AUTO MARIANO
PARA RECORDAR LA MILAGROSA APARICIÓN DE NUESTRA MADRE Y SEÑORA DE GUADALUPE(1)
DISPUESTO POR DON JOAQUÍN FERNÁNDEZ DE LIZARDI
ACTORES
| UNA NIÑA QUE REPRESENTA | DOS PAJES |
| A LA SANTÍSIMA VIRGEN | EL SEÑOR OBISPO |
| JUAN DIEGO | ÁNGELES |
| JUAN BERNARDINO | MÚSICOS |
Compuesto el teatro su apariencia de campo con algunos cerros, canta la
MÚSICA
Con dulces acentos
las aves parleras
celebren y aplaudan
a nuestra gran Reina.
Suenan ruidos de pititos remedando el canto de pájaros, y sale JUAN DIEGO como asombrado:
JUAN DIEGO
¡Soberano eterno Dios!
¡Ser increado, Ser supremo,
que quisistes a tus hijos
sacarlos del cautiverio
del gentilismo en que habían
10 tanto tiempo estado ciegos!
Yo te las doy infinitas
gracias, Señor, por todo eso,
y quisiera que a porfía
hicieran todos lo mesmo.
¡Válgame tu Majestad!,
qué felices días son éstos,
y no aquellos en que el diablo
nos engañó! ¡Cuántos yerros!
¡Cuántas infamia y maldá
20 me enseñaron mis agüelos!
¡Probes indios, probes indios!
¿Y qué hubiera sido de ellos,
si tu liberalidá
no les enviara el remedio?
Válgame Dios, cuánta muerte
en sacrificio sangriento
los mayores cometieron!
Ese diablo, ese demonio,
30 metido en on esqueleto
de on indio a quien engañó
era el oráculo nuestro;
éste por él les hablaba
a mis probes compañero,
y en pago de sos embustes,
sos mentiras y embelecos,
se derramaba la sangre
de los niños y los viejo
en sos manchados altares,
40 sin medida; ¡grande obsequio!
Sí, grande para el demonio,
pos matando nuestro cuerpos,
luego después se llevaba
las almas a los infiernos.
No me acuerde, no me acuerde,
los robos, los sacrilegio
las venganza, las crueldades
de aquellos pasados tiempos;
Dios sólo, Dios sólo, sí,
50 condolido de so pueblo,
pudo con la fe cristiana
enviarnos todo el remedio;
por eso yo, agradecido
al beneficio que tengo,
quiero obedecer so ley,
quiero cumplir sos preceptos;
sábado es hoy, sí, por cierto;
¡oh, si llegue yo a buen hora
60 de oyir en aquel convento
de los padres franciscanos
el misa, que es mi recreo,
y le cantan a la Virgen!
¡Jesús, y qué lindo es esto!,
¡qué sacrificio tan santo!,
¡qué gusto me causa verlo!
Éste sí es regalo a Dios,
no el del ídolo sangriento
en que nos matan los indios
70 como si fuéramos perro.
¿Quién no estará alegre? ¿Quién
no lo estará satisfecho
con tener onos ministros
que no lo son carniceros
sino los pagre bendito,
tan humilde, tan modesto
como lo es, entre otros muchos
(cuyos nombres no me acuerdo)
80 ¡Jesús, qué pagre tan güeno!
A él le oyí (Dios se lo pague
y lo dé el reino del cielo)
que Dios ama la castidad
y el Virgen santa lo mesmo;
y yo que a so Majestad,
solamente agradar quiero,
le he prometido de ser
casto, porque este consejo
le acomoda a mi mojer
90 María Lucía... Mas, ¡qué es esto!
MÚSICA
Baja hermosa aurora,
princesa divina,
a ser el amparo
de todas las Indias.
JUAN DIEGO
¿Qué es esto? Vuelvo a decir,
¿pues cómo está tan vestido
de resplandores y aseo?
Cada hoja de sus espinos
100 es on esmeralda bello,
cada tronco es on robí,
cada peñasco on locero;
los pajarillos parece
que el mósica lo aprendieron,
según lo forman alegres
dulces coros en el viento;
¡qué plumas tan exquisitos!,
jamás los vide más bellos;
toda esta inculta maleza
110 es on pensil, es on cielo,
porque...
VOZ
Juan.
Aparece dentro de un arco iris (que puede hacerse con papel de colores y luces por detrás) la imagen de MARÍA SANTÍSIMA, y estando tras del lienzo la misma niña que representa a la Soberana Señora, dice lo que sigue:
JUAN DIEGO
[Asombrado] ¡Dios mío! ¡Señor!
¡Mi nombre oyí! Sí, no sueño.
Voz que dulcemente llamas,
¿dónde estás? ¡Pero qué veo!,
en un sol de resplandores
que deslumbran sus reflejos,
está una señora allí;
¡ay, Dios, qué rostro tan bello!
VIRGEN
Hijo mío, Juan Diego, a quien
120 como sencillo y pequeño
amo tiernamente yo,
¿dónde vas?
JUAN DIEGO
[Se acerca y se inclina al tiempo de responder a la SANTÍSIMA SEÑORA]
Voy, noble dueño,
Señora del alma mía,
a México y al convento
de Santiago Tlaltelolco
a oyir misa.
VIRGEN
Hijito tierno:
sabe que yo soy María,
madre del Dios verdadero,
que es el autor de la vida,
130 señor de la Tierra y Cielo,
y es mi voluntad, atiende,
se me haga una casa o templo
en este mismo lugar,
donde como madre quiero
dispensar mis beneficios
a los indios; y a más de ésos,
a cuantos con fe vinieren
a impetrar mi valimiento,
les mostraré mis piedades,
140 los llenaré de consuelos,
atenderé sus miserias,
seré propicia a sus ruegos,
y en fin, seré madre toda
para mis hijos; y a efecto
de que lo tenga mi amable
voluntad, ve desde luego
a la ciudad y al obispo
di que eres mi mensajero
que yo te mando y que me haga
150 en este lugar un templo;
dile todo cuanto has visto;
anda, Juan, y ten por cierto
que te compensaré grata
tu pronto obedecimiento.
JUAN DIEGO
Voy magrecita, Señora,
a obedecer to precepto;
quédalos en hora buena
y bendícelos to siervo. [Vase]
Cúbrese la imagen, y cuando la música haya acabado de cantar los versos que siguen, se habrá puesto la perspectiva del palacio o sala del señor obispo, con dosel, silla y cojín; delante habrá una cortina que cubra todo y finja la antesala, y ésta se correrá a su tiempo.
MÚSICA
¡Oh, feliz nación!,
160 ¡oh, gente envidiable
que tales cariños
debes a tal madre.
Bendigan, Señora,
tus dulces piedades
los tiempos, los siglos,
todas las edades.
Descúbrese la vista de la primera cortina, y estará un familiar con sotana ceñida, y dice:
PAJE 1°
Tarde es; su señoría
está malo desde luego,
pues aún no llama; sin duda
170 se desveló; mas ¿qué es esto?
¡ruido en la puerta! ¿Quién es?
[Sale JUAN DIEGO]
JUAN DIEGO
Señor, yo lo soy Juan Diego;
vengo a ver al Huey-Teopixqui(6)
(al pagre grande, diremos),
porque le traigo un recaudo
de on persona de respeto.
PAJE 1°
Alguna majadería
será tuya, cuando menos.
JUAN DIEGO
No señor, lo es on asunto
180 de bastante fundamento.
PAJE 1°
Cosa que se fía un indio
no importa mucho por cierto,
y así, espérate allá fuera,
o vuelve mañana, o luego.
JUAN DIEGO
No, señor, lo he de esperar
al Teopixqui...
[Sale el otro paje]
PAJE 2°
¿Qué es; qué es eso?
PAJE 1°
Un indio que quiere hablar
a su señoría, diciendo
de no sé qué personaje
190 traer un recado secreto.
PAJE 1°
Vaya, algún chisme será
de estos indios majaderos.
JUAN DIEGO
No, señor, es on asunto
de importancia.
PAJE 2°
Bueno es eso;
de importancia no se fía
ningún asunto a los necios.
JUAN DIEGO
Quien a mí me envía quizás
no me tiene tan en menos.
PAJE 2°
¡Eh!, voy a avisar al amo
200 por si lo que dice es cierto. [Vase]
PAJE 1°
[Aparte] Siempre han de andar estos indios
de todo haciendo misterios.
Ya le fueron a avisar
al Teopixqui; ahora veremos
cómo vienes a aturdirle
la cabeza con enredos.
JUAN DIEGO
Señor, agora verás
cómo no lo son.
PAJE 1°
Veremos.
PAJE 2°
Que éntre ese indio.
JUAN DIEGO
Dios me ayude.
PAJE 1°
Vamos, entra.
Córrese la cortina y se ve al OBISPO sentado, a quien hace JUAN una reverencia, y dice el
OBISPO
210 ¿Qué hay de nuevo?
JUAN DIEGO
On cosa traigo, Teopixqui,
que te lo ha de dar contento.
y me los llamo Juan Diego;
a Tlaltelolco; en el cerro
hoy, todavía amaneciendo,
los oyí on mósica alegre
220 y los vi todito el cielo,
porque los vi ona niñita,
tan linda que... Yo no puedo
decir osté, pagre mío,
cómo lo era ese portento.
En fin ella me llamó
y me los dijo: Juan Diego,
yo soy la Madre de Dios,
María Virgen; anda luego
a México y di al obispo
230 que quiero que me haga un templo
en este mismo lugar,
donde mostraré el afecto
de madre a cuantos devotos
busquen mis piedades. Esto
es, señor, lo que vi yo,
y cumpliendo los preceptos
de ona reina tan hermosa
los vine a decir.
OBISPO
[Aparte] (No creo
lo que este néofito dice.
240 ¿Si será algún embustero?,
¿o si el demonio tal vez
lo habrá alucinado?) Tiento
es menester, hijo mío,
para estas cosas. Yo quiero
informarme muy despacio
de tu mensaje; con esto,
anda con Dios, y de aquí
a algunos días más que menos
volverás.
JUAN DIEGO
Pues, señor pagre,
250 ¿qué hemos hacer? Hasta luego.
Hace una reverencia y se va, cerrándose la apariencia.
MÚSICA
El mundo ha olvidado
que el Señor revela
a los pequeñitos
lo que a otros reserva.
Pues aliento, Juan,
aliento y camina,
que de creerte tienen,
pues quiere María.
Vista primera, y sale JUAN muy triste:
JUAN DIEGO
¡Qué tarde me despacharon
260 y qué malas nuevas tengo
que darle a María Señora!
¿Qué haré yo? ¿Pero qué es esto?;
¿no está allí la niña hermosa?
MÚSICA
Por señas que a su festejo
lo cantan los pajarito
mil cosa que yo no entiendo.
[Descúbrese la imagen, y JUAN se arrodilla]
Magrecita de mi vida,
niña linda, mi lucero:
mal quedé, pero no fue
270 por desobedecimiento.
Yo fui, Señora, en verdá,
y vi al Teopixqui en efeuto;
díjele cosa por cosa
lo que contenía el precepto
de tu Majestad; mas él
pienso que no me hace aprecio
ni me cree, porque presuma
que yo lo hago fingimiento;
y así te ruego, Señora,
280 lo veas otro mandadero
mejor que yo, porque ansí
el Teopixqui quiera creerlo;
ya lo ves que lo soy indio
probe, tonto y tan plebeyo
para servicio del pueblo.
Magrecita, no te enojes,
sino haz como te lo ruego.
VIRGEN
Oye, hijito muy amado,
290 yo muchos sirvientes tengo
a quienes puedo mandar
a ejecutar mis preceptos;
mas conviene ciertamente
que tú desempeñes esto,
porque así es mi voluntad
y ha de tener por tu medio
el efecto; y así, hijito,
ahora te mando y te ruego
que vuelvas mañana a ver
300 al señor obispo mismo
a quien vistes, y le digas
que trate de hacerme el templo
que le pido, y que María,
madre del Dios verdadero,
siempre virgen, es la que
te elige por mensajero.
JUAN DIEGO
No te enojes, reina mía,
por lo que dicho te tengo;
yo iré de muy buena gana
310 a obedecerte contento;
no me excuso, ni al camino,
ni al trabajo tengo miedo;
lo que sólo me acobarda
es que no soy acepto
al Teopixqui ni me cree;
con todo, volveré a verlo
así como tú mandas,
dulce y adorado dueño;
mañana espérame aquí,
320 cuando el sol se esté metiendo,
y te traeré la respuesta
de tu recaudo que llevo;
y a Dios, niña soberana.
VIRGEN
Vete en paz, feliz, Juan Diego.
Cúbrese la perspectiva, y el indio se va por su lado.
MÚSICA
Felices enhorabuena
tenga este reino, Señora,
pues venistes a ofrecerte
por su madre y protectora.
A tu nombre gloria eterna
330 por tan singular favor
que no lo ha logrado igual
Descúbrese el palacio del SEÑOR OBISPO, como la primera vez con los pajes.
(1) S. 1. ni f. de i. Un tomito en 8°, 48 pp. Posiblemente sea ésta la edición original. Jefferson Rea Spell (en: José Joaquín Fernández de Lizardi, Don Catrín de la fachenda y Noches tristes y Día alegre. Edición y prólogo de... Colección de Escritores Mexicanos, núm. 81. Editorial Porrúa. México, 1959; p. XXI) dice que "hay en la colección Genaro García de la Universidad de Texas una copia manuscrita de esta pieza, que lleva la fecha del 30 de septiembre de 1817". Ha sido reimpresa varias veces: Auto mariano para recordar la milagrosa aparición de nuestra madre y señora de Guadalupe. Dispuesto por El Pensador Mexicano D. J. F. de L. Imprenta de J. M. Lara, calle de la Palma, núm. 4. México, 1842. (Es la que reproducimos.) Francisco Monterde (en: Bibliografía del teatro en México. Monografías Bibliográficas Mexicanas, núm. 28. Imprenta de la Secretaría de Relaciones Exteriores. México, 1934, p. 138) cita otra reedición: "Impreso en 1855 por la imprenta de Abadiano, México."
(2) Huitzilopoxtli. El dios azteca de la guerra.
(3) Tlaltelolco. Barrio norte de la ciudad de México, donde estaba el convento franciscano de Santiago.
(4) Motolinia.Nombre que en lengua náhuatl significa "pobre". Lo adoptó fray Toribio Paredes (?-1568), fraile franciscano, natural de Benavente, provincia de Zamora, España, que consagró su vida en México a la evangelización y protección de los indios.
(5) Tepeyac. Cerro a cinco kilómetros al norte de la ciudad de México.
(6) Huey-Teopixqui. Huey "grande"; Teotl, "dios"; pixqui, "guardián, custodio". Los indios conversos llamaron Teopixqui, "guardianes de dios", a los sacerdotes cristianos. Huey-teopixqui, "el gran custodio de dios", era, pues, el obispo. Cf. Cecilio A. Robelo. Diccionario de aztequismos. Cuernavaca, 1904. —En 1531 el obispo, primero de México, era fray Juan de Zumárraga.
(7) Cuatitlán. Pueblo indígena a 33 kilómetros al noroeste de la ciudad de México.
(8) Tolpétlac. Es Tulpétlac, entonces aldea, a 18 kilómetros al norte de la ciudad de México, al oriente de la pequeña cordillera cuyo extremo sur es el cerrillo del Tepeyac.
(10) macehual. Indio de condición humilde. Cf. Santamaría.
(11) que no la ha logrado igual/ otra ninguna nación. Traducción libre de Non fecit taliter omni nationi, palabras del papa Benedicto XIV.