[CAJONCITO 3°]

PREGUNTAS DE EL PENSADOR AL NOTICIOSO GENERAL

 

Jueves 7 de septiembre de 1815(1)

 

Señor Noticioso. Yo soy un pobre alacenero que no teniendo proporción de surtir mi alacenita con ricos brocados, delicadas holandas ni encajes de Flandes, apenas la puedo habilitar con algunas satirillas, fábulas, moralidades, versos y otras frioleras semejantes, que son otros tantos retazos inútiles y piltrafas despreciables en opinión de aquel Fulano que tan bonitamente le pasó la mano al Diarista por el lomo, el 26 y el 27 del que acabó, que ya sabe usted que es el Tocayo de Clarita, y yo también soy clarito.

Pues sí, señor, como digo de mi cuento, no hay más caudal, o no hay más lugar en mi Alacena que para lo dicho; pues si quiero poner en ella cosas de valor, no tengo con qué comprarlas; si cosas de moda o del gusto de la mayor parte de los consumidores en el día, cuestan caro; si anchetas(2) de noticias, usted, el Diarista y la Gaceta andan por ellas que se las pelan, y me harán mala obra; si cosas espirituales, no andan;(a) si cuestiones políticas, son contrabando; si... pero ¿dónde voy?, si finalmente no puedo expender en mi Alacena sino baratijas y frioleras, porque las circunstancias del tiempo así lo disponen, la plata anda escasa y no se puede emplear sino en lo que cueste poco.

Pues, no lo ha de creer usted, señor Noticioso, aun siendo toda mi mercancía de frioleras, ya se me va arrancando: porque ya le voy viendo el fin al almacén; de suerte que quién sabe si cerraré mi Alacena antes que se canse su caballo de usted que por fin como es flaco puede ser aguantador. Sí, señor, cuánto hace que no arriba a mi fantasía un bergantincillo cargado de discursos adisparatados, más que sean para darles su relujadita(3) y encajarlos en mi tendajo miserable.

Yo no sé qué hacer; me es preciso apurar cuantos arbitrios me sugiera la necesidad, y uno de éstos es ocurrir al almacén de usted, que considero bien surtido de noticias, para que me supla al crédito y si no lo ha por enojo, las siguientes respuestas que bien podrán suplir por noticias en estos tiempos.

1ª ¿Para qué son las puertas de la Alameda, supuesto que no tiene cerca, y no teniendo cerca parecen excusadas o inútiles?

2ª ¿A cuántos tomos piensa usted llegar con su periodicote tan grandote, puesto que ya le ha puesto tomo I, y de qué alto será cada tomo?

3ª En caso de que lleguen a 10 tomos y del alto de los del Diccionario de Moreri(4)¿quién los leerá?

4ª ¿Qué juicio hace usted de la Alacena de Frioleras? ¿No es verdad que es un periódico despilfarrado y digno de estar junto a los Anales de Volusio, de los que dijo Catulo: Annales de Volusio ¡papel puerco!

5ª ¿Cómo se siente el pobre Diario?, que según las convulsiones que padece, y si siguen, puede no tardar en liarlas.

6ª Los terribles bigotes y enmarañadas barbas prueban, en los soldados que las usan, ¿valor, ferocidad, o una imitación servil de la moda de otras naciones?

7ª ¿Para qué sirve el reloj de Palacio supuesto que no da ni señala las horas que es el oficio de los relojes?

8ª En virtud de que los principales inquilinos que habitan esa casa, la viven poco tiempo y la tienen como prestada, no se pueden notar de omisos por no repararla ni mejorarla, y siendo esto cierto, dígame usted, ¿a quién le toca componer el reloj? ¿Y por qué no da paso a ello, pues es una indecencia en semejante casa?

9ª Siendo cierto que los tápalos(5) no son sino unos pañuelos grandes, meros adornos, de invención francesa e invención ridícula, pero estorbosa, y que no prestan la utilidad que los paños rebozos al común de las mujeres, y siendo igualmente cierto que así como al principio de su introducción en este reino tuvieron un valor escandaloso, ahora ya, por su extensión, valen algunos tanto como un rebozo ordinario, pues hay tápalos hasta por dos o tres pesos por cuya abundancia y baratura les es fácil de entrar en tal moda a las miserables del bajo pueblo, confundiéndose cada rato (especialmente de noche) la señora con la criada, la decente honrada con la coquetay la marquesa con la fregona. Pregunto: ¿en qué grado de civilización e ilustración podrá considerarse un reino que abraza ciegamente cualquier uso con tal que sea ultramontano pirineaico, sea el que fuere, y sin advertir si es perjudicial a los cortos ramos de industria que mantiene? Pues es constante que con la tal moda han decaído los telares de paños rebozos en el reino, y sus fabricantes parecen (según me lo ha asegurado uno de ellos, nada menos que con un ante mí de un escribano público), porque cualquiera rota o pobretona, viendo que con el tápalo se equivoca en la calle con la rica, prefiere un tápalo viejo comprado en el baratillo por dos pesos o veinte reales, a un pañito ordinario que le costaría lo mismo; y de aquí sigue la necesaria paralización del ramo de tejedores pañeros, uno de los muy pocos que teníamos en pie, y que se sostenía con mil trabajos.

10ª Puede que no haya lugar en el mundo donde se vean más ociosos, viciosos públicos y mendigos que en la capital de México. Las causas son claras; pero tal vez irremediables en estos tiempos; sin embargo, dígame usted, ¿habrá algún modo de exterminar de entre nosotros tanto vago y mendigo, y que este modo pueda hallarse aún entre las penosas circunstancias en que nos hallamos? Si me apunta usted que convendría habilitar a los laboriosos, premiar a los aplicados y castigar a los flojos, está usted cerca de adivinar mis proyectos.

11ª Para saber si he de continuar o no con mis preguntas, dígame usted ¿si me responderá?

PÉRDIDA. Si a alguna persona le hubieren vendido o le vendieren el tomo I de laAgricultura de Rozier,(6) que se ha extraviado, puede entregarlo en la alacena de libros, sita en el Portal junto al cajón de Valiente, donde se gratificará con 4 pesos.

 


(1) Imprenta de doña María Fernández de Jáuregui.

(2) anchetas. Pacotilla o conjunto de baratijas que se traían a vender a América. Por extensión, noticias de pacotilla.

(a) Las cosas espirituales siempre andan porque tienen su valor y personas que las aprecien. Ésta es una jocosidad, que sólo indica que como somos terrenos nos cansa lo espiritual por la mayor parte; y por eso vemos que las cosas espirituales tienen pocos marchantes.

(3) relujadita. Diminutivo de relujado-a, persona aseada y peripuesta. Cf. Santamaría, Dic. mej.

(4) Referencia al Gran diccionario histórico (1674) 10 vols. del francés Luis Moreri (1643-1680). Su importancia radica en que se apunta la necesidad de una vulgarización científica y literaria. Es una obra de gran erudición en todos los campos del saber, especialmente en el histórico. Mediante este diccionario, Moreri tendió a buscar una cultura universal que hermanara los espíritus en el común deseo del saber. Pierre Bayle continuará tal inclinación en su Diccionario histórico y crítico.

(5) tápalos. Cf. Alacena de Frioleras, nota 5 al número 2.

(6) Referencia al Curso completo de agricultura (1784-1798), 10 vols., del agrónomo francés, el abate Juan Rozier (1734-1753).