Page 14 - "El diablo llegó" y otros relatos
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Por las  noches soüa visitar la cocina de la casa. Junco al

                              fogón fabricado de barro me quedaba muy tranquilo oyendo

                              contar a doña Inocencia cuencos  de duendes y  aparecidos.

                              SLL5  cuencos tenían el sabor del café con leche; las veladas se


                              prolongaban hasta que me dormía. Juan Crisóscomo era el

                              má5  hablador de  todos.  Yo,  casi  siempre,  preguntaba cosas

                              toncas.

                                    Los dos criados, almas de una sencillez que sólo corres-

                              ponde a los primitivos,  pensaban en la magia para resolver

                              sus problemas; deseaban ser felices  pignorando al diablo su

                              alma inocente.  De haber existido, lo hubieran pagado bien

                              caro.

                                    Cuando supieron que yo sabía leer en los libros, me tra-


                 14           jeron uno que sacaron de un viejo  trastero y que cracaba de

                              magia y  me suplicaron que se  los  leyera.  Al principio, con

                              muchas dificultades, logré que me entendieran. Apenas si re-

                              cuerdo lo que en dicho libro se decía. Se trataba de la fórmula

                              cabaüstica para lograr la aparición del diablo. Ellos deseaban

                              pedir infinidad de cosas y yo, humildernence, me conforma-

                              ba con  una estrella aunque fuera de las  más  pequeñas que


                              exi5ten en el cielo.

                                    Por varias noches sucesivas leí el mismo párrafo del libro

                              para que lograran entenderme; ellos aprendieron de memo-

                              ria, punto por punto, toda la serie de requisitos que era ne-

                              cesario observar para que el señor diablo pudiera obsequiar

                              todas las peticiones. Ellos, como personas mayores, aprendie-
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