AÚN HA QUEDADO A LAS ZORRAS
EL RABO POR DESOLLAR

 

P[orJ[osé JoaquínF[ernández deL[izardi](1)

 

 

Bien se conoce, señor Desollador, sin que usted lo diga, que el papel que escribió y tituló: Las zorras de Sansón desolladas,(2) es la primera zorra que desuella, pues le ha dejado el rabo por desollar.(3) Vaya usted leyendo, tatita,(4) y haga paciencia, que harta necesitamos con este diablo de libertad de imprenta.

¿Conque yo soy isleño,(5) eh? Sea por amor de Dios. Es menester explicar su frasecilla para que la entiendan los más rudos.

El Canoero, requiescat in pace, me confinó a la Isla del Cayo(6) motu proprio,(7) sinmerecimiento ni súplica de parte, sino porque tenía gusto en despachar allá a todo el mundo; y tenía para el caso tanta facultad aquí como en Roma; pero le han dado tal sacudida al pobre, que lo sumieron en la acequia con su Preciosa,(8) y no ha vuelto a resollar; pero ni... Laméntese usted de su desgracia, como que era su buen amigo, y récele una gruesa de sudarios, a lo menos cada día. ¡Qué parola!(9) Vamos al caso.

¿Conque todos me censuran? ¡Bravísimo! ¿Y me convencen? ¿Me atacan, me concluyen? Eso no. Hablan, censuran, ladran, pero no muerden. ¿A cuántos rivales míos ha visto usted triunfar con sus críticas? ¿No es constante que he contestado a todos como a usted? ¿No es claro que dóciles o convencidos no han osado sostenerse, después de mis respuestas, a excepción del muy reverendo padre Soto,(10) a quien amo y venero, a pesar de nuestras disputas literarias? Pues entonces, ¿qué con que me censuren, si cada censura presta un nuevo triunfo a mi soberbia y loca vanidad...?

No lo crea usted, amigo, no hay tal vanidad en mí. Me reconozco sin pasión. Soy un pobre limitado, de un talento ruin, de una instrucción mezquina, de un castellano golpeado y de un nada.

Si aquel famoso Sócrates al cabo de mucha edad y mucho estudio y talento dijo:hoc imum scio quod nil scio;(11) solamente sé, que no sé, ¿qué diré yo?, triste de mí, cuando apenas declino musa, etcétera?

Mas un conocimiento, no excluye otros. Sé que soy un ignorante, un bárbaro; pero sé que hay otros más ignorantes y bárbaros que yo, que pasan plaza de sabios(12) por un grado o un exterior bien sostenido, y que, a pesar de esto, los concluyo cuando se ofrece, porque ellos me dan las armas, con sus mismas malas críticas. Usted va a ser el verbigratia. Voy a responder su papel: sosténgalo, y si no lo sostiene, sino que a mi primera respuesta se calla la boca, será señal de que no tiene qué responder; se da por vencido y añade un nuevo triunfo a mi amor propio. Seré breve.

Me da usted en cara(13) con que quise hacer creer que tres mil insurgentes se habían reunido en Zitácuaro a jurar la Constitución.(14) En primer lugar, señor mío, no lo quise hacer creer. Di una noticia que me dieron, y la di con esa advertencia, y así no se me puede argüir de falsario.(15)

Los periodistas no son responsables de la infalibilidad de los comunicados que les hacen, así es que aunque a mí me hubiesen engañado, yo no tenía la culpa, porque no podía informarme de la verdad, y porque me sobraba el saber que los que dieron la noticia eran hombres de bien y no escondían sus nombres en caso necesario.

El excelentísimo señor virrey(16) y yo sabemos mucho acerca de esto, y le aseguro a usted, no sólo la buena intención de los insurgentes (de aquellos se habla), sino que el diablo todo lo enreda, y adivine usted qué le quiero decir.

Sin adivinanza, sepa usted que hoy mismo está en México uno de los sujetos que dieron la noticia. Si quiere usted saber los pormenores porque le dieron, ocurra a mi casa dentro de dos días, y se le satisfacerá hasta la evidencia.

Hasta aquí he respuesto a lo que me toca. A más no estoy obligado; pero por llenar el papel, le diré que, sin calificar ni aprobar el titulado Las zorras de Sansón, quiero hacerle unas preguntas sobre él, después de contestar las que me hace.

Pregunta usted. ¿Si el nuevo sistema constitucional ha convertido en virtudes eminentes los que antes teníamos por atroces crímenes?(17)

Respuesta mía. No y sí. Prueba del no. La virtud como virtud y el vicio como vicio siempre son amables o aborrecibles; y así, la Constitución ni ningún género de gobierno es capaz de convertir los vicios en virtudes, porque ningún sistema puede hacer amable lo que es por su naturaleza aborrecible, ni al contrario.

Prueba del sí. Cuando consideramos seriamente que la malicia humana se extiende hasta disfrazar el vicio con la augusta capa de la virtud, como de hecho se ha verificado y se verifica en nuestra España hoy mismo,(a) fácilmente nos persuadimos a que alguno puede desembozar el vicio y manifestárnoslo como es. En tal caso, conoceremos el vicio sin el disfraz de la virtud.

Por el contrario, la misma humana malicia atavía con el inmundo traje del vicio a la misma virtud sacrosanta y nos la presenta odiosa hasta lo sumo; pero también de tiempo en tiempo abren los ojos los hombres o despiertan porque hay quien los hace despertar y reconocer con abominación mil errores en que antes estaban preocupados. Ven la verdad y la abrazan como virtud; ven el embuste, y lo detestan como vicio. Esto ha hecho, en alguna parte, nuestro sistema de gobierno: abrirnos los ojos, despertarnos y ponernos en claro el vicio y la virtud tales como son, y no como nos los han disfrazado hasta nuestros negros amargos días la superstición, el despotismo y la ignorancia. Reflexione usted estas verdades con cuidado y apuesto(18) tres tlacos(19) y la convidada(20) a que no me desuella otra zorra.

¿No es verda[d] que ahora un año, ¡qué época tan fresca!, se tenía por un crimen de lesa majestad y por una herejía descomunal esta proposición: la soberanía reside esencialmente en la nación? Si es verdad, usted no puede negarlo. ¿Pues cómo hoy se tiene esa misma proposición no menos que por el fundamento de todo ese Código a quien, no sin razón, se le prodigan tantos epítetos gloriosos? ¿En qué estará esto? Pregunto a usted con sus mismas palabras: ¿el nuevo sistema ha convertido en virtudes los vicios?(21)

Una palabra que se profiriera contra la Inquisición(22) antiguamente, era un delito horrendo, digno del quemadero, y ahora no se tiene por liberal o por verdaderodesasnado el que no conoce y declama contra aquel nefando Tribunal. Conque vea usted cómo nuestro Código NO convierte en virtudes los vicios, pero SÍ desnuda al vicio de la capa de la virtud y nos lo patentiza según es.

Yo no intento defender el papel titulado Las zorras de Sansón; él tendrá las nulidades que usted quiera; pero usted no lo ataca por su flanco, sino por la parte más reforzada.

Condena usted los hechos crueles de Hidalgo:(23) yo también los condeno, lo mismo que los de muchos jefes del gobierno que no le han ido en zaga, si no que le dieron ventaja en la crueldad. Yo me acuerdo de ellos, tengo los documentos, son muy públicos y nadie puede desmentirlos.

¿Y esto qué prueba? Que los insurgentes robaron, mataron y cometieron todo género de excesos, lo mismo que la tropa del rey; y así hubieran seguido destruyendo el reino, hasta su total aniquilación, unos a nombre de la patria, y otros a nombre del rey, si la omnipotente Providencia no nos hubiera deparado en el humano Apodaca, la barrera de tantos males.

Desde el principio de la insurrección ¿qué hizo el intrépido y esclarecido Bringas en las Cruces? La mayor traición que el mundo ha visto. Admitir parlamento con los insurgentes, y cuando estaban hablando más embobados, romper una descarga cerrada, en la que perecieron infinitos.(24) ¡Qué acción tan noble! ¡Qué jefe tan valiente! ¡Qué expedición tan militar!

¿Qué hizo el sacrílego e inhumano Trujillo en Valladolid con el sacerdote Salto? ¿Qué hizo? Aprisionarlo por sospechas, y condenarlo a muerte sin formalidad de causa,(25) ¿y cómo? Trayéndoselo moribundo, y ayudándose del entonces canónigo Queipo,(26) falsamente llamado obispo, quien, sin autoridad ninguna, y sólo porque se le antojó y por condescender con su compañero Trujillo, lo degradó ridículamente en escrito, porque otra cosa no podía, y lo cedió a la furia de aquel tirano, quien en su parte le pide esta ridiculez por alucinar al pueblo rudo, y no por otra cosa, pues le asegura que, conceda o no su licencia asesinatoria, mataría al padre Salto al día siguiente, como lo verificó, sacándolo al patíbulo en una camilla, y haciéndolo martirizar ya moribundo como lo vio Dios y todo Valladolid.

¿Qué le parece a usted señor Desollador? ¡Qué virtud! ¡Qué justicia! ¡Qué humanidad! ¡Qué religión! ¿No se muere usted por imitarla?

Pues aquí no le enseño a usted más que la uña del león; pero escondo su garra con prudencia. No escribo en Pekín, ni en el siglo 40; escribo en el reino, delante de muchos agraviados; yo soy uno de ellos; he visto algunas friolerillas, como robar y asesinar inocentes a sangre fría.

Desengáñese usted: tan malos han sido muchos jefes realistas, como insurgentes. Una guerra no brinda sino con la crueldad, la muerte, el robo, la depravación, la total infracción, el general olvido de la religión y el libertinaje de las pasiones.

En los santos de la necesidad, en los furores de la venganza y en los ataques del temor de la muerte y la esperanza de los premios, el soldado, ni es hombre, ni es cristiano: de ninguna ley se acuerda; atropella con la misma natural; su entendimiento se perturba, su razón se enajena; y ya sea hostigado del miedo, ya animado por la esperanza, ya exaltado de la ira, nada se le da en constituirse un asesino de la humanidad, un ladrón general y un profanador sacrílego de los derechos más sagrados del hombre.(b)

Tales han sido los insurgentes y los solados del rey en su mayor parte, y tal ha sido todo hombre en medio de los furores de la guerra cuando se escucha la pasión y se desoye la ley: Silent leges inter arma.

Yo no diré por otra parte que "fueron virtuosas las huellas de Hidalgo, Allende", etcétera; pero a la faramalla de usted (permítame esta voz) con que se espanta de que el autor de Las zorras dijera que llegaría tiempo de erigirles estatuas, debo decirle que se espanta de muy poco.

Hermanito: el amor de la patria siempre se ha tenido por una de las virtudes más recomendables. Sobraba con que los pueblos hubieran concebido que Hidalgo los amaba, para que lo hubieran seguido y ayudado en turbas a sus más impolíticas intentonas.

Este es un punto muy delicado, y cuya discusión sería muy impolítica en el día.

Pero en el caso dado de que se hubiera salido con la idea, ¿no es evidente que le hubieran cantado mil himnos, representado mil comedias, repicado mil campanas y erigídole mil estatuas? Sólo un necio podrá negar esta verdad.

Las grandes empresas necesitan grandes hombres: si las logran, vivan, son héroes; si no las logran, mueran, son traidores.

¿Qué intentaron Lacy, Porlier(27) y otros en España ahora cuatro o cinco años? Plantear la Constitución. No lo pudieron conseguir: pues mueran, decapítense unos, destiérrense otros y proscríbanse todos como traidores al rey y a la patria. Bien.

Llegan Quiroga,(28) Arco-Agüero,(29) López Baños,(30) Riego,(31) etcétera, toman sus medidas, forman mejor sus planes, tienen la fortuna de superar mil peligros, y hacer resonar el lisonjero grito de la libertad en ambos mundos, y entonces... ¡Oh!, entonces se llaman los libertadores de la patria, los héroes inmortales, son colmados de honores y sus nombres pasan a la posteridad llenos de gloria.

Si por desgracia se les frustra el proyecto, si los serviles los vencen, mueren como unos pícaros en medio de la plaza de Madrid.

Este es el mundo, amigo, una gran casa de locos, o si usted quiere, un teatro donde los que hoy hacen de potentados, hacen mañana de criminales reos.

Yo no defiendo la injusticia en parte alguna; pero me río de los delirios de los hombres en todas partes. Dígame usted, ¿si como hoy rige aquí la Constitución, rigiera el Alcorán de Mahoma, qué fuera usted, moro o cristiano? Desuelle usted bien la zorra, mientras me ofrezco a su disposición, deseándolo menos espantadizo.

 

J[osé JoaquínF[ernández deL[izardi]

 


 

(1) México, 1820. Oficina de don J. M. Benavente y Socios. Paul Radina dice: "To understand this pamphlet, we must remember the three pamphlets with wich it is connected: Las zorras de Sansón (Anonymous), La cola de las zorras de Sansón by F. B. y E. And Las zorras de Sansón desolladas by J. A. S. B.", An annoted Bibliography, op. cit., p. 97.

(2) Firma J. A. S. B. México, Imprenta de don Mariano de Zúñiga y Ontiveros, 1820, 4 pp. Cf. nota 32 a Dar que vienen dando.

(3) "Aún la cola falta por desollar." Quijote II, 2 y III, 35.

(4) tatita. Cf. nota 32 a Quien llama al toro... o sea crítica...

(5) Dirigiéndose a El Pensador, el "Desollador" escribe: "desde que es usted isleño no hay quien le dirija la palabra si no es para censurarlo". Cf. Las zorras de Sansón desolladas, p. 1.

(6) Isla de Cayo. Cf. nota 61 a Rociada de El Pensador...

(7) motu proprio. Por movimiento propio, de propia iniciativa o espontáneamente. Cf. Manuel González Rivera, "Frases y locuciones latinas de uso más frecuente", enLatinismos, latinajos y aforismosop. cit., p. 69.

(8) El cargamento de "la Preciosa de Xochimilco", o Canoa número 3, fue "un saco" con "El Pensador Mexicano, porque no cumpl[ió] en su Conductor Eléctrico lo que ofrec[ió]". De esta menara, Fernández de Lizardi fue confinado a la Isla de Cayo. Cf. nota 22 a Rociada de El Pensador...

(9) parola. Labia, verbosidad. El término parolar se refiere al hablar mucho sobre cosas sin interés.

(10) Mariano Soto sostuvo una polémica con Fernández de Lizardi, durante la cual el fraile dominico escribió algunos folletos: El carácter del Pensador Mexicano, descubierto y desafiado; Descubierto el carácter de la pluma impía, blasfema y anti-militar de El Pensador Mexicano en su papel titulado "La palinodia en respuesta al padre Soto" y defendida teológicamente la Proclama militar de este autor; Iniciativa del padre Soto a El Pensador Mexicano; La palinodia de J. F. L., Pensador Mexicano. Periodista eléctrico, y la Respuesta del padre Soto a El Pensador Mexicano sobre la verdadera prisión y trabajos del padre Lequerica. Todos ellos del año 1820. Cf. nota 27 a laRociada de El Pensador... notas 3 y 4 a la Palinodia de El Pensador y nota 10 a Razones contra insolencias, en este volumen.

(11) hoc unum scio, quod nihil scio. "Dictum Antiqui. Decía un antiguo filósofo: 'No sé mas que una cosa, y es que no sé nada.'" Cf. Nicolás Jamín en El fruto de mis lecturas,op. cit., p. 255.

(12) pasar la plaza. Tener la fama.

(13) dar en cara a uno. Reconvenirle afeándole alguna cosa.

(14) Constitución. Cf. nota 4 a El día nueve de julio.

(15) "también suelo echar mis mentirillas, aunque no del calibre de la que usted nos estampó en su difunto Eléctrico, queriéndonos hacer creer, y varios bobos lo creerían, que se habían reunido tres mil insurgentes en Zitácuaro a jurar la Constitución, y a estar en observación de su cumplimiento", p. 1.

En el número 16 de El Conductor Eléctrico apareció la noticia siguiente: "Por unos individuos decentes que han venido de las inmediaciones de Zitácuaro, sabemos que se han reunido hasta cerca de tres mil hombres insurgentes y han jurado con el mayor entusiasmo, salvas de artillería, música, etcétera, la Constitución española, y dicen que reconocen por sagrada la persona del rey y que no dejarán las armas de mano hasta que la Constitución se cumpla en todas sus partes y en todo el reino; y que perseguirán a todo servil que se oponga a tan laudable y justo sistema.

"Los individuos que han dado esta noticia son regidores que han venido a hacerse uniformes y a otros negocios. Esperamos que dentro de poco se nos dé el detalle de este glorioso golpe de política, circunstanciado y firmado, si se puede, por los jefes de aquellas reuniones. Luego que lo recibamos, se lo daremos al público con mucho gusto.

"¡Honor eterno a estos verdaderos amantes de la ley, del rey, de la nación y de su patria!" Cf. Obras IVop. cit., p. 366.

(16) Juan Ruiz de Apodaca. Cf. nota 4 a El indio y la india...

(17) "¿Quiere usted decirme si el nuevo sistema constitucional ha convertido en virtudes eminentes los que antes teníamos por atroces crímenes? Dígolo porque laszorras panegirizan por aquellas los de Hidalgo, Allende, y todos cuantos héroes siguieron sus virtuosas huellas. ¿Y cuál sería la más heroica de sus virtudes? ¿Los asesinatos de Valladolid o los de Guadalajara? Si el robo, la perfidia, el engaño y la disolución son virtudes, ciertamente que cuando sea tiempo de erigir estatuas a los que siguieron tan virtuosas huellas no cabrían en las espaciosas plazas de este hermoso Septentrión", p. 1.

(a) Traslado a los hechos recientes de Madrid.

(18) apuesta. "Contienda entre parecéres ú dictámenes encontrádos, en que se deposita alguna cantidád, alhája, ó premio para el que saliere vencédor. Esta voz tanto se toma por la misma contienda, como por la cosa que se apuesta y assi se dice: hagámos una apuesta, yo me llevé la apuesta." Cf. Dic. de autoridades.

(19) tlaco. Cf. nota 14 a los Avisos de El Pensador.

(20) convidada. Convite que se hace generalmente entre la gente del pueblo, y en que por lo regular sólo se invita a beber.

(21) Cf. nota 14 al Primer cuartazo...

(22) Inquisición. Cf. nota 19 a La catástrofe de Cádiz.

(23) Miguel Hidalgo y Costilla (1753.1811). Padre de la Patria e iniciador de la Independencia de México.

(24) Cf. nota 23 a Defensa de El Pensador... En la nota final de este folleto, Fernández de Lizardi corrige el error.

(25) José Guadalupe Salto. Religioso que fue caudillo de la guerra de Independencia. Una de sus acciones importantes fue el intento de atacar el fuerte de Jaujilla, que está en la laguna de Zacapu. Fue fusilado por Torcuato Trujillo.

(26) Manuel Abad y Queipo (1751-1825). Sacerdote, bachiller en ambos derechos y doctor de cánones. En Valladolid de Michoacán (hoy Morelia) fue juez de testamentos, canónigo penitenciario, provisor, vicario general y obispo electo nombrado por la Regencia. Declaró a Hidalgo incurso en la correspondiente excomunión canónica. Escribió Representaciones al gobierno real en 1799, 1807 y 1815.

(b) En los furores de la guerra, he dicho, sucede esto. Si hay alguno que en medio de este tumulto se conserve con serenidad de ánimo, reflexión juiciosa y quietud de conciencia, será un héroe; pero no hay tropas de héroes, ni lo son todos los que llevan este espíritu.

(27) Luis de Lacy y Juan Díaz Porlier. Cf. nota 21 a La catástrofe de Cádiz.

(28) Antonio Quiroga. Cf. nota 6 a La catástrofe de Cádiz

(29) Arco-Agüero. Felipe de Arco y Agüero. Cf. nota 7 a La catástrofe de Cádiz.

(30) Miguel López Baños. Cf. nota 11 a Diálogos de los muertos.

(31) Rafael de Riego y Núnez. Cf. nota 9 a Diálogos de los muertos.