CARTA DE LOS INDIOS DE TONTONAPEQUE
A EL PENSADOR MEXICANO(1)
"Tontonatepeque(2) y diciembre 20 de [1]820.
"Seor Pensaremos. Muy seor nuestro: El afeuto(3) que profesamos osté, so mercé,(4) por el empeño que lo tiene en el bien general de sos paisanos, nos pone el pluma en la mano para decirle que en el mes de septiembre nos oyimos(5) el Bando del Cortes en que se manda queden desvalidas o abolidas las mitas o repartimientos de indios, que éstos lo quedamos eximidos de todo servicio personal a cualesquiera corporaciones o funcionarios públicos, o coras párrocos, a quienes satisfarán los derechos parroquiales como las demás clases.(6)
"Aquí lo está el daño, seor Pensaremos, porque el seor cora, luego luego nos jontó como borregos y nos hizo on platicado más dolce que on caramelo, asegorándonos que el rey (no mentó para nada el Cortes como los mienta el Bando) nos había hecho el favor de hacernos españoles en on instante, cosa que no lo creemos aonque nos lo joren pagres descalzos.(7)
"En fin, el cora nos decía muy fervorisamente: Hijos míos, ya no lo sóis indios, sino españoles, lo mismo que el gachopín(8) más colorado. Ya no lo entreréis en repartimiento, ni lo seréis topiles,(9) ni lo daréis molenderas(10) al corato, al comendante ni delegado, ni menos los pagaréis el ovención ni lo haréis la fajina,(11)ni el casa monocipales, ni nada. Lo vais a ser felices. Yo siento mocho separarme de vuestra compañía, o de privarme de que me hagáis el servicio personal a que estábamos acostombrados trescientos años hace.
"Moy extraño nos será, hijitos de mi vida, el privarnos de vuestro servicio, que no lo sostituirá ninguno otro, aon después de que lo gastemos el dinero, porque con vosotros lo teníamos topiles, mandaderos, sacristanes, campaneros, milperos,(12)peones, albañiles, gañanes,(13) garbanceros, molenderas, cocineras, recamareras, etcétera, etcétera, y sin costarnos blanca,(14) y agora(15) para tener tantos criados nos costará medio lado(16) y quén sabe.
"Vosotros, ajuera de esto, nos servíais como esclavos y casi idolatrabais en eltiopixque,(17) porque si no había azotes y bofetadas muy baratas, y agora los criados y criadillas que metamos en nuestra servidumbre los querrán on platal, y nos darán mochas culeras,(18) y si les queremos dar sos cuartazos se irán, y nos acosarán al gobierno, porque no son tan humiles como vosotros.
"Por todo lo coal, queridos hijos míos, lo decimos que os sentimos mochísimamente todos los coras, delegados y mandones de Tontonapeque; pero ¿cómo ha de ser?, el rey los manda, y es [d]e joerza obedecer, aonque lo hagamos gestos.
"Ansina los predicó el cora, y nosotros lo salimos del iglesia contentísimos. ¡Pero cuál ha sido nuestro sosto al ver que ya que no lo servimos como anes, lo pagamos los derechos o los tuertos parroquiales como se los da el gana al señor cora! Si antes por on bautismo nos cobraban cinco reales,(19) agora diez o doce; si nos casaban por veinte reales, agora nos casan por ocho pesos; si los enterraban nuestros difuntos por tres pesos, agora los quiere el cora seis pesos, o cómete to muerto, y ansina todo.
"Lo mismísimo nos ha pasado con el triboto.(20) ¿Qué los importa que nos quiten el dichoso triboto, si se nos ha cargado el contribociones al antojo del comendante, que ya nos saca el sangre porque no tenemos más que darle? Más mejor(21) lo estábamos antes, y no agora con el maldita Costitoción,(22) que sos mercedes llaman el Código a gusto, el Código divino y quén sabe qué más.
"Con razón mochísimos no quieren el Costitoción, y esto que son ricos; pos nosotros lo probes(23) indios ¿cómo los estaremos con esta maldá?
"Por todo el coal, señor Pensaremos, lo suplicamos to mercé que por los güesos de to magre, por la alma de to pagre y por nuestra señora de Guadalope,(24)pongas estas cosas en ese to papel que se llama el Condotor el Ético,(25) y digas que aínas(26) nos dejen como estábamos y tan indios como siempre. No queremos ser españoles para que nos desuellen vivos los coras, delegados y comendantes de los pueblos. Más mejor los pagaremos el triboto y haremos el servicio, al cabo ansí como ansina(27) siempre los señoes nos tratan mal como antes, nos hablan de to por to como si juéramos sos hijos, y no vemos más diferencia que cobrarnos más dinero y tratarnos tan mal como antes, dejándonos en todo probes y bestias como siempre.
"Con que ansina, señor Pensaremos, diga osté algo sobre esto, y se lo agradeceremos todos los probes indios, y más que todos, nosotros que lo somos sos servidores amantes y su mano besan.
"El gobernador y pueblo de natorales de Tontonatepeque, etcétera, etcétera, etcétera."
REFLEXIONES SOBRE ESTA CARTA
¿Y serán exageradas estas quejas? ¿Será una ficción este reclamo? ¡Ah!, ya se alegraran los miserables indios de que esta carta fuera sólo un capricho burlesco, y no el eco cierto de sus ayes.
Acostumbrados desde la Conquista a la más tirana esclavitud, degradados hasta el extremo de suplir por las bestias de carga,(28) embrutecidos adrede por la maliciosa codicia de los curas y de los jueces, hechos de estropajo(29) general de todo el mundo, extranjeros en su patria y esclavos de los que [se] han enriquecido con las producciones de su país, con la fuerza de sus brazos y el sudor de sus rostros, les coge muy de nuevo el idioma de la razón en estos días. Extrañan que se les hable de libertad, de igualdad civil y de reasunción de sus derechos.
Todo esto es jerigonza que no entienden, enigmas que no alcanzan a descifrar y países imaginarios en donde nunca esperan pasearse en realidad.
Ocioso es recordar el impío trato que se les ha dado por los españoles de ambos mundos desde los principios de la Conquista hasta el día. El que haya leído las obras del ilustrísimo Casas(30) y del padre Remesal(31) sabrá cuánta era la población de la América, cómo se disminuyó y qué muchas y qué enormes crueldades cometieron con ellos los conquistadores y sus hijos; aquéllos entre los furores de la guerra, y éstos entre las delicias de la paz. ¡Tristes manes(32) de los encomenderos!, desmentidme.
Pero quis talia fando temperet a lacrimis?(33) ¿Qué hombre civilizado y sensible dejará de lamentarse de las desgracias de éstos sus semejantes? ¿Y se conseguirá disminuirlas con los sentimientos estériles de los males pasados? De ningún modo. Lo importante es correr un velo eterno sobre el espantoso cuadro que presenta la historia de sus antiguos acontecimientos y convertir nuestros conatos(34) a su favor, designando brevemente las causas que los hacen desgraciados en estos días y los remedios que les señala la Constitución.(35)
Desde luego se advierte que casi en lo general son los indios estúpidos, viciosos y pobres en un grado muy infeliz, ¿y por qué?, porque se ha trabajado porque lo sean desde su conquista.
El sumergir en la ignorancia y la miseria a los colonos para mantenerlos sujetos a las metrópolis es máxima, no dictada por el impío Maquiavelo,(36) como creen muchos, sino aprendida por él de todos los tiranos del mundo; pero máxima detestable y nada segura para los opresores. Al fin los oprimidos abren los ojos y sacuden de un golpe las pesadas cadenas que los abruman.
Rara o ninguna nación ha sido señora ni señoreada muchos siglos. La España (para no afectar erudición), la España nos da un claro ejemplo de esta necesaria alternativa de los Estados. Unas veces conquistadora y otras conquistada ha sido ya una España libre, guerrera y sabia, ya una España esclava, cobarde e ignorante; pero aun en esta situación, como nación heroica, siempre ha anhelado por sacudir sus grillos y por respirar su libertad... aquella libertad santa con que la dotó el cielo para vivir independiente de los tiranos y usurpadores que sin cesar la han aherrojado.(37)
Ha respirado en efecto el dulce ambiente de su libertad, de tiempo en tiempo, a costa de inmensos sacrificios; mas ha logrado salirse del yugo griego y romano, árabe, francés y aun español, como la vemos en el día, en que con erguida cabeza da a los pueblos esclavos de la Europa el más claro testimonio de que, en queriendo una nación ser libre, lo es al fin, como ponga de su parte los medios oportunos y eficaces.
Los indios sufrieron los rigores de la Conquista y de consiguiente arrastraron las cadenas de la esclavitud, y han sido envueltos los pocos que quedaron en los horrores de ella. Siempre tímidos e ignorantes, siempre abandonados y miserables, era preciso que fueran desconfiados, supersticiosos, cobardes y viciosos.
Ni se nos recuerden los privilegios que les eran concedidos, ni los encargos de los reyes, para que fueran menos desgraciados, porque muchos de aquéllos sólo podían hacerlos de peor condición, y los más de éstos nunca se cumplían o rara vez. De manera que las ventajas que quieren ponderar disfrutaron los indios después de la Conquista, han sido imaginarias; pero en la realidad ellos no las han experimentado.
Así han corrido por tres siglos, sin saber si eran hombres libres o esclavos con el nombre de hijos como todos los llaman; y así corrieran hasta desaparecer de sobre la faz de la tierra si en la época presente de la sabiduría y la justicia no les hubiera alcanzado el indulto que los héroes regeneradores de la monarquía española les prepararon a dos mil leguas de distancia.
En efecto, declarada la América parte integrante de la nación, y hechos los indios ciudadanos, han entrado en el goce de sus derechos.
¿Pero serán estos bienes también imaginarios? No dudamos asegurar que en las presentes circunstancias no sólo son bienes aparentes, sino verdaderamente males algunos de ellos, no por culpa de los legisladores, la intención de éstos es demasiado recta, pero el modo de proceder de sus ejecutores no es, a mi parecer, el más prudente.
Que los indios sean españoles y ciudadanos es muy bueno; que no sirvan como antes de balde a los curas, etcétera, mejor; que no sean tributarios, excelente; pero que sufran las contribuciones que los comandantes les quieran imponer, malo; que los curas los extorsionen, haciéndoles pagar derechos de españoles, peor; y que los dejen tan indios como siempre, pésimo.
Justo es contribuir al Estado y mantener a los ministros del santuario, porque el que sirve al altar, come del altar, y al buey que trilla, dice el apóstol, no se le ha de atar la boca;(38) mas cada uno debe contribuir en razón de sus facultades: de otro modo será destruirse.
¿Y quién ha dicho que los indios pueden contribuir como otros individuos del Estado, ni para las designaciones de éste, ni para la manutención de sus curas?
Su miseria es más patente que la luz, y por eso las leyes antiguas los dispensaron de mil cargas que pesaban sobre el resto de los demás ciudadanos. Esto prueba su miseria, y que lejos de sentir alivio con estas legales declaraciones que hoy oyen, las sienten, porque por otra parte se ven recargados de gravámenes.
¿Y qué remedio para que el bien que les proporciona la Constitución sea real?, cumplir los que mandan con la misma Constitución en todas sus partes.
Esos ayuntamientos no deben dormir sobre que en todos los pueblos haya escuelas de primeras letras; deben desvelarse sobre que se les repartan tierras de labor, que se establezcan en todas partes, si es posible, sociedades económicas de amigos del país, compuestas de los pudientes de los pueblos y presididas de los curas y alcaldes constitucionales, cuyo objeto sea promover el fomento de la agricultura, comercio e industria en beneficio de los indios, y finalmente que los jefes políticos y juntas provinciales estén a la mira para que los eduquen, enseñen y atiendan los inmediatos superiores de los pueblos.
De este modo podrá conseguirse que no sean tan ignorantes ni infelices como hasta aquí y entonces conocerán que los bienes que les proporciona la Constitución no son quiméricos, y podrán sobrellevar las cargas pecuniarias; pero querer que sufran éstas sin facilitarles los medios de adquirir el numerario,(39) es lo mismo que querer sacar agua de un pedernal.
¡Ojalá se piense en esto con seriedad, y se hagan los indios tan activos como eran antes de la Conquista y tan útiles como pueden serlo después de la Constitución!
Estos serán siempre los deseos de
El Pensador Mexicano
(1) México, Imprenta de Ontiveros, año de 1820.
(2) Tontonatepeque. En el título emplea Tontonapeque. Cf. nota 13 a la Rociada de El Pensador...
(3) afeuto. Vocalización de c implosiva común en el habla popular de México.
(4) mercé. Cf. nota 17 a Pescozón de El Pensador...
(5) oyimos. Y epentética entre hiato. Su uso no es extraño en el habla coloquial.
(6) "Decreto de las Cortes Generales de Cádiz, aboliendo las mitas, servicios personales de indios y repartición de terrenos, dado en Cádiz a 9 de noviembre de 1812.
"1°. Quedan abolidas la mitas o mandamientos, ó repartimientos de Indios, y todo servicio personal que baxo de aquellos ú otros nombres presten a los particulares, sin que por motivo o pretexto alguno puedan los Jueces ó Gobernadores destinar o compeler á aquellos naturales al expresado servicio. 2° Se declara comprehendida en el artículo la mita que con el nombre de faltriquera se conoce en el Perú, y por consiguiente la contribución real anexa a esa práctica. 3° Quedan tambien eximidos los Indios de todo servicio personal á qualesquiera Corporaciones ó Funcionarios públicos, o Curas Párrocos, á quienes satisfaran los derechos parroquiales, como las demas clases." Cf. J. E. Hernández y Dávalos, Colección de documentos, op. cit., t. IV, p. 663. Mita era, pues, el repartimiento que, por sorteo, se hacía en América de los pueblos de indios, para sacar el número correspondiente de vecinos que debían emplearse en los trabajos públicos.
(7) pagres descalzos. Había carmelitas y franciscanos descalzos.
(8) gachopín. Cf. nota 3 a Reflexión patriótica.
(9) topiles. Topile: indio encargado de las iglesias en los pueblos. Cf. Santamaría.Dic. mej.
(10) molenderas. Personas que muelen en metate. Cf. Santamaría, Dic. mej.
(11) fajina. Faena que se hace en la mañana hasta las doce del día.
(12) milperos. Quienes siembran o cuidan la milpa, sementera o plantación de maíz.
(13) gañanes. Mozos de labranza.
(14) blanca. Moneda antigua de vellón. Por extensión, dinero, como expresa la frase "no tener blanca".
(15) agora. "Y aunque muchos escriben aóra y agóra, es mas proprio ahóra, que es como decir 'a esta hora'." Cf. Dic. de autoridades.
(16) costará medio lado. Equivale a "costar un ojo de la cara".
(17) tiopixque. "entre los antiguos mexicanos no había signos equivalentes y representativos del valor fonético de la palabra, y, por lo tanto, su producción folklórica hubiera muerto si hombres piadosos y pacientes no hubieran tomado en los signos de la escritura española los tesoros de enseñanza moral, de energía, de obediencia, de raras y preciosas virtudes que estaban vivas en las predicaciones de los tiopizques y de los jefes familiares y que revelan un adelanto espiritual extraordinario cuando se leen en las fieles reproducciones folklóricas del padre Sahagún". Cf. Rubén M. Campos, El folklore literario y musical de México, selección y notas preliminares del doctor Alfredo Ramos Espinosa, México, Secretaría de Obras y Servicios, 1974 (Col. Metropolitana núm. 25), p. 17.
(18) culeras. Así en el original. Por cúleras, con cierre de la o, cóleras.
(19) reales. Cf. nota 11 a Consulta que un payo hizo...
(20) En el Bando del virrey, publicando el de la Regencia de la Isla de León, se dice: "Atento el Supremo Consejo de Regencia [...] á que los Indios son una parte de la mas principal de aquellos Dominios, á los quales se ha dado la debida representacion para solemnizar y legalizar mas las Cortes que deben celebrarse, por cuya razon deben ser también exêgädos con todos los demas vasallos sus hermanos y compatriotas, en razon de las contribuciones, exceptuadas solamente las demas castas de Mulatos, Negros, etc.: movido S. M. de tan sagrados derechos, y queriendo contribuir en quanto lo permitan las circunstancias presentes al alivio de aquellos vasallos, quiere y es su Real voluntad que se liberte de Tributo á todos los Indios contribuyentes, con expresa prohibición á sus Gobernadores Indios, Caziques y Encomenderos de que les exîjan la menor cantidad por razon de Tributos. Y teniendo consideración á que los Subdelegados y Gobernadores Indios no tienen otro salario que el cinco por ciento los primeros, y un por ciento los segundos, por premio de cobranzas, es nuestra Real voluntad, y así lo mandamos que del importe de los tributos de las demás castas que no son Indios, se les abone por ahora y hasta que se pueda dar otra forma á estos cargos la misma cantidad á que por el último quinquenio haya ascendido el total de la cobranza de este ramo, de suerte que por esta novedad no resientan atraso ni perjuicio alguno en la qüota que percibían, satisfaciéndose igualmente del mismo fondo tambien por ahora el importe de las Encomiendas de toda otra carga á que esté afecto aquel Ramo [...] en la Real Isla de León á 26 de mayo de 1810. Dado en el Real Palacio de México á 5 de octubre de 1810 Francico Xavier Venegas. Por mandato de S. E. Josef Ignacio Negeiros y Soria." El virrey Venegas al dar a conocer el Bando, declaró: "he tenido por conveniente declarar como en efecto declaro, que la exêncion del tributo y demás gracias concedidas en el mismo Real Decreto a los Indios naturales de este Reyno, deben entenderse extensivas á las castas de mulatos, negros y demás de todas aquellas poblaciones que en las presentes circunstancias mantengan fidelidad y justa adhesion á la sagrada causa de la patria, y concurran á reprimir y sofocar la sublevación." Cf. J. E. Hernández y Dávalos, Colección de documentos, op. cit., t. II, pp. 187-189.
(21) más mejor. Disparatada frase, muy del pueblo mexicano. Cf. Santamaría, Dic. mej.
(22) Costitoción. Cf. nota 4 a El día nueve de julio. Esta carta quizá la recibió bastante tiempo antes de publicarla dado que la cita en Justa defensa. Cf. nota 17 a este folleto.
(23) probe. Metátesis de líquida frecuente en el habla rural y menos recuente en la citadina.
(24) Guadalupe. Cf. nota 1 a Diálogo ideal...
(25) Condotor el Ético. El Conductor Eléctrico, veinticuatro números (doscientas ocho páginas de numeración corrida más un prospecto de ocho páginas), México, Imprenta de don Mariano de Zúñiga y Ontiveros, calle del Espíritu Santo. Cf. Obras IV, op. cit.
(27) ansí como ansina. Frase usada entre gente rústica que equivale a "tanto importa (o da) así como asado".
(28) A petición de los primeros españoles que poblaron la Nueva España se implantó el "repartimiento de indios", para "el servicio y trabajo de sus casas, de los campos que cultivaban, de la guarda de sus ganados, y sobre todo para la saca de oro y plata en las minas". Se dio el nombre de encomiendas a dichos repartimientos. Sin embargo, "aquel sistema tenía grandes inconvenientes en la administración pública y causaba grandes daños a los indios porque los encomenderos, dice Solórzano [Política indiana], atendiendo más a su provecho y ganancia que á la salud espiritual de ellos, no había trabajo en que no les pusiesen y fatigaban más que a las bestias, lo cual les fue menoscabando mucho". Cf. México a través de los siglos, op. cit., t. II, pp. 73-74.
(29) hechos el estropajo. Hacer estropajo es humillar. También se dice estropajear.
(30) Bartolomé de las Casas (1474-1566) Dominico español. Trabajó en favor de los indios. Obtuvo nuevas leyes contra de las encomiendas. Sus libros más conocidos son: Brevísima relación de la destrucción de las Indias e Historia General de las Indias.
(31) Antonio de Remesa (¿-1619). Cronista dominico español. Pasó a Guatemala y Oaxaca. Registró archivos y bibliotecas de los conventos dominicos y escribió Historia de la provincia de San Vicente de Chiapa y Guatemala de la Orden de Nuestro Glorioso Padre Santo Domingo, Madrid, 1619, publicación que se mandó recoger. Trata en él de otras provincias dominicas de las Indias Occidentales, además de aquellas de la gobernación de Guatemala.
(32) manes. Sombras o almas de los muertos.
(33) quis talia fando temperet a lacrimis? Frase citada en El Quijote, II, 39.
(34) conatos. Empeños, esfuerzos en la ejecución de algo.
(35) La Constitución española de 1812 suprime por completo las encomiendas de indios.
(36) En La Quijotita y su prima, capítulo III del tomo II: "La causa de la visita de Eufrosina y la satisfacción que le dio su cuñado", Fernández de Lizardi repite esta máxima sólo que ahí escribe que se trata de mantener pobres y estúpidas a las colonias.