Itzá Eudave Eusebio
07 de noviembre de 2025
Bonifaz Nuño, Monterroso y las moscas
Para analizar la obra e impacto de la obra poética de Rubén Bonifaz Nuño, la Cátedra Extraordinaria que lleva su nombre, organizó el martes 7 de octubre la primera sesión de las V Jornadas de Poesía, coordinadas por Marco Antonio Campos. La sesión comenzó con la participación de Francisca Noguerol de la Universidad de Salamanca, con una conferencia sobre la relación entre Rubén Bonifaz Nuño y Augusto Monteroso, quien llegó a México por primera vez en 1944.
La académica recordó que “Monterroso siempre vio a Rubén como su mentor y como el que le enseñaría a ver el mundo, no solo por su enorme conocimiento de las letras clásicas, sino también por el carácter descolonial antes de tiempo, antes de que empezáramos a hablar de lo descolonial”. También mencionó que Monterroso hablaba “con Rubén de los clásicos y de los españoles que le interesaban, casi siempre Quevedo, lo que él va a decir que compartía con Rubén y con el que se siente muy a gusto, por ese laconismo, por esa síntesis, y por ese buen humor de Bonifaz, por ese sentido por el que nunca dejó de ser niño, y que
—diría Monterroso— ‘me hacía respetarlo más que a nadie, porque era el maestro del Instituto, pero sin embargo a pesar de ello, mantenía un carácter lúdico humilde por como encima de cualquier otra cosa’”.
Francisca Noguerol destacó que ambos autores compartían la broma y la erudición, “jugaban a los palíndromos, Tito recordaba continuamente la increíble capacidad de Rubén para realizarlos, como: ‘odio la luz azul al oído’, un palíndromo que, de acuerdo con Monterroso, ‘es una declaración antisinestésica’, y la verdad es que se te queda para siempre”. Además, contó que Monterroso no publicaba nada: “decía que le debía a Rubén el haberse atrevido a editar, incluso hace broma como es que le corrigió la puntuación de su novela El dinosaurio”. Aunado a lo anterior, señaló que en la escritura de Monterroso pueden encontrarse citas continuas de Rubén Bonifaz Nuño.
Asimismo, refirió que Monterroso “defendía las traducciones de Bonifaz, porque ‘era capaz de devolver al idioma español la fortaleza que tenía’; por ejemplo, ‘prefiere usar hasta donde es posible los términos españoles que ajustándose más a los latinos siguen siendo español, y de esta manera los Carmina de Catulo en su versión original continúan siendo Cármenes en la traducción de Bonifaz, y no poemas o poesía. Para él, pues, de reum natura es la naturaleza de las cosas, y su español, es tan rico que puede ser latín y español al mismo tiempo y dirá algo bellísimo, que ‘el español de los mexicanos tiene esa fortaleza’, eso me encantó cuando lo leí, el hecho de que tiene una raíz clásica que ha sido capaz de conectar, si se me permite la palabra, mamar y, por tanto, autentificar, y que las traducciones de Bonifaz por eso son tan extraordinarias frente a otras”.
Posteriormente, Francisca Noguerol comentó: “Todos sabemos hasta qué punto Tito dedica Movimiento perpetuo a las moscas, y nos enseña ahí que hay tres grandes temas: el amor, la muerte y las moscas”; y añadió que este último también interesó a Bonifaz Nuño “como un símbolo plural que, por una parte, nos habla de la muerte, pues son las moscas verdes panteoneras las que van comiendo nuestro cadáver barrocamente, pero, por otra parte, las que, precisamente porque comen, tiene más ganas de vida, copulan entre sí”.
Sobre lo anterior, la investigadora señaló que, desde ese planteamiento, resulta muy claro el hecho de “percibir la muerte como algo físico, que solo puede verse a través de una presencia constante, que nos recuerda la fugacidad de la vida: la mosca panteonera. La muerte otorga la lucidez con la que se recorre el viaje de la vida, envía su emisario para que Siete de espadas , ese poemario extraordinario, se convierta en un espacio donde conviven los ángeles solubles junto a mocas que lo guían al agua. Y así ocurre también con la noche. Hay un momento en el que tanto Tito como Rubén van a identificar muerte-noche-moca, porque es el tiempo en el que nos expandimos, es el tiempo en el que amamos, pero es el tiempo en el que nos acercamos más a la posibilidad de la muerte”.
La poesía de afuera
Por su parte, Juan Andrés García Román, de la Universidad Internacional de la Rioja, ofreció la ponencia titulada “Rubén Bonifaz Nuño: la poesía de afuera”. Al comenzar, explicó a qué quiso referir con la poesía de afuera: “en general, creo que quería referirme a la convicción, a la esperanza, incluso, a la confianza del ser humano, muchas veces del poeta y también a veces del crítico, en la capacidad de representar con la palabra, es decir, de representar e incluso de dar con lo que el poeta está expresando”.
Destacó que “a la hora de abordar la poesía de Rubén Bonifaz se habla mucho de oscuridad, pero a menudo no se refiere qué tipo de oscuridad, porque hay muchas oscuridades”. Asimismo, señaló que “en un poema de Los demonios y los días , que comienza: ‘Desde la tristeza que se desploma’, casi siempre inicia con un sintagma nominal que se va desplomando, como si fueran fichas de dominó que se van topando unas con otras”.
Más adelante, con respecto a algunas reflexiones críticas en torno al poeta veracruzano, García Román dijo: “Aquí y allá se interpreta su voz como una poética de lo humano en el tiempo; aquí y allá se habla de la defensa de su mexicanidad —que sin duda está—, del fervor de su poema amoroso, de su vena de poesía social”. Pero también destacó que “a la respuesta a la pregunta sobre el tema de un poema de Bonifaz no se puede, en muchas ocasiones, tener una respuesta simple… del amor, de la soledad, del tiempo”.
Asimismo, mencionó que “en la entrevista ‘Los gustos poéticos de Rubén Bonifaz Nuño’, de Marco Antonio Campos, nos encontramos con dos ocasiones en las que Bonifaz convierte el lenguaje en protagonista, en una especie de artefacto, y esto me parece muy interesante porque de aquí podríamos hablar de barroquismo, pero no de un barroquismo en el sentido de acumulación de datos, sino de un barroco estructural o funcional, casi como una especie de máquina creacionista, pero negativa de algún modo, capaz de decir cosas, crear mensajes, aunque, eso sí, descreída, sin aura, una concepción bastante fabril”.
El académico de la Universidad Internacional de la Rioja puntualizó que “una estrategia discursiva sumamente recurrente en la obra de Bonifaz es la prevalencia de los sintagmas nominales sobre los verbales, que revelan la complejidad, el abismo de la discursividad, una vez más, como si la acción deviniera del propio sustantivo por profusión, extensión o sortilegios sin un yo o con un yo que es mero espectador y solamente manifiesta una subjetividad o intimidad reconocible o una confesión. Si la confesión llega, lo hace a partir del lenguaje, de un lenguaje que muchas veces expresa su impotencia y su oscuridad”.
Para ver completa la primera sesión de las V Jornadas de Poesía, organizadas por la Cátedra Extraordinaria Rubén Bonifaz Nuño, consultar: https://www.youtube.com/watch?v=Pwcw5mEd1cs.
Itzá Eudave Eusebio
02 de octubre de 2025
En el Instituto de Investigaciones Filológicas se realizó una conferencia para abordar el tema de lo pedagógico y lo decolonial, presentada por Catherine Walsh, investigadora desescolarizada. Esta sesión fue organizada por el Seminario de Estudios para la Descolonización de México, que pertenece a la Cátedra Extraordinaria Rubén Bonifaz Nuño, en el marco del ciclo “Descolonización ¿para qué?, ¿cómo?, y su impacto en distintas áreas del conocimiento”.
Al inicio de la plática, se habló del contexto en Ecuador, país en el que radica Walsh desde hace más de treinta años, y donde se están viviendo momentos difíciles: acciones de abuso de poder, acusaciones de terrorismo a campesinas, campesinos e indígenas, que ahora están presos, y la muerte de una persona. Al respecto del actual paro nacional, indicó que este es “liderado por las comunidades del movimiento indígena, convocando a muchos otros sectores que en este momento están movilizados: estudiantes, sindicatos, organizaciones sociales, muchísima gente en todo el país. Un paro que está enfocado en la eliminación de los subsidios de diésel, en contra de las políticas del gobierno que ha venido agudizando el colapso total económico, político, de salud, de trabajo, pero también con un nivel de violencias cada vez más fuertes”.
El actual contexto en Ecuador se relaciona con el tema de la conferencia de Walsh porque, como ella misma explicó, “los pueblos en movimiento y, en particular, el movimiento indígena en Ecuador nos enseñan mucho con respecto a lo pedagógico, lo decolonial y los procesos pedagógicos desde los de abajo que organizan y pedagogizan las luchas. Una lucha que en el fondo busca descolonizar; luchas presentes no solamente en las calles o desde las comunidades, sino también en todas las esferas de la vida, en lo político, en lo social, en lo territorial, en lo epistémico y existencial, incluyendo las universidades”.
En ese sentido, aclaró que con sus reflexiones pretende “sacar lo pedagógico y lo decolonial de lo abstracto”, de ahí que prefiera hablar desde lo vivido y lo corporeizado, “desde mi propio caminar con lo pedagógico y con lo decolonial; un caminar preguntando y preguntar caminando, aprendiendo, desaprendiendo, reaprendiendo, dando así lo que podemos ser —cuerpo, cuerpa y vida— a la praxis misma. Así, parto hacia mi primer punto, esto es, lo pedagógico y lo decolonial, preguntando y caminando con, y este énfasis en el con, es central para mí, porque no podemos hablar de esos temas sin pensar que siempre estamos haciéndolo con espacios de lucha, con personas, con pueblos, con comunidades, inclusive con estudiantes”.
Entonces contó cómo se acercó desde la práctica en las luchas y movimientos sociales a su teorización: “mi relación con lo pedagógico siempre ha sido más allá de la institución, del sistema llamado educación. De ahí mi identificación hasta hoy como intelectual militante; de ahí mi relación con procesos pedagógicos y prácticas de pedagogización, haciendo de la pedagogía un verbo, y no solamente un sustantivo. Procesos y prácticas de aprender a desaprender y reaprender siempre en aras de transformación”.
Catherine Walsh narró que fue en los años setenta en Estados Unidos, siendo estudiante de pregrado, cuando su militancia empezó a tomar forma y cuando ella y otras personas con las que se organizaba se preguntaron: “¿cómo analizar el sistema y sus tentáculos de poder, con qué herramientas y conocimientos? ¿Cómo enfrentar el racismo, sexismo y patriarcado sistémicos, sus estructuras e instituciones y los privilegios que construyen, incluyéndonos a nosotras, nosotros, nosotres mismos? ¿Qué y cómo leer, con quiénes y para qué?, es decir, ¿con qué posibilidades de praxis? Praxis entendida en el sentido que le dio Paulo Freire: de acción, reflexión, acción; y también en el sentido que le dio Frantz Fanon: como accionalidad, praxis que cruce las esferas políticas, sociales, epistémicas y existenciales, tejiendo conciencia, compromiso, pensamiento, conocimiento y responsabilidad política-ética”.
De acuerdo con Walsh, todo ello hizo que sintiera la necesidad “de vivir la realidad social, trabajé en colectivos, viví comunalmente, me dediqué a la agricultura orgánica y abrí una escuelita alternativa en un barrio multiracial urbano, organizado como cooperativa y con un enfoque antiracista y antisexista. Ahí, las niñas y los niños me enseñaron mucho sobre su análisis y crítica del mundo. Juntos preguntábamos y buscábamos cómo cambiar la vida concreta local. Nuestra pedagogía fue esa, de co-preguntar, de co-analizar, de co-buscar, de co-crear y de co-caminar”.
Con el tiempo, Catherine Walsh se fue a trabajar a Quito, Ecuador, donde “la experiencia, hace cuarenta y ocho años, me enseñó y abrió mis ojos sobre cosas que nunca vi en Estados Unidos: las historias y las luchas históricas, lingüísticas, sociales, culturales con relación al poder colonial e imperial. De modo que mi introducción a lo decolonial, a la descolonización no fue por medio de textos, no fue por medio de la teoría, sino por medio de enseñanzas que me dieron comunidades, activistas e intelectuales puertorriqueñas”.
Después, recordó el tiempo en el que conoció y trabajó al lado de Paulo Freire, referente de la pedagogía popular y de la liberación en América Latina: “fueron los tres años que pasé junto a él co-enseñando en seminarios de la universidad, la misma en la que estudié y en donde luego me quedé como profesora haciendo talleres en un programa de educación popular en la comunidad puertorriqueña y latina, pasando largas tardes conversando con él y con su primera esposa Elsa. Esos fueron los momentos en los que empecé a comprender la noción de pedagogía de forma política, lo pedagógico”.
Más adelante, decide irse a vivir a Ecuador en los años noventa, otro tiempo de movilizaciones indígenas. Ahí, conoció y aprendió del líder histórico Luis Macas, quien “me enseñó que la lucha de los pueblos indígenas es de descolonización, al confrontar lo que él llamó el problema de la tara colonial, al resistir y, a la vez, al luchar para contribuir a la construcción de condiciones y posibilidades decoloniales, es decir, no simplemente luchar en contra, sino luchar para construir algo muy distinto. Es la resistencia que camina, acciones no solamente defensivas, no solo en contra —o reactivas—, sino más bien constructivas de la creación, construcción y mantenimiento continuos de otras formas de pensar, de saber, de sentir, de vivir, lo que hoy ampliamente llaman el ‘buen vivir’ o, más bien, la sumak kawsay”.
Por último, Catherine Walsh abordó el tema sobre “los cómos o el cómo y el para qué de la descolonización, particularmente en estos tiempos. Los cómo construir, los cómo reconstruir y sostener posibilidades, procesos y prácticas otras decoloniales; de cómo pensar con, al lado de y desde luchas, conocimientos y maneras distintas de pensar, de saber, de vivir, de ser siendo. Las preguntas por los cómos siempre presentes y emergentes, preguntas que caminan hacia otras que están relacionadas: con quién, con quiénes pensar, desde dónde y para qué. Son esas preguntas por los cómos las que me han hecho regresar a la pedagogía, a las pedagogías, no como punto de partida, sino en este necesario entretejer de los cómos pedagógicos decoloniales”.
Para ver y escuchar completa la sesión abierta del Seminario de Estudios para la Descolonización de México, con el tema “Lo pedagógico y lo decolonial”, a cargo de Catherine Walsh, consultar en: https://www.youtube.com/watch?v=wIBW41M8U9I
Itzá Eudave Eusebio
23 de septiembre de 2025
Para hablar “De la conquista y colonización, a la República y la colonialidad en Chile”, la Cátedra Extraordinaria Rubén Bonifaz Nuño y el Seminario de Estudios para la Descolonización de México, del Instituto de Investigaciones Filológicas, invitaron a Luz Martínez Canabal —catedrática de la Universidad de Chile— a dialogar al respecto, en el marco del ciclo “Descolonización ¿para qué?, ¿cómo?, y su impacto en distintas áreas del conocimiento”.
Al dar un contexto de su presentación, Luz Martínez Canabal mencionó que su análisis sobre la colonialidad en Latinoamérica lo realiza “en la emergencia del presente, en la doble acepción de esta palabra: emergencia como acción o efecto de emerger de una temporalidad y como suceso, accidente y/o catástrofe que sobreviene súbitamente en el acontecer”. Y aclaró que esa emergencia del presente “es el cambio climático que amenaza la vida natural y social tal y como la conocemos hasta ahora en la Tierra y en nuestros países latinoamericanos. Por esto —dijo— voy a comenzar por establecer dos conceptos sobre los cuales se levanta toda mi exposición sobre la colonialidad en Chile”. A continuación, indicó que “en el examen de los cambios climáticos que está padeciendo el planeta Tierra, sin duda el concepto antropoceno dialoga con el de capitaloceno, y en ese diálogo ambos establecen su especificidad”.
En ese sentido, explicó que la idea de antropoceno refiere “al modelamiento geológico efectuado por la humanidad sobre todos los órdenes de lo viviente”, y “capitaloceno, por su parte, expone lo mismo, pero con especial relevancia de la agencia radical del sistema económico capitalista en todas las transformaciones geológicas y ecosistémicas implicadas en el cambio climático”. Luz Martínez señaló que estas dos conceptualizaciones “tienen en común y en su base un mismo proyecto conquistador-colonizador de las naturalezas y los recursos naturales y humanos de otros continentes por parte de Europa para su beneficio. Antropoceno y capitaloceno se presentan, entonces, como dos momentos o fases de la expansión colonial europea sobre el mundo”.
En este contexto, la investigadora mencionó que usa el concepto de colonialoceno porque “permite observar e identificar las agencias transcoloniales de larga duración y los agentes transcoloniales que han anclado y naturalizado el extractivismo, y que buscan seguir haciéndolo en lo que hoy se está implementando como colonialismo energético. Nos interesa insistir en ciertas metamorfosis en cuanto pensamos que la fase actual de la modernidad está experimentando una de ellas, así como la colonialidad se está metamorfoseando y, en ese proceso, está remodelando el colonialoceno en Latinoamérica y en Chile”.
De acuerdo con Luz Martínez Canabal, esta crisis inició en 1492, y aclaró: “con esto queremos asentar que antes de que apareciera el antropoceno y el capitaloceno se estableció el colonialoceno, y que esta es la piedra fundante y la columna vertebral de los anteriores”. Asimismo, explicó el proceso de colonialidad desde los primeros trazos de los mapas que marcaron los nuevos límites coloniales, donde “vemos que las Indias aparecen como naturaleza despojada de cualquier manifestación civilizatoria: árboles, animales y pájaros la pueblan sin más; mientras que Europa es representada con todos los atributos de la civilización: castillos, banderas, escudos, seres humanos, es decir, reinos, cultura, civilización cristiano-europea”.
La investigadora expresó su interés en “reflexionar sobre el inicio y desarrollo del colonialoceno en el territorio y naturaleza chilenos, especialmente en la zona de Magallanes, en la cual comenzó la mundialización-globalización en 1520 y donde se está desplegando ahora mismo el colonialismo de matriz energética que hará posible la continuidad del norte global y su supremacía”. Y destacó la necesidad de establecer algunos datos históricos, pues “ayudan a visualizar la nacionalización del colonialoceno y entender su proyección neocolonial acentuada en el siglo XX por el neoliberalismo global en Chile, neoliberalismo operado por los llamados Chicago Boys en la dictadura de Augusto Pinochet, entre 1973 y 1990”.
Posteriormente, Martínez Canabal comentó que “en Chile la colonización nacional comienza con la Ley de Colonización de Terrenos Baldíos promulgada en 1845, que otorgó al presidente de la República la facultad de entregar tierras fiscales a colonos nacionales y extranjeros con el propósito de incentivar el poblamiento del sur del país, especialmente en las zonas situadas más allá del río Biobío”. Así, “en 1893 se creó en Chile el Ministerio de Tierras y Colonización, cuya misión exclusiva fue diseñar, administrar y dirigir el proceso de colonización estatal”.
En este sentido, explicó: “lo que me interesa señalar es que, en Chile, el Estado ha canalizado la colonización europea occidental y esto ha ido en desmedro del mundo indígena y de una naturaleza habitada bajo las lógicas distintas a las de la explotación mercantilista y capitalista”. Asimismo, precisó que “la canalización por parte del Estado de los procesos de explotación colonial de la naturaleza chilena tiene una interrupción brevísima en el gobierno socialista de Salvador Allende, con la nacionalización del cobre en 1971”.
Tras lo expuesto, Luz Martínez Canabal dijo que, “en consecuencia, cuando se habla de la explotación y exportación del cobre chileno, el litio y las tierras raras tan necesarias hoy, o cuando se habla de la exportación de energías limpias en el estrecho de Magallanes, debe entenderse que los dueños exportadores comercializadores de las materias primas que hacen posible la matriz energética del futuro inmediato son capitales del norte global y que los beneficiarios de esa explotación son las sociedades del primer mundo, europeas o asiáticas; de tal manera que estamos ante un déjà vu del cronotopo colonial de la modernidad y de la agencia transcolonial que garantiza la continuidad del colonialoceno”.
Para ver la sesión completa “De la conquista y colonización, a la República y la colonialidad en Chile”, impartida por Luz Martínez Canabal, consultar en IIFL Streaming: https://www.youtube.com/watch?v=40TOEaOoJn0.
Itzá Eudave Eusebio
21 de agosto de 2025
En el marco de la Cátedra Extraordinaria Rubén Bonifaz Nuño, el Seminario de Estudios para la Descolonización de México del Instituto de Investigaciones Filológicas (IIFL) realizó una sesión más del ciclo “Descolonización: ¿para qué?, ¿cómo?, y su impacto en distintas áreas del conocimiento”; en esta ocasión, José Pantoja, profesor-investigador de tiempo completo de la Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH), impartió una conferencia sobre su libro La colonización del pasado: el imaginario occidental en las crónicas de Alvarado Tezozómoc (Colofón, 2017).
El académico explicó que este trabajo fue producto de varios años de reflexión en torno al análisis de la lectura de las crónicas del siglo XVI, labor que lo ha llevado a pensar en “esta relación colonial o en este peso del colonialismo en medio de una crisis del nacionalismo, de la identidad nacional, que ocurrió más o menos en el último tercio del siglo XX”. En su estudio, Pantoja siguió el marco trazado por Guy Rozat Dupeyron (INAH-Veracruz), con respecto a “que el pasado fue colonizado, es decir, que el pasado prehispánico fue amoldado a un conjunto de necesidades teóricas, teológicas, ideológicas y políticas”; y agregó que “ese pasado fue asimilado por la historiografía nacional, en otras palabras, dijo que “esa construcción, que ocurrió en el siglo XVI a través de los textos coloniales, luego fue incorporada a la historia nacional”.
En ese sentido, el investigador y profesor de la ENAH se planteó: “¿en qué medida esos textos coloniales pueden ser una fuente para el pasado prehispánico?; ¿en qué medida estos constructores de historias y de relatos en el siglo XVI pueden romper su propia estructura mental y cultural, y acercarse al otro?; ¿en qué medida ellos pueden, efectivamente, romper esta proyección que tienen de su propia cultura, de su propia tradición?”. De acuerdo con Pantoja, en los textos y en los documentos de la época colonial se observa que lo que “los europeos quieren es cambiar las cosas, en particular, el cambio que les interesa es que la gente se cristianice, es decir, que adopte una religión sin importar la que tenía antes, que tenga una nueva religión, que es la católica, y que implica una nueva forma de vida”.
Al reflexionar sobre el impacto de las crónicas coloniales, mencionó que, “al historiador del siglo XXI —a nosotros— nos resuelven un asunto existencial, porque, si no estuvieran esos relatos, tendríamos una ausencia, no podríamos hablar, por ejemplo, de las genealogías”. Asimismo, remarcó cómo es que las narraciones de la conquista “se parecen a las crónicas hispanas medievales, con la misma estructura de historias monárquicas”; por ello, “al trabajar con los textos, uno puede encontrar que el cristianismo no desaparece nunca del texto, porque toda la historia está ordenada con respecto a esto”.
Sobre la manera en que se perciben los propios cronistas indígenas en vías de colonización, puso como ejemplo la Crónica mexicáyotl de Alvarado Tezozómoc, en la que “se va diciendo: que quede este testimonio de que nosotros fuimos de los primeros bautizados, de que nosotros nos hemos encargado de propagar la fe, que quede como herencia para nuestros hijos —no la memoria prehispánica, sino el acto de convertirse—. Así empieza la Crónica mexicáyotl, y la estructura va en esa secuencia, todo va construyéndose de esa forma, en un esquema de historia cristiana universal que permite ir rellenando y construyendo en ese molde”.
El investigador detalló que en esa construcción de la historia, la conquista ya se esperaba, “porque ya estaba anunciada la llegada de la verdadera fe, de la reconciliación de los pueblos, de la unificación de la humanidad y del cumplimiento del plan divino. De modo que ahí ya es más fácil introducir las genealogías” por parte de los cronistas indígenas. Asimismo, respecto a la Crónica mexicáyotl, Pantoja comentó que se “puede identificar claramente que está estructurada como una crónica clásica medieval”, que habla de monarcas y genealogías con base en esos moldes, pues “en la crónica mexicana se alude a atributos que corresponden a la nobleza europea”; e indicó que, en su opinión, el modelo de dicha crónica está “siguiendo un género interesante: las sagas germánicas, lo cual no sería extraño, porque en esa idea de los españoles de remitir su origen a los godos, las sagas godas germánicas están repitiéndose, conservándose”. Pero, entonces, continuó el investigador, “¿qué es lo que están haciendo todos los cronistas?, pues tomar estas sagas y estos textos europeos e ir llenando la historia; ¿y cuál es la variante?, pues ponerles nombres nativos, y eso pertenece a la retórica vernácula utilizada por los franciscanos”.
De acuerdo con lo anterior, expresó que resulta necesario releer el pasado, ya que, al imponerse un solo discurso sostenido en la “versión hispana del siglo XVI como historia nacional, ahí hay colonialismo, y eso es lo que tenemos que enfrentar, nos pone el reto de pensar en qué tipo de historia podemos reconstruir, así como en qué medida esa historia sí nos corresponde o en qué medida no, pero ese es otro debate político-ideológico”.
Para ver la sesión completa del Seminario de Estudios para la Descolonización de México, con el tema La colonización del pasado: el imaginario occidental en las crónicas de Alvarado Tezozómoc, consultar en IIFL Streaming: https://www.youtube.com/watch?v=enrgfOLrhjw&t=15s.
Itzá Eudave Eusebio
19 de mayo de 2025
En el marco de las sesiones abiertas del ciclo titulado “Descolonización: ¿para qué?, ¿cómo?, y su impacto en distintas áreas del conocimiento”, el Instituto de Investigaciones Filológicas, la Cátedra Extraordinaria Rubén Bonifaz Nuño y el Seminario de Estudios para la Descolonización de México organizaron la presentación del tema “No hay antinegritud sin blanquitud: hacia una genealogía del blanqueamiento como método de gestión racial en el Imperio portugués”, con la participación de Patrícia Martins Marcos de la Universidad de Oklahoma.
La conferencista comenzó con una explicación sobre el contexto del Imperio portugués, que tuvo una extensión cronológica que va de 1415 a 1999, y señaló los espacios particulares en los que centra su investigación: Portugal, Amazonia brasileña, Minas Gerais, Angola y Cabo Verde. Asimismo, mencionó que para pensar el imperialismo portugués se debe tener presente “que las élites imperiales miraron la diversidad racial con mucho pragmatismo, y la manera como gestionaron la diversidad de este imperio fue de una forma muy utilitaria, porque el poder es muy pragmático y el Imperio portugués nos muestra este hecho constantemente”.
Aclaró que en su proyecto se centra “en puntos de vista ideológicos y en el imaginario de las élites, concretamente en las ideas sobre la raza, la limpieza de sangre, la reproducción, la herencia, el racismo y la autoridad patriarcal, y cómo todos están juntos en esta mezcla que son las jerarquías humanas. Eso no quiere decir que mi análisis no piense o no incluya la agencia indígena o la agencia negra, sin embargo, lo que me interesa —como historiadora y en este proyecto en particular— es recuperar una cierta antropología del poder, es decir, pensar y analizar sus modos de funcionamiento y sus ideologías, en especial la plasticidad de estas últimas”.
Patrícia Martins refirió que le “interesa reconstruir cómo se expandió la categoría blanco a lo largo del tiempo en el contexto del Atlántico —de forma puntual, estratégica y muy pragmática— para sostener o expandir los proyectos coloniales portugueses. Lo que argumento es que la flexibilidad del blanco, con la inclusión gradual de poblaciones que —hasta el momento que estudio— estaban excluidas de su ámbito, condujo al uso del negro como símbolo fijo de la esclavitud, y que, a lo largo del tiempo, al final del siglo xvii —que es cuando mi proyecto termina—, lo que vemos es que, en ese momento, solo el esclavo negro es el negro del imperio”.
Asimismo, la investigadora de la Universidad de Oklahoma explicó que “estudiar el poder no significa creer en la grandiosidad de sus afirmaciones, ni tampoco creer en su interpretación de la realidad, más bien lo que siempre leo es su fracaso sistemático: todas las formas en que sus ambiciones e ideales más fantásticos siempre fracasan. En mi opinión, esta condición de fracasar es también la condición del poder y sus ideales, de su estado natural: perseguir una realidad que solo existe en su imaginación y que, debido a esta naturaleza idealizada, está en constante lucha contra lo real y contra lo que es posible transformar, tanto en el lugar, ahora reclamado como posesión, como en las personas que lo habitan”.
Martins Marcos señaló que “desde esta perspectiva del fracaso o de la búsqueda de una realidad que no existe y que difícilmente puede realizarse es que debemos entender el poder y la violencia coloniales, así como sus procesos de racialización”. Y añadió que “el colonialismo llega con esta ambición de concretizar ideales totalmente abstractos y universalizantes, ideas que carecen de especificidad y que prescinden del contexto”. Es desde ahí “donde debemos entender el imperialismo que siempre fracasa y que, por ese fracaso, siempre puede ser más violento”.
Asimismo, la estudiosa destacó tres hechos: el primero es que “ningún imperio esclavizó a tanta gente, durante tanto tiempo, como el portugués”; el segundo, que “Portugal fue el primer y último imperio colonial en África”; y el tercero, que “Portugal cambió la naturaleza de la esclavitud conocida hasta el Mediterráneo medieval, dando lugar a la realidad que hoy llamamos comercio transatlántico”. Tal presencia generó “transformaciones fundamentales en la naturaleza de la esclavitud, que pasó de ser un estatus contingente transitorio a convertirse en una condición perpetua, hereditaria y abiertamente racializada, lo cual estructuró en particular las relaciones raciales en el Atlántico, permitiendo no solo la transformación de las personas en propiedad, sino también la idea de la transmisión hereditaria del estatus del esclavo a lo largo de varias generaciones, una transmisión explícitamente racial realizada desde el vientre materno”.
De acuerdo con Martins Marcos, la introducción de los estatutos de limpieza de sangre en Portugal fue el primer proyecto de blanqueamiento de su historia imperial, “en este sentido, se trata de una realidad que también es científica y que forma parte de la constitución del colonialismo”. Asimismo, indicó que, en especial, “el encuadramiento de la Amazonia como lugar de abundante producción agrícola marcó también, de manera explícita, la jerarquía política y racial de Portugal y sus colonias”; por lo tanto, “Brasil sería inferior por ser agrícola, y Portugal sería la metrópolis: el sitio donde se transforman las materias primas agrícolas en materias industriales”. Y añadió: “Hay aquí muchas cosas en que pensar con la idea de desarrollo; en otras palabras, el proyecto de civilización es una idea fundamental para la blancura y el blanqueamiento en el contexto del imperialismo portugués”.
Para ver la sesión completa titulada “No hay antinegritud sin blanquitud: hacia una genealogía del blanqueamiento como método de gestión racial en el Imperio portugués”, impartida por Patrícia Martins Marcos, consultar en IIFL Streaming: https://www.youtube.com/watch?v=ZXFFP6AT4oU.
Itzá Eudave Eusebio
30 de abril de 2025
En el marco de la Cátedra Extraordinaria Rubén Bonifaz Nuño, el Instituto de Investigaciones Filológicas (IIFL) y el Seminario de Estudios para la Descolonización de México realizaron una sesión abierta como parte del ciclo titulado “Descolonización: ¿para qué?, ¿cómo?, y su impacto en distintas áreas del conocimiento”, con el tema “Aspectos teóricos y filosóficos para la descolonización”, a cargo de los investigadores José Gandarilla Salgado y María Haydeé García Bravo, ambos del Centro de Investigaciones Interdisciplinarias en Ciencias y Humanidades (ceiich) de la unam.
Desde una perspectiva de índole interdisciplinaria, José Gandarilla mencionó que Frantz Fanon es un autor que sigue generando numerosas reflexiones y trabajos de investigación sobre su itinerario, trayecto y aportación. Por tal motivo, decidió realizar una revisión de algunas obras que abordan el pensamiento y accionar de Fanon: “una es la biografía reciente de Adam Shatz, La clínica rebelde. Las vidas revolucionarias de Frantz Fanon , con un enfoque en el que se presenta a este pensador como una figura con una aportación significativa al proceso del rompimiento de la situación colonial; además, se habla de las dificultades que, como revolucionario, enfrentó en dicho contexto”.
Después, comentó una obra de John Edgar Wideman —escritor afroestadounidense— que lleva por título el nombre de este pensador: Fanon . Indicó que “se trata de una versión novelada que va cruzando el tema significativo del libro con la visión de Wideman sobre Fanon”. Asimismo, reseñó otra obra referente al trabajo de Fanon, encargada a Tommaso Sgarro y publicada en la colección Rostros de la editorial Herder, “en la que se ocupa brevemente de la obra del autor martiniqués en un registro más bien filosófico”. En ese sentido, Gandarilla Salgado refirió que, al compartir la lectura de estos trabajos, intenta “elaborar una nueva incursión en el pensamiento, el itinerario y la vida de Fanon, quien encarnó, en el marco del proceso de descolonización de la mitad del siglo xx, una de las intervenciones más fructíferas, heroicas, en medio de una visión internacionalista, puesto que se comportó como una persona de una humanidad sobrecogedora”.
El investigador del ceiich detalló que, “en el año de 1944, en el contexto de la Segunda Guerra Mundial, de la imposición de la incursión nazi fascista desde Alemania hacia el resto de Europa, Fanon decide ir a pelear por Francia, por el ejército francés, dado que él pensaba que ahí se estaba defendiendo la libertad; sin embargo, encuentra una recepción muy reacia hacia su persona”. Y es así —explica Gandarilla Salgado— como “se descubre en la lógica de un individuo perteneciente a las colonias de ese país. Un par de años después comenzará a estudiar lo que, posteriormente, será la base de sus estudios como médico psiquiatra con cierta inclinación a la psicología clínica”.
Al respecto, el investigador aclaró que Fanon “intenta estudiar primero en París, pero no encuentra buena acogida, por lo que se va a Lyon, donde conocerá el pensamiento de Merleau-Ponty y trabajará al amparo de su visión fenomenológica. En ese aspecto, Fanon forma parte de un movimiento que impacta a la tradición de la fenomenología, porque esa tradición, dentro de la filosofía, está experimentando una especie de movimiento desde el centro hacia las periferias”. El resultado de aquellos estudios será “el trabajo publicado en 1952, Piel negra, máscaras blancas, en el que se puede observar una cierta simultaneidad con otros pensadores que están desarrollando un movimiento de ese tipo”.
“Fanon se permite una incursión con toda seriedad en el terreno de lo más granado del pensamiento que le toca conocer, en este caso, de la filosofía y la fenomenología francesas; más tarde, desarrollará sus trabajos de psicología clínica en el norte de África, donde atenderá, justamente, a la gente impactada por las cuestiones de la violencia y de la guerra, tanto del lado del colonizador francés como del lado de los insurrectos magrebíes que peleaban por la independencia de Argelia”. De acuerdo con José Gandarilla, Frantz Fanon es un personaje que se compromete, en el sentido de la de la doble significación de la palabra compromiso: “en el sentido de comprometerse con la causa y con el proceso de la descolonización, combatiendo ahora a la nación a la que había intentado sumarse en el marco de la guerra anterior” .
Asimismo, el investigador sostuvo que Fanon puede colocarse dentro de una tríada “que da cuenta del anticolonialismo”, con intelectuales de los que recibió cierta influencia, ellos son: “Aimé Césaire y Édouard Glissant. Esa genial trilogía de martiniqueses produce una formulación con impacto en el ámbito discursivo, poético, literario, filosófico, que hace eslabón con una lógica muy común en el marco de la discusión generada desde el Caribe o desde las Antillas, desde lo que sería el humanismo del Atlántico negro”.
Por su parte, María Haydeé García Bravo enlazó lo expuesto anteriormente y señaló que hay una conexión entre el pensamiento de Frantz Fanon y Aníbal Quijano, pero advirtió que, por lo general, “achacan a Fanon solo una perspectiva experiencial fenomenológica, y a Quijano, un sentido más estructural y no corporal, experiencial; pero considero que ambos hacen justamente un equilibrio entre estas dos grandes perspectivas”.
Después, la investigadora refirió que Aníbal Quijano “hace un anudamiento multidimensional entre cuerpo-corporalidad, lenguaje y deseo”. Asimismo, indicó que Fanon realiza un análisis del “bucle colonial, en el que se captura la vivencia y ser de las personas negras entre los arquetipos y los estereotipos: el arquetipo como un modelo que invariablemente se reproduce y en el que hay una fijación en un pasado inamovible, y el estereotipo como una tipologización casi taxonómica basada en una pretendida legitimidad científica”, de modo que “todas las personas negras son ejemplares de ese tipo, lo cual produce una exotización y, muchas veces, una bestialización, en donde hay una gama de acciones que contienen al negro, pero que tienen un desideratum blanco de lo que puede y debe hacer”.
Posteriormente, comentó que Quijano nació en Yanama, en la provincia de Yungay (Perú), un territorio muy andino, lo cual es “relevante en el sentido de esa beta andina de Quijano que se ve en una perspectiva del planteamiento que va a llevar a cabo, es decir, de eso que, desde las epistemologías feministas y otros espacios, se ha llamado el lugar de enunciación”. García Bravo también mencionó que se habla poco de la relación entre Aníbal Quijano y Pablo González Casanova: “es importante hacer notar que don Pablo, siendo director de la Escuela de Ciencias Políticas y Sociales y del Instituto de Investigaciones Sociales, invita a Quijano a escribir en un libro sobre América Latina en los años treinta, junto con otros autores muy relevantes, y es ahí, en esa publicación de 1977, donde Quijano ya empieza a plantear el análisis que le interesará después sobre la categoría de “colonialidad del poder”.
Además, destacó que Quijano plantea cuestiones relevantes: “una de ellas, el concepto de totalidad para hablar de interdisciplina. Otra tiene que ver con que en otras culturas es fundamental el hacer alusión a las contradicciones, a la heterogeneidad y a la diversidad, y eso lo ha perdido la epistemología occidental por su reduccionismo”. Y agregó que algo esencial para Quijano —que en su opinión tendrá una conexión muy importante con Fanon— “son las expresiones artísticas o manifestaciones culturales muy amplias de nuestras sociedades, que también han sido subsumidas por la colonialidad del poder”.
De acuerdo con María Haydeé García Bravo, “es muy significativa su visión sobre la estética, porque él afirmaba que esta transformación del mundo tiene lugar primero como transfiguración estética. Es decir, hay que imaginarlo, y eso me parece una clave fundamental para la descolonización. Esta clave de lo estético va a ser fundamental para plantearnos utopías posibles. Entonces, ¿qué manifestaciones artísticas, literarias y de una estética más amplia se están dando o estamos generando colectivamente para poder plantearnos un verdadero proceso de descolonización? En ese sentido, considero que Rubén Bonifaz Nuño también hizo con su poesía una propuesta y una apuesta por esa descolonización desde la forma de plantear en el lenguaje, en la que el deseo, así como la corporalidad —la vivencia de ese tocar de la que hablaba Fanon— van a ser fundamentales”.
Para cerrar, la investigadora expresó: “me parece muy importante pensar que descolonizar tiene que ver con una posición antirracista, pues, en efecto, no estamos tratando de iniciar una guerra de razas, sino de parar una que, justamente, arrancó —como bien lo plantearon Quijano y otros— con la conquista y colonización de América Latina y el Caribe, y donde, por supuesto, las personas negras han sido o tratado de ser ubicadas en ese lugar, sobre todo las mujeres negras, en la escala más baja de esta pirámide que ha construido la colonización y cuyos ecos seguimos viviendo”. Frente a ello, Haydeé García Bravo puntualizó que, para Quijano, “el planteamiento es: tenemos que articularnos. No podemos dar una lucha solo en el plano epistemológico o conceptual, sino también en el político y corporal”.
Para ver y escuchar completa la sesión abierta del Seminario de Estudios para la Descolonización de México, con el tema “Aspectos teóricos y filosóficos para la descolonización”, consultar: https://www.youtube.com/watch?v=dy-bcFnmxuU .
Itzá Eudave Eusebio
14 de marzo de 2025
En el Instituto de Investigaciones Filológicas, la Cátedra Extraordinaria Rubén Bonifaz Nuño, a través del Seminario de Estudios para la Descolonización de México (SEDM), realizó la sesión abierta “La resistencia epistémica como descolonización. El caso de las escuelas alternativas en India”, tema de estudio de Devika Agrawal, candidata a doctora por la Escuela de Posgrado en Educación de la Universidad de Harvard, con la moderación de Wendy Phillips, investigadora del Centro de Estudios Clásicos.
En su presentación, Devika Agrawal explicó que “todos los espacios educativos tienen algo llamado currículum oculto, mediante el cual las escuelas de distintos niveles socio económicos, reproducen las relaciones fundamentales del capitalismo: las escuelas de clase trabajadora enseñan principalmente a seguir los pasos del procedimiento, por ejemplo, resolver un problema de matemáticas usando la fórmula sin comprender algo más profundo, como por qué funciona la fórmula. En contraste, las escuelas privadas fomentan una comprensión filosófica de conceptos, y ofrecen un amplio espacio para el liderazgo, el disenso. De este modo, las comunidades de la clase dominante tienen práctica en la manipulación de las reglas del sistema. Este campo de investigación también se llama el campo de reproducción ideológica, el cual busca las ideologías encubiertas que se normalizan en cada generación”.
De acuerdo con lo anterior, dijo que “la India es un caso de algo más profundo, es un ejemplo de reproducción epistémica. Mientras que la reproducción ideológica tiene que ver con las ideologías dominantes para dar sentido a la realidad, la reproducción epistémica tiene que ver con las convenciones dominantes de razonamiento para navegar nuestra realidad”. En ese sentido, Agrawal señaló que “la ideología trata de normalizar cosas como el racismo, el capitalismo, el nacionalismo hindú; la epistemología sobre la supremacía. Todos hemos sido afectados por este orden de cosas. En la India tenemos las ideologías del capitalismo y el consumismo, la supremacía del inglés, el racismo internalizado. El colonialismo es un proyecto profundamente epistémico”.
Al respecto, indicó que el colonizador juzgó y describió el pensamiento de la India “como una filosofía falsa, una pérdida total para la causa de la verdad. Entonces, la educación británica transmitió ciertas ideologías que existen en todas partes de la India, transmitió una obsesión por la racionalidad, y, además, una definición muy estrecha de racionalidad, excluyendo la importancia de la imaginación en las obras de arte y sobre todo el conocimiento espiritual”.
Esta política educativa no pasó desapercibida en la India, al principio del siglo xx, se vivió una gran efervescencia en la actividad política y filosófica, este movimiento se llama “el Renacimiento Indio”, por lo que una de las características que le dieron originen era el rechazo del mundo materialista, “fue una resurrección de la antigua filosofía india adaptada a la era moderna, nació de una mezcla entre Oriente y Occidente, una integración de ideas hacia el redespertar de la civilización india. Una pregunta que preocupaba a los filósofos de este periodo era ¿cuál es el genio de este país, cuál es el genio de la India, una pregunta epistémica sobre modos de conocimiento”.
Asimismo, Devika Agrawal habló acerca de la importancia de cuatro filósofos que sostuvieron este movimiento de Renacimiento en la India, entre ellos, Rabindranath Tagore, “que dijo que nuestra educación era demasiado científica, estéril, obligándonos a prestar ideas, en lugar de producirlas. Luego, Gandhi, que además de ser conocido por su carrera política, también fue un prolífico educador, fundó más de 500 escuelas basadas en la dignidad del trabajo, valorando el cuerpo por encima de la mente. Llamó a la educación colonial una supremacía de la mente”. Otra persona relevante para este movimiento fue Krishna murti, quien “fundó muchas escuelas en todo el mundo, basado en el argumento de que el verdadero aprendizaje comienza desde adentro, que la autoconsciencia psicológica debería ser una parte fundamental de cualquier sistema de educación”.
Al realizar su trabajo en dieciséis escuelas alternativas fundadas por estos personajes, Devika Agrawal se ha planteado una serie de preguntas al reflexionar: “si estos filósofos iniciaron escuelas basadas en la resistencia epistémica contra una visión estrecha de la realidad ¿Cómo lo hacen? ¿Cómo desafían la mente? ¿Cómo refinan la intuición?”. Sobre lo cual explicó que para ella “fue un descubrimiento sorprendente. Muchas escuelas me ponen en paz, conectada con la comunidad y con lo sagrado, teníamos que quitarnos los zapatos, tocar el suelo y sentir las materias primas en nuestra piel. Había pequeñas deidades de dioses de todas las religiones, y la gente colocaba flores frescas en cada mesa”.
El Renacimiento se sostiene en la integración de lo material y lo transcendental, lo cual se refleja también en la arquitectura de los espacios educativos, en donde “los arquitectos jugaron con las transiciones entre el interior y el exterior, para sentirse más conectados con la naturaleza, pero también para demostrar la metáfora del aprendizaje, sobre la realidad externa y la realidad interna”. Agrawal explicó que “en la actualidad la educación alternativa en la India tiene muchos problemas, las escuelas gandhianas han desaparecido en su mayoría o se han convertido en escuelas convencionales”, y agregó que “la globalización neoliberal impregna la conciencia del país, pero incluso con la desaparición de las pedagogías alternativas, la escuela puede resistir”. La sesión abierta del Seminario de Estudios para la Descolonización de México se puede consultar en: https://www.youtube.com/watch?v=5_drqHfPDV4
Itzá Eudave Eusebio
14 de marzo de 2025
En el marco del día Internacional de la lengua materna, el Instituto de Investigaciones Filológicas, y la Cátedra Extraordinaria Rubén Bonifaz Nuño, a través del Seminario de Estudios para la Descolonización de México, organizaron la sesión abierta con el tema “Revitalización y circulación de las lenguas indígenas”, que inició con las palabras de bienvenida de la directora del IIFL, Lilian Álvarez Arellano, quien recordó que esta fecha fue propuesta y votada por la UNESCO hace 20 años, y “algo que debemos saber como mexicanos, es que la persona que comenzó a hacer estas actividades de celebraciones internacionales fue Jaime Torres Bodet, con el Día del Libro, el Día del Árbol, y, con iniciativa de José Juan Tablada, el Día de los Derechos de Autor. Así, se ha ido construyendo un calendario que nos sirve para celebrar, como humanidad, nuestros logros culturales en conjunto”.
La primera presentación estuvo a cargo de Lucero Flores Nájera, investigadora del Seminario de Lenguas Indígenas, con el trabajo “Principios culturales de socialización infantil entre los nahuas de Tlaxcala”, quien explicó que “ya sabemos qué es lo que hace que una lengua se pierda, ahora hay que ver cuáles son los espacios en donde se conserva, para poder impulsar estrategias para que los niños continúen hablando la lengua. A eso me refiero con principios culturales, como estas estrategias que utilizan los padres y otros miembros de las familias para hacer que un niño llegue a ser parte de su comunidad”. Explicó que una forma de mantener el uso de la lengua en Tlaxcala se presenta cuando en los trabajos cotidianos, se incorpora a las niñas y niños. “Las madres comienzan a decirles el valor del trabajo, de lo que se tiene que hacer”, además de que en las comunidades “las etapas del desarrollo no están determinadas por lo biológico, sino más bien con las habilidades que ya pueda hacer el niño”.
Lucero Flores mencionó que otra forma de revitalizar la lengua la generan las mismas infancias con los más pequeños, ya que “las niñas los cargan y los incluyen dentro de los juegos, forman parte de las actividades de los más grandes”. Asimismo, explicó que la socialización bilingüe va a variar de acuerdo con el contexto y el lugar que ocupen las infancias en sus comunidades. Y señaló que “dentro del mismo grupo de pares de niños, la lengua puede seguir viva, en esos contextos de la escuela y otros, incluso en el hogar, cuando los niños, primos, sobrinos se juntan y están escuchando la lengua. Entonces se motivan a hablar, usan ambas lenguas, español y náhuatl”.
En esta sesión para reflexionar alrededor de la lengua materna, también se presentó Pilar Mandujano Jacobo, investigadora del Centro de Estudios Literarios, con el tema "Recuperación de la identidad y la memoria de la comunidad guerrerense en la literatura de Martín Tonalmeyotl", quien comentó que se acercó a la obra de este poeta a través del proyecto “Diccionario de escritores mexicanos, siglo xx”, y señaló que, en su escritura, Tonalmeyotl es “consciente de lo que puede producir el conocimiento de entornos externos a los de la montaña o aldea, advierte que dialogar con los hermanos de lengua y pueblos distintos, que luchan por construir a sus pueblos, por construirse a sí mismos como ciudadanos ilustres, inyecta alegría”.
Explicó que la esencia de lo que en su literatura será reiterativo y constante es la defensa de los pueblos originarios que cuidan a la naturaleza. Mandujano destacó que una cuestión importante en la poesía de Tonalmeyotl tiene que ver con “la exposición del entorno en que ha vivido y que le resulta apremiante revivirlo y denunciarlo”; y agregó que “estas denuncias y análisis provienen de la experiencia que ha vivido el país por siglos, pero él lo hace desde sus vivencias en el estado de Guerrero, de acuerdo con su poesía, ensayos, cuentos, crónicas y demás géneros trabajados. Le duele la comunidad guerrerense que ha sido severamente castigada por su constante protesta ante las injusticias que viven sus pueblos”.
A continuación, se escuchó la presentación “Desde su lengua materna a la mía, a través del español: traduciendo a Martín Tonalmeyotl” de Whitney DeVos, traductora y académica en literaturas de América (ITAM), quien contó: “leí la obra de Martín por primera vez en 2019, cuando un colega me pidió que escribiera una reseña del primer poemario del escritor Tlalkatsajtsilistle/Ritual de los olvidados . Durante el proceso de escribir la reseña, realicé algunas traducciones desde el español al inglés, para profundizar mi entendimiento de la obra tuve algunas preguntas y, por supuesto, Martín las contestó, empezando un proceso colaborativo entre nosotros que continúa hasta la fecha”.
Al analizar un poema que aborda el tema de la lengua materna, explicó que el autor “hace una fuerte defensa de la integridad de la lengua náhuatl, comienza: ‘cuentan que a mi lengua náhutal / le han cortado la cabeza, / amarrado los pies / y vendado los ojos’, esta imagen personifica al idioma, lo figura sujeto a una ejecución en el contexto del Estado de Guerrero, lleva a la mente la violencia del crimen organizado. El tema del desmembramiento en este poema y en todo el libro Ritual de los olvidados , se refiere no solo a la presencia de violencia física, sino a la fractura comunitaria implicada en la pérdida del lenguaje local”, al mismo tiempo, “la voz poética no acepta esta fragmentación como dada, y determinada a usar el lenguaje poético para mostrar lo contrario, reensambla el cuerpo del náhuatl, verso por verso. A través del poema, plantea una oposición entre la muerte y mutilación percibidas del idioma, y su verdadera fuerza y resistencia”.
De Vos explicó que en la obra de Tonalmeyotl “el proceso compositivo desafía de muchas maneras las nociones convencionales de autoría individual” y cita al poeta: “gran parte de lo que yo escribo es de lo que habla la gente. Yo escucho e interpreto lo que piensa mi comunidad”. Al respecto, la investigadora indicó que “Martín escucha e interpreta las voces de los demás, podemos ver cómo, desde el principio, su proceso de escribir implica una forma de traducción, es un eje fundamental para acercarnos a su obra. Durante su proceso de composición está transcribiendo las imágenes, las metáforas, los cuentos, la sabiduría de su comunidad y de otras comunidades, traduciendo todo esto en forma de un poema escrito, en habla cotidiana. Y luego, él traduce su propia obra que se publica en formato bilingüe. Es importante notar que esta traducción es bidireccional”.
De acuerdo con la estudiosa, “no hay una manera definitiva de traducir literatura y mucho menos poesía. En mi experiencia, cada texto es diferente y requiere su propio proceso de investigación, ya que cada obra se relaciona con un archivo intertextual, singular, con precursores e interlocutores distintos, con movimientos literarios diversos y tradiciones literarias específicas”. Y agregó que traducir a Tonalmeyotl, “me ha dado el gran regalo de convertirme en un tipo diferente de académica, en un tipo diferente de traductora, ha afinado y ha complicado mi relación con el inglés, mi lengua materna, ha profundizado mi relación con el español, mi segunda lengua, y a través de la cual conocí el náhuatl”.
Por su parte, Martín Tonalmeyotl, antes de dar lectura a su poesía, dijo que “escuchar lo que dicen de lo que yo hago, la verdad nunca me he pensado estar creando, quizá comunidad, quizá pensamiento, quizá una nueva palabra, nunca ha sido mi intención, siempre he trabajado con la comunidad, he tratado de ser colectivo, con los escritores, con la gente, con el pueblo, y la verdad es que me alegra saber que personas como Whitney, como la doctora Pilar, puedan mirar más allá de lo que yo pueda mirar, y coincidimos”.
Y agregó, “allá de donde soy, el camino más cercano es ser campesino, el otro ser migrante, el otro ser comerciante, el otro ser sicario, y hasta ahí se acaban las opciones. Digo que estudiar es otra opción, el arte es otra opción, la ciencia es otra opción, pero si nosotros no llevamos esta palabra a las comunidades, a la gente, entonces se quedan con las opciones que de por sí ya tienen: violencia, discriminación, marginación. Sin embargo, están estas otras opciones: hacer arte, desde la pintura, la música, la literatura. No nos da riqueza económica, pero sí nos da una riqueza cultural que uno no se lo imagina. Entonces muy agradecido con la invitación, muy contento de estar en esta casa de estudios tan importante”.
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Nonauatlajtol
Kitouaj kampa notlajtol nauatl yokechtejkek, yokikxisalojkek niman yokixtlapachojkej. Najua uan niualeua Atsakualoyan, niteititis kampa xmelauak. Yajua kipiya itsontekotsin, ikxiuan makajtokej niman melauak tlacha uejka. Nahua nikmastika kampa notlajtol nejneme, kampa xtsasalijtokej imauan niman iyoltsin, sa tsikuintok ken se aokokapostsintle. |
Mi lengua náhuatl
Cuentan que a mi lengua náhuatl le han cortado la cabeza, amarrado los pies y vendado los ojos. Yo, un hombre de Atzacoaloya, mostraré lo contrario, ella tiene cabeza, goza de pies ligeros y una vista inalcanzable. Estoy seguro que camina, que posee brazos libres y que su alma palpita como el corazón de un encinal. |
Martín Tonalmeyotl, Tlalkatsajtsilistle/Ritual de los olvidados,México, Jaguar Ediciones, 2016.
Para escuchar la sesión completa en torno a la “Revitalización y circulación de las lenguas indígenas”, así como la lectura de la poesía de Martín Tonalmeyotl, consultar en: https://www.youtube.com/watch?v=JGvgUi49Zt4&t=137s.
Itzá Eudave Eusebio
15 de noviembre de 2024
La Coordinación de Humanidades, el Instituto de Investigaciones Filológicas y la Cátedra Extraordinaria Rubén Bonifaz Nuño organizan cada año la entrega del Premio Internacional Rubén Bonifaz Nuño para reconocer los estudios destacados en los temas que el insigne universitario trabajaba en los ámbitos de la traducción, la poesía y los estudios del México antiguo. Este año correspondió premiar los estudios de iconografía y pensamiento de los pueblos originarios de Mesoamérica y la galardonada fue Martha Ilia Nájera Coronado.
En las palabras de apertura, la directora del Instituto de Investigaciones Filológicas, Lilian Álvarez Arellano, mencionó que “podemos ver, en los tres ámbitos del premio, un esquema del plan de trabajo que proyectó para el Instituto de Investigaciones Filológicas su fundador: el estudio de las lenguas y las literaturas como vía de acceso al espíritu humano, la traducción como manera de apropiación del conocimiento, la aplicación de los métodos de la filología al estudio de lo nuestro, desde sus particularidades, y en relación con las creaciones culturales de la humanidad”.
Recordó que la filología clásica se basa en la palabra, por lo que Bonifaz Nuño, “movido por la necesidad de innovar las metodologías para estudiar lo nuestro, se volcó en el análisis del sistema de signos y símbolos que configuran un todo coherente, como lenguaje visual”, y agregó que, en 1980, “escribió Imagen de Tláloc, obra en la que presentó una hipótesis iconográfica y textual sobre el sentido de este lenguaje en tres pueblos antiguos de México: los olmecas, los zapotecas y los nahuas”.
Bajo esta línea de interpretación, Bonifaz Nuño fue invitado a describir e interpretar los hallazgos del Templo Mayor y a acompañar con sus textos las excavaciones. De acuerdo con Álvarez Arellano, “sus interpretaciones fueron avaladas, publicadas y difundidas por el INAH, el Colegio Nacional y los institutos de Investigaciones Filológicas, Históricas y Estéticas de la UNAM. En estos trabajos encontramos la perfección y precisión expresiva del poeta, el análisis del filólogo que traduce de un lenguaje visual a otro escrito y que lleva al lector a comprender los antiguos vestigios como obra del espíritu humano”.
En su momento, a nombre del jurado asignado para la entrega de este galardón, el investigador emérito del IIFL, Mario Humberto Ruz Sosa, recapituló y explicó el impacto de la obra de la académica distinguida en esta ocasión, Martha Ilia Nájera Coronado, de quien señaló que, “al tener como principales líneas de trabajo la historia, la religión y el arte plástico de los mayas, el jurado apreció también la transmisión de tales saberes a través de la difusión y de la docencia”.
Asimismo, expresó que “si se pretendieran esbozar al menos algunos de los varios tópicos que ella ha abordado, en especial en las esferas del mito y el ritual, tendría uno que intentar moverse al ritmo de los dioses y seres del viento entre los pasados mayas o aventurarse a descender desde los cielos que habitan esos mismos seres en torno a un palo volador. Menos arriesgado y más placentero resultaría desplazarse entre las ramas de los cacaotales, bajo la figura de un mono, para ayudar a configurar un mito, como el que se asoma en los relieves del grupo de la serie inicial de Chichén Itzá o en los espléndidos murales del virreinato en el convento de Malinalco; y, animado por la teobromina del cacao y del chocolate, entonar alguno de los cantos que aloja el libro de Los cantares de Dzitlbalché , e introducirse por ahí a los universos coreográficos y sonoros mayas en los que ha incursionado la hoy galardonada”.
Por su parte, el coordinador de Humanidades, Miguel Armando López Leyva, señaló: “a nombre del rector de nuestra Universidad, Leonardo Lomelí Vanegas, le extiendo una cálida felicitación y reconozco la valía de su obra”; y agregó que, “como suele ocurrir, un premio reconoce trayectorias y obras de personas, y con el paso del tiempo los premiados van forjando el prestigio del propio premio. Hoy, gracias a los trabajos de la doctora Nájera Coronado, hemos podido acercarnos a la iconografía maya y a sus contenidos ideológicos: su religión, cosmogonía, cosmología, rituales y significados simbólicos. Pero, además de su obra, nuestra premiada es, como Bonifaz Nuño, una universitaria ejemplar, de cepa. Dada su trayectoria y obra, no nos extraña que sea investigadora del Centro de Estudios Mayas”.
En su momento, la ganadora del Premio Internacional Rubén Bonifaz Nuño a los estudios de iconografía y pensamiento de los pueblos originarios de Mesoamérica, Martha Ilia Nájera Coronado, dijo: “estoy profundamente emocionada al recibir este reconocimiento, que lleva el nombre de unos de los investigadores más distinguidos de nuestra Universidad, hombre polifacético, sabio, inteligente, generoso, sensible, de memoria asombrosa, bromista, sonriente y siempre cortés”.
Explicó que, como estudioso de arte, Bonifaz Nuño “contribuyó a revalorar las raíces indígenas”; por ello, dijo, “hoy me he propuesto recordar su aportación al pensamiento y al estudio de la iconografía mesoamericana. El distinguir la labor de los estudios iconográficos y del pensamiento de los antiguos pobladores originarios de Mesoamérica del doctor Bonifaz es, a la vez, un tributo a su rica herencia cultural y simbólica que hoy día continúa viva. El maestro Bonifaz fue el primero que puso énfasis en el concepto de descolonización, gran parte de su mirada develó un universo de profunda significación religiosa, donde enfatizó la valoración del hombre y su sitio central en el universo; por ello, en sus textos y análisis, destacó siempre la idea de los mitos cosmogónicos, de los dioses y de diferentes rituales”.
Asimismo, la galardonada rememoró que hace 51 años, “cuando el Centro de Estudios Mayas pasó, junto con el de Estudios Clásicos, Literarios y Lingüística Hispánica, a formar parte del IIFL, las inquietudes descolonizadoras del doctor Bonifaz se tradujeron en uno de los proyectos académicos más importantes de la Universidad. Nuestro instituto fue el primero en incorporar los estudios mayas al mismo nivel del mundo clásico, latino o hispano. Así, se reconocía la relevancia de este grupo indígena como una de las civilizaciones más destacadas en la historia cultural”.
Al recibir el reconocimiento a su trayectoria y obra, Nájera Coronado expresó: “me siento muy honrada con esta referencia a mi trayectoria académica, la cual ya ha concluido; mi querida Universidad y el Instituto de Investigaciones Filológicas fueron mi casa por muchísimos años. Alcance este reconocimiento a todas las personas que me han acompañado y apoyado en este viaje, como son mis compañeros del Centro de Estudios Mayas y de otros espacios universitarios, porque cada uno contribuyó de manera invaluable a mi crecimiento profesional y personal”.
La presentación completa de la entrega del Premio Internacional Rubén Bonifaz Nuño a los estudios de iconografía y pensamiento de los pueblos originarios de Mesoamérica se puede consultar en: https://www.youtube.com/watch?v=_aAoQoExjBs .
Itzá Eudave Eusebio
17 de mayo de 2024
La segunda y última sesión de las IV Jornadas de Poesía de la Cátedra Extraordinaria Rubén Bonifaz Nuñose llevó a cabo el 14 de mayo de 2024, en el marco de los trabajos coordinados por el Instituto de Investigaciones Filológicas, la Universidad de Granada y el Instituto Cervantes. En esta ocasión, las palabras iniciales corrieron a cargo de Marco Antonio Campos, organizador de las jornadas, y de Ángel Esteban como moderador, quien celebró las cuatro jornadas que se han realizado en estos años para estudiar la obra del poeta mexicano.
En la primera disertación,titulada “El amor en la poesía de Rubén Bonifaz Nuño”, la poeta y profesora Ioana Gruia comentó que, después de una relectura de los poemas del maestro, decidió examinar una modalidad específica: “el amor como íntimamente ligado a la luz, a la mirada y al alma, como una reescritura contemporánea del amor en Petrarca y en Garcilaso”, y aclaró que si bien “el vínculo de Bonifaz Nuño con ambos fue puesto de manifiesto por Fernanda Cabildo”, su propósito es, más bien, analizar “la construcción poética del amor, sobre todo del amor como luz, y del alma en un soneto particular, a la luz de la ilustre genealogía que va desde el Fedro de Platón, el Cancionero de Petrarca, el neoplatonismo florentino del siglo xv y sonetos, como el ocho de Garcilaso”.
Al revisar lo anterior en el soneto 18 del “Canto del afán amoroso”, la investigadora de la Universidad de Granada señaló que “la impronta de Petrarca y de Garcilaso en Bonifaz se manifiesta sobre todo en los sonetos”. Y enfatizó que “el amor es —en Bonifaz— ‘una ardiente lámpara’, es decir, la luz no puede ser más intensa que esto. Y en el soneto 22 del mismo canto, la luz del amor es, además, alada. El amor no solo atañe a la vista, también a la voz”, y agregó que así “se vuelve al estado antiguo del alma, que tenía alas”, comparando las palabras escritas en Fedro con la poesía de Bonifaz, de quien citó los últimos versos del canto aludido: “Amor, ardiente lámpara en la oscura / soledad, segador de la amargura. / Está lejano el miedo de perderte”.
Por su parte, Maribel Urbina, poeta, ensayista y profesora, en su ponencia “La risa bonifaciana”, dijo que Bonifaz Nuño tiene dos fundamentos: “la trascendencia del sufrimiento y la risa”, pero que esta última “parte de una profundidad de espíritu que se ve en todo su proceso”. Afirmó que “aproximarnos a la risa en la obra de Rubén Bonifaz Nuño trae un regalo doble: es una experiencia reveladora y, al mismo tiempo, conmovedora”. Recordó que el poeta contaba que, en la infancia, con sus hermanos, se hacían cosquillas en el estómago para olvidar por un momento el hambre que padecieron, y refirió que “él no estuvo consciente de su pobreza, pero años después le horadó la seguridad en sí mismo, como gota imperceptible, pero constante”.
De acuerdo con Urbina, ante la pobreza asumida, “el orgullo es la columna fundamental para entender al pelado mexicano, porque justo parte de la risa bonifaciana se construye sobre la mandíbula apretada y desfachatada del pelado mexicano”. Y explicó que en su escritura “hay una mezcla de la cultura popular, con su risa y con el Bonifaz enamorado de siempre, que es parte de sobreponerse a su timidez, sobreponerse a los dolores que lo acompañaron desde su infancia. La risa le dio la libertad”, pues esta, precisó Urbina, permite “desconfigurar, deconstruir, para después, finalmente, volver a reconstruirse; que es lo que hizo Bonifaz Nuño”.
La segunda sesión de lasIV Jornadas de Poesía de la Cátedra Extraordinaria Rubén Bonifaz Nuño puede consultarse completa en: https://www.youtube.com/watch?v=rSGGMztCknc.
07 de mayo de 2024
En el marco de la Cátedra Extraordinaria Rubén Bonifaz Nuño, el Instituto de Investigaciones Filológicas, la Universidad de Granada y el Instituto Cervantes organizaron las IV Jornadas de Poesía de la Cátedra Extraordinaria Rubén Bonifaz Nuño. La primera sesión de este acto académico contó con las palabras iniciales de Lilian Álvarez Arellano y Marco Antonio Campos, así como con la moderación de Luis García Montero y las conferencias de Mario Bojórquez y de Israel Ramírez.
Lilian Álvarez, directora del Instituto de Investigaciones Filológicas, expresó que “estas Jornadas de poesía nos unen en el amor por la poesía, la difusión de la cultura y la lengua”, y enfatizó que “el diálogo entre la Universidad de Granada, el Instituto Cervantes y el Instituto de Investigaciones Filológicas se posibilita gracias a la amistad y al largo trabajo conjunto entre Marco Antonio Campos, investigador del IIFL y coordinador de estas Jornadas, y Luis García Montero, director del Instituto Cervantes”.
Mario Bojórquez habló sobre la “Quinta sílaba: la rúbrica acentual en la obra de Rubén Bonifaz Nuño”, y señaló que, en El manto y la corona, “un libro de entrañables poemas, quizás sea, de todos los poemarios que publicó, el que mejor ha fijado al poeta RBN como uno de los grandes de la tradición hispánica de nuestro tiempo; un largo poema de amor, donde el predominio de los versos impares campea en su estructura, con la puntual acentuación obligatoria en sexta sílaba, sin mayores heroísmos de la forma ni intricadas disposiciones simétricas o sobrecargadas figuras de dicción de pensamiento”.
Asimismo, refirió que en la poesía de Bonifaz “acudimos al encuentro amoroso desde la vida, la cotidianidad, sin fueros ni estridencias. El enamorado, vencido, hinca la rodilla de su devoción ante la mujer, compañera y guía”, y explicó que en sus últimos poemas “el autor se despide de su lector como si su libro fuera una carta a un amigo a quien le tiende la mano”.
Por su parte, Israel Ramírez afirmó que la obra de Bonifaz Nuño “es una de las máximas muestras de la lírica en México”; su presentación se centró en analizar la imagen y la metáfora en la poesía de Bonifaz, “quien siempre explota con gran fuerza lo terrestre, lo terrenal. Las imágenes y procedimientos metafóricos se arraigan en referentes más directos sin perder el peso enorme de la tradición literaria, de una tradición que ha sido encarnada por el gran poeta que fue Bonifaz Nuño, pero también vivida por el mexicano que compartió con nosotros”.
Y agregó que “si entendemos que la imagen es lo que representa un complejo intelectual emocional en un instante de tiempo”, entonces en la obra de Bonifaz Nuño ese complejo está perfectamente ejemplificado en su escritura. “Imagen y metáfora se intensifican en la poesía del veracruzano más allá de la idea de tropo como sustitución de un tema. Leemos poemas donde no solamente hay imágenes, sino poemas que son una imagen”, precisó Ramírez.
La primera sesión de las IV Jornadas de Poesía de la Cátedra Extraordinaria Rubén Bonifaz Nuño puede consultarse completa en Youtube
Itzá Eudave Eusebio
29 de marzo de 2024
El pasado lunes 29 de abril se realizó en El Colegio Nacional la presentación del libro Elogio del espacio. Apreciaciones sobre arte, selección de textos de Rubén Bonifaz Nuño llevada a cabo por el hisotoriador y poeta Miguel Ángel Muñoz, cuya coedición estuvo a cargo de la Universidad Veracruzana y El Colegio Nacional. Esta obra reúne cincuenta textos sobre el arte del México antiguo y contemporáneo, escritos a lo largo de casi cuarenta años por el insigne investigador emérito de nuestra Universidad. En la presentación editorial participaron Concepción Company Company, presidente en turno de El Colegio Nacional, quien dio la bienvenida al público y agradeció la presencia del rector de la Universidad Veracruzana, Martín Gerardo Aguilar Sánchez; en el presídium, Lilian Álvarez Arellano, directora del Instituto de Investigaciones Filológicas de la UNAM, Carlos Blas Galindo, del Cenidiap del INBAL, y el compilador.
Bonifaz Nuño, reconocido por su trabajo como poeta, filólogo, traductor y estudioso de los clásicos grecolatinos y del México antiguo, analizó e interpretó no solo diversas piezas de la antigua plástica indígena, sino también la producción de autores que, herederos de esa tradición, recuperaron la presencia y la filosofía de nuestros pueblos originarios. Al respecto, Lilian Álvarez Arellano dijo que, en sus escritos sobre arte, Bonifaz describió de manera precisa y poética obras plásticas de ese pasado indígena, así como lienzos y esculturas de artistas contemporáneos como Ricardo Martínez, Santos Balmori, Pedro Cervantes, Fernando Alva y Ángela Gurría.
Explicó que, a lo largo de su vida, Bonifaz Nuño se interesó de diversas formas en el arte, y agregó que “en varias conversaciones y conferencias rememoró su asombro ante la pieza monumental que mucho tiempo se identificó como Coatlicue, a la cual él miraba e interrogaba en su antiguo recinto en el Centro Histórico de la Ciudad de México”, y esto, más tarde, lo llevó a “identificarla como el principio cosmogónico o Tláloc, donde se expresa la necesaria unión de poderes divinos y humanos para lograr mantener y perfeccionar la creación”.
En palabras de la también coordinadora de la Cátedra Extraordinaria Rubén Bonifaz Nuño, la circunstancia que motivó al traductor, poeta y conocedor del México antiguo “a cobrar conciencia de la necesidad de estudiar las producciones culturales de los antiguos mexicanos en sus propios términos”, de repensar e interpretar por cuenta propia las antiguas obras plásticas, y que, “además de ser vistas como obras de arte, debían ser leídas como mensajes, como testimonios de las maneras de escribir de pueblos de profundos conocimientos humanísticos y científicos que dejaron constancia de su pensamiento”.
En relación con lo anterior, Álvarez Arellano destacó que a Rubén Bonifaz Nuño le interesaba que todos los mexicanos pudiéramos “identificar los elementos que caracterizan el patrimonio legado por las culturas originarias de México, a la vez que tuviéramos bases para rechazar argumentos falaces y descuidados con los que se ha intentado caracterizar a esas culturas y a sus descendientes, los mexicanos de hoy, como pueblos primitivos, supersticiosos, violentos, indolentes, ignaros, derrotistas, pesimistas o sin libre albedrío”.
Por su parte, Miguel Ángel Muñoz, compilador de los textos de Bonifaz Nuño, comentó: “los poetas hemos tenido una visión muy diferente y certera sobre lo que ha sido no solamente el arte contemporáneo”, y señaló que, en México, hay una gran tradición de poetas que han escrito sobre arte, como Javier Villaurrutia, Carlos Pellicer, Luis Cardoza y Aragón u Octavio Paz, y “en ese linaje entra Rubén Bonifaz; pero tuvo, a diferencia de los demás, ese apasionamiento, un puente para vincular el arte del México antiguo con el arte contemporáneo, que refleja en dos artistas: Ricardo Martínez y Ángela Gurría”.
De acuerdo con el historiador y poeta, Bonifaz plantea la complicidad que hubo entre muchos artistas con respecto al arte prehispánico y al contemporáneo, “que lograron desglosarlo y llevarlo poéticamente más allá”. Y puntualizó: “yo creo que Bonifaz da esa visión textual y literal, ese puente que sigue habiendo entre el arte del México antiguo y el contemporáneo, que fue muy enriquecedor para muchos creadores, sobre todo para esta generación de Rufino Tamayo, de los muralistas en adelante, y que está muy presente hoy en día. A cien años del nacimiento de Bonifaz, qué mejor forma de celebrarlo que con esta nueva edición de Elogio del espacio”.
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