[CAJONCITO 7°]
DICCIONARIO BURLESCO
Martes 10 de octubre de 1815(1)
A
ACICATES. Son unas espuelitas a las que alguna persona de respeto ha llamadoestímulos. Las hay de fierro, de plata y oro; a las primeras obedecen las bestias caballares y mulares, a las segundas, las mujeres, y a las terceras, los hombres. Puede tener esta regla sus excepciones pero serán raras. ¿Qué caballo no obedece a la espuela? ¿Qué mujer se resiste al interés? ¿Y a qué hombre no hace vacilar el oro? Siglos hace que era esto lo mismo que hoy, y Virgilio nos lo dejó bien asegurado en su Auri sacra fames del libro III de la Eneida.
AGRAVIOS. Si contamos sólo con nosotros, son más fáciles de hacerse que de perdonarse.
AFLIXIONES. Más son las que buscamos que las que nos buscan.
ANTIGUOS. Siempre fueron los maestros de los modernos. Éstos delinean sobre las pautas que aquéllos les dejaron.
ARETES O ARRACADAS. En su origen fueron femeninos, hoy son comunes de dos, porque los usan indistintamente las mujeres y los hombres. Según vamos no será mucho que mañana las damas ciñan espada y se ataquen las bragas(2) como los machos.
ARDID. Es una frasecita inventada para que no suene feamente la intriga, cábala o traición.
AVANZAR.(3) Significaba antes en los ejércitos ganar terreno. Hoy significa algo más.
ADULACIÓN. Es el arte con que los hombres suplen a veces la falta de mérito personal. Es más sutil que la materia etérea, pues se hace lugar hasta con los más íntegros y circunspectos.
ADULACIÓN. Es más general que lo que se piensa; aun los que dicen que no adulan, adulan cuando lo dicen. Una de las propiedades de la adulación es recomendar al que la usa, aun con los mismos que conocen que los están adulando.
ADULADORES. De adular. Vide barberos.
ALMOHADAS. Cojines de lana o pluma para dormir. Algunas cabezas no duermen en ellas por delicadas que sean.
ALMOHADAS. Para los que no tienen cuidados, suple por ellas una peña. Pasando el señor don Carlos III, de Madrid al Escorial, estaba un pastorcillo durmiendo muy tranquilo sobre una piedra; pero con un sueño tan profundo, que el ruido de los coches y caballos que acompañaban al rey no bastaron a despertarlo, y uno de los cortesanos dijo a su majestad en tono de admiración: "Señor, o ese niño es de bronce, o esa piedra es de lana." A lo que el discreto Carlos contestó: "No hay más bronce que años once, ni más lana que no pensar en mañana." ¡Cuántas veces el mismo monarca se desvelaría sobre almohadas de cambray!
ALBARDAS, ALBARDONES Y APAREJOS. Ornamentos de bestias, de que se desdeñan todos los hombres, aunque hay algunos que las merecen mejor que un burro.
ALUCEMA.(4) Vegetable oloroso que se quema, por lo común, en las recámaras de las parturientas, y es una preocupación perniciosa pues condena el aire y puede ayudar a sofocarlas, o cuando menos a excitarles el histérico o hipocondría. Convendría desterrar esta corruptela de los alrededores de estas pacientes, como también los biombos, las muchas luces, visitas y habladero, y todo cuanto conduzca a espesar el ambiente y aturdirles las cabezas, porque todo esto oprime su ánimo y esta opresión hace estragos en sus máquinas.
ALCAHUETES. No son todos lo que parecen, ni se manifiestan todos los que son. Hay maridos y padres de familias que pasan plaza de tales siendo honradísimos; y también hay otros que parecen honrados siendo alcahuetísimos. ¡Tal es la fuerza de la ignorancia y del disimulo!
[H]ALCONES. Son unas aves de pico y garra que domesticadas sirven para cazar otras, así como los hurones cazan a los conejos. Hay también hombres que hacen con sus semejantes el oficio de los halcones.
APLAUSOS. Lo mismo que alabanzas. Más veces los arranca la lisonja que el mérito.
AHORCADOS. Los infelices que expían en el último suplicio lo enorme de sus delitos. Estos funestos espectáculos deben sólo excitar la compasión en el bueno, y el escarmiento en el malo; pero nunca se deben hacer objeto de diversión.
Sin embargo en nuestro México vemos agolparse al pueblo a tales ejecuciones, no sólo indiferente sino alegre (como pudiera [ir] al circo de los toros), contribuyendo no poco a la alegría tantos dulceros y vendedores de golosinas que juntos con los puestos de almuerzos meten una bulla endiablada con la que perturban al pobre que va a expirar y alientan al populacho a ver matar a un hombre con la misma frescura que a un toro. Semejante dureza no puede menos que granjear a estos espectadores las notas de feroces y bárbaros.
Por lo que toca a los vivanderos,(5) en tales ocasiones, sería utilísimo el prohibirles entrar a vender nada, ni menos gritar sus golosinas en toda la carrera de la cárcel a la horca; y si yo fuera quien mandara, comisionaría a los muchachos por bando, para que celaran el cumplimiento de esta juiciosa providencia, facultándolos para que decomisaran a cualesquiera almuercera, dulcero o bizcochero que infringiera lo mandado, y seguramente no iría ni uno solo, pues los celadores anduvieran alerta sobre ellos como que eran los interesados.
ALFILERES. Lo mismo que alguaciles.
ALCANCÍAS. Deberían quitarse la mitad de las públicas que apolillan las bolsas sin necesidad, y a la mitad que quedaran se les debían hacer unas informaciones muy exactas para ver sus licencias, su origen, su estatuto, necesidad, objeto, administración e inversión de lo que cuestionaban o recaudaban.
ALCANCÍAS. Según las muchas que yo veo, creo que hay más de las que se han menester, y que algunas carecen de los debidos pasaportes.
ALMAS. Porción espiritual incorruptible e indivisible que distingue al hombre del bruto.
ALMAS. Las hay grandes, elevadas y benéficas; y también, bajas, pequeñas, ruines y malditas.
ALMAS. Metaforicam. Se le llama a un pedazo de palo sobre el que se fabrica alguna cosa. También suele decirse alma de cántaro.
ANTAGONISTAS. Lo mismo que competidores. Puede equivaler por envidiosos.
AUTORES. No sólo son los que inventan, sino los que añaden o aumentan lo inventado. Viene del verbo Augeo, aumentar.
AUTORES. Todos tienen amigos y enemigos. No puede el mejor agradar a toda clase de lectores.
ANÓNIMOS. Los que escriben sin poner sus nombres, o escondiéndose tras de un disparate o anagrama inconocible. Escribir de este modo está prohibido con excomunión reservada a la Santa Sede por muchos sumos pontífices.
AZOGUE. Metal fluido. Utilísimo para beneficiar el oro y la plata.
AZOGUE. Con el nombre de Mercurio cura los males de Venus.
(1) Imprenta de doña María Fernández de Jáuregui.
(3) avanzar. Ya en 1815, avanzar significaba, como hoy, o al menos como en la época de la revolución, los robos de la gente armada.
(4) alucema. Por alhucema (del árabe al-juzema). En botánica es la forma femenina de espliego.
(5) vivanderos. Personas que venden víveres a los militares en marcha o en campaña, ya sea llevándolos en la mano, ya en tiendas o cantinas.