un papel en que puntualmente defendí a los insurgentes, aunque vosotros no lo entendéis; pero es una cosa muy particular y que confunde vuestra ignorancia e insolencia ver que cuando decís que yo ultrajé a los antiguos patriotas, estos mismos antiguos y verdaderos patriotas me honran con su amistad, confiesan mi constante patriotismo, y en prueba de su convencimiento premian mis cortos servicios con el honorífico empleo de capitán.(57) ¡Avergonzaos, gentecilla idiota y maliciosa! Habéis de confesar una de dos cosas: o que toda la Junta de Premios,(58)(a) cuando me consultó digno de ser más que capitán, cuando el señor presidente me confirió este honor, y cuando los generales que me honran con su amistad confiesan mi patriotismo, según los documentos que os he presentado en mi papel titulado Se le quedó al gachupín la lavativa en el cuerpo, son unos necios que no saben lo que hacen; o habéis de confesar que vosotros sois unos pícaros cuando queréis descreditarme a la vista de tales documentos. Este es un dilema terrible, señor Aza: señale usted el defecto y conteste, si puede, con razón.

Pero ¡qué ha de contestar usted ni todos mis enemigos, si todos vosotros sois tan idiotas como maliciosos, y tan maliciosos como cobardes!

Vea usted aquí el memorial ajustado: publicados los cargos que usted me ha hecho, y los descargos que yo he dado, que no se atreve a instar. Veamos ahora los que yo le he hecho a usted y a que no ha dado satisfacción.

Le he dicho a usted que es un gachupín(59) maleta, ingrato, falso amigo: que al que le hace un bien, le hace un daño; que El Payo del Rosario le ha matado la hambre, lo ha vestido, y usted en pago ha hablado mal de él, lo ha desafiado y lo ha insultado públicamente; que el brigadier Hernández(60) lo favoreció, y le merece malas ausencias; que yo siempre lo he recibido en mi casa con toda urbanidad y cariño, le he socorrido pobremente, en el hospital y en la cárcel, y usted en buena correspondencia me está dando el pago que el público ve.

Le he dicho también que usted es un cualquiera, que es un tunante o vagamundo, sin casa ni hogaza,(61) sin familia, sin destino y, de consiguiente, un vago perdulario que no debe reputarse por ciudadano. Estos cargos son muy terribles: muy públicos, muy vergonzosos, y ¿qué ha respuesto usted a ellos en siete pliegos de papel?, nada más que confesar mi verdad con su silencio. Qui tacet consetire videtur.(62)

Quiero hacerle a usted otros cargos de nuevo. ¿No fue usted quien denigró al benemérito general Santa-Anna(63) publicando contra él un papel con este título horroroso El general Santanna quiere entregarnos a la España?¿No fue usted quien comprometió a un pobre ofícialito a quien desterraron a Acapulco, y por poco no pierde el empleo? ¿No es usted quien ha escrito contra los españoles sus paisanos?, y, por último, ¿no es usted el que quería armar un lazo a mi amigo el capitán Santoyo,(64) para lo que suplantó una firma, y, viéndose usted perseguido de él por el juez de letras, me consultó en el café de la Águila,(65) y yo medié con Santoyo en el asunto, por cuya razón él cedió y usted se quedó impune? Responda usted, discúlpese: yo estoy pronto a desdecirme si miento, y a sufrir la pena de la ley. No lo hará usted, yo lo aseguro.

¿Pues, cómo es que un hombre plagado de tantos crímenes y nulidades se atreve a insultarme con tanto descoco?(66) ¿Sabe usted por qué?, porque yo soy Lizardi yusted es Aza. Si el paso que ahora voy a dar lo hubiera dado en su primer papel, ni usted ni sus ruines patronos hubieran tenido lugar de insolentarse, porque la ley los hubiera enfrenado; unos me vieron disimulando mis injurias, y trataron de hacérmelas mayores. ¡Qué caro le va a costar a usted esta burleta!

En casa de Cabrera(67) se ha formado un complot de enemigos míos ignorantes, fanáticos, cobardes, cuyos nombres no me es difícil descubrir, de cuyo complot usted es cabeza, y no sólo han tratado de injuriarme por las prensas, sino de solicitar mi ruina por el gobierno. Sí, ¡sinvergüenza[s]!, habéis alucinado a algunos incautos; tratasteis de hacer una representación contra mí a nombre de los primeros héroes de la patria, para lo que enviasteis dos emisarios a la casa de mi viejo amigo y patriota el señor don Carlos María de Bustamante(68) para exigirle su firma contra mí, fiados en las disensiones literarias que hemos tenido, sin advertir que este hombre llena los huecos de patriota, de sabio y de amigo; como patriota sabe que soy su compañero; como sabio conoce que no debe prestarse a vilezas y, como amigo, me guarda los fueros que exige la amistad. ¿Qué resultó de todo esto?, que la tentativa de ustedes salió inútil, y Bustamante echó a sus enviados noramala.(69)La misma diligencia practicaron con el señor don Manuel Terán,(70) fiados en que el año del Señor de mil ochocientos quién sabe cuántos, tuvimos una ligera cuestión literaria, y salieron con el rabo entre las piernas. ¡Qué sinvergüenza[s] sois!, donde pensáis hallar un enemigo mío, os encontráis con un amigo.

Representad, haced cuanto quisiereis; pero usted, señor Aza, no comprometa el nombre de esos patriotas incautos, porque yo en mi Chamorro he hablado contra los insurgentes ladrones, asesinos, e indultados por miedo, y todo el que represente contra mí prueba que fue algo de esto, porque el que se queja, algo le duele.(71)

Yo voy a llamar a usted ante la ley; a ver cómo está eso de insultar al gobierno y a la benemérita oficialidad del ejército llamándome capitán araña, capitancillo,(72)etcétera, en lo que injuria no a mi persona en el empleo, sino al empleo en mi persona, porque es como si yo a un clérigo le dijera: sacerdotillo pinacate(73)ministrillo de Dios, etcétera. En este caso yo agraviaba a todo el clero, porque ridiculizaba su instituto: lo mismo ha hecho usted ridiculizando mi capitanía; de manera que en otra nación menos suave que la nuestra, o el gobierno lo castiga, o la oficialidad lo mata; pero dé usted gracias a Dios de que somos mansitos y las corporaciones no son muy cosquilludas.(74)

Voy, pues, a quejarme ante la ley. Usted verá como salva mi acusación; mientras, disponga su número 8(75) con su ejercicio militar. Yo lo que le aseguro es que a mi primer ataque toca una retirada vergonzosa; pero adviértale a su amigo y compañero el impresor Cabrera, que si usted se escapa, va sobre él la responsabilidad de la ley, y yo también iré sobre él para exigirle mi satisfacción; también le recuerdo a Cabrera que usted sabe esconderse como una tusa, y que se acuerde del tecomatazo(76)que le pegó usted a marras, cuando por una de éstas usted se escondió y él padeció en una bartolina. No vaya a suceder ahora lo mismo. Sobre aviso no hay engaño. Voy a denunciar los papeles de usted como injuriosos en primer grado; los jurados, de cuya justicia e ilustración no dudo, deben fallar conforme a la ley, y ésta debe pesar sobre usted; pero yo no tendré la culpa: me ha herido usted en el honor, y necesito bálsamo saludable. Por ahora usted ganó en lo necio y desvergonzado. Alce su gallo.(77) Ya nos veremos, a ver si es lo mismo injuriar impunemente por las prensas a un ciudadano público y honrado como yo, que probar estas injurias en el foro.

 

México, enero 5 de 1826.


El Pensador

 

 


(1) Oficina del finado Ontiveros [Cf. nota 1 a La tragedia de los gatos...] Año de 1826. Gachupín. Cf. nota 22 a Breve sumaria…

(2) real. Cf. nota 20 a Una buena zurra...

(3) Aza. Cf. notas 2 y 5 a Respuesta de El Pensador...

(4) Se inició como escritor público en junio de 1808 con su “Polaca que en honor de nuestro católico monarca el señor don Fernando VII cantó J. F. D. L.”, publicada en 1809. Cf. Obras Iop. cit., pp. 85-86. Por lo tanto eran 18, no 14 años.

(5) Cf. nota 4 a El ángel que anoche...

(6) El Papista. Seudónimo de Juan Díaz Calvillo, según dato de Ma. del Carmen Ruiz Castañeda y Sergio Márquez Acevedo, Catálogo de seudónimos, anagramas, iniciales y otros alias usados por escritores mexicanos y extranjeros que han publicado en México, México, UNAM, Instituto de Investigaciones Bibliográficas, 1985 (Instrumenta Bibliographica, 6), pp. 67 y 189. Orador sagrado que fue presbítero del Oratorio de San Felipe Neri, del cual llegó a ser director. También fue doctor en teología por la Universidad. Publicó un Sermón a la Virgen de los Remedios por la victoria del Monte de las Cruces (1811) y un Discurso sobre los males que pueden causar la desunión entre españoles y americanos. Fernández de Lizardi escribió una serie de folletos en contra de este autor: Si el gato saca las uñas, se desprende el cascabel, Cartas primera, segunda y tercera de El Pensador al Papista (Cf. Obras XIop. cit.) y Carta cuarta de El Pensador al Papista (Obras XII, op. cit.).

(7) Cf. en este volumen.

(8) Junta Eclesiástica. Cf. nota 6 a Protestas de El Pensador...

(9) medios. Cf. nota 10 a Generosidad de los ingleses...

(10) memorial ajustado. Apuntamiento en que se hacía constar todo el hecho del pleito o causa.

(11) Defensa hecha a El Payo del Rosario contra su compadrito El Pensador Mexicano. Cf. nota 5 a Respuesta de El Pensador...

(12) Respuesta de El Pensador...

(13) El Payo. Cf. nota 52 a Qué mal hará...

(14) Sobre este dato véase el folleto de Lizardi Lavativa a un gachupín, y a Cabrera su arlequín.

(15) Según datos proporcionados por Héctor R. Olea, sabemos que Villavicencio estuvo casado, pues “Zavala, al recuperar el gobierno del Estado de México, dispuso de ‘mutuo propio’ [sic], ‘provisionalmente’, de gastos extraordinarios, una pensión de $ 50.00 a la viuda’ de El Payo del Rosario”. El Payo del Rosario. Escritor liberal...,op. cit., p. 138.

(16) Acapulco. Cf. nota 37 a Calendario para el año...

(17) presidente. Cf. nota 55 a La tragedia de los gatos...

(18) Iturbide. Cf. notas 17 y 35 a Impugnación que los gatos... y nota 12 aRespuesta de El Pensador...

(19) Cf. nota 14 a Respuesta de El Pensador...

(20) Plan de Iguala. Cf. notas 12 y 35 a La tragedia de los gatos...

(21) Santa Anita. Cf. nota 24 a Consejo de Guerra...

(22) Sobre el tema véase el folleto Respuesta de El Pensador...

(23) Venegas. Cf. nota 60 a Impugnación que los gatos...

(24) En este volumen.

(25) Cf. nota 4 a Lavativa a un gachupín...

(26) Destierro de El Pensador. Cf. nota 9 a Lavativa a un gachupín...

(27) En este volumen.

(28) Hoy se le aparece un muerto a El Pensador Mexicano. Defensa de José Marta de Aza en el jurado, México, Imprenta de la Águila, dirigida por José Ximeno, 1825. Es la cuarta parte de Enójanse los compadres y se sacan las verdades. La idea aparece en las páginas 7 y 8 de este folleto. Cf. también la nota 14 a Se le quedó...

(29) En este volumen.

(30) Inquisición. Cf. nota 16 a Calendario histórico...

(31) Bula de la Cruzada. Cf. nota 150 a Observaciones que El Pensador...

(32) Se trata de la Bula de la Santa Cruzada, concedida por el sumo pontífice al rey de España (Cf. nota 150 a Observaciones que El Pensador...) en todos sus dominios; esta Bula se dividía, a su vez, en cuatro: común de vivos, de lacticinios, de composición, y de difuntos. “Del privilegio de comer carne y lacticinios. Concede á los que la toman [la Bula] que durante dicho año puedan de consejo de ambos médicos, espiritual y corporal, comer carne en Cuaresma y otros dias prohibidos en los reinos de España y de fuera de ellos, y que asimismo puedan comer huevos y lacticinios, de manera que los que comen carne, guardando en lo demás la forma del ayuno eclesiástico, hayan cumplido con dicho ayuno [...] á escepcion del miércoles, jueves, viernes y sábado de Semana Santa [...]. Esta bula, asi como la comun de vivos, han de ser las correspondientes á la clase y dignidad de las personas, y pagando la limosna señalada respectivamente por el Sr. Comisario.” Francisco Lárraga,Prontuario de la teología moral, Madrid, Imprenta y Fundición de D. Eusebio Aguado, 1847, pp. 499 y 510. Fernández de Lizardi escribió lo siguiente: “también se nos enseñó que para comer carne en Cuaresma, para ganar las indulgencias y para adquirir el perdón de ciertos pecados, que se reservaron el papa, la Inquisición y los obispos, era necesario tener la Bula de la Santa Cruzada y ya usted ve que no hay tal necesidad. Así es todo, compadre, los hombres hacen sus fantasmas y los deshacen, hoy de un modo y mañana del otro; pero todas son ficciones de su imaginación.” Conversaciones del Payo y el Sacristán, núm. 20 del t. II, en Obras Vop. cit., pp. 476-477.

(33) En el grito de Dolores (Cf. nota 5 a Calendario para el año...) una de las consignas fue la exaltación de Fernando VII en contra de la invasión napoleónica de España.

(34) Suprema Junta Nacional Gubernativa de América o de Zitácuaro. Cf. nota 30 aCalendario para el año...

(35) Sultepec. Este municipio del Estado de México se convirtió (desde marzo hasta junio de 1812) en capital de la insurgencia: “Ahí también se concentraron no pocos de los que se comprometían a luchar por la causa, ora con la espada, ora con la pluma. Entre ellos destacó el doctor José María Cos, quien se ingenió para poner al servicio de la insurgencia [...] la imprenta. Él mismo fabricó unos tipos de madera y adaptó la tinta de añil usada en la región [...], editó ocho números de El Ilustrador Nacional.” Carlos Herrejón Peredo, Historia del Estado de México, México, Universidad del Estado de México, 1985 (Colección Historia, 3), p. 84.

(36) José Sixto Verduzco. Cf. nota 225 a Observaciones que El Pensador...

(37) José María Liceaga (¿-1818). Caudillo de la Independencia que nació en el estado de Guanajuato. Formó parte de la Junta de Zitácuaro y más tarde se unió a Mina; acompañó a éste en la expedición del rancho del Venadito. Cuando se retiró a vivir a la hacienda de Laja fue asesinado por Juan Ríos. Su esposa fue presa por el comandante realista Pedro Ruiz de Otaño.

(38) Chaquetas. Cf. nota d a Breve Sumaria...

(39) Las Confesiones.

(40) Calleja. Cf. nota 36 a Impugnación que los gatos...

(41) Cf. notas 17 y 21 a Se le quedó...

(42) Cf. nota 60 a Impugnación que los gatos...

(43) El pez por la boca muere o el egoísmo de El Pensador Mexicano confesado por él mismo, México, Imprenta del ciudadano Juan Cabrera, 1825, p. 1.

(44) “El patriotismo de vuestra merced [...], poniendo toda su vista a sus privados intereses adulase, ensalzase y canonizase el carnicero espíritu y ferosísimo despotismo del Atila, del Tiberio o Nerón Félix María Calleja”. El pez..., p. 3.

(45) arrancado. Entre jugadores arrancar es quedarse sin dinero.

(46) pesos. Cf. nota 4 a Mañas viejas...

(47) “O el héroe de nuestra merced en la citada su Proclama..., forjada en tristes circunstancias, aceptó tal mamotreto como producción de unánime afecto a la Independencia (entonces insurrección), o tal vez como una declamación contra los insurgentes, y a favor del gobierno español”. El pez..., p. 4.

(48) cara de vaqueta. Semblante serio, hostil, o persona sin vergüenza.

(49) Mixcalco. Cf. nota 73 a Impugnación que los gatos...

(50) al sol que nace. “Modo de hablar, con que se explica el anhelo, y adulación, conque siguen algunos al que empieza á ser poderoso, ó se espera que mandará presto”. Dic. de autoridades.

(51) Página 6 de El pez...

(52) gótica. Cf. nota 20 a Generosidad de los ingleses...

(53) Soberano Congreso. Cf. nota 8 a La tragedia de los gatos...

(54) Chamorro y DominiquínDiálogo jocoserio sobre la Independencia de la América. Cf. nota 40 a Se le quedó...

(55) Agustín Marroquín. Fue liberado de la cárcel de Guadalajara por el padre Torres. A partir de entonces peleó por la causa independiente. Fue conocido por su crueldad. Apresado en Acatitla de Baján y fusilado el 10 de mayo de 1811; Pedro el Negro. Cf. nota 22 a Impugnación que los gatos...

(56) Cf. nota 40 a Se le quedó...

(57) Cf. nota 59 a Impugnación que los gatos...

(58) Junta de Premios. Cf. nota 61 a Impugnación que los gatos...

(a) Esta Junta de Premios se componía de los primeros patriotas: a su cabeza estaba de presidente el excelentísimo señor Guerrero [Cf. nota 36 a La tragedia de los gatos...], y algunos de sus vocales fueron mis compañeros por la santa causa [Cf. nota 60 a Impugnación que los gatos...].

(59) gachupín. Cf. nota. 22 a Breve Sumaria...

(60) brigadier Hernández. Cf. nota 81 a Impugnación que los gatos...

(61) sin casa ni hogaza. Cf. nota 27 a Se le quedó...

(62) qui tacet consentire videtur. El que calla parece que consiente. Palabras de una decretal del papa Bonifacio VIII, equivalente al refrán español quien calla, otorga.

(63) Santa-Anna. Cf. nota 12 a Calendario histórico...

(64) Francisco Santoyo. En el núm. 9, t. II, de las Conversaciones del Payo y el Sacristán, Lizardi cita una impugnación hecha por Santoyo al obispo de Sonora, dice de ella que “es más declamación que impugnación.” Obras Vop. cit., p. 358. Francisco Santoyo pidió al Congreso (sesión del 5 de abril de 1825) la lista de expedientes que habían pasado a las comisiones, salvo las que se habían despachado, y de los que quedaban pendientes. El 28 de abril de 1825, Santoyo pidió que se le regresaran catorce mil seiscientos pesos en tabaco en rama de los dieciocho mil que se le adeudaban, y cedía cuatro mil pesos a la nación. Fue autor de Triunfará la Liga si al obispo no se castiga (México, Imprenta de don Mariano Ontiveros, 18 de febrero de 1824), donde dijo que el único medio para evitar la reconquista era alejar a todos los desafectos al régimen, especialmente contra los monárquicos y agentes del despotismo, como el obispo de Sonora. También escribióAl obispo de Sonora es menester ahorcarlo ahora (México, Oficina de don Mariano Ontiveros, 1825), Allá va ese temperante para don Carlos Bustamante, o ya sean reflexiones sobre el contenido de su Avispa, núm. 6, en el tomo 2o. (Oficina de don Mariano Ontiveros, 1825), Ejecución de justicia contra el coronel Pablo Ma. Mauliaa(Oficina de Mariano Ontiveros, 1825), El que ama la libertad debe decir la verdad. O sea defensa que el ciudadano Francisco Santoyo ha pronunciado ante el jurado en sostenimiento del impreso titulado: Si se rozan los poderes se acabo la libertad (Oficina de don Mariano Ontiveros, 1825), Segunda parte de las tres palabritas al señor Victoria(Oficina Liberal del ciudadano Juan Cabrera, 16 de marzo de 1825; ahí afirma que la conspiración de la casa de Celaya por la que está preso no fue para reponer a Agustín de Iturbide, sino para que se dictara la revocación de los empleados españoles), Si no se depone al déspota Morán, los borbones triunfarán (Oficina de don Mariano Ontiveros, calabozo número 14 de la Inquisición, 4 de junio de 1825), yTraición descubierta contra la libertad de imprenta (Imprenta de don Mariano Ontiveros, 1825).

(65) café de la Águila. “Al Hotel y Café de la Gran Sociedad sigue ese portal llamado del Águila de Oro, el cual por su buena construcción y esbeltos arcos dista mucho de ofrecer el feo aspecto que hemos observado [...] en el de la Fruta y que observamos en el siguiente, o sea el portal del Coliseo.” Cf. Antonio García Cubas, El libro de mis recuerdos, op. cit., p. 202.

(66) descoco. Descaro.

(67) casa de Cabrera. Calle del Coliseo Viejo número 13. Actualmente 3 y 4, de oriente a poniente, de 16 de Septiembre.

(68) Carlos María de Bustamante. Cf. nota 2 a Qué mal hará...

(69) noramala. Cf. nota 21 a Segunda zurra...

(70) Manuel Terán. Aludido en El Periquillo Sarniento como Ranet. Envió desde Puebla un remitido, firmado como “Uno de Tantos” o “el señor Januario”, a alguien identificado como “Corresponsal de Januario” que, a su vez, lo envió al editor delNoticioso General. En la “Apología” de El Periquillo... está escrito: “He leído en elNoticioso, lunes 1o del presente [febrero de 1819] una impugnación a mi Periquillomuy cáustica y descortés, escrita con resabios de crítica por D. M. T., o sea Uno de Tantos” (en Obras VIIIop. cit., pp. 17-18). “Lleno el señor Ranet de la satisfacción más orgullosa y en tono de maestro decide el mérito de mi obra en estos términos: ‘A El Pensador Mexicano lo conocemos como el autor de una obra disparatada, extravagante y de pésimo gusto; de un romance o fábula escrita con feo modo, bajo un plano mal inventado, estrecho en sí mismo y más por el modo con que es tratado [...]. ¿Pero por qué le ha parecido mi obrita tan insufrible [...]? ‘porque (son sus palabras) comenzamos con la relación y nos vamos hallando con sucesos vulgares, fatales siempre al interés; pues si en los libros encontramos las peores gentes de la sociedad obrando ordinariamente y, según lo vemos, hablando según lo oímos, nuestra curiosidad no se excita y dejamos de sentir el atractivo que en el arte se llama interés’.” Ibid., p. 19. Para más datos Cf. de las páginas 20 a la 27 de la misma obra lizardiana.

(71) “no me rebajo, salva su capitanía de ejército con todo su plumaje incápite que como dije al principio de estas paparruchadas ‘el pez por la boca muere’”, en El pez..., op. cit., p. 8.

(72) Cf. nota 39 a Lavativa a un gachupín... “El que elogió a Calleja es capaz de babear al mismo Nerón [...]: he aquí las divisas que distinguen a este capitancillo.”Ultrajes de El Pensador a los antiguos patriotasop. cit., p. 8.

(73) pinacate. Del azteca pinacatl. Escarabajo grande que se cría en lugares húmedos. Familiarmente se dice de la persona de pocos alcances, de cortas luces, torpe. Especialmente se usa la frase “ser uno un pinacate” o “ser un pedazo de pinacate.” Cf. Santamaría, Dic. mej.

(74) cosquilluda. Cosquillosa, familiarmente. Santamaría, Dic. mej.

(75) Número 8 de la colección de Aza Enójanse los compadres, y se sacan las verdades.

(76) tecomatazo. Golpe dado con el tecomate (del azteca tecomatl, vasija de barro). Vasija de barro en forma de jícara, en el sureste puede ser de la cáscara de frutos como el bule, guaje, coco y la calabaza, usado para beber en él. Por traslación de ideas: cabeza humana, cráneo. Cf. Santamaría, Dic. mej.

(77) Alce su gallo. Manifieste soberbia o arrogancia en la conversación o en el trato.