Crónica

En sus marcas, listos... ¡fuera!

Competencia en el Instituto de Investigaciones Filológicas

 

Claudia A. Ramos Aguilar

Posgrado en Letras Clásicas

Universidad Nacional Autónoma de México

 

El tiempo es algo curioso. No se percibe igual en todas las culturas, a veces ni entre los mismos individuos. Mientras para algunos ha pasado una tarde, para otros, en esa misma tarde, los años cayeron encima. En la antigua Grecia, donde tuvieron lugar los primeros Juegos Olímpicos, hubo varias formas de concebir el tiempo para imprimir en un instante determinado (Chrónos) el carácter de lo eterno (Aión) y la búsqueda del momento oportuno (Kairós).

Si se piensa en aquellos primeros competidores que durante los juegos en honor a Zeus (que se cree se remontan alrededor del 776 a. C.) ponían al servicio de su pasión la disciplina de un entrenamiento constante para conseguir la victoria, no se estará en lo absoluto lejos de la actual expectación de los estudiantes preparatorianos que han participado en la tercera edición de la Olimpiada Etimológica (celebrada desde 2017). Para demostrar su dominio del origen de las palabras deben aprender un extenso vocabulario con los significados en español y su respectiva descomposición etimológica: sufijos, prefijos, raíces… en latín o en griego. En el caso del griego, además, es necesario atender los vestigios de la antigua lengua: “espíritus” suaves, ásperos, y acentos agudos, graves y circunflejos. La velocidad para escribir las palabras durante la contienda es decisiva, por lo que la memoria ha de ser precisa y la pasión concentrada.




A las diez de la mañana del miércoles 13 de marzo, este certamen de espíritu olímpico estaba por comenzar: los pizarrones de los tres participantes relucientes –sin una seña mínima que pudiera confundirse con espíritus o acentos griegos–, los timbres dispuestos para sonar al primer toque, los plumones con tinta, los borradores limpios, las hojas para anotar los puntos de cada ronda, ordenadas, la urna con las palabras junto al cronómetro y los celulares en silencio para evitar cualquier distracción.

En esta ocasión se ha pedido al público que espere afuera de la Sala de Usos Múltiples. En ediciones anteriores se permitió la entrada a los amigos, familiares y profesores. Pero ahora los competidores deben concentrarse. Lo que se quiere es evitar toda polémica sobre los términos, las decisiones de los jueces o el ánimo entusiasta que simuladamente apunta la respuesta.

La familia, profesores, amigos

Omar Álvarez, cuya voz ha dirigido la contienda en todas sus ediciones, repite las condiciones del juego para que los integrantes del jurado, los jueces del cronómetro, los participantes y los profesores que a cada uno acompañan, tomen nota.

Las fases actuales del concurso se centran en la segunda columna de cada vocabulario, es decir, la que se titula “Etimología”. Y a partir de esos contenidos, se les recuerda:

1. Escribir ad litteram como está en la segunda columna, lo que implica:

    • escribir los puntos de las abreviaturas;
    • dos puntos después de los componentes etimológicos;
    • espíritus colocados sobre las vocales griegas;
    • no combinar grafías latinas con las griegas;
    • cuidar las vocales griegas largas y breves;
    • poner los guiones de las desinencias;
    • colocar la categoría “pref.” y “suf.” después del componente etimológico en cuestión, y no antes.

2. Cuidar la caligrafía.

3. Insistir en que no se puede escribir una vez concluido el tiempo.

4. Insistir en que no es necesario escribir la palabra dictada, para que no les reste tiempo a la escritura de los componentes etimológicos, que son el centro de la evaluación.

5. Aclarar que no entra en esta evaluación la definición de la tercera columna de los vocabularios.

Una vez que Omar Álvarez enuncia la palabra, los tres participantes se apuran a escribir en el pizarrón los elementos etimológicos que la conforman. Tienen un minuto. El primero en terminar debe tocar el timbre. Tendrá prioridad de revisión y puede anotarse los puntos más rápidamente.

Participante resolviendo a velocidad

El objetivo final del esfuerzo se cumple cabalmente, al mejor estilo de la tradición antigua. Los estudiantes y sus profesores disfrutan enseñando y aprendiendo; ejercitan su memoria; abundan en la comprensión del español; amplían su vocabulario y, con éste, sus horizontes de conocimiento. Compiten –esto los prepara también para la derrota–, y en aras de no darse por vencidos buscarán perfeccionar estrategias, mejorar la técnica, volver a intentarlo. De igual manera, ante el triunfo nunca dejan de entregarse a la pasión de aprehender el origen de las palabras que todos los días se asoman para nombrar el mundo.


Ganadora de Griego Fernanda Sánchez Chi Centro Universitario Anglo Mexicano Profa. María del Ángel Fentanes
Ganadora de Latín Paulina Elizalde Alcántara Colegio México Bachillerato Prof. Juan Manuel de la Cruz Sánchez

Para llevar a cabo la Olimpiada Etimológica es necesario un trabajo en equipo que involucra conocimientos multidisciplinarios, una gran capacidad de organización y coordinación, así como el entusiasmo que abriga la competencia. Por medio de la Asociación Mexicana de Estudios Clásicos (AMEC), Aurelia Vargas Valencia encabeza este evento y convoca la colaboración de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), el Instituto de Investigaciones Filológicas (IIFL), la Facultad de Filosofía y Letras (FFyL), el Consejo Académico del Bachillerato (CAB), la Escuela Nacional Preparatoria (ENP), el Colegio de Ciencias y Humanidades (CCH), el Bachillerato a Distancia (B@UNAM) y la Dirección General de Incorporación y Revalidación de Estudios (DGIRE).

En esta Olimpiada se evoca al mundo antiguo, forjador del lenguaje, en una contienda que vincula lo eterno (Aion) con la búsqueda del momento oportuno (Kairós), para obtener el triunfo en un momento determinado por la contingencia histórica (Chrónos). Del miércoles 13 al viernes 15 de marzo del 2019, en el Instituto de Investigaciones Filológicas, en una ya tercera edición, los agones etimológicos se realizaron con la diligencia, la puntualidad y la pericia que cosecha el hábito cuando se teje dentro de una tradición. Las mujeres, dicho sea al final, para que quede presente en la memoria, fueron en esta ocasión las protagonistas de este competitivo escenario.