CAPÍTULO III

 

En el que se da razón de las famosas exequias con que honraron
la muerte de Pamela doña Eufrosina y la niña Quijotita



Inmdiatamente que llegamos a la casa mortuoria nos sorprendimos con el aparato que encontramos, pues a más de que la sala estaba completamente iluminada y llena de gente lucida, enmedio de ella estaba colocada una muy curiosa pira, en cuyo(1) primer cuerpo,(a) que servía de zócalo o pedestal,(2) se gravaron dos inscripciones y dos sonetos, que expresaban el sentimiento debido a la enfermedad y muerte de Pamela. En el lienzo o costado principal se leía la siguiente inscripción latina.

 

 

 

 

PAMELAE

 

   Nobilissimi(3) cani.
Optimae stirpitis attavis(4) progeniae.(5)
Angelopoli natae.
Oppido Acaxatensi(6) educato.(7)
Preclaris(8) factis mexici(9) coruscanti;
inibique omniun(10) lacrimis
inmatura(11) morte peremptae,
seculo XVIII(12) spirante.
Sua domus
maximo moerore(13) confecta(14)
munificentissimum(15) hocce mausoleun(16)
in amoris monumentum peremne(17)
erexit.

 

En la frente opuesta se gravó la misma inscripción, vertida al castellano para que la entendieran todos; pues aunque en este idioma no son comunes,(18) pareció que en obsequio de una perra se debía dar principio a una moda tan importante.(b)

 

A Pamela
 
Perrita finísima.
descendiente de abuelos de la mejor raza.
Nacida en Puebla.(19)
Criada en Acaxete.(20)
Admirada en México por sus esclarecidos hechos;
y allí mismo con universal sentimiento
arrebatada por una muerte temprana,
a fines del(21) siglo diez y ocho.
Su casa
ocupada de la mejor tristeza:
para prueba perpetua de su amor
le erigió este magnífico mausoleo.
 

En el costado de la derecha se colocó el siguiente soneto.

 

Llorad, señoras, con amargo llanto;
manifestad con lutos la tristeza,
cubriendo de cenizas la cabeza,
y el semblante vistiendo del espanto.
 
Melancólico y lúgubre sea el llanto(22)
con que el aire resuene de esta pieza
y expresad que el dolor que os atraviesa(23)
iguala la medida(24) del quebranto.
 
¿No sentís de Pamela que cayendo
se encojase su tierna piernecita?
Pues sollozad, que a un lance tan horrendo
Es fuerza que la pena le compita
con mujeriles lágrimas, sintiendo
la cojera fatal de una perrita.
 

En el costado de la izquierda se puso el siguiente

 

SONETO
Muere Pamela. ¡Oh pena la más dura!
Corta la parca el hilo más querido:
los filos del cuchillo enfurecido
truncan(25) ya [a](26) la que hacía nuestra ventura.
 
Esto la casa entera desfigura:
calla el pájaro el trino repetido,
grita el loro y el gato da un maullido,
y se afligen el uno y otro cura.(c)
 
En caso tal, según los pareceres
de sabias plumas de pasión desnudas,
aun(27) invirtiendo el orden de los seres.
 
Dable era,(28) sin pararse nadie en dudas
que a frailes se metieran(29) las mujeres
y los hombres a monjas calzonudas.
 

El segundo cuerpo lo llenaban cuatro octavas con sus correspondientes jeroglíficos, expresando las principales virtudes de Pamela, corroborándolas con ejemplos de los perros célebres de la historia. El primer costado tenía pintado una pierna de perro, y por orla aquel texto [del Nebricense en su](30) Gramática latina,(31) pedibus aeger, y esta

 

OCTAVA
   Da(32) la suerte que Dúrides al fuego
por su dueño Lisímaco(33) se arroja,
así Pamela sin tener sosiego
da vuelta en la cornisa en que se arroja
y por ir a sus amas se cae luego,
se lastima una pierna y queda coja;
pero ¡oh, qué gloria la que se granjeaba,
mientras que a cada paso más cojeaba!
 

En el segundo costado se pintó un diente con el epígrafe tomado de Virgilio, in limine(34) latrat, y la siguiente

 

OCTAVA
   Si de Hilax y otros perros los ladridos,
por anuncios del daño que amenaza,
se miran celebrados y aplaudidos,
Elógiese Pamela, que en la casa(35)
jamás dejó a sus amos aturdidos
según las propiedades de su raza.
Silenciosa ocupaba los umbrales,
elogios mereciéndose inmortales.
 

En el tercer costado se pintó una colita, y por orla las palabras de Marcial,blandior(36) omnibus puellis, y esta

 

OCTAVA
   Si Argo, perro de Ulises, fue famoso
mostrando por su dueño sus conatos,
será inmortal Pamela por el gozo(37)
que mostraba(38) de su ama a los mandatos;
su rabo,(39) pues,(40) apláudase obsequioso,(41)
sus fiestas y ademanes siempre gratos.(42)
De su lealtad celebren(43) la memoria
los fastos más perrunos de la historia.(44)
 

En el cuarto costado se veía pintada una cabeza de perro con el epígrafe tomado de Horacio, merdis(45) caput inquinet, y últimamente ésta

 

OCTAVA
   De Mera, perra de Ícaro,(46) se cuenta
que a la hija de éste guió porque lo hallase,
mas porque de Pamela, siempre atenta,
el que más conocía se demostrase(47)
la gana contenía de que(48) revienta;
impidiendo la ropa se ensuciase,(49)
¡Oh cabeza de tal conocimiento,
de que(50) no se escapó [ni](51) el excremento!
 

Al tercer cuerpo adornaban cuatro décimas respirando moralidad, con relación a los jeroglíficos, con(52) sus correspondientes costados, y son las siguientes:

 

Primer costado
   ¡Oh tú que con paso lento
vas siguiendo tu camino,
ignorante del destino
de este triste monumento!
El pie detén un momento
y esta pierna considera,
que mudamente parlera,
al mismo tiempo que espanta,
te enseña a fijar la planta,
y(53) librarte de cojera.
 
Segundo costado
   Caminante que en tu lira
o en un burro aparejado
te pasas muy(54) descuidado
sin ver siquiera esta pira;
tu(55) trote detén y mira
ese diente singular,
que contigo debe hablar,
seas tú el que quisieres ser,
pues quien no sabe morder,
sabe a lo menos ladrar.
 
Tercer costado
   Viajante(56) que a tu caballo
metes espuela de duro,
y vas a galope puro,
como el más robusto payo:
pregúntale allá a tu sayo(57)
si esta cola debe hablarte;
creo debes aquí pararte,
aunque muy de prisa vengas,
porque es difícil no tengas
rabo que puedan pisarte.
 
Cuarto costado
   Currutaco(58) botarate(59)
de cascos a la gineta,(60)
que vas(61) tras de la retreta(62)
con majestad de petate:
deja tanto disparate,
y humilde, rendido, atento
te(63) pido por cumplimiento
pares(64) el coche o calesa,
y mirando esta cabeza,
vacíes(65) la tuya(66) de viento.
 

En el cuarto cuerpo, sobre que se levantaba(67) el último, no en la figura regular, sino en forma de basurero, para representar el que sepulcro de Pamela, se pusieron cuatro epitafios en otras tantas endechas correspondientes a los jeroglíficos de los respectivos costados.

 

I.
Aquí yace Pamela,
cubierta de basofia;
si cojeas de algún pie,
espera que te manden(68)
a la porra.(69)
2.
Este lugar inmundo
a Pamela contiene:
a igual se deberá(70) ir
aquella que a cualquiera
saca el diente.(71)
3.
Al muladar que miras
vino a dar una perra;
tú que lo eres también
con el rabo vendrás entre
las piernas.
4.
Yace en un basurero
la compuesta Pamela:
basura es el adorno,
vanidad que trastorna
la cabeza.
 

Todos nosotros, y cuantas personas allí estaban, celebramos el dibujo, la idea y las curiosidades de la pira; pero el coronel, luego que leyó los versos, me dijo: —[Las inscripciones hablan del siglo pasado, y así es que](72) éstas no son producciones de ninguno de los colegiales que visitan la casa, ni menos de mi cuñada ni sobrina. Infórmate de quién es su autor.

No me costó mucho trabajo desempeñar mi comisión, porque no faltó quien me sacara del cuidado luego luego; y así, ya bien certificado, le dije a mi tutor que quien había ideado la pira y compuesto la inscripción, los sonetos y todo era el doctor don José María Guridi y Alcocer,(73) (d) autor también de la oración fúnebre que dirá el colegial esta noche [lo que hizo con objeto de pasar el rato en una concurrencia, criticando al mismo tiempo una pira puesta en aquellos días en un templo de México y la oración que allí se pronunció.](74)

—Siempre presumí, [dijo el coronel](75) que el autor de estos versos fuera algún literato conocido, porque hasta en los juguetes y distracciones de los sabios respiran(76) la erudición y la gracia. Ya deseo oír la oración fúnebre, que me parece [que](77) será un agradable jocoserío.(78) —No tardará mucho, le contesté, y en efecto, después de un rato de buena música, se presentó sobre una catedrita(79) el colegial destinado para el caso. Era bastante vivo, y así dio todo el lleno a la función, comenzando(80) de esta manera.

 

ORACIÓN FÚNEBRE

 

O crudelis Alexi, nihil mea carmina curas!(81) (e) Virgilio, Égloga 2, versículo 6.

"¡Oh cruel!, te alejas sin que valgan nada los míos, el carmelita ni(82) los curas." Virgilio, Égloga 2, versículo.(83)

Sólo con estas tiernas expresiones puede explicarse la pérdida lamentable que lloramos. En el punto que experimentamos tan terrible golpe, nos sobrecogió un súbito dolor, se esparció por nuestros semblantes el aire lúgubre de la angustia, se convirtieron en ríos de lágrimas nuestros ojos, poblamos la atmósfera de suspiros, nos desgreñamos, nos dimos de bofetadas, y, rasgando nuestras vestiduras, cubrimos de ceniza las cabezas.

Pero qué, ¿semejantes demostraciones serán acaso suficientes para explicar nuestra pena? ¿No deberíamos usar de otras mayores para llorar la muerte de la muy noble, muy exquisita y muy fina perrita doña Pamela? No, a la verdad; no era bastante detestar el hado, maldecir la fortuna, improperar las parcas y armarse de invectivas contra la guadaña de la muerte. Estas expresiones son comunes en las pérdidas continuas:(84) era necesario para singularizarnos, avanzar a más, maldiciendo hasta el naranjo y [la](85) carreta en que solía salir antiguamente el esqueleto horrible de la muerte;(86) (f) y aun era poco, deberíamos quejarnos asimismo(87) de la difunta Pamelilla como si [ella](88) hubiera tenido la culpa del(89)triste fallecimiento.

¡Oh tú, adolorida señora y afligida(90) [señora](91) doña Pomposita(92) (g) y la más infeliz entre [las](93) damas! A ti pertenece(94) llenar la casa de gritos y alharacas, como lo has hecho, pues(95) te toca más de cerca la pérdida.

En efecto, el amor ardiente y correspondido de esta niña a Pamela enlazó a ambas de tal modo, uniéndolas y amasándolas,(96) que de ellas formó de pasta un cordón que ardía a lo lejos, formosum pastor Coridon(97) ardebat Alexim. La señorita(98) tenía en su(99) perra el dominio y sus delicias,(100) delitias dominae,(101) y había puesto en ella todas sus esperanzas, nequid sperare habebat(102) [de suerte que ya nada le quedaba que desear ni que esperar].(103)

Pero descuidándose en que anduviese libre por todas partes, tanto entre danzas,(104) tantum inter densas, que sufrió una horrible caída, de que no bastaron a curarla el andarla cargando, el discurrir mil remedios, ni el envolverla y ceñirla. Nada pudieron los hombres, el cacumen y las fajas, umbrosa cacumina fagos. La embracilaban(105) las señoras, y de ellas asida, venía e iba, asidue veniebat ibi,hasta que [desesperando de su salud,](106) la dejaron en lo más recondito en el suelo, haecincondita solus. Exhaló por fin el último aliento, por más que su ama blasonaba que sanaría, y que en todas partes, en los montes, en las selvas y en el estudio lo jactaba la enana, montibus et silvio(107) studio jactabat innani.(108)

Entonces, en aquel triste momento, se alborotó la casa, se turbaron los parientes, se afligió el carmelita, se conmovieron los curas, y la angustiada doña Pomposita, enclavijando las manos, volviendo a un lado y a otro la cabeza, elevando los ojos [al cielo],(109) y dirigiendo a Pamela sus voces, que arrebató de la boca del príncipe de los poetas, hizo resonar las paredes de la casa con estas lúgubres palabras: ¡Oh cruel, te alejas sin que valgan nada los míos, el carmelita y los curas! O crudelis Alexi, nihil mea carmina curas!

Pero contengámonos,(110) señoras; contengamos las lágrimas en que nos obliga a desatarnos la memoria de aquel día. Después de la pérdida de Pamela no nos queda otro lenitivo que honrar sus cenizas, sacando aprovechamiento de nuestra propia desgracia. A este fin yo vengo a haceros ver que su vida fue el mayor ejemplo, y su muerte el mayor desengaño. Éste es el asunto y división del(111)discurso. Para promoverlo con la majestad que exige la materia, y corresponde a la sublimidad de la naturaleza canina, son de desear los influjos de los signos celestes de los brutos, Tauros, Piscis, Aries y demás,(112) para cuya consecución es conducente la deprecación del son(113) de La Cucaracha, cuando se dice:(114) zafa, zafa demonio: mal haya tu estampa.(h)

 

Punto primero


Si hubiera de elogiar a la incomparable Pamela en el estilo de los oradores profanos, yo ponderaría su calidad y finura, que la hacían preferente a los mastines, galgos, podencos, lebreles, perdigueros,(115) perros de agua,(116) alanos, dogos o excuincles,(117) hablaría de su patria, la Puebla, me demoraría en su crianza y educación al lado de una aya tan acreditada cual es la hermana del herrero del pueblo de Acaxete, quien la acostumbró desde su infancia a la abstinencia y a llevar en los lomos el peso de un colchón de arena, y en las orejas el de unos plomos. Finalmente, describiría su penoso viaje a esta ciudad, atravesando montañas y sufriendo las fatigas del camino hasta que en el puerto de Chalco(118) se embarcó en la Capitana,(i) al mando de la famosa trajinera la Jarocha, en la que navegó toda la laguna(119) y, avistando sucesivamente al cabo de doce horas las cuestas de Mexicalcingo,(120) Ixtacalco(121) y Jamaica,(122) dio fondo la embarcación en el muelle del Puente de la Leña(123) y saltó en tierra Pamela para servirnos de ejemplo, que es a lo que debo contraerme precisamente.

¿Cuántos no hubiera dado si su temprana muerte, acaecida antes de cumplir el primer año de su edad, no hubiera truncado su carrera en la niñez? De este modo más puede elogiarse por lo que pudo ser, que por lo que fue. ¡Qué halagüeñas esperanzas las que de ella concebimos! Todos nos prometíamos, y no sin fundamento, que en llegando a una edad adulta, sabría sentarse, pararse en dos pies, juntar las manos como quien pide, brincar para alcanzar un pedacillo de pan, abrir la boca para asestar al(124) que se le tirase, hacer el muerto y otras gracias que recomiendan a los de su especie, y con las que, tal vez, se hubiera hecho tan célebre como lo son en la historia Agro, perro de Ulises y Dúrides, de Lisímaco; pero ¡ah!, que se frustraron nuestros deseos, quedándonos el dolor del sólido apoyo en que se fundaban. Tales fueron las acciones que la(125) vísteis y con las que dio [un](126) ejemplo singular.

Éste era, a la verdad, el fin a que la destinó la naturaleza, al mismo tiempo que su buena suerte al servicio de una dama tan recomendable; y fuese ya por un efecto de su buena índole o por un(127) influjo de la superior estrella de su dueño, jamás se observaron en Pamela aquellas malas propiedades, que tanto se detestan en los de su clase. No aturdía la casa con ladridos a la entrada de cualquiera(128)huésped, mortificando a sus amos; nunca mordió a persona alguna; no comía sino lo que le daban, y guardó compostura y limpieza hasta en las operaciones precisas de la naturaleza. Puede decirse que tenía dientes y no mordía, lengua y no ladraba, boca y no comía y... qué sé yo de qué frase oportuna usaré(129) para decir que ninguna cosa ensució jamás. Su ama misma encarecía esta circunstancia hablando con doña(130) Pudencianita. —Nunca, decía, nunca manchó mi ropa ni mi cama. No creas que hacía perjuicio: es nulo, prima, que nunca(131) lo daba su excremento.Nullum prima dabit crementum.

¿Y qué diré de las acciones positivas con que os enseñaba la sumisión, la obediencia, el agrado y la docilidad? Acudía con prontitud siempre que se llamaba por su nombre, de cuya sumisión la resultó la caída; no salía de la pieza en que se ponía; su colita parecía un sacudidor o mosquetero, según la batía, enarbolándola como arco a la presencia de sus amas para gratificarlas,(132) y manifestó su docilidad, confederándose con el gato y enlazando con él la más estrecha amistad. ¿Cuándo se ha visto ejemplar semejante? La expresión más viva con que significamos una enemiga mortal entre los hombres es decir que andan como perros y gatos; pues Pamela fue siempre superior a estas preocupaciones desde su niñez, haciendo migas con el gato. Y como se expresa de la infancia diciendo: cuando andabas(133) a gatas, de ella deberá decirse: cuando andaba a gato o(134) con el gato... ¡Qué panegírico!

Pero fue mayor el que mereció por su paciencia en las enfermedades, enseñándoos con ella a sufrir las vuestras. Su débil y delicada complexión enfermiza siempre la hacía adolecer,(135) y la proporcionaba dar aquel ejemplo. Llamo por testigo de esta verdad a su ama doña Pomposita, que inflamada de una ardiente caridad de San Lázaro, la atendía y la serraba,(136) pudiendo por lo mismo, en su elogio, exclamar con Hipócrates en sus Aforismos: "¡qué aplicada joven continuamente sana!" Quae(137) aplicata juvant, continuata sanant!(138)

Aquí no disimularé el único defecto de Pamela, porque no falte el sombrío en su hermosa pintura. Comenzaron a levantarse las sospechas de que pretendía casarse con un perrillo de inferior nacimiento. Los indicios eran vehementes, y la casa toda se hallaba consternada al considerar [que](139) iba a manchar su noble y esclarecida prosapia con tal abatimiento. Pero si fue capaz de abrigar deseos tan plebeyos, tuvo la sublimidad de vencerse y de no llevarlos al cabo.

Después que se averiguó la materia, y se encontró no ser juicio temerario el que corría, se opuso su ama y frustró tan detestable matrimonio, armándose con la pragmática prohibitiva de los casamientos desiguales, impidiendo toda comunicación con el atrevido y mal aconsejado excluincle(140) (j) que la inquietaba, y protestando que por embarazar tal enlace, más bien se(141) envejecería(142) y convertiría(143)su virginidad en orejón.(144)

Vosotras, las que habéis dado(145) tan singular narración, y a quienes la dirige mi fervoroso celo, os la debéis proponer como dechado, no en vuestras almohadillas, sino en vuestras mentes; no para vuestras costuras, sino para vuestras acciones. Júpiter soberano os ha manifestado visiblemente que destinó a Pamela para vuestro ejemplo.

Ella era flaca como doña Pomposita,(146) enferma de las piernas como doña Eufrosina, de salud endeble como doña Matilde, afluxionada(147) como doña Carlota, lagañosa(148) como la tía doña María, chaparra como doña Adelaida y perra como todas.

Deban,(149) pues, esforzarse a imitarla cada una en aquella cualidad que la es más conveniente.  Doña Matilde, en sufrir las enfermedades sin desesperación; doña Pudencianita,(150) en la sumisión sin bachillería;(151) doña Carlotita,(152) en la paciencia [pero](153) sin pachorra; doña Pomposita,(154) en el agrado sin zalamería; doña María la beata,(155) en la conservación del doncellazgo, pero sin sambitatería,(156) y todas en la finura, pero sin perrera, porque, a la verdad, sólo lo bien obrado es lo que se saca de esta vida, todo lo demás tiene la misma substancia que el humo, que en el viento se desvanece, y pasa con la misma rapidez que la brillante luz de los relámpagos. La muerte de Pamela fue el mayor desengaño en este punto, que es el segundo de mi perruna oración.

 

Punto segundo


Yo bien sé que la vida no es sino un viaje para la muerte, o un dorado coche en que, bonitamente y sin sentir, vamos caminando a ella. El tiempo es el cochero; el tronco de caballos que lo tiran, blanco el uno y el otro negro, son el día y la noche; la infancia, adolescencia y demás edades son las jornadas; los placeres del mundo, ventas en que tomamos algún descanso;(157) las enfermedades son las cuestas y desvanes en que se precipita este coche para llegar más breve; las canas son el polvo del camino que emblanquece el pelo; las rugas,(158) efecto del calor y fatiga que consume(159) el húmedo; la corcova e inclinación del cuerpo con el arrastrar de pies denotan el cansancio, porque se ha andado ya mucho; la agonía es la garita del país tenebroso; la sepultura es la posada, y todas las cosas que nos rodean son(160) pregoneros que nos recuerdan hacia donde caminamos. Tal es el deshojarse las flores, tronchar una hacha cortante aun los más empinados ocotes, desplomarse los más soberbios edificios y girar los ríos al sepulcro de los mares, y aun el sol y planetas a su ocaso.

Sé bien todo esto; ¿pero es posible que había de ser aun más breve la vida de Pamela, y que este astro luminoso había de padecer eclipse casi en su mismo oriente? Por su pronta carrera me(161) pareció cometa, aunque yo nunca la reputé por tal, no obstante tener cola, porque comía. Pero lo cierto es que duró tan poco su luz que ni aun con los cometas pudo compararse. Con razón, hablando su ama con su querida prima doña Pudencianita,(162) usurpada la sentencia del jurisconsulto. —Dime ¿qué cosa será(163) su término de comparación? Ello es, decía, ello es sólo(164) lo(165) que puede la vela, ejus ets nolle qui potest(166) velle.

Dispensémonos(167) describir menudamente aquellos últimos días en que la vimos padecer, y sobre los que exige nuestro dolor, aun reciente, echar prontamente(168) un velo. Aún no olvidáis que andando por los bordes del corredor, y llamándola a este(169) tiempo, al dar la vuelta, cayó abajo, que se encojó y la resultó una apostema en la cabeza; que de día en día se fue extenuando y enflaqueciendo hasta poder servir a una costurera, porque parecía aguja; que comenzó a arrojar materia por todas partes, y que, dando la más cruel penitencia a todas las narices vecinas, exhaló un pestífero hedor y con él el último aliento, dejando a las señoritas(170) igualmente consternadas por su pérdida como por la prueba que en ella palparon de lo caduco de las cosas mundanas.

¡Ay de mí!, que apenas puedo sostenerme al recordar tan funesta catástrofe. Un nudo en la garganta me embarga las voces, y el corazón parece que se arranca para derretirse en lágrimas amargas con estos recuerdos dolorosos. Yo mismo veo con estos ojos con que veo a la venerable tía(171) María, la hermosura de Pamela convertida en podredumbre, su lozanía en languidez, su genio festivo y placentero en tétrico y abatido, sin gracia sus ojos, sin acción todos sus cuatro pies, y aquel cuerpo que las damas abrigaban en su regazo, arrojado por asqueroso en un sótano cuando enfermó de gravedad, y después de su muerte en un muladar. Éste fue su túmulo, su mausoleo y tal su último paradero.

Y si éste es el fin del animalillo predilecto, estremézcanse los demás que sirven de diversión a las damas y a los niños, y espérenlo aún más desastrado a vista del que experimenta el preferido entre todos. Ninguno a la verdad es acreedor a mejor suerte. No el(172) pajarito, que sólo deleita el oído y a quien no se hace más cariño que meterle alguna vez la masa en el pico y tocarle blandamente la cabecita, aunque haya una docena de canarios o [lo que es lo mismo](173) doce amarillos que silben,(174) doces Amarilida silbas. No el loro, a quien no se hace más aprecio que darle una sopa porque nos divierta, preguntándole su estado como si fuera a confesarse, item con su verba exaltándole la bilis, item verbalia in bilis. No el gato que sólo entretiene arrastrándole un papel o rodándole una bolita, por lo que sólo se le honra con andarle por el lomo, pero no se pone a comer en la mesa, sino que se le dan migas(175) [míseras](176) en el suelo, dat miseris(177) solum. No el mono, de cuya cercanía se huye, y sólo agradan a lo lejos su ademanes, gesticulaciones y maromas o que haga títeres con las patas, Titire tu patulae.(178) No, en fin, los que recrean con harto sacrificio suyo, como la mosca clavada con un popote para que imite el ejercicio militar, el ratoncillo asido de la cola con un hilo para verlo correr sin que pueda escaparse, el mayate(179) cubierto de cera, figurando un mono con movimiento y el murciélago afianzado de las alas para que chupe un cigarro.

A todos éstos son superiores los perros por su lealtad, por sus conocimientos, por sus fiestas y por sus innumerables gracias, dignos por lo mismo de las mayores atenciones, hasta dormir en una misma cama con sus dueños, y que las damas los equiparen a los [seres](180) de su especie. Pero entre todos se hará un lugar muy preferente la incomparable, archirrequintín, protoperrita(181) que ha sido el objeto de mi oración, y cuya pérdida os desengaña de que no debéis engreiros en casa alguna de esta vida, supuesto que os ha faltado la que más amabais.

¿Por qué, Pamela?, ¡oh querida y amada Pamela!, ¿por qué te alejas de nosotros? ¿A dónde te has ausentado sin dejarnos la esperanza de volver a verte? ¿Por ventura, envidioso el firmamento te ha arrebatado para añadirte a su Toro, Escorpión, Pescado y Carnero, formando de ti una nueva constelación? ¿Has subido a agregarte al Can Celeste, o te has introducido en la Canícula? ¿Has descendido [a los infiernos](182) a acompañar al Cancerbero, o al abismo de las aguas, o con el Can Marino? ¿Te has ido a la Tartaria con su gran Kan,(183) o con los perros de los moros? ¿Acaso con los canes de las vigas,(184) o bien al país de los canes, que juzgo serán las Islas Canarias?

Pero, ¡ay de mí!, que en ninguno de estos lugares hemos de encontrarla. Ella sin duda se ha remontado al(185) más solitario cual es el(186) Nihilopolis(187) porque no ignoraba la grave sentencia del Nebricense, que la hembra sola reposa, quae femina sola reposcit.(188)

Esto, señoras, sirva de lenitivo a vuestra pena, ya que para mayor desengaño carecísteis aun del consuelo de heredarla, repartiendo entre todas [vosotras](189)sus miembros. ¡Qué dulce os hubiera sido que hubiera dejado su pescuezo a doña Pomposita,(190) sus dientes a doña Eufrosina, sus hígados a doña Matilde, su espinazo a doña Pudencianita, su colita fiestera a doña Carlotita,(191) y sus ojos con su menudo entero y relleno a la tía(192) doña María.(k)

Pero ya que no lograsteis esta dicha, permita el dios Pan, que lo es de los pastores y por consiguiente de los perros, o bien Acteón,(193) o la deidad sea la que fuere, que preside a tan noble especie, y de cuya alta dignidad protesto a la faz del mundo no ser mi ánimo degradarla, permita, vuelvo a decir, que para reemplazar la perrita que lloráis y amabáis como a vuestros ojos, os nazcan en ellos innumerables perrillas, que cuando vayáis a la iglesia, el perrero sea lo primero que os encuentre, que no hagáis jamás sino perreras, que todas vuestras enfermedades se os emperren, que porque tengáis cuanto pertenece a los perros, no os falte ni la rabia, y que, por fin, como tan conforme a vuestros genios, paséis el resto de vuestros días en una vida perruna. Ésta os deseo.

Aquí dio fin el orador, que no podía negar haber estado su oración de los perros. La gracia con que la dijo, le granjeó bastantes aplausos y galitas;(194) pero los inteligentes no cesaban de dirigir sus elogios al autor, que era quien en realidad los merecía, pues el que predica un sermón soplado, no tiene más mérito que el de [la] trompa cuando suena con el viento que le introduce el músico.

Unos ponderaban el chistoso estilo de la oración; otros, la extravagante y graciosa aplicación de los textos; aquéllos, la erudición y tropos retóricos que la adornaban; éstos, las comparaciones y deseos hacia las señoras de la casa, y todos la moralidad que respiraba una pieza jocosa y por su naturaleza estéril.

Así que paró el fervor de las primeras alabanzas, se siguió el refresco, como en todo pésame, porque ya se sabe que los duelos con pan son menos, y si Pamela hubiera sido rica y hubiera dejado su caudal a sus amas, entonces ¿qué tal hubieran sido sus exequias? No habría función, júbilo ni carnaval con que haberlas comparado, porque los duelos con dinero no son duelos, sino gozos, contento y alegría para los herederos.

Finalizando el refresco, se siguió el baile, que duró hasta las tres de la mañana, según supimos, porque el coronel se retiró a las diez con su familia.

Nadie pudo negar que tuvo un rato divertido; pero el coronel, que no se descuidaba en instruir a su hija sin aire de lección, decía en el coche: —Vaya, que hemos tenido una noche bien alegre a costa de mi hermana. Ella ha quedado hasta ahora medio bien, porque del todo jamás se queda bien en estas frascas.(195) Pero en fin, la han alabado y ha lucido el taco(196) y gastado el dinero a pretexto de la muerte de una perrita.

No, no habrá bajado el costo de la fiesta de ciento o más pesos. Estos desperdicios, hija, se lloran en las casas y estas risas se convierten en lágrimas de los pobres herederos después de que fallece el principal. Yo no repruebo algunas diversiones lícitas y moderadas, ni menos alabo la miseria o la mezquindad; pero tampoco aprobaré una decisión general por toda clase de placeres como es la de Eufrosina. Para ella nada hay malo como sea fiesta y cuando no las hay, ella las hace con cualquier motivo como esta noche. ¡Eh!, ¡quiera Dios, quiera Dios que nuestra sobrina no apetezca algún día lo que esta noche ha tirado su madre!

Con estas conversaciones llegamos a casa, se dispuso la cena, cenamos y nos fuimos a recoger hasta otro día.(197)

 

 


(1)  4ª: "en el".

(a)  [El año 99 del siglo pasado concurría el doctor don José María Guridi y Alcocer, las veces que se lo permitía su curato de Acaxete, en la casa de un canónigo muy aficionado a cosas curiosas, entre las que tenía algunos autómatas de algún mérito. Concurría también otro cura y un padre carmelita (lo que es necesario saber para que se entiendan algunos pasajes de la descripción de la pira y de la oración fúnebre), y con el motivo de la muerte de una perrita, que era el ídolo de las señoras, formó, casi concurrente cálamo, este Juguetillo satírico. Editor. Añadida en 4ª].

(2)  4ª: "banco".

(3)  4ª: "nobilissimae".

(4) 4ª: "atavis".

(5)  4ª: "progenitae".

(6)  2ª decía "acuacatensa", corregimos de acuerdo con la 3ª y 4ª.

(7)  3ª y 4ª: "educatae".

(8)  4ª: "praeclaris".

(9)  2ª decía "Mexicici", error de imprenta corregido de acuerdo con la 3ª y 4ª.

(10)  3ª y 4ª: "omnium".

(11)  3ª y 4ª: "inmatura".

(12)  4ª omite "XVIII".

(13)  2ª: "merore", error corregido de acuerdo con la 4ª.

(14)  4ª: "conjecta".

(15)  3ª y 4ª: "munificentissimum".

(16)  3ª y 4ª: "mausoleum".

(17)  4ª: "perenne".

(18)  4ª: "no se han usado jamás".

(b)  [Después de la inscripción castellana de esta pira, la primera que vio México fue la que, en la puerta del teatro grabaron los cómicos el año de 1812 con motivo de la jura de la Constitución española. Decía así, según podemos acordarnos:

 

"AL. DIOS ETERNO

POR. QUIEN. ESPAÑA. GRABA

EN. EL MÁRMOL DE UN CÓDIGO. INMORTAL

LOS. DERECHOS. DEL. HOMBRE

INDEPENDIENTE. LIBRE. CIUDADANO

LOS. CÓMICOS. DE. MÉXICO

AL. RECOBRAR. TAN. ALTA. DIGNIDAD

PARA. PERPETUA. MEMORIA

DE. SU. HUMILDE. AGRADECIMIETO

AÑO. MDCCCXII."

 

De entonces acá se ha cultivado este nuevo ramo de la literatura, como es de verse en los panteones de esta capital, aunque con poco fruto hasta ahora. Editor. Añadida en 4ª].

(19)  Puebla. Ciudad capital del actual Estado del mismo nombre.

(20)  Acaxete. Municipio de Puebla. Formó parte del antiguo distrito de Tepeaca, que está en el centro del estado de Puebla, en la Llanura.

(21)  4ª: "al acabar el".

(22)  4ª: "canto".

(23)  4ª: "y del dolor expresa la viveza".

(24)  4ª: "el enorme tamaño".

(25)  4ª: "trincan".

(26)  Añadido en 4ª.

(c)  [Véase la nota a. Editor. Añadida en 4ª].

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