CARTA DE EL PENSADOR A EL PAYO DEL ROSARIO
POR EL CUENTO DEL COYOTE

Y

ZURRA AL SEÑOR
BUSTAMANTE, CON UN EPITAFIO A SU CENTZONTLI(1)

 

 

Mi estimado amigo y compañero: En la persecución que usted padece,(2) ni sé, ni quiero saber dónde se halla; pero no olvidando nuestra antigua amistad, le dirijo ésta donde quiera que lo encuentre, para darle un consejo, y hacerle ver que, aunque se halle imposibilitado de hablar por ahora, no falta quien vuelva por usted en lo posible.

El consejo es que no escriba sobre materias políticas en los tiempos borrascosos de revoluciones, porque como los intereses de los partidos que luchan están encontrados, apenas manifestará usted su opinión a favor de uno, cuando se le declarará por enemigo el otro. A esto me dirá usted ¿que por qué no he tomado el consejo que le doy? A lo que contesto que así he salido. Vamos a la defensa de usted y también a la mía.

Su coyote(3) de usted alborotó al gallinero, de modo que hasta alguno de los gallos que teníamos por muy circunspecto, por sus luengas barbas, su ropaje venerable, su mirar gravedoso, su andar pausado, su voz ronca y temible, y todas sus demás cualidades, cacarandeó tan fuerte y armó tales alharacas por el coyote, que temimos que ya lo tenía afianzado de un alón. Dejemos de chanzas por un rato y vamos hablando con alguna seriedad.

El día doce del presente, entre varios señores que hablaron sobre el voceo de los papeles y abusos de libertad de imprenta,(4) se levantó el señor don Carlos María Bustamante(5) hecho un bernardo,(6) maltratándonos a su salvo y calumniándome como un odioso sicofanta:(a) Su Señoría dijo -por usted y por mí- que un cojo y un tuerto(7) habían venido a turbar la tranquilidad pública y a suscitar la revolución que había calmado.(8) Qué tal, amigo, ¿no se produjo como un sabio el señor Bustamante en esta vez? ¿No se ríe usted a carcajadas de estas puerilidades, de boca de un hombre que se tiene acaso por el foco de la ilustración, moralidad y sabiduría? Y por fin, ¿no se escandaliza usted de ver a un señor diputado, nada menos que por la provincia de México, en su Congreso General Constituyente,(9)calumniándome e insultándonos con personalidades, prevalido, a mampuesto(10) y sobre seguro de la silla que ocupa en el salón de Cortes? El distinguido empleo con que lo ha honrado la provincia de México no debe servirle de salvaguardia para calumniar ni insultar a ningún ciudadano, ni con la boca ni con la pluma, ni como diputado ni como periodista, pues en ambos casos se expondrá a que se le reproche públicamente tal conducta, y oirá cosas que le serán muy desabridas pues los calumniadores e insultantes no gozan inviolabilidad.

Don Carlos me calumnió atrozmente, acusándome, ante toda la nación en su Congreso, no menos que de revoltoso, y no tiene un dato con qué probarlo. Desde que vine de Cuernavaca(11) hasta hoy, éste es el primer papel por el que responderán las imprentas como mío. ¿Pues con qué fundamento me calumnia este diputado?(12) Si yo fuera más delicado y me presentase contra este individuo ante el Congreso, demandándolo de injurias y calumnias, ¿qué haría? Pero no tema: en mi alma caben millones de injurias sin lastimarla mucho; pero no puedo sufrir que se me injurie a mampuesto o sobre seguro, a título del dinero o del empleo de mis enemigos, o confiados en mi corta suerte. De manera que más me agravia la ventaja que la injuria.

Además que este diputado nos insultó con las ridículas personalidades de llamarnos a usted cojo y a mí tuerto. Estas son venganzas rastrerísimas, indignas de un hombre de juicio; y las llamadas venganzas, porque con usted está incómodo desde que le sumió el resuello cuando estaba queriendo ocultar las cosas de Veracruz,(13) y usted lo confundió remitiéndose a los documentos que tenía de varios oficiales de aquella guarnición.(14) Entonces no se defendió, enmudeció como un poste; pero ahora que usted no parece por el mundo, lo insulta con seguridad. Eso sí, a moro muerto gran lanzada.(15)

También para injuriarme le inspiró la venganza, por creerme autor del papel en que le volvieron tecolote(16) a su Centzontli, como si yo le temiera para echarle el tecolote,(17) siendo capaz de llamarle a todos menos el primero; y véalo usted prontito. El señor Bustamante se tiene por el primer sabio en el Soberano Congreso, según parece; y yo digo que lo son todos sus individuos, menos el primero, o que por tal se tenga. Este agravio del tecolote lo tiene hecho una verbena contra mí.

Como este caballerito advirtió que ni usted ni yo le chistamos palabra por sus primeras injurias, se hizo de triunfo y las repitió por las prensas en su descomunal y moribundo Centzontli atecolotado.(18) Sí, amigo: en el número 156 del día 18 del presente, sin venir al caso, hace de usted una pinturilla bien ridícula, llamándolo Pablo Villavicencio, a secas, sin don a lo godo, ni ciudadano a lo federado. Le levanta el testimonio de que anduvo en derredor de la Universidad(19) el día del juri, y piensa que alguno le habilitó con caballo ricamente enjaezado (en tal se viera usted) y que estará tan guapo como el ladrón Bigotes,(20) a quien se dice que agarrotarán aunque lo duda con mucho sentimiento, pues este señor, de pocos días a esta parte, se nos ha vuelto muy carnívoro, sólo le gustan fusiladas, ahorcadas y prisiones para sus paisanos. Es menester que ahorquen a Bigotes para darle gusto, pues si no lo matan, se apesadumbra como se apesaró porque vivió Stávoli.(21)

Pero, compadre, vea usted a qué viene en ese párrafo para insultar a usted que prevenga el juicio de los magistrados contra Bigotes. Se necesitaba, para injuriar a usted, tocar a este infeliz, tanto como un tenebrario en un baile; mas el caso era moler la paciencia a todo el mundo, y encajó su señoría a pura fuerza a ese pobre; pues así como muchos toman la ocasión por los cabellos,(22) nuestro diputado la sabe tomar por los bigotes. El equivoquillo es ruin; pero me dio lástima dejarlo en el tintero.

Después me arrebata el señor Bustamante en el mismo diario, y dice: "por estas calles vaga y se pasea, más ufano que un fúcar,(b) otro sujetito que, a pesar de que ha servido en hospitales y olido cuitla,(23) en justo castigo de sus demasías"...(c)Esta frasecilla de oler cuitla es demasiado culta y comedida. Esto de cuitla no suena bien en boca del señor Bustamante, esto es, de un escritor antiguo y dizque bien acreditado, según el mismo señor lo ha dicho; y ruin sea quien por ruin se tenga.(24)

Sigue diciendo el diputado que no ha muchos días que se me reprobó un papel en el primer jurado, y que está el juicio pendiente.(d) Si el juicio está o no pendiente, la causa la ignora el señor Centzontli. El papel de que habla(25) se acusó de subversivo, en él se publicó una noticia sobre algunos españoles, la que desagradó al denunciante y a los jurados: hasta aquí no se puede probar que el papel sea malo, pues usted sabe muy bien que decir "ha lugar a formación de causa", no es una calificación de malo, sino, cuando más, una sospecha. Al mismo acusador mío le denunciaron no ha mucho un papel; lo desaprobó el primer juri y lo aprobaron después los señores comisionados del Soberano Congreso, según dicen malas lenguas.

Conque tenemos que el "ha lugar a formación de causa", no prueba que el papel sea malo; pero aun suponiendo que el mío, de que se trata, fuera subversivo y alarmante, tiene tal enlace con la revolución pasada, por hablar contra algunos españoles, que casi se identifica con ella con el objeto; la diferencia es que mi papel induce a que se desconfíe de los españoles armados, y la revolución a que se desconfíe de los mismos, empleados. Perseguido, pues, el tal papel, y temeroso de la excelentísima tempestad que me amenazaba, me fugué; envolvióme la revolución de Cuernavaca,(26) separéme de ella, vine a reconocer nuestro gobierno y a acogerme bajo su protección, y el Supremo Poder Ejecutivo me declaró compre[he]ndido en la amnistía. Conque si ésta alcanzó al yerro principal de opinión, ¿por qué no ha de alcanzar al accesorio siendo uno mismo?

A más de que para defenderme en el segundo juri, era indispensable hablar contra los malos españoles, descubriendo cosas que no todos saben, y esto no había de hacer buenos estómagos en las presentes circunstancias. Vea, pues, el señor Bustamante si no sería una impolítica remover en el día un asunto odioso, nada importante, y que peor es meneallo.

Pero demos de caso que cometí un delito con mi papel, y que al gobierno se le ha olvidado castigarme. ¿Qué cuentas tiene con eso el señor Bustamante?, ¿qué le interesa en que me arresten y se pierda mi familia? Olla que no has de comer, déjala bien cocer, dice el refrán; mas este buen señor está que se mata porque me pierda; y todo es por el maldito tecolote.

Después de que previene contra mí a los jueces y provoca a mis enemigos a que me persigan nuevamente, cuando éstos, más generosos o prudentes ya no se meten en nada, me sigue levantando falsos testimonios, asegurando que soy el autor del tecolote que pintaron en el Portal,(27) que las explicaderas que tenía, y que la letra con que estaban escritas es de mi mano. Esto es hasta donde puede llegar la facilidad, el arrojo y encono de este señor. Ni yo pinté el tecolote, ni fui autor del conceptillo, ni mucho menos hay una letra mía. Todo es obra de don Telésforo Urbina,(28) que lo dirá mejor que yo. Conque si en una cosa que acaba de pasar dentro de México, a vista del diputado y delante de todos, es tan inexacto y falta tan enormemente a la verdad, ¿qué será cuando habla de sucesos que pasaron algunos años hace y que no los presenció? Ya lo veríamos si le quisiéramos tocar el Cuadro.(29)

Todas sus calumnias y el dolor que siente de que esté libre, no tienen otro principio sino el maldito tecolote. ¡Qué bien dijo aquél que dijo que es ave de mal agüero!, pero aun cuando yo hubiera tecoloteado al señor Bustamante como escritor, ¿por qué se ha de vengar calumniándome?, ¿ni por qué a título de diputado nos ha de injuriar llamándonos a usted cojo y a mi tuerto? Esto es faltar a la ley el legislador en el mismo santuario de las leyes.

A más de que ¿acaso usted escribe con los pies o yo con los ojos? ¿O al hombre se le debe imputar como delito para zaherirlo el defecto a que lo sujetó la naturaleza o la desgracia? En tal caso, el señor Bustamante sería un delincuente, pues tiene defectos muy visibles. Yo soy algo bizco, no tuerto, pero ¡ojalá lo fuera por la causa que lo fue Horacio Cocles!; me honraría de ser tuerto, como Mucio Scevola de ser zurdo(30) y Cervantes de ser manco.

Al señor Bustamante se le olvidó que no se deben usar personalidades ni sarcasmos, ni deshonrarse con tal uso los escritores y lo peor es que incurrió en esta falta en el mismo periódico en que prometió no hacerlo. Sí, amigo, en el anuncio que imprimió de su Centzontli, bajo el título de "Nuevo aspecto", dice estas formales palabras: "en este papel no se insertarán diatribas, pues no quiero ser el vehículo por donde corran impunes injurias ni odios personales". ¡Qué bien cumplió su palabra este caballero!, no sólo se valió de su periódico, como de vehículo para injuriarnos, sino que él mismo fue el autor de las injurias. ¡Pobre Centzontlillo!, desde que se atecolotó se ha enfermado de muerte en la opinión pública. Nada tarda en dar el último chillido; y yo, lleno de gratitud, le tengo prevenido el siguiente

EPITAFIO

 

Aquí yace un pajarito

que alguna vez bien cantó;

pero al fin se transformó

en tecolote maldito.

Lloremos del pobrecito

el destino tan infando,

pues fue algo querido,

cuando cantó con pico gracioso,

pero después se hizo odioso

y murió tecoloteando.(31)

 

 

Con esto, amigo, a Dios; quien le conceda salud y libertad.

 

El Pensador

 

 


(1) México, Imprenta de don Mariano Ontiveros, 1824. El Centzontli. Periódico editado por Carlos Ma. de Bustamante; de 1822 a 1824; al parecer constó de 165 números y algunos suplementos. Centzontle (del azteca centzontli, multitud; tlatolli, voz; y e, que tiene). Ave canora de México, de la familia de los mímidos, "cuyo nombre azteca se debe a la variedad infinita de sus voces y a que posee un instinto de imitación particular, para remedar a las demás aves, en domesticidad a los animales y aun la voz humana". Santamaría, Dic. mej.

(2) Pablo de Villavicencio, El Payo del Rosario. Cf. nota 10 a Buscapiés extraordinario... Sobre su persecución, Héctor R. Olea nos da los datos siguientes: "El año de 24, cuando 'El Payo del Rosario' anduvo prófugo ocho meses, no obstante haberlo declarado absuelto el Tribunal de Jurados, debido a los ataques del diputado Carlos María de Bustamante, fue 'objeto de las iras' del general Nicolás Bravo y de los corifeos casa matistas '... indignados -reseñó 'El Payo' de no haber conseguido resucitar los Tratados de Córdoba, en que se prometía la venida de un borbón, se convirtieron en perseguidores perversos y sangrientos de cuantos habían sido obstáculo a sus designios' [Carta del Payo del Rosario al general Bravo, Puebla, Reimp. en la Ofna. del Patriota, a.c. de I. de Arroyo, 1828]. 'En este tiempo - contó el indomable periodista- llegué al extremo de pasar en el campo días enteros sin sustento, por las repetidas órdenes que dieron para que se me prendiera. El sol, las lluvias, el cansancio y la persecución fueron el pago que recibí de mis buenas intenciones y de las justas predicciones que hoy se teme ver cumplidas...' [Si vienen los godos nos cuelgan a todos, México, Ofna. de Ontiveros, 1826]. Entonces 'El Pensador Mexicano' defendió con denuedo al 'Payo del Rosario' contestando las opiniones calumniosas de Bustamante, en su periódico El Centzontli y entabló, con el mismo Villavicencio, una extensa correspondencia, prueba innegable de su estrecha amistad". El Payo de Rosario. Escritor liberal del siglo XIX...op. cit., pp. 74-75.

(3) El Payo del Rosario (P. de Villavicencio), O se destierra el coyote o mata a nuestras gallinas [Primera y segunda parte], Puebla, reimpreso en la Liberal de Moreno Hermanos, 1824. Lo describe L. Moreno Valle: "Alegóricamente señala la necesidad de que el Gobierno atienda las demandas que solicitan la expulsión de españoles; sostiene que los iberos esperan el momento oportuno para restablecer su dominio y que los criollos y mestizos ciegamente tomarán su partido". Catálogo de la Colección Lafragua, op. cit., p. 190.

(4) Cf. las notas 17 a Ataque al Castillo. y 3 a Representación de El Pensador.

(5) Carlos Ma. de Bustamante. Cf. nota 6 a Lo que escribe...

(6) hecho un bernardo. Hecho una furia. Jack Emory Davis, Estudio lexicográfico de El Periquillo Sarnientoop. cit., p. 19.

(a) Sicofanta significa calumniador. La voz es algo pedante en esta clase de escritos; pero es menester pagarle al señor Bustamante su fúcar.

(7) Villavicencio sirvió en el ejército insurgente; su cojera data de la lucha en el Mineral de Rosario, bajo las órdenes del coronel José María González Hermosillo (17 de dic. de 1810). "Villavicencio quedó abandonado con un balazo en una pierna que lo dejó cojo para toda su vida. Entre los heridos, sufrió múltiples penalidades y con mucha amargura tuvo que perder la tierra que tanto quería, por el temor de ser víctima de los enconados odios españoles. Aprendió, en su desgracia, a odiar a los peninsulares". Héctor R. Olea, El Payo del Rosario. Escritor liberal...op. cit., p. 26. Este autor recurrió a los apuntes del periodista Angel Pola para describir a Pablo le Villavicencio y a Fernández de Lizardi: "El periodista don Angel Pola, a fines del siglo pasado, reprodujo la plática con un eclesiástico centenario, que conoció por conducto de su amigo Don Aurelio J. Venegas; éste le contó sus reminiscencias de la manera siguiente: '-¿Conoció usted al 'Pensador Mexicano'? -le pregunté. -Sí lo conocí -me respondió. —¿En dónde? —En el Portal de Mercaderes. Muchas, muchísimas veces lo vi con 'El Payo de Rosario'; eran inseparables, porque muchas veces, a más de haberlos visto en el Portal, los vi en la fonda de Bilbao, a la entrada del callejón, donde iba yo con mi padre. 'El Pensador' iba a almorzar con 'El Payo del Rosario'. En el Portal regularmente los veía a las diez, a las once, cuando yo salía del seminario. —¿Cómo era 'El Pensador'? —Un hombre alto, trigueño, seco, entrecano, y me parece que era tuerto (padecía de estrabismo), no sé de qué ojo; sombrero alto de castor, que costaba ocho pesotes, y servían [sic] hasta al revés, bastón en la mano, levita prendida y pantalón negro las más de las veces. -—¿Y, 'El Payo del Rosario'? —Éste vestía un traje muy pobre, cojo, más muchacho que 'El Pensador', chaparro, con palo en la mano, no podré decir cómo era, porque no recuerdo'." Ibid., pp. 39-40.

(8) Cf. notas 3 y 17 a Representación de El Pensador...

(9) Bustamante había sido diputado por Oaxaca en el Primer Congreso, y por México lo era en el Segundo Congreso Constituyente.

(10) a mampuesto. Es decir, a cubierto, desde un parapeto.

(11) Cuernavaca. Municipio en el estado de Morelos, su ciudad capital lleva ese nombre también.

(12) Bustamante, en su Diario histórico del viernes 16 de enero de 1824 relata lo siguiente:

"Por último ha estallado en Cuernavaca la revolución que debió hacerse en México el 19 de diciembre próximo. Se ha puesto a la cabeza de ella un tal Hernández, Brigadier obscuro en compañía de porción de oficiales del Depósito de México, que después de haver chupado a la Patria el sueldo de los buenos se han declarado ladrones y hombres ruines sin par. Se han huido a aquel punto de reunión varios de estos infames con algunos piquetes de tropa de esta guarnición incluso el de Guadalupe que se había fixado allí de destacamento. Anda en bola el gran Pensador Mexicano, y parece que se ha llevado consigo una Ymprenta, pues la echa de Cagatinta Demagogo". El sábado 17 de enero escribió: "Llamados los Ministros a la sesión secreta de hoy expusieron lo que ya tenían sabido, esto es, que había una reunión de 300 hombres en Cuernavaca: que estaban al mando del Brigadier Hernández, y que se habían tomado medidas para atacarlo; no dijo quales. Leyó parte del plan delatado el mes pasado, que creo sea obra del Pensador de quien dixe que se había marchado con una Ymprentuca para volcanizar a los pueblos". El viernes 23 de enero: "Hoy ha dado cuenta el Ministro Alamán en sesión pública al Congreso con un oficio del General al Govierno datado en Yguala en que le dice, que toda la reunión se ha dispersado, presentándosele a discreción la mayor parte de los que se le han entregado a los que ha mandado a Acapulco a disposición de dicho Govierno que sólo falta haver a las manos al Brigadier Hernández en cuia persecución ha destacado varias partidas [.]. En la mañana de hoy y poco antes de que entrase el Ministro a anunciar la nueva referida se habían esparcido noticias enteramente contrarias y muy alarmantes. ¿Qué suerte habrá cabido al Pensador, Secretario de la reunión de Hernández, y a su segundo el Payo del Rosario? tal vez habrán ido [contar los pelos a las Ratas de las Bodegas del Castillo de Acapulco''.Diario histórico de México, nota previa y notas al texto de Manuel Calvillo, transcripción e introducción de Neetie Lee Benson, México, Instituto Nacional de Antropología e Historia, 1981, t. II, pp. 14 y 16.

(13) Veracruz. Cf. nota 41 a Segundo sueño.

(14) Héctor R. Olea relata lo siguiente: "Cuando el licenciado Bustamante -se defendió el 'Payo'-, aprendido en la provincia de Veracruz porque iba con comisión cerca de Fernando VII. fue presentado temblando ante el general Rosains, yo servía bajo las banderas de la patria en la conquista de las Provincias Internas de Occidente a las órdenes del coronel D. José María (González) Hermosillo; cuando el señor Bustamante ingrato a los beneficios y consideraciones del general Rosains, seducía a la tropa de Sesma en su mismo cuartel para introducir la división entre unos y otros americanos, yo perseguido de los califas godos, padecía hambres, desnudeces y miserias en las sierras del norte". El Payo del Rosario se refiere a hechos de sus primeros años como insurgente. El Payo del Rosario. Escritor liberal...,op. cit., p. 83.

(15) a moro muertogran lanzada. Refrán que hace burla de los que se jactan de su valor cuando ya no hay riesgo.

(16) tecolote. Nombre genérico de la lechuza. La creencia popular le atribuye poderes de augurar la muerte. Hay un refrán relativo al caso: cuando el tecolote canta, el indio muere.

(17) echarle el tecolote. Lo mismo que poner a uno el tecolote: "llaman así en hospitales y sanatorios el hecho de poner el crucifijo y una vela al moribundo, dejándolo solo la noche en que está agonizante". Santamaría, Dic. mej.

(18) atecolotarse. "Parecerse al tecolote". Santamaría, Dic. mej.

(19) Universidad. Cf. nota 49 a Carta cuarta.

(20) Bigotes. Famoso ladrón, según se consigna en Las hazañas de Vigoteslos zapatos de Cachetes y el Congreso Provincial, México, Imprenta Liberal a cargo del ciudadano Juan Cabrera, 1824. Cf. nota 22 a La defensora de los gachupines...

(21) Stávoli. Teniente coronel que se sublevó en enero de 1824; igual que el brigadier Hernández y el general Lobato. "Lobato, que había secundado el plan de Hernández contra los españoles, viendo desmayo y deserción en las tropas que le acompañaban, depuso las armas. No hizo lo mismo el teniente coronel Stávoli que, permaneciendo hostil, fue necesario reducirlo por la fuerza, después de lo cual fue condenado a la última pena, conmutada en destierro a petición del Poder ejecutivo, que creyó encontrar razones de generosidad y de conveniencia para pedir el indulto en favor de un hombre que, pocos años después, reapareció en México tomando parte activa en la guerra civil". México a través de los siglosop. cit., t. IV, p. 103.

(22) tomar la ocasión por los cabellos. Dicen que la ocasión es calva, es decir, que en dejando pasar las ocasiones, no hay modo para recuperarlas. El sentido de la frase es que no debe dejarse perder la ocasión oportuna de hacer o conseguir alguna cosa. José Coll y Vehí, Los refranes del Quijote, Barcelona, Imprenta del Diario de Barcelona, 1874, p. 145.

(b) Fúcar significa hombre rico. La voz es rara y huele a pedantismo.

(23) cuitla. Del azteca cuitlatl, caca. También se dice cuita. Término muy vulgar. Santamaría, Dic. mej.

(c) Éstas fueron decirles viejas a unas madamas que no son muchachas. Éstas en mí fueron demasías y dignas de oler cuitla: ¿qué será bueno que huela el señor Bustamante por las injurias que nos ha hecho?

(24) ruin sea quien por ruin se tiene. Refrán que amonesta a no sentir tan bajamente de sí mismo que se dé ocasión a ser mirado con desprecio.

(d) Sabe Dios, y yo no ignoro, cómo fue.

(25) Fernández de Lizardi mencionó dicho papel en Rendida súplica del Avisador a la señora condesa de Cortina; cf. en esta edición.

(26) Párrafos atrás Fernández de Lizardi dijo que había venido de Cuernavaca. En dicho lugar se había levantado en armas, en enero de 1824, el brigadier Hernández; dicho pronunciamiento tenía como fin expulsar de México a los españoles. "Para sofocar esta intentona fue preciso a Guerrero marchar al Sur, donde su presencia bastó para tranquilizar aquellos pueblos". México  a través de los siglosop. cit., t. IV, p. 103. Antes de que terminara el mes de enero, el general Lobato, "ya denunciado por conspirador, emprendió la revuelta, reuniendo mucha de la tropa que guarnecía la ciudad, haciéndose fuerte en el convento de Betlemitas". Idem. A instancias del Congreso, que mandó que todos los oficiales del ejército que no tomaran parte en el levantamiento se presentasen a defender la patria, fue intimidado Lobato, quien depuso las armas ya que fueron reducidas sus fuerzas por las acciones de Bravo y Guerrero. El teniente coronel Stávoli, de quien también hizo mención Lizardi en este folleto, secundó la rebelión. Pablo de Villavicencio escribió sobre la expulsión de los españoles en sus Ligeras preguntas del Payo del Rosario a quien quiera responderlas(Puebla, reimpreso en la Liberal de Moreno Hermanos, 1824), en O se destierra el coyote o mata nuestras gallinas (op. cit) y en Primer bombazo a los editores del Sol por el Payo del Rosario y aviso a sus conciudadanos (México. Oficina de don Mariano Ontiveros, 1824).

(27) Portal. Cf. nota 5 a De don Servilio a clamor.

(28) Telésforo José de Urbina. Cf. nota 10 a La victoria del perico.

(29) Tocar a uno el cuadro. Sacudirle, golpearle. Lizardi se refiere al Cuadro histórico. de Bustamante.

(30) Horacio Publio, héroe romano llamado Cocles (Tuerto). Cayo Mucio Escévola (Mano izquierda), joven romano célebre por su heroísmo. Ambos personajes eran muy admirados por Lizardi; los mencionó en el Tercer ataque al castillo de Ulúa.

(31) tecolotear: "Aztequismo que expresa la acción de jugar al tecolote en el naipe". Santamaría, Dic. mej.