BUSCAPIÉS EXTRAORDINARIO AL AMIGO GACETERO
Diálogo entre Diego y Pablo(1)
DIEGO: Estoy que me lleva el diablo, ni miento ni me arrepiento. Permita Dios que se me seque la mano el día que vuelva a hacer lo que hora.
PABLO: ¿Pues qué tienes?, ¿qué te ha sucedido?
DIEGO: Que me la ha pegado, hombre, me la ha pegado, y en mis meros bigotes y con toda advertencia, pues ya no es la primera, ni la segunda, ni la tercera, ni la diez, ni la quince, ni...
PABLO: Acaba de contar con mil demonios ¿quién te la ha pegado, tu mujer?
DIEGO: Más valía, pues con matarla o ponerla en las Recogidas(2) ya no me la volviera a pegan pero me la están pegando días hace, y para no mentir, años hace.
PABLO: ¿Pero quién, hombre, cómo y de qué manera?
DIEGO: El Gacetero del Gobierno,(3) con estas Gacetas Extraordinarias(4) que nos suelta de cuando en cuando, soplándonos el triste medio(5), quizá a la hora que más lo hemos menester, y sorprendiendo nuestra curiosidad con los gritos desaforados de los muchachos a unas horas irregulares.
PABLO: Yo como no sé leer no entiendo de eso.
DIEGO: Pues has de saber que esta mismita noche no tenía yo más que un puro medio, y me lo iba a beber del chinguiñoso(6) aquí en la esquina cuando cátate ahí que pasa, junto a mí un maldito muchacho gritando la Gaceta Extraordinaria de ahora; yo, que tengo como sabes a mi hijo Antoño en el regimiento del número 1 y deseo saber del probe, ¿ qué pienso?, que se ha dado alguna aición, y por saber de mi hijo saco mi medio y compro la Gaceta. Voy corriendo a un hachón a leerla, y voy mirando que toda la noticia extraordinaria se reduce a que el señor Bustamante, sin matar a ninguno, recogió una partida de dragones de caballería del número 9 que el día 18 se iba a pasar a los republicanos, congresistas, o lo que son, llevándoles un regalito de setenta mil cartuchos de fusil.(7) Cuando yo vi semejante noticia que nada me importa, ni debe importar ciertamente mucho cuando su majestad mismo manda que se publique para que no la abulten los perturbadores del orden. ¿Y que por esa paparrucha me haiga yo quedado sin beber mi traguito esta noche?, vaya dime ¿no es mano(8) darse a Barrabás?
PABLO: Pero, hombre ¿no ves que el gobierno lo manda?
DIEGO: Anda noramala. ¿Cómo el gobierno había de mandar sorprender al público, ofreciéndole noticias grandes con el título de extraordinarias, y a horas intempestivas, cuando acaba de mandar por Bando que no se publiquen papeles cuyos títulos no se desempeñen.(9) Esto sería contradecirse el gobierno, quebrantando él mismo la ley que impone, lo que no le haría ningún honor a su justicia; y así yo creo que estas extraordinarias no son órdenes del gobierno, sino diligencias de los gaceteros encargados de publicar ese periódico, y a fe que en esos caballeros que tienen buenos sueldos son unas raterías imperdonables. Si lo hiciéramos tú o yo, o El Pensador o el Payo del Rosario,(10) u otro escritorcillo arrancados(11) como éstos, era pasadero, porque hijo, la probeza y necesitatis, etcétera; pero estos señores con sus uniformazos y sueldazos no deben arrancarle al público los medios con estos medios reprobados.
PABLO: Hombre, pero tú mismo ¿no has leído que el señor capitán general parece que quiere y manda se publique el parte?
DIEGO: Todo eso no hace nada en favor del señor Gacetero, a quien no conozco, porque nada tiene que ver que su majestad quiera que la noticia se publique, ni que el señor capitán general cumpla la orden de su majestad para que el Gacetero nos enflaute(12) esa noticia en medio pliego de papel por una cara, el viernes en la noche, cuando en la Gaceta ordinaria del sábado nos la podía dar en un artículo; pero así no se hubiera soplado mi triste medio, y tantos medios que hacen muchos reales(13) y muchos pesos(14) que se juntan con este arbitrio a cuenta de muchos curiosos como yo, que no escarmentamos con tantas que nos pegan las extraordinarias de noche.
PABLO: Pero, hombre, ¿cómo habías de poner todo lo de la extraordinaria en un artículo de la ordinaria?
DIEGO: Yo no soy leyido ni escribido; pero mira, así lo hubiera puesto y hubiera cabido en 11 renglones:
EL CAPITÁN GENERAL A LOS MEXICANOS
El señor coronel don Francisco de Paula Álvarez,(15) con fecha del 20 de éste, me comunica que el excelentísimo señor Bustamante, sin costo de una gota de sangre, redujo a sus deberes una partida del regimiento de caballería número 9, que se habla extraviado el día 18, queriéndose pasar a los rebeldes con 70 mil cartuchos de fusil,(16) seducidos por su comandan te, el teniente coronel don Miguel Serrano y un pequeño número de oficiales. El señor Bustamante, conforme con los humanos sentimientos de su majestad, les ha asegurado el indulto a su nombre. Lo que de orden del emperador se noticia al público para evitar las exageraciones de los perturbadores de la pública tranquilidad.
Ya ves aquí dicho todo lo sustancial en 11 renglones, 60 menos de los que ocupa la extraordinaria.
PABLO: ¡Caramba, hombre, y qué ladino eres!, de gala(17) te voy a convidar. Vamos.
DIEGO: Vamos, y ¡ojalá el Gacetero escarmiente y no nos venda frioleras por noticias extraordinarias!
(1) México, Imprenta de D. J. F. L., 1823.
(2) Recogidas. Institución que primero fue destinada a la corrección de mujeres y posteriormente a cuartel y fábrica de puros.
(3) Gacetero del Gobierno. Alusión a un articulista de la Gaceta del Gobierno Supremo de México. La Gaceta de México apareció en enero de 1784, dirigida por Manuel Antonio Valdés; fue suspendida en 1809, pero le siguió inmediatamente laGaceta del Gobierno de México, el 2 de enero de 1810, convirtiéndose en un arma de propaganda del gobierno español. Duró así hasta el 29 de septiembre de 1821, ya que siguió con el nombre de Gaceta Imperial de México, en la etapa iturbidista de nuestra historia. El 19 de abril de 1822 cambió su título a Gaceta del Gobierno Imperial de México. Volvió a cambiar de título el 23 de mayo de 1823, por el deGaceta del Gobierno Supremo de México; en 1824 apareció como Gaceta del Supremo Gobierno de la Federación Mexicana, hasta el 31 de mayo de 1825.
(4) Eran folletos con diversos títulos editados por el gobierno imperial con la rúbrica de Gaceta Imperial Extraordinaria. En concreto no hemos encontrado las aludidas aquí.
(5) medio. Cf. nota 2 a ¿Qué hiciéramos si la España...?
(6) chinguiñoso. Legañoso. Santamaría, Dic. mej. Aparentemente era un licor.
(7) Cf. nota 8 a Fuga de los diputados...
(8) no es mano. Cf. nota 18 a Lo que escribe...
(9) En 1827 se reimprimió el Reglamento General de la libertad de Imprenta (con adiciones y notas), que expidieron las cortes españolas en 1820, y que fue aumentado por la Jura Provisional Gubernativa del Imperio Mexicano el 17 de diciembre de 1821. En él se fija que se consideraron abusos de la libertad de imprenta, cómo se calificó los escritos, y se señalaban responsables, y cuales eran prejuicios a seguir. Esta fechado el 15 de diciembre y refrendado el 17 de este mes por Iturbide. Manuel de la Bárcena, José Isidro Ibáñez, Manuel Velásquez de León y Antonio, obispo de Puebla. La redacción original se debió a José Mariano de Almaza, Antonio de Gama y Córdova y Juan Bautista Paz y Guzmán.
(10) Payo del Rosario. Pablo de Villavicencio (1792-1832). Usó el pseudónimo de Payo del Rosario. Escritor mexicano. Uno de los precursores del liberalismo mexicano, junto con Lizardi, Francisco Ibar, Rafael Dávila y Luis Espino. Entre sus papeles más importantes se cuentan: O se destruye el Congreso o se lleva el diablo al reyno; O se destierra al coyote o mata a nuestras gallinas; El hijo del coyote; Si no se van los ingleses, hemos de ser sus esclavos; Plan de desgachupinar si vienen los de la Liga; Si vienen los godos, nos cuelgan a todos; Testamento del padre Arenas; Ya El Pensador se declaró por hereje.
(11) arrancado. Cf. nota 11 a Chamorro y Dominiquín...
(12) enflaute. Encaje. Santamaría, Dic. mej.
(13) reales. Cf. nota 19 a El cucharero y su compadre...
(14) pesos. Cf. nota 8 a El cucharero político...
(15) Francisco de Paula Álvarez. Fue un defensor del iturbidismo en contra del Plan de Casa Mata. En Al exbrigadier Antonio López de Santana, México, Imprenta Imperial de D. Alejandro Valdés, Puebla, diciembre de 1822, responde los reclamos que Santa-Anna le había hecho a Iturbide con motivo de la disolución del Congreso. Su argumento central es que la nación no puede mantener una república. Además, en este folleto acusa a Santa-Anna de que su lucha, encaminada a satisfacer sus miras y ambiciones personales.