PAJE 1°

¿Has visto indio más simple

como el que vino ayer?

PAJE 2°

¡Qué majadero!

¿Quién le habrá persuadido

que la Virgen le habló?

PAJE 1°

Será hechicero,

y como es el demonio tan astuto,

quizá lo ha alucinado.

PAJE 2°

Sí, en efecto;

pero allí viene, él es, no hay duda alguna.

[Sale JUAN DIEGO]

¿Qué haces indio, ya vuelves? ¿Qué hay de nuevo?

¿Vienes a verlo al Teopixqui?

PAJE 2°

Todavía no, está durmiendo.

JUAN DIEGO

Pagre, pues aquí lo aguardo

hasta que lo esté dispierto.

[Siéntase]

PAJE 1°

¿Y qué, traes otra embajada

como ayer?

JUAN DIEGO

Sí, pagre nuestro.

PAJE 2°

¿Y qué, la Virgen te habló?

JUAN DIEGO

Sí, señor.

PAJE 2°

Calla, embustero.

PAJE 1°

¿Y te volvió a hablar ayer?

JUAN DIEGO

350 Sí, señor, allá en el cerro.

PAJE 2°

¿Qué te dijo?

JUAN DIEGO

Ora verás.

Al Teopixqui lo diremos.

PAJE 1°

¿Y a nosotros por qué no?

JUAN DIEGO

A ostedes no me dijeron

que yo les diera el recaudo

PAJE 2°

Sólo por oír embelecos,

aviso a su señoría.

[Éntrase]

PAJE 1°

¡Darase indio más molesto!

PAJE 2°

Entra, ya lo puedes ver.

360 ¡Darase indio visionero!(12)

Vista del dosel, y el OBISPO sentado.

PAJE 1°

Entra, indio.

JUAN DIEGO

[Hincado] Mi Huey-Teopixqui;

güenos días.

OBISPO

Tenlos muy buenos.

¿Qué quieres?

JUAN DIEGO

A verte vengo,

señor pagre; tú perdona

este mi importunamiento.

Yo me lo jui ayer, señor,

para Tolpétlac, mi pueblo,

y al pasar por Tepeyac

los volví a ver en el cerro

370 la misma Virgen María,

que me mandó acá primero;

le avisé que había venido

a complir so mandamiento

y le rogué te enviara otro

con su recado sopremo,

a quien tú quizá creerás,

porque yo lo soy plebeyo.

Ella no quiere, señor,

y dice que su deseo

380 conviene que yo lo diga,

y ansí que le hagas el templo

allá en el mismo lugar

donde me dijo primero;

y para eso me mandó

otra vez a hablarte, y luego

me dijo que te dijera

que es madre del verdadero

Dios, la Virgen María.

Tú verás si quieres creerlo.

OBISPO

390 ¡Válgame Dios, si será

verdad lo que estoy oyendo!

¿Qué señas tiene esa niña?

JUAN DIEGO

¡Parece que lo estoy viendo!

Oye, pagre, cómo lo es,

a ver si pintarlo puedo.

En el centro del sol, cuyos colores

matizaban lucidos resplandores,

vide una niña hermosa,

toda ella linda, sí, toda graciosa,

400 amable, trigueñita;

yo lo pensaba, pagre, que era indita.

Sus ojos, si los vieras

de admiración y gusto te murieras:

lindos, negros y bellos,

iguales a las cejas y cabellos;

la frente es despejada,

la nariz es pareja y afilada;

una y otra mejilla

son dos fragantes rosas de Castilla.

410 La boca es un rubí, pero pequeño;

la barba es de primores el diseño.

El cuello es firme, blanco y bien torneado;

las manos sólo Dios que las ha criado.

¡Con qué gracia las llega

juntas al pecho, en ademán que ruega!

Viste de oro bordada

una túnica roja o encarnada,

a la que a su cintura

un cíngulo morado la asegura,

420 y cierra junto al cuello

un gracioso botón, de luz destello,

que en el medio grabada

tiene una negra cruz. Está adornada

con un manto decente,

que de a pies a cabeza honestamente

la cubre; su color, ¡oh, qué consuelo!,

¡cuál otro puede ser, si no de cielo!,

mírase guarnecido

de un dorado filete, muy pulido,

430 y en el centro del manto en luces bellas

tiene cuarenta y seis lindas estrellas.

Una corona peina

la cabeza imperial de esta gran reina;

a toda esta belleza cual ninguna,

sirve de peana la menguante luna;

¿y qué mucho si un ángel con ternura

también está a los pies de su hermosura?

Este dibujo la rudeza mía

es el que puede hacerte de María.

440 Si tú, pagre, la vieras

como yo logré verla, ¿qué dijeras?

Dijeras: que era linda, que era hermosa

como sol, como luna, como rosa:

la criatura más bella

que hay después de Jesús; si encarecella

quisiera más, ¡oh, pagre!, ¿qué dirás?

Nada por cierto, porque no podrías

retratar con viveza

tanta hermosura, gracia y gentileza

450 de niña tan preciosa y peregrina,

madre piadosa, emperatriz divina.

OBISPO

Hijo: tú ignoras, sin duda,

que lo que dices es raro

y que no se pueden creer

tan fácilmente milagros

de esta clase, y que es preciso

con prudencia averiguarlos;

pero no bastante, si estás

firme en lo que me has contado,

460 a esa niña que te envía

dile, pues, que yo te mando

le pidas algunas señas

para creer que no es engaño,

y en viéndolas yo, prometo

cumplir su gusto sagrado.

JUAN DIEGO

¿Qué señas lo quiere osté

pagre grande, para trarlo?

OBISPO

¡Gran confianza! Esto parece

que es verdad; mas sin embargo,

470 pide tú las señas sólo,

así como te lo mando,

que la Virgen te dará

las que fueren de su agrado.

JUAN DIEGO

Está muy bien, pagre mío;

Dios te guarde mucho años.

[Vase]

OBISPO

[A los pajes] Aunque Dios a los humildes

mil veces ha revelado

cosas que ha tenido ocultas

de los prudentes y sabios,

480 y yo por esa razón

pudiera persuadirme algo

a que es cierto lo que este hijo

por dos veces me ha contado,

más inquisición es justo

se haga en asunto tan arduo;

y así, pues de mi confianza

sois vosotros, os encargo:

que con toda diligencia

y con el mayor cuidado,

490 sin que lo pueda advertir,

sigáis a este indio los pasos,

de suerte que, sin perderlo

de vista, miréis si acaso

habla a alguno en el camino

que va al pueblo de Santiago,

o en donde él dice le dio

la Virgen santa el recado.

LOS DOS PAJES

Señor, obedeceremos

puntuales vuestro mandato.

[Vanse]

OBISPO

500 ¡Santo Dios!, tú sólo sabes

si es verdad lo que he escuchado;

y así, si lo es, te suplico:

que te sirvas aclararlo,

pues se interesa tu gloria

en que se cumpla el mandato

de tu soberana Madre;

en las tuyas y en sus manos

dejo el acierto, Señor,

de acierto tan delicado.

[Vase]

Cúbrese la apariencia y se ve la primera. Sale JUAN DIEGO sin dejar el trotecito de indio, de modo que acabando el verso se esconda tras el cerrito:

JUAN DIEGO

510 No hay modo de que me crea

el Teopixqui: soy plebeyo,

probe indio; ¡válgame Dios!,

¿qué diré? Pero ya llego

donde me espera la niña,

y ella ha de ser mi consuelo.

[Vase]

PAJE 1°

No lo perdamos de vista.

PAJE 2°

¿Que no? Si ya no lo vemos.

PAJE 1°

¿Pues ahora no iba allí cerca?

PAJE 2°

Sí; ¿mas dónde está?, ¿qué es esto?

PAJE 1°

520 En un instante lo hurtó

de nuestros ojos el cerro.

PAJE 2°

Búscalo entre los matones(13)

mientras doy la vuelta presto.

[Vase]

PAJE 1°

[Como que busca]

Por más que mi diligencia,

mi vigilancia y mi empeño

busca al indio entre las yerbas

y matorrales espesos,

imposible es encontrarlo.

¡Han visto indio! ¿Qué se habrá hecho?

PAJE 2°

530 ¿No parece por aquí?

PAJE 1°

¿No está por detrás del cerro?

PAJE 2°

La tierra se lo ha tragado

sin duda que es hechicero.

PAJE 1°

No hay duda que hemos quedado

en el encargo bien frescos;

¿qué cuenta iremos a dar

a nuestro amo? ¡Buen empeño

ha echado su señoría

para averiguar enredos!

PAJE 2°

540 Todo eso ya nada importa;

vámonos que allá veremos

qué le decimos al amo.

PAJE 1°

¿Qué hemos de decir? Marchemos.

[Vanse]

Sale JUAN.

JUAN DIEGO

¡Gracias a Dios que ya estoy

cerca!...

[Aparécese la SANTÍSIMA VIRGEN]

Pero hermoso dueño,

¿aquí estás, mi magrecita?

Siempre más linda que el cielo.

Mira: yo lo volví a ver

(cumpliendo tu mandamiento)

550 al Huey-Teopixqui, y no quiere,

por más que le digo, creerlo;

yo le dije tu belleza

con mi rudo entendimiento,

y me mandó que te pida

on señal, pa hacer el templo.

Tú verás, Señora mía,

qué quieres que haga tu siervo.

Virgen

Hijo mío a quien tiernamente

amo, mucho te agradezco

560 la puntualidad con que

obedeces mis preceptos.

Vuelve mañana a este sitio

y te daré un signo cierto,

con que el obispo te crea

y ejecute lo que ordeno.

Vete en paz.

JUAN DIEGO

A Dios, Señora,

magrecita; a Dios mi dueño.

[Vase, y cúbrese la apariencia]

MÚSICA

Con rosas quiere

manifestar

570 María divina

su voluntad.

Cúmplase siempre,

y a su señal

produzca rosas

el Tepeyac.

Vista primera. Sale JUAN DIEGO.

JUAN DIEGO

¿Qué le diré yo a la niña,

si otra vez a verla vuelvo?

Me dijo que ayer viniera

por las señas y en efeuto

580 hubiera venido yo;

pero encontré muy de riesgo

a mi tío Bernardino,

y por eso voy corriendo...

Mas por aquí si me ve

esta hermosa niña, pienso

que me lo ha de detener

y regañarme; por eso

y ansina mejor será

coger la vuelta del cerro;

590 con esto no me verá

y llego pronto al convento.

Anda un poco y al querer dar vuelta al cerro, aparece la SANTÍSIMA VIRGEN, cerca habrá una fuentecilla y dice:

VIRGEN

Hijo mío, querido Juan,

¿por qué son estos rodeos?

JUAN DIEGO

[Hincado] NiÑa mía..., Señora mía..., [Turbado]

muy amada..., ¿lo estás güeno?,

¿cómo lo has amanecido?

No pienses no te obedezco

ni te enojes con tu siervo,

magrecita; tengo un tío

600 muy malísimo en mi pueblo

de Cocolixtle, y está

que ya no tiene remedio;

quién sabe si a la hora de ésta,

magrecita,se habrá muerto;

por eso no vine ayer

y por eso iba corriendo

a Tlaltelolco, porque

on pagre lo está pidiendo

para confesarse; ansí

610 magrecita, yo te ruego

tengas tantita paciencia;

no digas que yo no quiero

hacer lo que me has mandado

ni que es mentira todo esto,

porque es la pura verdad;

y ansina mañana vuelvo,

y obedeceré puntual,

Señora, tu mandamiento.

VIRGEN

Oye, Juan, hijo querido;

620 no tengas pena por eso;

no temas enfermedad

ni otro accidente molesto.

Dime: ¿no soy tu madre?,

¿no estoy para tu remedio?

Bajo de mi amable sombra,

¿no estás tú a mi cargo puesto?,

¿no soy la vida y salud

para todos los enfermos?

No te aflijas por tu tío

630 y cree que en este momento

goza perfecta salud;

y así, cumple mi precepto.

JUAN DIEGO

Pues envíame, magrecita,

con el señal.

VIRGEN

Sube, tierno

hijito mío muy amado,

allá a la cumbre del cerro

donde me has visto otras veces,

y hallarás un vergel hecho

de rosas; corta las que halles,

640 y en tu capa luego traélas,

y yo te diré lo que

has de hacer y decir.

JUAN DIEGO

Vuelvo.

Sube y recoge las rosas en su tilma, y mientras, la música canta de modo que, acabando el último verso esté de vuelta hincado ante la Santa Imagen.

MÚSICA

Sube, Juan, confiado;

que aunque hoy es invierno,

una primavera

se han vuelto los cerros.

¡Qué mucho produzca

rosas este suelo

si lo santifica

650 María nuestro dueño!

JUAN DIEGO

Ya están las flores aquí,

magre, divino portento.

[Muéstralas extendiendo la tilma]

Toma la VIRGEN las flores, y volviéndoselas a echar le dice:

VIRGEN

Pues ves ahí, hijo, la muestra,

que al obispo mandar quiero;

dile que por señas de ellas

haga lo que yo le ordeno;

ve seguro que te dé

todo crédito y asenso;

pero mira: que a ninguno

660 las manifiestes, sino

al señor obispo mesmo,

a quien le dirás lo que

te mandé hacer hoy; con esto

le obligarás de manera

que me ha de labrar el templo;

y a Dios, hijo, vete en paz.

JUAN DIEGO

A Dios, magrecita bello.

[Vase]

Vista del salón primero, y los dos pajes.

 


(12) visionero. Ridículo, extravagante. Cf. Santamaría.

(13) matones. Matas.